lunes, 15 de octubre de 2012
Compasión y compatía
martes, 9 de octubre de 2012
Estilo de vida saludable y enfermedad
lunes, 8 de octubre de 2012
Educación en Finlandia y Senegal
domingo, 7 de octubre de 2012
Los buenos
domingo, 30 de septiembre de 2012
Autobiografía como terapia
sábado, 8 de septiembre de 2012
Culpa y conciencia
Nos enseñan que la conciencia permite dilucidar lo que está bien y mal. Algunos aseguran que la conciencia proviene de Dios. Lo respeto, pero no estoy de acuerdo. La conciencia no es la misma dependiendo de la educación, cultura, costumbres y vivencias que cada uno tiene. Por eso no hay una conciencia universal (y ésta sería así si viniera de un hipotético Dios) sino millones de conciencias individuales y, lo que está bien para unos, puede resultar nefasto para otros.
La conciencia no está en el córtex, la zona cerebral que nos hace pensar, sino en la zona más arcaica del cerebro, en donde radican las emociones. En realidad no pensamos si algo está o no bien. Sentimos lo que está bien y mal.
La culpa es una herramienta muy poderosa que se pone en marcha cuando sentimos de una manera y actuamos o pensamos de otra. No es la conciencia (emociones) la que nos culpa sino nuestro pensamiento, pero ese pensamiento culpabilizante hace estallar todas nuestras emociones de manera negativa y nos prepara para reaccionar, quizás la peor manera de tomar las riendas de nuestra vida.
Al originarse la culpa en el pensamiento, es a través de éste como mejor la podemos combatir. Consiste en algo tan simple (no digo fácil) como cambiar el concepto de culpa por el concepto de responsabilidad. Nuestra energía no la debemos enfocar en repartir culpas ni incluso en intentar mejorar, en ser buenos. Es mucho mejor emplearla en aceptarnos. Aceptarse no significa ser autoindulgente sino comprender que cometemos errores y debemos cambiar para no repetirlos.
La persona que se siente culpable no se acepta y sus actos van encaminados a redimirse, en el mejor de los casos, o a repartir culpas entre los demás, no a cambiar para no volver a cometer el error. La persona que se siente responsable acepta sus errores y no intenta redimirse ni se dedica a buscar culpables, prefiere cambiar para no repetirlos.
miércoles, 22 de agosto de 2012
¿Un mundo ideal es posible?
La mayoría de las ideologías y regímenes políticos y económicos, incluso los bien intencionados, tienen un enorme defecto que impide construir su mundo ideal: el ser humano es imperfecto, cruel, egoísta y dictador por naturaleza. Sí, hay personas mucho mejores, pero hay demasiados que son así y éstos impiden un mundo perfecto. El paraíso de Bambi no existe ni existirá jamás. Walt Disney nos ha estafado a todos.
Lo que tenemos no es culpa del mercado, del neoliberalismo, del capitalismo, del socialismo ni de la monarquía, sino de millones y millones de personas que hacen que cualquier sistema que escojamos, resulte siempre injusto. No hay ni habrá ningún sistema que sea justo para la mayoría, porque la mayoría de la gente es injusta, sólo mira su propio beneficio, sus intereses.
Pero hay sistemas políticos y económicos que, aunque no soslayen por completo el factor humano, sí consiguen que los depredadores lo tengan más complicado. Cualquier dictadura, sea ideológica, militar o religiosa, pone más fácil las cosas a las personas más nocivas.
En cuanto a régimen político, la democracia, con el enorme abanico de posibilidades que alberga, es, a mi juicio, el mejor de los posibles sistemas. Cuando los depredadores se apoderan/aprovechan de la democracia, entran en liza otros (o los mismos) depredadores y, amparándose en el desprestigio de la democracia, intentan volver al mejor de los sistemas para sus intereses: cualquier dictadura.
En cuanto a régimen económico, sólo el capitalismo ha conseguido el mayor grado de desarrollo, bienestar y justicia. Pero los halcones, disfrazados de neoliberales, han pervertido el sistema capitalista desde su raíz creando una ingeniería financiera y una economía especulativa que ha enviciado el espíritu capitalista (meritocracia) y creado un pseudo-capitalismo salvaje y devastador para millones de personas. Los depredadores desprestigian el capitalismo en base a estas injusticias para conseguir el paraíso dictatorial socialista.
En cuanto a régimen moral, una libertad moral, prácticamente sin límite, es lo único que puede respetar a todos. La moral es y debe ser individual y, como tal, no entra en la moral cualquier acción en que se involucre a otra persona. Prohibir a otros lo que nosotros consideramos inmoral debería estar desterrado. Por eso estoy en contra de prohibir el aborto (aunque no me gusta el aborto), prohibir los toros, prohibir la prostitución ejercida libremente, prohibir matrimonios gays, prohibir el consumo de carne o prohibir el culto religioso (aunque yo soy ateo).
Un mundo ideal es imposible, pero un mundo más decente es factible.
lunes, 6 de agosto de 2012
Si quieres, ¿puedes?
Si quieres, puedes
Esta frase, tan famosa y con tanto espíritu yanqui, no me gusta pero tampoco me repele. Puede ayudar a algunos a superarse, a no conformarse.
Pero encierra un optimismo que no comparto y tiene diferentes lecturas desagradables.
Es optimista porque supone que todos tenemos capacidades innatas con las que podemos conseguir todo aquello que nos propongamos, y no es así.
Y tiene lecturas desagradables porque al final divide al mundo en triunfadores y fracasados. Los primeros pudieron porque quisieron y los segundos, aunque supuestamente podían, no lo consiguieron porque en realidad no quisieron, no se esforzaron. Muy “made in USA” todo ello. Puedes ascender desde los infiernos a los cielos si te esfuerzas lo suficiente, el arquetipo de persona hecha a sí misma, de triunfador americano. Por ende, el que no está en lo más alto, no es que tenga menos capacidades, menos posibilidades, peores colegios, pésimos entornos, familias desestructuradas, no. En realidad es un perdedor porque, pudiendo, no ha querido esforzarse lo suficiente. De esta manera se exculpa a una sociedad injusta de la miseria de muchos de sus compatriotas. El perdedor tiene lo que se merece.
Justo lo contrario que sucede en España, que todo es culpa de la sociedad, el gobierno, etc, y los demás no tenemos ninguna responsabilidad de cómo nos van las cosas. Los triunfadores en España lo son porque son corruptos, chupan la sangre de los trabajadores, están enchufados o vete tú a saber como han llegado a ese puesto. Mientras, el perdedor siempre es la víctima de los demás. No tiene la mínima responsabilidad en lo mal que le va.
Dos concepciones radicalmente opuestas y ambas negativas. Como casi siempre, en el centro está la virtud. La visión latina, muy enraizada en el catolicismo en donde el sacrificio es el summun de la santidad. La visión anglosajona, enraizada en el protestantismo, en el que el individuo es responsable de todo lo que hace y de todo lo que le pasa.
Frente a estas dos visiones antagónicas prefiero el aprender a AMAR LO QUE SE HACE, por encima del HACER LO QUE SE AMA.
Muchos aman un determinado trabajo, deporte, arte o cualquier otra actividad, pero no tienen las aptitudes necesarias para triunfar en lo que aman y eso les puede llevar a la decepción y a sentirse fracasados.
Cuando se ama lo que se hace se acepta hacer lo que se ama sin necesidad de triunfar. Cuando se ama lo que se hace no te conformas con lo que te ha tocado vivir sino que disfrutas de la vida en sí, aunque ésta te haya llevado por derroteros no imaginados ni soñados. No eres un triunfador pero tampoco un perdedor, simplemente eres feliz porque consigues la capacidad de serlo sean cuales sean las circunstancias en que te mueves.
La palabra sacrificio o fuerza de voluntad no existen en el diccionario del que ama lo que hace. Porque el que hace las cosas a base de sacrificarse o a base de fuerza de voluntad, termina quemándose, mientras que cuando pones amor siempre hay una enorme recompensa: amar, que es vivir en plenitud.
sábado, 21 de julio de 2012
Ser jefe
La imagen de jefe, por la que tantos suspiran, no me atrae y siempre he huido de ella. El jefe, demasiadas veces tiene que hacer cosas que no le gustan.
Al no estar al mando, jamás he hecho nada que no quisiera hacer de verdad y, con ello, me he sentido libre por una parte pero no he dejado de lado mi responsabilidad hacia los demás intentando ofrecer lo mejor de mí.
Por una serie de circunstancias he pasado a estar en primera línea. He comenzado a ser jefe. Dos han sido las condiciones para hacerlo: seguir siendo libre y hacer sólo lo que mi conciencia y mis capacidades me permiten y la segunda es no ostentar poder alguno, es decir, no soy oficialmente jefe en el papel, pero sí en la práctica, lo que también conlleva que no cobro un euro por ello. Ambas condiciones han sido aceptadas por la dirección y por los componentes de mi equipo. Todos mis compañeros saben que sólo cuento con la autoridad que ellos mismos han depositado en mí y, en el momento en que me retiren esa autoridad, me iré.
He trazado mis líneas de trabajo en lo siguiente:
1. Planifico el trabajo de todos y no pido nada a nadie que no haga yo.
2. No trabajo para luchar por los privilegios de los míos, si no por el derecho de los ciudadanos a recibir lo mejor al menor precio.
3. Todos tenemos que trabajar más y mejor de lo que lo hacíamos. A cambio, el dinero de la productividad se reparte en función de objetivos que nosotros mismos hemos acordado previamente (no seguimos los criterios de la Administración, que son políticos, sino criterios basados en calidad asistencial universalmente aceptados).
4. Llegamos a un acuerdo con la dirección: ahorrábamos cinco millones de euros al año, disminuíamos la lista de espera y mejorábamos todos los patrones de calidad asistencial, pero a cambio se contrataba a gente en el momento en que se jubilara alguien del servicio. Nosotros cumplimos y la dirección también. En tiempos de crisis brutal hay tres compañeros que han conseguido trabajo.
5. Mis compañeros y yo trabajamos bastante más, pero bastante mejor y todos nos enorgullecemos de esos tres contratos que hemos conseguido con nuestro esfuerzo…..y lo que queda.
Desde aquí animo a todos a tomar responsabilidades en la Administración. Están deseando que salga gente con ideas para mejorar el catastrófico estado de nuestro sistema público. No saben gestionar y todos nosotros podemos ayudar.
martes, 10 de julio de 2012
Medicalización
Basándose en esta peligrosisíma definición se han medicalizado multitud de problemas sociales, personales o laborales creándose unas necesidades de “tratamiento” ficticias y una dependencia cada vez mayor de la sociedad de los médicos y los laboratorios farmacéuticos, que presumen de tener recetas mágicas para solucionar aquello que, en realidad, no se soluciona con química sino con cambios de actitud o simplemente usando el sentido común.
No es conveniente para las multinacionales farmacéuticas ni para muchos médicos, que las personas se responsabilicen de su estado de salud. Es mucho más rentable hacerlas dependientes de la mayor industria que existe: el negocio de la salud.
Sacar un nuevo fármaco de calidad es muy caro. Por el contrario, inventar una nueva enfermedad y aplicarle fármacos antiguos a esa nueva patología es muy rentable.
Algunas “nuevas enfermedades”
1. La timidez ya no es una manera de ser, es algo que hay que tratar.
2. Se le muere un ser querido o pierde su trabajo: usted no está triste. Sufre depresión. Y para la depresión tenemos muchos y variados antidepresivos.
3. Tiene 75 años y sigue trabajando como una mula, manteniendo su casa limpia y cuidando de tres nietos, sus lógicos dolores de espalda se deben a los pinzamientos de discos para lo que le podemos recetar antiinflamatorios, analgésicos múltiples, opiáceos de nueva generación y condroprotectores. Así le dolerá algo menos y podrá seguir machacándose.
4. A la señora le duelen los pies, pues le diagnosticamos pies cavos o pies planos anteriores y le recetamos la correspondiente plantilla y un antiinflamatorio para que pueda seguir deformando sus pies con zapatos de tacón o planos.
5. El crío es más trasto de la cuenta, tranquilizamos a los padres haciéndoles ver que ellos no tienen nada que ver en ello, ni el sistema educativo es deficiente: su hijo tiene un déficit de atención que, con el medicamento mágico, lograremos atontar lo suficiente al pitufo y de paso le vamos quitando esa fea tendencia a la rebeldía.
6. ¿Tiene la menopausia?. Es una terrible enfermedad de las mujeres que hay que tratar con hormonas, que curiosamente tienen más efectos secundarios que ventajas.
7. Menopausia masculina: el hombre pierde vigor, el piticlin empieza a funcionar peor. Pero disponemos del tratamiento fantástico: Viagra y hormonas masculinas y hormona del crecimiento.
8. Disfunción sexual femenina: una de cada tres mujeres “sufren” de falta de deseo, con el grave malestar y pérdida de calidad de vida y la consiguiente pérdida en las relaciones personales. Pero como las mujeres son tan complicadas ellas, aún no hay una pastillita, pero la habrá, sino, al tiempo.
9. Atención padres: hay una auténtica endemia de dismetrías de miembros inferiores y escoliosis infantil. Es que los niños ya no salen perfectos. Les da por ser asimétricos, pero no hay nada mejor (ni más incomodo) que tratar para siempre con una alza de ¡¡¡medio centímetro¡¡¡. No se nos vaya a herniar.
10. Las arrugas suponen una terrible enfermedad de la piel que suele afectar a personas con más de 40 años. Hay que operarse porque de otra manera seremos imperfectos y nuestra autoestima depende de ello.
11. ¡¡¡Hágase un chequeo¡¡¡. Contra más completo sea, más patologías le vamos a sacar y más pastillas le vamos a vender. Quién busca algo encuentra. Es lo que tiene no ser perfecto. No olvide incluir unas cuantas Resonancias magnéticas. Con ellas tendrá aseguradas varias enfermedades como protrusiones discales, roturas de meniscos en personas de más de 50 años, pinzamientos varios y un largo etcétera de “enfermedades” que nada tienen que ver con sus molestias.
La Medicina ha conseguido grandes avances y los buenos profesionales serán capaces de curar o mejorar muchas enfermedades que se pueden sufrir a lo largo de la vida. Pero la mejor manera de vivir en salud es autogestionándola.
En el blog http://wordpress.eldedoenlallaga.com/category/enfermedades-inventadas/ da las claves para autogestionar nuestra salud:
• Informarnos
• Cuidarnos, querernos, perdonarnos
• Comer mejor
• Ser menos sedentarios
• Potenciar nuestro sistema inmunitario
• Revisar nuestras emociones y pensamientos
• Sintonizar con las necesidades de nuestro cuerpo: llorar si quiero llorar, descansar cuando estoy cansado, etc.
• Descubrir qué queremos hacer en la vida antes de que sea la propia vida la que nos obligue a pensar de golpe y sea tarde (enfermedad grave, accidente, divorcio, duelo, cualquier crisis existencial)
• Relajarnos, meditar, rezar
• Armonía con el medio
• AMOR y GRATITUD
• Si ya estás enfermo: Contrastar diagnósticos con otras fuentes de información y otros tipos de medicina. Investigar sobre las explicaciones emocionales y metafísicas a la enfermedad. Buscar la causa final en nuestra propia vida y no solo el síntoma físico. Y entender que no somos responsable DE nuestras enfermedades sino que somos responsables ANTE nuestras enfermedades.
domingo, 8 de julio de 2012
De luchadores y de Quijotes
Rhett Butler le decía a Escarlata, en una inolvidable escena, que sólo se unía a una causa cuando ésta estaba definitivamente perdida. Pues tampoco soy Rhett. Llamadme por ello cobarde, poco romántico y honorable y nada idealista. Todo ello es cierto. Pero sólo tengo una vida y me niego a estrellarla contra molinos de viento.
No soy capaz de salvar al mundo, ni lo deseo. Puedo morir por amor y con amor, pero por un amor real, nunca por un ideal.
Me comprometo con algunas personas y, por ellas, daría hasta el último soplo de mi vida. Pero no soy capaz de comprometerme a fondo con una bandera, una patria, un ideal.
Lucho por mejorar mi entorno, pero no gasto ni un ápice de energía en cambiar el mundo.
No soy inmune a las injusticias, pero hay tantas que no puedo estar todo el día dándome de cabezazos por cada mala noticia, por cada saqueo, por cada sinrazón.
Hace mucho tiempo elegí ser luchador, pero no Quijote.
domingo, 17 de junio de 2012
Maltrato normalizado
Pero hay muchos que persisten y no son visibles, quizás por su enorme frecuencia y normalidad. Pegar a los hijos, es natural, así se debe educar. Maltratar psicológicamente a los hijos, a los empleados o a cualquier “inferior”, está a la orden del día y casi nadie lo llama por su nombre: maltrato psicológico. Parece que el poder, al fin y al cabo el maltrato es una expresión del poder, lo justifica todo.
En un magnífico blog, http://www.comonoserunadramamama.com/ que se ha convertido recientemente en libro, la autora nos relata, con una enorme inteligencia y sentido del humor, las relaciones con su madre. Ni la misma autora ha sido capaz de reconocer el maltrato brutal que ha sufrido y sigue sufriendo por parte de su madre. No termina de poner el adjetivo adecuado a su relación: maltrato físico y psicológico. Llama drama mamá a toda una maltratadora.
viernes, 25 de mayo de 2012
Servicio público versus gestión pública
Todo lo que es gestionado directamente por políticos cae en el despilfarro, el descrédito, la incompetencia, cuando no directamente en la corrupción.
El político debe establecer las políticas sobre las que se va a desarrollar el Estado y es el responsable del poder legislativo (parlamento) y ejecutivo (gobierno), pero no tiene porqué gestionar directamente el presupuesto, sino asignar el mismo a las necesidades de la sociedad.
Que se quiere una Educación pública y una Sanidad pública (por poner sólo dos ejemplos candentes), pues deberá velar por la gratuidad y calidad de ambas para todos los españoles en igualdad de condiciones. Se debe establecer un catálogo de servicios que se deben cumplir y establecer los mecanismos para asegurar la calidad del servicio que se va a prestar y aportar los fondos para que se cumpla. Pero no tienen porqué ser ellos los que gestionen el día a día de cada colegio, cada hospital o cada compra de material o cada contratación de personal.
Es en la gestión en donde han fracasado los políticos, porque se han metido a gestionar cientos de miles de millones sin saber.
http://economia.elpais.com/economia/2012/05/09/actualidad/1336585683_002948.html#sumario_1
En este artículo se aprecia claramente lo que defiendo. Los que hablan de rescate a la banca en España están equivocados. Se han rescatado sólo Cajas de ahorro, es decir, aquellas entidades financieras gestionadas directamente por políticos y sindicatos (salvo Cajasur gestionada por la Iglesia). No se ha tenido ni se tendrá que rescatar a ni un solo banco español gestionado por banqueros.
¿Qué es lo que defiendo?. Que hay que alejarse del modelo público de gestión y acercarse al concepto de Servicio público gestionado por profesionales, que es el que obtiene los mejores resultados en todo.
Por que ¿qué ventajas sobre mi salud o sobre la educación de mis hijos se obtiene por el hecho de que el que dirije un Hospital o un colegio sea un político en vez de una empresa privada?. Lo importante es que el servicio que se presta sea de calidad, gratuito e igualitario, pagado por los impuestos. Y en todas las áreas, sobre todo la sanitaria y la educativa, los españoles prefieren la gestión privada de los servicios públicos. De hecho, la mayoría de los que pueden optar prefieren un colegio concertado. El 95% de los funcionarios, que pueden elegir entre Seguridad social o compañías privadas de salud, escojen estas últimas.
Démos la palabra a los españoles. Dejémos que todos escojan lo que prefieran. Habría un trasvase monumental a las entidades privadas concertadas
viernes, 18 de mayo de 2012
Contra la crisis
Así es imposible. Con este nivel de empleo no podemos tener un Estado de bienestar como el que nos han vendido. Aún en épocas de vacas gordas, excepto en dos años, ha habido déficit. Y cuando se gasta sistemáticamente más de lo que se ingresa, llega un momento en que hay que pagar.
Para tener un Estado con los servicios que deseamos hay que crear mucho más empleo. Y el empleo no lo crean los marcianos. O lo creamos todos o nos hundimos todos.
Hay que cambiar el chip español de asalariado por el de emprendedor, si no, no hay manera.
No me vale el “yo no soy responsable de la crisis”. Sí eres responsable. Sí somos responsables. Si tú no creas empleo, eres responsable.
sábado, 12 de mayo de 2012
Libertad o dictadura
La gente era, en general, bastante feliz. Sabían lo que se podía hacer o pensar y, si seguías el caminito marcado, no tenías problemas. Sabías a qué atenerte. Apenas existía la incertidumbre que sólo produce la libertad.
La mujer tenía que ser de su casa y más limpia que ninguna. Debía tener muchos hijos, poco sexo e ir a misa al menos una vez a la semana. Si lo cumplía, la sociedad la premiaba con la consideración de ser una buena mujer, mejor esposa y madre perfecta.
El hombre tenía que ser heterosexual, apolítico, estricto con los hijos, no pegar a la mujer, trabajar fuera de casa y entregar su sueldo a la esposa. Si lo cumplía, se le podían perdonar algunos otros pecadillos.
Los límites eran muy claros para todos. Límites muy estrechos, pero nítidos. Se sabía perfectamente lo que se esperaba de tí.
Con la democracia, por imperfecta que sea, entró aire fresco en la vida de los españoles. Ha sido vapuleada por una gran mayoría, y en muchos casos con razón, pero pocas veces la he visto ensalzada en su enorme grandeza, aún con sus defectos. Nos hemos empeñado en sacarle todos los vicios, que los tiene, y olvidarnos de las enormes virtudes. Mi experiencia bajo la dictadura me enseña que la libertad que nos otorga la Constitución es enorme, un botín precioso que, de momento, no hemos sabido aprovechar, sobre todo por falta de agradecimiento. Cuando todo son quejas sobre su funcionamiento no percibo en cambio las alabanzas que se merece.
Si a una persona, con sus luces y sombras, se le señalan únicamente sus defectos, ésta tenderá progresivamente hacia su lado más oscuro. Si lo que hace bien nunca es elogiado, no se le está potenciando. Con la democracia sucede igual. Si sólo se la critica y se pone el acento en lo negativo, se le da cuerda a los grupos totalitarios.
Además percibo que la gente todavía no se ha acostumbrado a lo que realmente significa la palabra libertad. No es hacer lo que a uno le da la gana. No es ir sumando derecho tras derecho sin obligaciones. Es pensar lo que cada uno quiera y no imponer tu moral a los demás. Supone poder decidir pero conlleva la responsabilidad y las consecuencias de lo que decides.
Por eso creo que los españoles todavía viven en buena parte bajo la dictadura a pesar de nuestras leyes. Se vuelve a intentar imponer nuevas morales, como la animalista, la nacionalista o la feminista extremista.
La libertad no hace que la sociedad sea más feliz, no es ese el fin. Probablemente una dictadura blanda como la franquista consiga unos niveles de felicidad más altos. La libertad sólo pretende una sociedad más justa, más digna y más decente.
viernes, 4 de mayo de 2012
Transgénicos
Defensores
Con los transgénicos existe mayor seguridad de que la cosecha que se planta va a seguir adelante, al ser productos más resistentes a los caprichos de la Naturaleza y además se obtienen más kilos de alimentos por hectárea cultivada. Sus defensores proclaman que es la mejor manera de terminar con el hambre.
Detractores
Observan dos problemas básicos:
1. Seguridad sobre la salud de los consumidores. No hay una seguridad absoluta de que no sean dañinos para la salud. Los experimentos con ratas descubren que hay alteraciones celulares en las que consumen maíz o soja transgénica con respecto a las ratas que consumen maíz o soja natural. Pero en esos mismos estudios también se aclara que estas diferencias no han conllevado ningún menoscabo en la salud general. Es decir, hay diferencias celulares que no conllevan un peor estado de salud.
2. Seguridad medioambiental: Los transgénicos pueden ser un grave riesgo para la biodiversidad y tienen efectos irreversibles e imprevisibles sobre los ecosistemas.
Mi opinión
No existe casi nada que sea nuevo que se pueda asegurar que no afecte negativamente a la salud. Y no sólo en transgénicos. La electricidad, los microondas, teléfonos, tinta de los periódicos, decenas de miles de productos químicos que se emplean en las mil cosas que usamos a diario. Si se prohibieran todos los productos en que no se haya asegurado en un 100% que no producen ningún daño en la salud, volveríamos a la Edad Media.
Vivimos, creo yo, en una histeria colectiva de seguridad. Pero el riesgo es inherente a la vida y, sin riegos no hay cambios, sin incertidumbres no hay avances.
Si desde el siglo XVIII se hubieran prohibido todos los avances de los que disfrutamos ahora, hasta no haber asegurado al 100% que no producen problemas de salud, seguiríamos viviendo en las mismas condiciones que en el siglo XVIII y con la misma esperanza de vida de entonces: 50 años. En el camino seguro que esas incertidumbres, a veces han terminado en catástrofe para algunos, pero en su conjunto, han sido avances decisivos para tener mayor cantidad y calidad de vida, incluída la salud.
Creo que el debate sobre los transgénicos entra de lleno en esta dialéctica. Y es más, con los mismos datos que aportan sobre la salud de las ratas, la seguridad de los transgénicos es infinitamente mayor que la de miles de productos que empleamos y que tampoco se conocen a ciencia cierta los riesgos. Que hayan alteraciones celulares sin enfermedad acompañante en los ratones, no significa, desde el punto de vista científico, absolutamente nada. Distintas dietas comportan diversidades celulares sin impacto en la salud. Dietas de soja natural y dietas de maíz natural en ratones también provocan diversidad celular.
Otro debate absolutamente distinto, que creo de mucha más importancia en el tema de los transgénicos, no se refiere a la salud de los consumidores, en donde creo que el problema es prácticamente nulo, sino en el impacto medio ambiental. Y ahí sí que tengo mucho temor a los transgénicos.
Mi impresión personal es que los transgénicos se deberían prohibir, pero no por su impacto en la salud (antes habrían que prohibir otros muchos miles de productos), sino por su impacto medio ambiental.