lunes, 1 de marzo de 2010

Liberación masculina

Los roles masculinos y femeninos han estado muy presentes en la vida de la gente durante siglos o milenios. Probablemente han sido necesarios, y hasta cómodos, en una situación en que la supervivencia pendía de un hilo y las necesidades básicas no estaban aseguradas. Cada uno sabía lo que se esperaba de él y lo que debía hacer.

En este reparto de tareas, la mujer se llevó la peor parte, pero el hombre tampoco se libraba de la falta de libertad que supone ser etiquetado. No llorar, falta de empatía con los hijos, ser siempre fuerte y en cualquier circunstancia y, en resumen, negar las propias emociones.

Cuando las necesidades básicas son fácilmente cubiertas y hay tiempo y lugar para dedicarnos a otras tareas más intelectuales, a profundizar más en nuestro ser, la palabra libertad comienza a tomar fuerza. Se comienza liberando a la sociedad en general de las dictaduras externas y, más tarde o temprano, comenzamos a liberarnos de las cadenas internas. Los roles y etiquetas son las ataduras que más nos esclavizan porque son las más difíciles de romper.

Han sido las mujeres las que más han luchado para la liberación y la superación de unos papeles que ya no tienen sentido. Pero creo que han sido los hombres los que más se han beneficiado de este proceso emancipador, al que tantas trabas se han y siguen poniendo.

El hombre vive su recién estrenada libertad con naturalidad y hasta con alegría. Nos hemos ido dando cuenta (no todos) de las enormes ventajas que supone no ser el macho eterno, el personaje impasible, el padre rígido, el ser insensible, el "cabeza de familia".

Nuestro "honor" y "buen nombre" ya no depende de lo que haga una persona (generalmente mujer), sino de lo que hagamos nosotros mismos. Nuestra familia no depende en exclusiva de lo que nosotros busquemos fuera. Hemos descubierto lo maravilloso que es ser padre. Tenemos más sexo que nunca, y no hay que casarse con la primera que te acuestas. Encontramos placer compartido en casa con una mujer que nos desea en vez de una santa que no tiene más remedio que poner un agujero a nuestra disposición.

En una sociedad en que las prisas y el stress son santo y seña, los hombres hemos sabido adaptarnos muy bien a la nueva situación. Casi siempre tenemos tiempo para nosotros. La ansiedad y la depresión, sin ser exclusivas de las mujeres, son a ellas a quién más ataca.

¿Y porqué?

Porque nadie espera demasiado de nosotros. Nadie nos exige demasiado y nosotros tampoco nos exigimos en exceso. Y esto es bueno. Muy bueno.

La liberación femenina ha tenido muchas consecuencias positivas para las mujeres. Pero la liberación ha llegado más por la vía legal que por la vía social y personal. Algunas lo han aprovechado y viven su libertad con naturalidad, sin complejos. Pero no es así en muchos casos. Se ha impuesto una nueva etiqueta, una nueva imagen de mujer maravillosa digna de todos los elogios de la sociedad: la super woman. Trabaja, estudia, se prepara, es madre amante y maravillosa, esposa perfecta, su hogar está impoluto, tiene un aspecto exterior impecable, una figura perfecta, un peinado divino. He visto algunos correos ensalzando a este tipo de mujer, que es la última que se acuesta dejando todo preparado para que su familia sea feliz.

Pido perdón por lo que voy a decir, pero esta mujer no me parece maravillosa, sino gilipollas. Una persona que se autoesclaviza no me parece digna de elogio sino de pena.

Demasiadas mujeres se han incorporado al mundo del trabajo sin dejar atrás su antiguo "rol femenino". Se sienten culpables si no son las perfectas amas de casa y madres que se espera de ellas. En realidad no se han liberado, sino que se han echado más responsabilidades.

En general, los hombres se han adaptado a las nuevas circunstancias, pero muchas mujeres no, y lo están pagando yendo por la vida como pollos descabezados, con toda la ansiedad e infelicidad que ello conlleva.

No tengo recetas mágicas, pero en el egoísmo sano puede estar la clave. En decidir que nosostros tenemos que vivir nuestra vida y no dejar que los demás decidan como la debemos vivir. No sólo hay que ser libre. Hay que saber serlo.

129 comentarios:

Mary dijo...

sabes? no comparto mucho, la liberación femenina también debe ser parte de la masculina. El hombre y la mujer compartirse las tareas, cocinar, asear a los hijos, trabajar, no solo la mujer tiene manos después del trabajo para llegar y limpiar, si se olvida y no le dice nada al marido es muy su pedo, pero yo si lo haría, si no, mejor ni me caso, o ni me junto.

Juan dijo...

La liberación femenina es y debe ser parte de la masculina, Mary. De hecho, la masculina no ha sido luchada por los hombres sino que simplemente se ha adaptado a las nuevas circunstancias y se ha adaptado mejor, porque ha sido para vivir mejor.

Desgraciadamente, la lucha por la liberación femenina no ha sido tan liberadora para la mujer como para el hombre. Muchas mujeres no han sabido ser libres y se siguen atando a roles. Se quejan de lo que la sociedad les exige. Pero no te engañes. Es lo que las propias mujeres se exigen.

Compartir tareas es la clave, sí, pero para compartir tareas previamente hay que ompartir lo que es necesario o no hacer en una casa. Es aceptar que las cosas no sólo se hacen como tú quieres que se hagan. Es aceptar que tu pareja puede no estar dispuesto a sacrificar muchas horas de ocio para que la casa, la ropa y la comida estén perfectas.

Es aceptar que si el hombre pierde poder en lo social, la mujer debe perder poder y peso en el hogar. Y eso les cuesta a muchas mujeres, que siguen queriendo ser imprescindibles en el hogar y todo debe pasar por ellas. Es la eterna ilusión de controlar todo lo que sucede de puertas para adentro.

Conozco a demasiadas mujeres que se quejan amargamente que sus parejas no se esclavizan en el hogar como ellas, para tener la casa más limpia que la de Mr Proper.

Conozco a demasiados hombres que se quejan que no hay una sola cosa que hagan en casa que no sea automaticamente criticada y rehecha por la mujer, con la consabida canción de "Ay, si no estuviera yo, no sé que pasaría con esta casa".

Mientras las mujeres no se dén cuenta que su valía no depende de lo bien planchadas que están las camisas y lo limpios que están los suelos, a malos acuerdos van a poder llegar con sus parejas. Porque los hombres eso si lo tienen bien claro.

Estoy hablando en general Mary. Por supuesto que hay múltiples excepciones.

Lenka dijo...

Es que resulta gracioso, pero la liberación femenina, para que sea real y efectiva, me temo que implica una cierta "esclavización" masculina. Suena fuerte y feo, pero va entre comillas por algo. La mujer era esclava de la casa, por ejemplo. Hoy también lo es, o lo son muchas. Y, además, esclavas de cosas que antes eran sólo masculinas (como el trabajo) y de algunas nuevas que han sido inventadas, reinventadas, recuperadas o recicladas (el cuerpo, la liberación sexual, etc).

Por qué tantas mujeres van por ahí como pollo sin cabeza? Sí, a veces por caer en la gilipollez de querer abarcarlo TODO y encima sentirse culpable si no se da más de sí. Pero también por una razón que me parece clave: es que no han renunciado a nada. Es que no están compartiendo cosas con ellos. Es que ahora, además de lo "exclusivamente femenino" (que sigue siendo exclusivo y por tanto responsabilidad de ELLAS) se añade lo "ya no exclusivamente masculino".

Te das cuenta, Juan? Hay muchas mujeres que van como pollo sin cabeza porque los hombres con los que viven se han acomodado en ese estado maravilloso del "a mí se me exige poco" mientras a ella se le exige (y se exige a sí misma) cada vez más. Es que hay muy pocos hombres (lo siento, pero es cierto) dispuestos a meterse de cabeza en esas labores que ya no se consideran "de ellas" teóricamente pero en la práctica lo siguen siendo.

Contempla el panorama. Los tíos liberados porque el sustento ya no depende sólo de ellos (ellas curran también), porque ya pueden mostrar sus sentimientos, porque gozan de más ocio para invertir en ellos o en lo que les plazca, porque pueden atender a sus hijos, porque tienen sexo estupendo con su pareja... Lo que implica eso a la contra es que ellas trabajan, ellas también cuidan a los niños, ellas están divinas y dispuestas al sexo, ellas tienen que sacar tiempo para el ocio... y no nos engañemos, qué tiempo se saca para el ocio? En muchos casos no existe ese ocio. Porque... qué pasa con esas tareas engorrosas que tantos y tantos hombres pasan de conocer, o que como mucho "ayudan" a hacer?

Muchas veces él está en el gimnasio, con los amigos o jugando con los niños mientras ella plancha hecha unos zorros y robándole tiempo a cosas que le apetecen más. Muchas veces ellos juegan con los niños, cierto, y hasta les bañan por la noche, pero el resto del día han sido ellas las que los han atendido corriendo contra el reloj, la compra, cocinar, limpiar, el curro y la madre del cordero. En muchas parejas (lo he visto) ellos se sienten muy defraudados cuando, tras la jornada maratónica semanal, ellas caen rendidas y ellos se quedan con las ganas de salir a cenar y tomar unas copas en pareja.

Total, que el secreto pa que la mujer no ande descabezada es que él se implique de verdad, que las cosas se compartan de verdad, que se organicen de verdad tareas y tiempos para que ambos dos se sientan la pera de liberados. Pero claro, hay muchos hombres que están encantados con la liberación femenina mientras a ellos no los ponga nadie a fregar. Y entonces la cosa no marcha, no es posible.

Desde luego que es necesario un poco de egoísmo sano. Mandar la plancha al cuerno si es menester, pero no sólo eso, sino asumir que no por eso faltas a tu deber, porque NO es tu deber, es un deber del equipo, de la pareja. Estaría bien un poco de egoísmo sano siempre que eso no implique que la pila de ropa se acumule hasta el techo. Pero ahí está el quid: "pasar de la plancha?? Sí, claro, pa tener mañana el doble!!!"

Lenka dijo...

Estaría genial que las mujeres no tuvieran que hacer equilibrios entre egoísmos sanos y culpas malsanas porque ellos realmente se implicaran. Y se implicaran DE VERDAD, no a costa de que las tías terminen siendo siempre el policía de la pareja, la aguafiestas, la roncona, la broncas, la pelma, la histérica, la tipa esa que tiene que andar detrás de su maridito recordándole o suplicándole que haga algo en casa.

Porque sabéis, coñe, no hace falta ir a Wisconsin. Y ya está bien de la excusa del "es que no se me ocurre si no me lo dices". Es que, creo yo, para que la liberación femenina, y masculina, y sexual en general sea posible, las mujeres tenemos que conseguir de una vez dejar de ser las madres/criadas de nuestras parejas. Y ellos se tienen que mentalizar de que no son nuestros hijos ni nuestros señores.

En una cosa te doy la razón: la cantinela de ir detrás del tío corrigiéndole es un error absoluto. Es empeñarse en ser su madre. Aunque sospecho que muchos hombres chapucean a propósito precisamente por eso, para librarse de hacer las cosas!!

Juan dijo...

"el secreto pa que la mujer no ande descabezada es que él se implique de verdad"

Nunca estoy de acuerdo con esperar/exigir que el otro cambie para que tu estés mejor. Es un error. Tienes que cambiar TU, no el otro. Y te aseguro que si TU cambias, el otro lo hará, aunque sólo sea por supervivencia.

Cuando una mujer es realmente libre, no aguanta a su lado a un zángano. Jamás será madre/criada de su pareja. Y su pareja va a estar a la altura.

¿Porqué hay mujeres que han conseguido compartirlo todo con sus parejas y otras que no?. Yo lo veo muy claro: sólo lo consiguen mujeres como tú, Jack o Chusa, por poner sólo tres ejemplos. Mujeres que son libres, realmente libres. Que no toleran lo intolerable. Que no caen en la trampa de los roles. Mujeres que realmente han profundizado en lo que realmente importa. Que no se dejan llevar por la propaganda sino por sus propio pensamiento crítico. Mujeres que no consideran que la casa es suya y los hijos son suyos. Mujeres que saben que no son imprescindibles (que difícil les resulta esto a muchas). Que están dispuestas a compartir el trabajo y no a imponer las labores que, según su criterio, son necesarias.

No conozco a ninguna mujer realmente libre que no comparta equitativamente las labores del hogar (si ambos trabajan).

Kaken dijo...

Estoy en todo de acuerdo con Lenka, punto por punto, de hecho era lo que me hubiera gustado escribir.

En cuanto a muchas de las cosas que dices, Juan, también las comparto. Pero no trago con que sólo la mujer ha de dejar su rol. Me parece una idea peligrosa en la que se pueden refugiar hombres que no hacen nada en casa y se escudan en que "no es necesario que todo esté impoluto" para no hacer nunca nada.

Porque claro, si se da el caso de un hombre que trabaja fuera (mucho y bien) y su pareja es ama de casa ¿que hacemos con eso?

También me chirría que todo lo que puede hacer un ama de casa (de las normales, no de las histéricas) se tire por tierra: no hace falta una buena comida, no hace falta un buen planchado, no hace falta...?¿?¿ en ese caso yo, como ama de casa, tendría que tirarme por un precipicio, tan inútil es mi trabajo...

Lo triste de verdad es que se den rodeos. La solución estriba, para mí, en que cada miembro de una familia realice por sí mismo aquellas tareas que le son propias: lavar SU ropa, planchar SU ropa, recoger SUS cosas, limpiar lo que EL ensucia.
Puede haber acuerdos en caso de que algún miembro de la pareja sea am@ de casa, pero sin perder de vista la consciencia de quien lo hace lo paga, da igual si fuera trabaja dos horas o veinte.
Lo demás son echar balones fuera.

Y yo no conozco a ningún hombre que cumpla su cuota, ni uno.
Y me cabrea.

Juan dijo...

El trabajo inútil es buscar la perfección en el hogar, como en cualquier otra actividad. Vivir para la casa, vivir para la limpieza y el orden, Kaken, eso es lo que me parece inútil. Y tu conoces muchas mujeres que son así. Lo mismo que conozco hombres que viven por y para el trabajo y nunca nada está lo suficientemente bien.

Trabajar, en el hogar o fuera, sí, pero para vivir y no como un fin en sí mismo, una medida de nuestra valia. La casa debe estar a nuestro servicio y no nosotros al servicio de nuestra casa.

Todo es cuestión de negociación. Lo primero a negociar será que es lo que se debe hacer en casa, para poder vivir mejor (no para que la casa esté mejor). Y hay que saber llegar a ese equilibrio de dedicar alguna hora a la casa, para vivir mejor, pero no demasiadas horas que nos quiten ocio y vida. Si se exige demasiado de la casa se va a ir como pollo descabezado, así de simple.

Y sí, conozco casos, y tú también, en que las tareas se han repartido. ¿Te suena una compañera mía que vive en San Juan?. ¿Te suena Jesús?. ¿Te suena Paco?. ¿Antonio R y R?.

Sólo se reparten equitativamente las tareas en aquellas parejas en que las mujeres no lo piden.....lo viven. Viven la igualdad no como algo a alcanzar, sino convencidas de su propia valía y de su propia libertad.

Kaken dijo...

Vale, Juan, ahora cuéntame lo que tu haces en tu casa en mor de la igualdad.

Juan dijo...

Y que trabajas tú fuera en mor de la igualdad?

Lenka dijo...

Sí, Juan, la solución no es esperar que, ni exigir que, es no tolerar y tener claro que somos libres. Cierto. Hay que vivirlo. Pero ojo, es que vosotros tenéis que vivirlo así también, me entiendes? Es que yo puedo ser la leche de libre, no esperar nada ni exigir nada, hacer mi parte de las cosas y... descubrir que la otra parte no la hace nadie. Y ahí qué hacemos?

Me pongo a exigir? Malo. Monto el pollo? Malo. Negocio? Coño, qué triste que tenga que negociar algo tan obvio y tan de justicia! Te das cuenta? Al final casi siempre somos nosotras las que tenemos que hacer ALGO, lo que sea. Intervenir, como la ONU. Y ya partir se eso es injusto. No tendríamos que hacer nada ni negociar nada ni pedirlo ni exigirlo. Tendría que OCURRIR, sin más.

Tendría que salir de manera natural, yo cocino, él friega, yo pongo la lavadora, él tiende, yo limpio los baños, él hace la compra... (cada pareja como prefiera, claro, eso sí es lógico negociarlo). Que pasamos de los cristales? Pasamos. Que decidimos que lo queremos todo impoluto? Vale. Que nos importa un cuerno? Vale. Que uno lo quiere impoluto y al otro le da igual? Sí, ahí toca negociar y creo que ambas partes deben ser flexibles, para que no pase lo "típico": ella monta en cólera porque quiere que tooooodo brille y él pasa de todo porque no le parece importante si brilla.

Porque eso es otro lío. Es que es cierto que hay mujeres que se atacan de los nervios con la casa. Y hombres que vivirían entre basura sin problemas. Ahí creo que ellos deben no echarle tanta jeta y ellas aprender a relajar, salirse de la trampa de los azulejos impolutos y disfrutar tomando cafés con el susodicho, o los amigos, o equis. Término medio. Porque entiendo que si alguien es un neurótico de la limpieza al final tendrá que lidiar él con su neura, como pasa con toda neura, que al final nadie más la entiende y se lidia a solas o casi.

La cuestión es que las cosas debieran salir solas, no darse por sentado quién debe hacerlas, ni andar peleando ni exigiendo ni suplicando. Cómo conseguimos eso??? Lo sé, lo sé: educación, educación y educación. Y ponerse. Ya. No esperar a la "sociedad" esa abstracta que nunca somos nosotros. Y dar ejemplo. Actuar ya, ellos y ellas. No hay mejor forma de que ocurra y de que "l@s nuev@s" lo vayan pillando. Creo yo.

Lenka dijo...

(Uuuups, me parece que aquí hay que renegociar cosas...)

Chicos, os dejo con el tema, pero no vale pegarse, eeehhh???
;)

Besitos!

Kaken dijo...

Me parece que Juan retrata su incoherencia con su último comentario.
En vivo y en directo me acaba de chillar que yo no trabajo fuera, que el trabaja más que yo, infinitamente más que yo.
Y puede ser cierto. Pero trabaja en lo que le gusta, en lo que se ha ganado.
Yo trabajo en lo que no he sabido eludir, y no me quejo.
¿Y se atreve a escribir lo que ha escrito?
¿Que hacemos?
Probablemente divorciarnos....

Kaken dijo...

"Y que trabajas tú fuera en mor de la igualdad?"
Esa frase resume el totalitarismo machista que no reconoce el trabajo del ama de casa y la legalidad que dota a tal de la mitad del sueldo del que trabaja fuera.
Por ley.

Me parece penoso hacer público este espectáculo, pero es lo que hay.

Y no me pienso callar, me cueste lo que me cueste.

Kaken dijo...

De cualquier forma, Juan, te has escapado de decir lo que tu haces en casa....¿que haces?
¿Te has salido del rol?
Porque tu respuesta me sugiere que estás a la defensiva...
Y de la realidad me callo, de momento....

Jack dijo...

Pues Juan, hijo. Yo como siempre podría estar de acuerdo con lo que dices, pero hay cosas que me chirrían.
Mira.
A mí aún me han preguntado más de una vez si Fran me ayuda en casa. Creo que esa frase resume (porque está en la cabeza de mucha gente) la situación y el nivel de enmierde que llevamos las pavas encima en 2010, que se supone que los coches iban a volar y la telepatía sustituiría a los móviles.
Fran no me ayuda: Fran hace su parte. La casa está dividida y compensada hasta el más mínimo detalle. Yo cocino siempre pero hace 8 años que no me friego ni mis tazas (que además tengo la manía de usar un montón y el santo me tiene que ir detrás). El baño es suyo y el polvo de los libros mío. Cualquier aparato que se enchufe es su responsabilidad y cualquier problema eléctrico o de ñapa fontaneril es mío. Como la casa es salón, cocina, baño y habitación, el salón y la cocina son míos. Lleva 8 años haciendo la cama y el desayuno y yo llevo otros tantos haciendo la compra (que no subiéndola a casa ni colocándola en la nevera). Cada cual se plancha lo suyo pero las lavadoras las pongo yo y las quita del tendal y dobla la ropa él. Etcétera. Matemático. Nos funciona. En general nos gusta más tener la casa limpia que limpiarla, pero es cierto que yo soy más limpia y él más ordenado, así que yo me esfuerzo por no ser como Atila y él por luchar contra el ejército de migas, papelillos y cáscaras de pipa que lo persiguen, además de haberse tenido que aprender las esquinas que hay que limpiar aunque su cerebro sea incapaz de ver más polvo que el evidente.
Cuando uno está enfermo o currando mucho el otro hace lo suyo y la parte del otro. Cuando los dos estamos currando mucho la casa da asco y no pasa nada.
Qué pasa? Que los dos tenemos un curro fuera que entendemos que es más importante que tenerlo todo en perfecto estado de revista. Y los dos nacimos en un mundo en el que la mujer trabaja sí o sí (a ver si no cómo carajo íbamos a pagar los alquileres). Y que tenemos menos de 30 y nunca se nos pasó por la cabeza que pudiera ser de otra forma. Y que no tuvimos críos jóvenes. Y que nuestros curros son exactamente igual de importantes: ambos parecidos en pasta y ambos absolutamente vocacionales. Y que el santo y yo vamos creciendo en direcciones parecidas, y seguimos admirándonos intelectual (y física)mente, y nos gustan las mismas cosas (asín en genérico). Y después de 10 años seguimos teniendo cuentas separadas: cada uno su pasta y su gestión (evidentemente ha habido momentos en los que nos hemos prestao. Pero ha sido eso: tu dinero, mi dinero, y dinero común si hacía falta puntualmente).
Así, y sólo así, es fácil sentirse una mujer liberada. O lo que es mejor, no notar en absoluto liberación o yugo ningunos porque ni siquiera son parámetros: Cómo no sentirme par del santo, si soy su par evidente?
(fin de la 1a parte)
:)

Jack dijo...

Pero la generación de tu señora se encuentra en una posición muy complicada, y generalizar con ellas es injusto. Evidentemente tienen contradicciones, evidentemente fomentan por un lado lo que aborrecen íntimamente (ojo, no hablo de ti, K, hablo en genérico y en grueso). Cómo no ver que fomentar lo que han hecho es una forma de Valorarse? La única, además, ahora que la tendencia es quitarle valor al trabajo dentro?
A mí no se me ocurre ser ama de casa y Nadie supuso que tendría que serlo. No serlo fue lo más orgánico (y lo necesario económicamente). Estudié una carrera (la que quise), másteres, música, idiomas. Mis padres me pagaron viajes y libros.
Pero a una mujer de 40 se le presupuso, se le animó, se le aplaudió hacer el pack supercocinera supermadre supermujer, y además se le Permitió trabajar. Entiendes la diferencia? Ellas no tuvieron la obligación de currar fuera, pero en un porcentaje altísimo de los casos ni siquiera quedarse en casa fue una vocación: se quedaron en casa porque quién si no iba a críar a los ninios. Quién iba a ser el soporte del marido, quién iba a hacer las comidas. Cada mujer de la generación del 60 que decidió currar fuera rompió con muchas cosas de manera dolorosa. Mató a la madre, mató al padre, y casi tuvo que matar al marido y a las amistades. Y sólo con esa masacre pudo ducharse, vestirse y salir a la calle a currar en su coche.
Veo muchos cincuentones últimamente (no hablo por tí, ojo, tengo a otros en mente) una especie de reproche encubierto a las mujeres que renunciaron por ellos al curro fuera. Y me parece horroroso. Gracias a esa renuncia ellos tienen hijos criados, las arterias estupendamente, su estatus profesional en perfecto estado y de repente, oh. Se atreven a reprocharles a sus mujeres actitudes que ellos han fomentado durante 30 años, por interés y por costumbre y por comodidad. E incluso sin querer o sin saber que lo que hacen es reprochar, afear, decir No Tenías Proqué. No es un reproche tangible, sino encubierto, que me sospecho que sienta peor. Te das cuenta el nivel de renuncia que supone no trabajar fuera? Te das cuenta del poco valor que se le da a una vida de trabajo puertas adentro con ese discurso?
Dios. Un curro que te guste es absolutamente necesario (en mi caso y en el de cualquiera que haya currao por vocación) para la salud mental. Incluso un curro que no te guste te da la posibilidad de superarte pa cambiarlo, y lo que es más importante: te da la satisfacción de pagarte tus cafés y no preguntar a nadie antes de gastarte tus euros. Sabes el nivel de renuncia que supone no hacer eso en la vida? Entiendes que el curro fuera es algo que te relaciona con los demás, con tu autoestima, con tus rutinas, con tus capacidades... aunque no te guste mucho, es Tu curro. Es Lo que haces. Es algo que te enriquece. Es tu vida y tus relaciones con gente que te valora por tu respuesta y tu aptitud profesional. Generaciones enteras de mujeres tuvieron que renunciar a eso (que es mucha renuncia), y aunque haya mujeres más felices que otras, y vidas más cómodas que otras, entiendo que hasta cierto punto cuando tienes los hijos criados te debe sobrevenir una sensación de timo espantosa. Máxime cuando de repente tu marido se pone a hacer odas a la liberación. Y diciendo que total, la casa no ha de estar tan limpia.
(Vaya, me obliga a cortar: fin de la 2a parte)

Jack dijo...

Eso, Juan, querido, sospecho que ha de sentar como una patada en los cojones.
No creo que hayamos sido las mujeres las responsables directas, pero entiendo el ejercicio de autoestima del que nacen esas actitudes. Y me niego a caer en la trampa de echar la culpa a las amas de casa de sus opciones en la vida.
Al fin y al cabo hasta hace nada una mujer valía lo que de eficaz fuera su capacidad de llevar el hogar. Hasta ayer, como quien dice.
Hace tiempo lo explicaba Marías en un artículo que nadie le entendió: a las amas de casa se les acaba reprochando que no tienen nada que ofrecer, su trabajo no se valora, parece invisible. Pero además, se las hace cargar con la culpa de su decisión. Y no, muchas veces fue igual que la decisión de la nena de 8 años de llevar el velo. Qué iban a hacer si no? Quién las animó a lo contrario? Cómo reprochar a alguien haber ido con la corriente, con lo complicado que fue ir contra ella? Es muy retorcido, Juan, y dudo que esté consiguiendo explicarme.
Creo que tenemos aún mucho camino por delante y que no se puede permitir un sólo paso atrás. Ni uno.
Y ese tipo de reproches, te lo digo en serio, me parecen pasos atrás.
No sé si me estás entendiendo algo, ni siquiera hablo de vosotros en concreto (que no os conozco). Hablo de tantas y tantos. De lo que oigo a gente de vuestra edad.
El santo nunca jamás se ha planteado si yo tengo que estar liberada o atada a la cocina. Son parámetros que ni nos suenan en casa. Somos iguales, nos admiramos, somos un equipo en el que ninguno renuncia a favor del otro.
Me sigues? Nosé. Es muy complicado de explicar.
(Fin de la tercera, y fin del todo)
Bicos

Juan dijo...

Entiendo lo que dices Jack y lo comparto por completo.

El sorprendido he sido yo por Kaken. Porque ha dado a entender cosas que no son.

Antes de casarnos yo prefería y la animé a que terminara su carrera y trabajara, no como una imposición, sino como una opción que me parecía acertada para su propia salud mental. El trabajo de ama de casa me parece durísimo y no quería eso para ella. Pero esa decisión era consciente de que no la podía tomar yo, sino ella. Y ella decidió, a pesar de ser una mujer feminista y de su tiempo, no trabajar fuera. Y no por los hijos, pues el primer hijo vino a los seis años de estar casados.

No fue una decisión porque le gustara el trabajo de ama de casa, sino porque lo prefería a trabajar fuera.

Y en muchas ocasiones me ha comentado a lo largo de estos más de 30 años que llevamos juntos, que está contenta con la elección que hizo en su día. Que ha educado/criado a nuestros hijos como ella quería (extraordinariamente bien, por cierto).

Y yo, por mi parte, no soy precisamente el marido que llega a casa y no hace ni el huevo. Trabajo mucho fuera pero también en casa. Cuando los críos eran pequeños era yo el que me levantaba prácticamente todas las noches a atenderlos ( y fueron muchas durante muchos años). Cuando estaba en casa, no sólo jugaba con ellos, les limpiaba la caca, bañaba, vestía, etc. recojo mis cosas, ordeno mis cosas, pongo lavaplatos, pongo y quito mesas, me hago la cena bastantes veces, y en los fines de semana hemos decidido no hacer el huevo ninguno, salvo lo indispensable que lo repartimos, a mí me toca el orden en la cocina y barrer la casa y ella fregar y nada más, pues solemos comer fuera.

Me ha extrañado enormemente la salida de Kaken porque no es así como funcionamos. Ella sabe que soy de todo menos zángano y que si ella trabajara fuera yo estaría al 50%, no echando una mano, sino trabajando a su par y dividiéndonos el trabajo según preferencias (yo odio cocinar, pero no me importa lavar platos, barrer, fregar, ordenar cuartos, etc).

Y en ningún momento me he metido con el trabajo de ama de casa. Lo que critico es el afán de la perfección, del control, de no parar, de no tener un minuto libre, de intentar ser una superwoman perfecta que sólo crea infelicidad.

Y valoro y mucho el trabajo de Kaken, porque lo ha hecho extraordinariamente bien, sobre todo en lo que atañe a nuestros hijos. Lo que me ha dolido es que a estas alturas me eche en cara si yo trabajo en casa menos que ella, como si fuera un zángano. Difícilmente puedo trabajar a su altura si llego a las 8 y media de la noche a casa.

Juan dijo...

Y con respecto a gustarte tu trabajo, por supuesto que lo ideal es trabajar en lo que te gusta. En esto soy un privilegiado....o no tan privilegiado. Porque quizás me lo he currado contra viento y marea.

No siempre he trabajado de médico, he hecho trabajos físicos muy duros para sacar un duro durante la carrera y no me amargaba. Creo que es factible, aunque no siempre, que si no trabajas en lo que más te gusta, hay que hacer un esfuerzo para que te guste lo que haces.

Al menos creo que yo lo conseguiría en la mayoría de trabajos que hiciera. Me imagino de fontanero, carpitero, electricista, albañil o camarero y te aseguro que haría lo posible porque me gustara lo que estaba haciendo. Depende de nosotros tomar esta actitud en nuestra actividad laboral.

De hecho, la medicina no era mi vocación (me gustaba más Magisterio). Y dentro de la medicina, la reumatología no era lo que me gustaba, sino la Obstetricia y la Medicina Interna, la Endocrinología o Digestivo. No laspuede escoger y opté por la Reumatología y me he encargado de que me gustara y me enamorara de la especialidad.

Ante el trabajo, como ante la vida, todo depende de la actitud que tomes ante él.

Jack dijo...

Claro. El santo y yo somos periodistas de carrera, pero él decidió ser guionista y yo escenógrafa. Carreras intangibles y difíciles al principio, en las que te tienes que hacer de 0, gracias a las cuales yo he trabajado poniendo cafés, restaurando frescos en andamios a 15 metros y a 4 bajo cero con los pigmentos (y los deditos) congelaos, de meritoria descargando camiones, de carpintera, de fotógrafa (ese es el único bueno), de dependienta y de secretaria (el peor, sin duda y de largo, la única vez que he sido profundamente infeliz yendo al curro). En general he disfrutado de todos, hay algo en mí que agradece el trabajo físico y el cansancio al final de la jornada. El santo ha sido secretario, negro para escritores, corrector, ha pegado carteles por la calle y repartido publicidad, ha sido teleoperador y ha puesto menús del día en sitios espantosos (que es peor que poner cafés)mientras se sacaba dos carreras y un doctorado. Afortunadamente eso pasó y sobrevivimos, pero nunca jamás se nos ocurrió parar de trabajar, ni tuvimos mucha más opción si queríamos dedicarnos a ésto. Ahora nos va bien, conseguimos trabajar en uno de los curros más bonitos del mundo y no entendemos la vida sin el trabajo. Todos los días sin excepción (a no ser que estemos rodando) tomamos una caña debajo de casa y hablamos de lo que hemos hecho. Nos gusta el curro, hablar del curro, currar y los compañeros del curro. Es un trabajo especial, además, con gente especial siempre. Divertidísimo aunque nos comamos más mierda que el tonto del pueblo. Cojonudo aunque a un maestro le parecieran esclavitud nuestros horarios. Un trabajo sin vacaciones ni la tranquilidad de un sueldo fijo. Un trabajo en el que más te vale no romperte una pierna o que se te averíe el coche. Pero es nuestro trabajo y lo elegimos, y es tan cafre que engancha. si no fuéramos los dos tan vovacionales y tuviéramos un hijo (cosa harto improbable, porque no queremos hijos) renunciaría a parte de su curro el que menos cobrara, o renunciaríamos ambos en partes proporcionales. Está montado así, y es fácil en nuestro caso.
Entiendo que cuando uno decide ser amo de casa a tiempo completo la casa es cosa suya. Es Su Trabajo. Limpia y cocina y por eso luego se queda una pensión si hay un divorcio: su trabajo se reconoce como tal y se entiende que fue necesario para que la otra persona pudiera traer dinero a casa. Pero a la vez entiendo que esa decisión no siempre se toma con el mismo grado de libertad (social, mental, lo que sea) que alguien que decide ser directora de arte a pesar de haber estudiado periodismo. Es que mi circunstancia fue esa, fue fácil, fue lo lógico. Hay una serie de presiones sociales que enturbian el curro de las amas de casa, hay un montón de señales de alerta que deberían ponernos los pelos de punta y sobre todo, hay una tendencia generalizada a sentir que te han timado 30 años después (aunque hayas tenido la suerte de haber criado, de haber ayudado, de haber sido soporte) que hace que eso sólo se sienta valorado si se fomenta. De ahí que crea que es más reprochable la actitud masculina que la femenina. La masculina es egoísta y cómoda, la femenina es reprochable, pero comprensible.
Al fin y al cabo os habéis llevado la mejor parte, históricamente. Y mucha de la mierda que entafarró nuestras relaciones sigue ahí, latente, en todos. En nosotros como masa.Socialmente, enquistada.
Por eso no veo justa la línea de reproche que últimamente noto: se reprocha algo que se fomentó siempre. Se reprocha además cuando ya es tarde para arreglarlo.
Me parece profundamente injusto.
Yo huyo de esos patrones como de la peste y en mi entorno no existen, pero ya te digo: cuando vuelvo a asturias las amigas de mi vieja me dicen que qué suerte que fran me ayude en casa. Y a mí (y a fran, y a mi madre) nos llevan los demonios.

Juan dijo...

Y Jack, en ningún momento he menospreciado al ama de casa. No es de eso de lo que trata la entrada. Es de que la liberación femenina no se ha acompañado de la necesaria igualdad en todos los ámbitos, tanto en el trabajo externo como interno.

Y no van a ser los hombres los que os liberen, teneis que ser vosotras.

Yo respeto y admiro el trabajo de ama de casa. No tengo ningún problema en aceptarlo como un trabajo tan digno cmo cualquiera, siempre que haya sido libremente elegido.

Lo que no es de recibo es que se trabajen 8 horas fuera y otras 8 en casa. La que lo hace y lo consiente no la considero una mujer liberada, sino que sigue siendo esclava.

Juan dijo...

No es reproche, Jack, no es lo que he pretendido plasmar.

Que los hombres están siendo egoístas y que es más reprochable su actitud, sin ningún genero de dudas. Pero los esclavos no deberían esperar a la buena fé de los amos y esperar que los liberen. Tienen que ser ellos los que luchen para liberarse. Y eso es precisamente lo que estoy diciendo en la entrada. A los hombres nos ha ido de perlas y hemos chupado rueda de la liberación, pero son las mujeres las que tienen que seguir luchando para que la igualdad legal no sea papel mojado.

Si la mujer espera a que el hombre cambie, lo tiene crudo porque, algunos hombres de buena fé cambiarán, pero la mayoría seguirán instalados en su comodidad.

Si una gran mayoría de mujeres afrontaran la vida como tu o Lenka, te aseguro que a los hombres no les cabría otra que cambiar.

Kaken dijo...

Jack, completamente de acuerdo contigo sobre lo de la generación de los 60, se entiende de maravilla.

Lenka dijo...

La Jack me ha ahorrado todo el tecleo. Gracias, prima.

Ahora me gustaría hacer una pregunta. Por mera curiosidad, una cosa libre y sin inteciones pérfidas. En su día, Juan, Kaken optó por asumir la casa y renunciar a otras cosas. Bien. Fue su opción. Después llegó el primer bebé. Y, seguramente, Kaken se reafirmó en su elección. Quedarse en casa con ese bebé y las tareas. Bien. En la primera elección podía haber salido de otro modo: "no, yo también quiero currar fuera, lo de casa lo haremos a medias". No fue así. Bien.

Cuando llegó el primer bebé, te parece que la elección se hizo en igualdad de condiciones? Se llegó a plantear siquiera la opción contraria? Que ella saliera al mundo laboral y tú te quedaras renunciando al tuyo?

Estas preguntas no te las hago personalmente a ti, Juan, ni a Kaken. Es una pregunta en general. Para toda la generación y para una buena parte de las siguientes. Cuántas veces creéis que, cuando llegan los niños y renuncia ella, se plantea SIQUIERA la opción contraria? Incluso con curros parecidos en horario y sueldo. Es obvio que si uno gana el triple que el otro... en fin! Aunque esa es otra maldita trampa. Porque casi siempre ganáis más vosotros, pa más narices. Y, trampeando aún más, a vosotros no os preguntan si tenéis o vais a tener niños. A nosotras sí. A mí ya me lo preguntan hace tres o cuatro años.

Y me lo preguntan porque SABEN (sabemos todos) que aún en la mayoría de los casos es ELLA la que renunciará. Se da por sentado. Lo damos por sentado en general. Vosotros, nosotras, los empresarios, el mundo. Y de tanto darlo por sentado, provocamos muchas veces que así sea. Porque como nos contratan menos y peor y nos pagan menos también, seguimos renunciando nosotras. Y entonces se sigue dando por sentado. Y vuelta a empezar.

Quiero decir, es fácil ser tan liberada como Lenka y Jack. Ya nos enseñaron así. No es que no los creyéramos, es que SABEMOS que es lo correcto. Es que nacimos casi en los 80, además. Es que en mi clase de la facultad había 5 tíos y 60 tías. Eso pa currar con yonkis, una cosa femenina que te pasas!

Nosotras lo tenemos claro, a las de la generación de Kaken se les ha puesto más difícil. Igual no tú, ni a mala fe, pero sí por una cierta... omisión. Por dar cosas por sentado, quizá. Todos, todo el mundo.

(Besotes, Kaken. Y también pa ti, Juan).

Kaken dijo...

A propósito de lo que comentas, Lenka, te diré que sólo conozco a un hombre que se haya quedado en casa con su primer hijo.

El no tenía trabajo y ella sí.
Ella trabajó 10 años como especialiste. A él le salió trabajo en USA, y lo dejó todo y se fué.

Para colmo, el hijo quiso irse con su padre, que es quién le había criado.

Así que ella lleva años viviendo sola y viendo a su familia de tarde en tarde.
Precioso, eh?

Jack dijo...

No entiendo qué quieres decir con tu ejemplo, Kaken. Si es que quieres decir algo. Unos amigos de mis padres se lo montaron así (ella es profe de universidad) y bien. Unos amigos nuestros lo están haciendo ahora. Y conozco a un tercer matrimonio (él está en el foro) que también lo hacen así: ella curra, él cría a la guaja. Entorno a los 60, entorno a los 40 y entorno a los 30. Diferentes horquillas, vidas normales. No sé a dónde quieres llegar.
Hombres que hagan su parte en casa, curren o no, todos los de mi entorno. Amigas de mi edad que le planchen las camisas a sus hombres, cero. Pero cero. Cero, tan cero que mi ayudante es el que le plancha las camisas a su santa porque ella pasa de la plancha millones.
Quicir, hay otras fórmulas, y funcionan. aunque no sea de lo que estamos hablando.
bicos

Jack dijo...

Vosotros querríais que vuestra hija se sintiera realizada entendiendo que su deber es coserle los botones al marido cando se le caen? Hacer bien la casa (coser, planchar, fregar, limpiar el váter) es algo que se aprende la primera vez que lo haces. No hay nadie con un sistema sicomotriz sano que no pueda hacerlo más o menos dignamente. No hay que saber. La única cosa que requiere un talento extra es cocinar muy bien. Y cocinar de subsistencia entra dentro del grupo Si Te Pones Sabes. A mí una hija mía me dice algo del palo "mi hombre es que es muy patoso, por eso hago yo las cosas de la casa" o "esta falda nome la pongo porque a mi marido no le gusta" (ambas de la misma raíz, aunque diferentes)y sentiré que he fracasado. A día de hoy, en España, con estudios básicos, ninguna mujer debería dejarse arrastrar ahí. Por justicia.

Sra de Zafón dijo...

Buaaaa, Juan, la que has montado, jajajajaja


Vale, yo soy de la generación de los 60, finales, pero siguen siendo los 60 y desde los ocho años he chupado un montón de castigos e insultos por no darme la gana de servir a los hombres de mi casa.
Qué mi hermano mayor quería más pan… que se levante la niña; Qué mi hermano el soldado quería que brillaran sus botas… que las limpie la niña; Que a los 15 años tenían que salir a ligar guapetones y limpios… que yo les planchara la ropa. Qué...lo que fuese, que lo haga la niña, que así aprende para cuando sea ama de casa, que aunque estudie tiene que saber a ser una buena esposa y una buena madre.
Y además que no se me ocurriera ser más lista que ellos, joder!!!! Y eso que presumían del portento de niña que creían tener.

Me negaba, me castigaban, e incluso chupe alguna que otra leche, y no de vaca. Lo ví claro. Muy costoso, pero fui a por ello, me lo gané con dos ovarios. Por eso, y por nada más, defiendo la POSIBILIDAD de esta conquista con uñas y dientes.
No hay culpables, el rol nos lo comemos porque no da la gana. Al menos desde que acabó la dictadura y con ella las leyes que nos impedían ser independientes económica y socialmente.
La presión a la que me sometió mi familia (mi madre mucho más que mi padre) y la sociedad que me tocó vivir me hizo mucho más luchadora, fuerte y orgullosa de mi misma. Y ya sé que todo el mundo no reacciona así, pero sigo diciendo que él no ser capaz, o el sentir culpa, es responsabilidad de uno, en este de caso de una, aunque sea mucho más cómodo echar balones fuera.

Me pintaron pija, mona y dócil y yo me borré. Qué dolió? qué costó? qué era mucho más cómodo servir a los hombres, o fingir ser la mujer que ellos querrían que fuese ? Pues sí, pero …tendría que renunciar a mí misma y eso para mí es lo peor.
Que no me da la gana de valorarme por lo limpio que tengo el hogar, lo bien que cocino, o lo monísima que voy y lo bien o que cruzo las piernas.
Que los demás me valoren como les salga de… donde les salga pero yo no, yo me quiero valorar, entre otras cosas, por la conquista de mi libertad, y por conseguir ocupar mi tiempo en lo que yo quiero y me gusta y No en lo que algunas personas han establecido para mi rol.

Inciso para Jack: te he dejado en mi blog la respuesta a tu pregunta sobre mi gallegez  y ahí te cuento que el peor trabajo de mi vida fue en una oficina (Tenemos algo más en común .-)


Sigo...

Sra de Zafón dijo...

Jack, saca la espada, por justicia! que yo te sigo. Tengo unas botas y una casaca de pirata del cagarsennnn, jajajajajajajaa.

Sra de Zafón dijo...

Y aquí sigo yo, quizás Jack que ultimamente se nos da por discernir a la misma hora. Pues digo lo mismo, menudo tristeza si mi hija fuese como la pinta ella. Me daría mucha pena. Como la mamá de mafalda (beso para Lenka)

Sigo, sobre culpas y tareas domésticas:


He dejado cómodos y atractivos trabajos de ocho horas por poner copas, o conducir una furgoneta llena de músicos y/o actores , (todo en fines de semana) para poder estar la semana entera cuidando a mi niño. Y me lo he pasado genial, con mi niño, en el pub, y con la trupé. He hecho roscas en pascua y filloas en carnaval, he vendimiado, cultivado almejas, he sido negra (como tu chico, Jack)pero para estudiantes de mi facultad, y no se ni cuantas cosas más, pero que me ocupasen de dos a tres horas al día, o un montón de horas, pero concentradas en los fines de semana, o los meses del verano con mi chico en casa. Además de ama de casa mientras mi niño fue más pequeño. Todo porque llevo muy mal la dependencia económica y el hacer de electrodoméstico, y no porque no hayan sabido compartir conmigo, o no me sintiese valorada como madre y mujer el tiempo que no trabajé fuera. Pero es que también llevo muy mal no poder cuidar a mi niño como yo quiero, y no porque me sienta culpable si no porque me gusta ocuparme de él. Así que hasta que él fue lo suficientemente independiente para que yo tuviese más tiempo para mi, laboralmente hice lo que pude, porque mi verdaderea vocación, una vez que fuí madre, es ser madre, al menos de momento. Pero eso no me impide dedicar tiempo a lo que me gusta, me entretiene y me permite ser independiente.
Cuando mi hijo esta malo, miento, y cojo la baja yo. Ya que la sociedad no me ayuda como madre, y cotizo como cualquier curranta, y además no les hago ningún gasto, me lo monto yo. Me busco la vida y para nada me siento culpable. Cuando tenía que conducir la furgo y mi niño estaba pocho, o simplemente yo lo sospechaba, buscaba sustito cagando leches, mi compañero, mis amigos o amigas, quien fuera, que para eso me quieren y yo a ellos. Y si no que no me digan que me quieren ,jajajajaja.

En fin, que yo creo que cada uno sabe cual es su prioridad, y la mía,además de ser madre , es ser la persona que quiero ser.

Sigo...

Sra de Zafón dijo...

Tengo una vecina que tiene carrera, 2 hijos, (el más pequeño tiene 15 años) e interna ecuatoriana, y… demasiado tiempo, libre y vacío, para sentir la frustración de no sentirse nada. Se queja porque se siente que no hace nada importante, ¿Pero de quién es la culpa? ¿Del periodista, enamorado de su trabajo y que siempre manifestó no tener ganas de tener hijos, pero que ha cambiado pañales como el que más, y que se ha pasado todas las tardes, hasta hace nada, con sus hijos en el parque porque a ella no le gustaba nada ir? ¿ Es culpa del hombre que la mantiene resguardada en su casita rascándose las bolas? (Esta no hace nada más que mandar y organizar, algo agotador para ella, según cuenta)

Tampoco entiendo que una mujer se sienta presionada por la sociedad, joder! Perdón, lo siento, pero a mí que me importa que digan mis compañeras porque dejo horas de trabajo para cuidar a mi niño, o el trabajo entero, o lo que diga mi suegra porque “tiene” que recoger la ropa mi marido, porque yo me olvido… (Internet tiene cola…uaaaa, si os contara. El demonio es Internet! Ahora es el culpable de casi todo lo que yo no hago, y tendría que hacer si fuese una buena esposa y buena madre. Ahora mismo, mi chico está aspirando y mi suegra haciendo un bizcocho que va a estar buenísimo, pero que le va a jxxxx un montón que yo me coma, por vaga…jajajajajajaajaja

Lo que no acabo de entender es tener un marido, un adulto como yo, que trabaja fuera de casa como yo, y no tenga ropa que ponerse porque no le ha dado la gana de lavarla, tenderla y plancharla y que aún encima yo tenga que sentirme culpable. Por ejemplo. Pero es que no puedo imaginar compartir mi vida con un tío que no es mi compañero. Como no imagino valorándome a mí misma, o sintiéndome indispensable por lo mal que el limpia, cocina, o lo mucho que ensucia la cocina.

En fin, que yo no puedo justificar la frustración de algunas mujeres, más acá de los 60, con la generación que les ha tocado. Lo digo y lo vivo así: No importa como te juzguen importa como te vivas.

Sra de Zafón dijo...

Juan, de ésta jajajajaja, me cierras la puerta, jajajajaja

Sobre las tareas domésticas y lo que queremos las mujeres y lo que quieren los hombres. A ver, yo no considero necesario planchar, más que algún vestido o blusa o alguna prenda que alguien ha tendido mal, y mi pareja tampoco, pero mi ex es músico y tiene que ir de punta en blanco y…se planchaba él la ropa, para escándalo de mi madre, de mi suegra, y de cualquier vecina que pasara por allí. La escena podía ser así: yo con el libro y el pitillo, el planchándose la ropa, y las mujeres presentes diciendo ¡¡¡ Por dios, Chusaaaaa, que cuaaaaaaajo tieeeeeeenes !!!!
Se la planchaba él porque además lo hace mucho mejor que yo, pero es que ya ni se le ocurría pedírmelo, pero no porque yo me fuese a negar, sino por lo mismo que no se le ocurriría pedirme que le metise la comida en la boca (a no ser que quisiéramos jugar .-) Alguna vez se la tengo planchado, pero porque me ha dado la gana o incluso la curiosidad para ver si sería capaz.

Y en mi casa, ahora, nos peleamos por cocinar, porque a los dos nos encanta, y competimos como niños, y gracias a eso todo dios come exquisiteces, jajajajajajaa.
. Y la compra yo la hago por Internet (para perder el menor tiempo posible) y él en cambio le encanta ir a las tiendas, a elegir las cosas. Y él es un desordenado y yo soy doña un sitio para cada cosa, y él no limpia una estantería o un mueble (porque nunca la ve sucia) y yo no cierro ni saco de casa una bolsa de basura, ni abro un paquete de azúcar (soy capaz de no tomarla hasta que mi chico la pone en el azucarero ) ¡manías, perezas! y yo creo que eso es compartir tareas desde la libertad y la independencia.
Y aquí todo dios recoge la cocina, hasta los invitados (jamás lo he tenido que pedir) y el que va hacer pis y encuentra la lavadora acabada tiende la ropa. Y el que ve que esta seca o que empieza a llover la recoge, y las cosas funcionan así. Unas veces están mejor hechas y otra peor.
Tengo una amiga que cuando viene a mi casa me limpia los cristales, jajajajaj, porque dice que sabe de sobra que yo no tengo tiempo, jajajajajaja, y yo le digo que si quisiera podría tenerlo, lo mismo que lo tengo para tirarme en el jardín, o en el sofá, o para hablar dos horas con ella por teléfono o para ir a pasear. Ella sí es una ama de casa sufridora y quejosa del mal pago que le dan que no soporta ver sucios ni los cristales de su amiga.

Ahora si me voy (el bizcocho de mi suegra huele de maravilla, jajajajaja)


Besos para todas y todo.

Me ha encantado tu entrada, Juan. Mucho, muchísimo.

He escrito a mil por hora porque hay un ternerito en la ducha, que en nada necesita que que le eche crema, algo que me encanta hacer.

Besos

Lenka dijo...

Chusa, te lo curraste bien currado y se lo curran muchas otras, de cualquier generación. Y a todas esas os importa (nos importa) un pito lo que diga nadie, las trabas que nos pongan, si a papá y mamá les parece bien o no. Genial.

Me pregunto a veces qué habría pasado si yo hubiera dado con un machistón de la vieja escuela. Seguramente le hubiera mandado a la mierda. Casi fijo. Porque, es más, un tío que hace según qué comentarios ya no me entra por el ojo nunca más. Y, de hecho, me cae mal al momento. Me parece un completo imbécil y no me gusta dormir con imbéciles. Ni aunque sean divinos. Me baja la libido.

Pero también sé qué hay más circunstancias que la mía. Ojo, soy la primera que asegura que algunas nacen esclavas y morirán esclavas. A mi misma madre se lo tengo dicho, y nunca fue de las peores, ni de lejos. Pero se lo dije cienes de veces y hoy día siento todo un subidón interno cuando la llamo, le pregunto qué hace y me suelta: "vaguear como una mona en el sofá, no tengo ganas de otra cosa". Porque no hace tantos años eso era impensable pa ella. Impermitible. Y aunque sigue teniendo sus tics, es todo un cambio para una mujer que nació en el 51. Te diré.

Cuando oigo a mis amigas de los ochenta (como yo) CLAMAR contra sus maridos porque no las "ayudan", o porque son incapaces de poner una lavadora, o porque les preguntan dónde están sus calzoncillos, me ataco de los nervios. Y siempre terminamos teniendo la misma bronca. "Pero no planches!!!" "Sí, claro, y entonces quién lo hace?" "Pues no sé, nena. Rita. Si te mola la ropa planchada plánchate la tuya!" "Ya, pa que luego vaya el listo este hecho unos zorros..." AAAAAAAAAARRRGGGGHHHHH!!!!

Claro. Porque no se puede ir así por la calle. Porque qué van a pensar... DE MÍ! Una mujer, máxime una que tiene ahora 30 años NO puede ir por la vida con esas ideas!!! O al menos a mí me parece marciano!!! "Tú hablas mucho, guapa, pero no es tan fácil". Cómo que no???? Si yo lo he hecho siempre!!!! O no me ves???? "Ya, pero es que tu Manolo no es como el mío". Ah, no. Que el tuyo es... más alto???? Pero de qué coño estamos hablando????

No hay manera. Esclavas son y así morirán, no sé por qué extraño mecanismo de culpas, obligaciones, quediranes, neuras, perfeccionismos... no lo sé. Se me escapa. A veces me parece incluso que hay mujeres que disfrutan con esa guerra. Es como si se reafirmaran en su feminidad, en sus roles. Y claro, yo no lo entiendo porque odio eso de los roles. Hay mujeres que parecen necesitar ese discurso de la bronca, el quejarse con los ojos en blanco, el si no estoy yo nos come la mierda. No lo entiendo.

Pero también me parece (me parece) que en muchos casos, en muchas generaciones y circunstancias se conjugan tantas cosas... todas ellas basadas en el "lo daremos por sentado". Que muchas renuncian a currar porque es más difícil que te den curro siendo tía. Sin ir más lejos. Porque él gana más casi siempre. Porque te preñas y te largan a ti, no a él. Por una serie de cosas contra las que pelear se complica y no depende sólo de tus deseos. Y porque, por todas esas cosas tan normalizadas, pocas veces se da la opción contraria: que renuncie él. Muchas veces, como decía, es que ni se plantea. Y no es siempre porque ella realmente se deje arrastrar por. No siempre. Otras veces sí, claro.

Y sí, a mí me parece genial cuando es él el que renuncia y ella la que sigue su carrera. Y por qué no? Qué tiene de malo? Me parece perfecto.

Kaken dijo...

Jack, lo que quería contar es que, para el único tío que conozco amo de casa, va y lo deja.
Y la decisión fué unilateral, a ella le costó una depresión, de repente se vió sin marido y sin hijo.
Ella era médico adjunto, es decir, había currado de lo lindo MIR incluído e intentó trabajar como médico en EEUU, pero allí sólo la reconocian como médico general, tenía que empezar de cero.

El no había trabajado antes porque no le gustaba lo que le ofrecían. Cuando surgió, tiró de la manta, no me parece justo.

No me parece justo nada que venga desde la imposición y no desde la negociación en pareja.

Por otra parte, tengo una amiga, ama de casa también, cuyo marido trabaja el doble que el mío y en casa el triple ¡y ella se sigue quejando¡¡¡ Ella quiere el 50% en la casa, no transige.Y eso tampoco lo entiendo.

Sigo sin estar de acuerdo con la idea de que las únicas que nos podemos liberar somos nosotras mismas. Por supuesto que tenemos una gran responsabilidad, pero también los hombres deben tener ya a estas alturas una generosidad y una amplitud de miras que les impulse a avergonzarse de sí mismos si se dejan ser dependientes dentro de casa como si fueran señoritos o niños pequeños.

Las palabras claves, que vosotras habeis dado y yo recojo, son naturalidad y compañerismo, de igual a igual, de tu a tú, sin dramas y sin chantajes.

Lenka dijo...

Entiendo lo duro que tiene que ser que de repente tu marido haga las maletas y se pire sí o sí. Pero entiendo también que eso es una opción. Que tiene derecho a hacerlo, a cambiar de idea, a que le apetezca de repente. Es su vida. Por qué no? Dicho esto fríamente, que si me pasara a mí me jodería la primera. Pero, y si hubiera sido al revés?

Y si la ama de casa hubiera sido ella y de repente le ofrecen en Noruega el curro de sus sueños, su meta, su ilusión, lo que siempre deseó? Qué haces? Encontrarás opiniones pa tos los gustos. Unos dirán que si no va es tonta y sumisa. Otros que si va es una tía fría, calculadora y ambiciosa en el mal sentido de la palabra. Al final la decisión es de ella, como lo fue de él en el caso que cuentas. Por qué renunciar a tu sueño? Por qué renunciar a tu familia? Sopesas y valoras.

Que no es justo para el que se queda? Y lo contrario no lo es pa el que renuncia. Ese es el drama de ser dos, de ser pareja, de tener equipajes emocionales. Que si todo te viene en orden, chachi. Y si te viene tarde?? Es que yo me pongo en su caso... y qué haría? Dejaría al Trasto atrás por un curro de ensueño en Canadá? Igual no. Igual sí. No lo sé. Y si encima hubiera un hijo? Ni idea, qué cafrada. Qué haría él? Cómo lo negociaríamos en cualquier caso? Me voy y lo arrastro detrás, pa que deje su curro fijo que se ganó a pulso y le gusta? Me quedo y renuncio yo??

Es la madre del cordero. Qué haces? Qué no haces? Cierto que seguramente está peor visto si me largo yo a hacer carrera que si se larga "mi hombre". Aunque depende. Quizá los hombres le entenderían más a él y las mujeres le considerarían un egoísta. Y si me voy yo? Me temo que TODOS me condenarían. Porque, como digo, aún se asume que ellas renuncian. Ellos no. O no tanto.

Con hijos por medio, peor. También para las opiniones. Si el que se va se lleva al hijo, es un cabrón o una zorra. Si se va sin él, es un desalmado que antepone curro a hijos, aunque en este caso creo que otra vez se la criticaría más a ella de nuevo. Imagínate. Perra desalmada. Sin entrañas.

En fin, situaciones muy chungas. Mucho. No tienen solución bonita, aparentemente. Siempre renuncia uno de los dos. Por qué no renunciar? Por qué hacerlo? Tremendo lío.

Sra de Zafón dijo...

Kaken, no entiendo cual es el problema de que dos adultos decidan vivir como quieren y dejen elegir a su hijo con quien quiere vivir.

Es que no entiendo muy bien cual es el pensamiento y emoción que hacen tu pregunta: Precioso, eh?

El cuida a su hijo, se va a Usa, su hijo quiere ir con él, y ella se queda (nadie la obliga a quedarse supongo, como nadie lo obligó a él a no trabajar fuera y cuidar al niño supongo)

Me da la sensación, corrígeme si me equivoco, que para ti es terrible que un hijo prefiera vivir con su padre, porque su madre le dedicó menos tiempo que ella. Y de ser así, me da la sensación que te parece fatal que una mujer haga lo mismo que hacen la mayoría de los padres. Y no lo acabo de entender. ¿Por qué está mal que un padre dedique más tiempo a un hijo que una madre?

O quizás lo que te parezca fatal es que la familia viva separada, porque es el padre el que está con el niño.
No lo entiendo, no entiendo que quieres decir con tu pregunta, porque hay cantidad de profesiones que tienen al padre fuera de casa temporadas enormes: marineros, temporeros, camioneros...

O quizás te parece un terrible "pago" para una mujer esa separación y no para un hombre. No entiendo, Kaken, y me gustaría que nos contaras.

A mí me parece terrible que la decisión de los adultos prive a los hijos de la compañia de los dos padres, si los tienen y quieren ejercer, pero a la vez me
parece absurdo ver terrible el que un padre no curre fuera, cuide a su hijo, y que depués de 10 años de dedicación si decide retomar su vida laboral su mujer no se adapte a la nueva situación, (si es que quieren seguir juntos, claro)

A ver es que yo creo que si el padre de mi hijo se hubiese quedado en casa para cuidar a nuetro niño durante 10 años, yo haría todo lo posible para facilitarle su vuelta al ruedo laboral.

No entiendo, lo que expresas, Kaken, y me gustaría que me lo contases.

Besos.

Jack dijo...

Mi-má. Prima.
Es que salvo que al santo le fueran a dar el nóbel y casualmente se hubiera quedado sin brazos, yo no le plancho una camisa ni jarta, asín quiera ir por la calle como el señor Barragán. Sus motivos tendrá! Es más, me malicio que no me dejaría planchársela. Es como si llego yo a casa y me ha planchao la ropa a mí! Sería muy inquietante. Y me sentiría en falta o algo.Ademáis. La arruga es bella.
Me suena marciano, neñas, qué querédes.
Otra cosa es que me encante cocinar pa él (y pa todos los que se arrimen, que mi casa es una fonda). Pero plancharle las camisas cuando yo voy arrugá? Amos, ho.
En todo caso mezclamos una parte de suavizante, otra de nenuco y dos de agua en un flis-flis, se rocía un poco la ropa, la aplastamos con la mano y listo... Queda aparente y no hay que enchufar ese instrumento del demonio...
Dios, cómo odio la plancha. Me da dolor de espalda sólo pensar en ella.... Eso, fregar y hacer la cama.. joder. Son torturas modernas.

Sra de Zafón dijo...

Bueno que habia dejado esto abierto y ya habéis escrito antes que yo jajajajaja.

Bueno, pues eso, y porqué no empezar desde cero, me pregunto yo?

Lenka me ha ahorrado toda la explicacion

Hombres que han dejado cosas por sus hijos, la mayoría de los que tengo a mi alrededor. Todos mis amigos, y mis parejas.

Mi ex, cuando su hijo tiene fiebre... viene a dormir a mi casa, ¡¡¡¡dios qué horror, dirá alguna, cómo hacéis eso!!! pues porque tiene tanto derecho como yo a estar con su niño. Dejó su sueño en la filarmónica de Praga y más tarde en la de Londres, por vivir junto a su hijo, y da clases en un conservatorio de grado medio (pudiendo hacerlo en el superior, por más pasta y más prestigio) por estar cerquísima y tener las tardes libres para su prioridad.


Sobre lo de que mucho tienen que hacer los hombres, es verdad, pero como nosotras sigamos dejándonos valorar por el mismo rol de nuestras madres, y educando a nuestros hijos e hijas igual, pues todo seguirá igual: frustración, quejas, etc.

Tú lo dices, Lenka, te ves enamorada de un tío que te sienta de su propiedad, o su exclava? ni de coña, Te dará una vomitona.
Te ves madre de los hijos de un jetas? a lo mejor del primero porque aún no lo sabías, pero no creo que siguieses pariendo junto a él.
Así que a ti no te tocarán, y te dirán que menuda suerte tienes, no te jxxx.

Besos

Jack dijo...

Uy, qué de acuerdo estoy con ambas. Menos mal, asín no tengo que explayarme y marcho al sofá, que el santo está a punto de darle al play (cosa que es su deber en nuestro hogar, como sabéis). Me siento representadísima, gracias. Incluso en la duda sobre el Precioso, eh? que había preguntao yo y a´ún no me quedó claro...
Sois un amor.
Chusa, mañana me paso por tu casa, me entero de tu pasado urbanita y hablamos del gobierno.
Bicos

Sra de Zafón dijo...

Pues yo también me voy al sofá, estaba despidiéndome de otras amigas.

Besos para todas y todom y vuelvo a decirle a Juan, ¡que menuda has montado y que quiero mi gallifante!!!!!!
40 y empezando, bien!!!!!

Lenka dijo...

Prima, creo que planché dos veces en mi vida y una me quemé el brazo. Lagarto, lagarto. Claro que... también me desgracié la mano con las cuchillas de la batidora... pero chica, planchar los vaqueros me parece innecesario y comer tortitas es vital de vez en cuando. Ande va a parar.

Ah, la suerte, Chusa. Yo tengo la inmensa suerte de haberme criado en un hogar lo bastante anarca como para JAMÁS haber sentido culpas derivadas de mi sexo, y lo bastante detallista como para no ser una descerebrada y pensar (como pensaba una tipa que conocí)que la lavadora es denigrante pa la mujer. No, tía. Tener la ropa limpia no es denigrante pa nadie. Es higiénico y útil. Y es un avance no tener que lavar a mano. Y yo no me siento denigrada por saber usarla. Me sentiría imbécil si no supiera. Pero no por ser mujer (so tarada) sino como persona. Es que creo que to dios debe ser capaz de gestionarse la vida, y poner una lavadora es de lo fácil. Seas tío o tía. Ojalá fuera todo tan fácil.

Tengo la inmensa suerte de muchas cosas. Entre ellas, de haber encontrado a un hombre maravilloso pa mí. Tanto que (esto me da una vergüenza espantosa, porque sigo siendo pelín erizo) durante los primeros meses me quedaba despierta mirándole. Porque no me lo creía. A él ni a mi suerte. Porque como los anteriores fueron... lo que fueron... en fin.

Soy la pera de liberada y de lista, sí, pero eso no es una suerte. Hombre, suerte nacer aquí en el 78, y no en el 42. Suerte aquí y no en Irán. Pero el resto es curro. Convencimiento. Masticar las cosas mucho. Aprender a decir "no". Montones de cosas y de peleas, también con una misma. Yo no nací así de lumbrera. A mí a los 15 años me cayó una ostia de un noviete por charlar con otro. Y durante unos segundos me pregunté qué había hecho mal. Yo. Yo he salido con tíos que me humillaban en público. Con cosas que en su día no me parecían graves, que luego me chinaban y me dolían y al final me parecieron intolerables. Por eso rompí. Pero me llevó tiempo asumirlo, incluso entenderlo. Porque mi tendencia era "algo hago mal, tengo que arreglar esto". Mi Wendy interior. Luego decidí que a mí ningún tío me iba a quitar la cara cuando le hablaba, ni a resoplarme con los ojos en blanco, ni a bostezarme en la jeta pa demostrarme cuánto se aburría conmigo (y todo esto SIEMPRE delante de la peña, como los niños cuando se ponen idiotas). Nop. A mí no. Nunca más. Y no tenía nada que arreglar. Opérate, tronco. O vete a la mierda, lo que te sea más cómodo.

Pero eso me lo tuve que aprender y currármelo. No es suerte. Y no es suerte lo de Trasto. Suerte fue conocerle. Lo otro, no. O no del todo. Qué suerte que nos gustamos. Pero es que me han gustao muchos idiotas y me he negado a ver que lo eran. Y no. Al Trasto le observé, aprendí a tomarme tiempo. Y supe que sí, que me valía. Y ahora hay que currárselo cada día para no caer en trampas. Tengo amigas que se siguen liando con tíos a los que les ponen pegas desde el día 1. No lo entiendo. O que siguen con ellos 15 años después y cada vez más chinadas. Eso no es mala suerte. Es ser masoca.

Chusa, cuántas veces has oído lo maravilloso que es tu ex por renunciar a tantas cosas? Alguna vez te han felicitado a ti por tus renuncias, o se daban por sentado? Jejeje. Tu ex es, seguramente, un buen padre. Que es lo mínimo que se le puede pedir a un progenitor. No? No tenía por qué renunciar a cosas necesariamente, y supongo que se le agradece. Pero claro, le compensará. Si no no lo habría hecho, espero. En fin, ya me entiendes. Igual que puede ser de agradecer que tú adecúes tu curro a poder bañar a tus cachorrines. Pero también es porque quieres, no? Por qué nos sigue flipando todo esto y hacemos palmas con las orejas o ponemos a parir???? Ayns!

Juan dijo...

"Cuando llegó el primer bebé, te parece que la elección se hizo en igualdad de condiciones? Se llegó a plantear siquiera la opción contraria? Que ella saliera al mundo laboral y tú te quedaras renunciando al tuyo?".

Es que en nuestro caso no hubo renuncia de ninguno de los dos Lenka. Cada uno decidió libremente. De hecho, yo prefería que ella también trabajara, pero como no puedo ni debo ni se me ocurriría decidir por ella, ella decidió quedarse en casa. A mí jamás se me ha pasado por la imaginación quedarme en casa y renunciar al trabajo, como jamás se me ocurriría que si mi pareja quiere trabajar fuera renuncie. Yo sólo puedo decidir por mí y por nadie más.

Lo mismo que si ahora quisiera trabajar fuera, lo aceptaría encantado y obraría en consecuencia (me arremangaría y tendría que aportar más en el trabajo de casa).

Juan dijo...

"Me negaba, me castigaban, e incluso chupe alguna que otra leche, y no de vaca. Lo ví claro. Muy costoso, pero fui a por ello, me lo gané con dos ovarios. Por eso, y por nada más, defiendo la POSIBILIDAD de esta conquista con uñas y dientes.
No hay culpables, el rol nos lo comemos porque no da la gana. Al menos desde que acabó la dictadura y con ella las leyes que nos impedían ser independientes económica y socialmente".

Exactamente a esto me refiero Chusa. No puedo valorar lo que hacía mi madre o mi abuela, porque no tenían auténticas posibiliades de ser libres. Pero hoy, la que no es libre con su pareja, es porque no se lo curra, así de simple. Se podrá quejar mucho de que sus hijos y su marido no la ayudan nada y que ella es una esclava, pero con quejas no se consigue nada. Hay que echarle bemoles y atreverse a cambiar para ser libre. La queja es muy cómoda, el cambio difícil, pero eso tiene la libertad: cuesta.

Juan dijo...

Chusa, en todo lo que escribes estoy absolutamente de acuerdo. No me gusta la gente que se queja y no hacen nada por cambiar las cosas, cuando se pueden cambiar.

Lo que decía antes: no me imagino ni a tí, ni a Jack, Lenka o Kaken, trabajando fuera y haciéndole todas las cosas a la pareja. Simplemente porque no lo consentiríais. Así que si hay mujeres que lo consienten, ellas tienen parte de responsabilidad (sin quitársela al zángano del marido).

Lo de trabajar en casa más o menos, planchar o no planchar, cocinar más o menos, etc, eso forma parte de una negociación entre adultos y cuando hay conciencia de repartir se reparte, y cada cual hará lo que más le gusta o menos le molesta.

Juan dijo...

"No hay manera. Esclavas son y así morirán"

Exactamente a este tipo de mujer me refiero. Suelen creerse imprescindibles, ellas son las únicas que hacen las cosas bien y, aunque la pareja las intente ayudar, se las ingenian de tal forma que lo apartan, generalmente basándose en que si no lo hace ella, él es un desastre. Pero después no pierden un minuto en criticar al marido y los hijos. Son y serán siempre esclavas, porque les da miedo la libertad, les da miedo no ser imprescindibles para sus hijos y sus maridos porque su amor propio no está en función de lo que son sino de lo que hacen, y si lo "suyo", también lo saben hacer los demás, pierde valor.

Juan dijo...

"Que muchas renuncian a currar porque es más difícil que te den curro siendo tía. Sin ir más lejos. Porque él gana más casi siempre. Porque te preñas y te largan a ti, no a él. Por una serie de cosas contra las que pelear se complica y no depende sólo de tus deseos."

Pero eso es tirar la toalla antes de luchar. Es verdad que las mujeres lo teneis mucho más complicado tanto para encontrar trabajo, como para mantenerlo o para ganar un sueldo aceptable. Pero no debería ser excusa para abandonar, si lo que realmente se desea es trabajar fuera.

Otra cosa es que se quiera ser am@ de casa. Esto me parece una opción perfectamente lógica y plausible.

Juan dijo...

"Sigo sin estar de acuerdo con la idea de que las únicas que nos podemos liberar somos nosotras mismas."

Pues es así. Nadie puede liberar al que quiere ser esclavo. La libertad personal, la tiene que ganar uno mismo.

Que haya generosidad y facilidades por la otra parte, pues mucho mejor, pero la libertad sólo se la gana quién la trabaja.

Lenka dijo...

Juan, cuando te hartas de buscar curro y no lo hay, y entretanto tu pareja trabaja, terminas por asumir casi todo o todo el curro de casa. Lo quieras o no. Por pura lógica y colaboración en el equipo. Esta situación muchas veces se convierte en trampa. Porque sigues buscando curro, y si aparece sales de casa. Y lo de casa se reparte. Porque se reparte, verdad??

Y no pocas veces la pareja decide tener un cachorro. Y no pocas veces, cuando tiene un cachorro la largan del curro. Así que ya no hay mucho que decidir, él sigue currando y ella se vuelve al hogar a criar al nene. Otras veces no ocurre, claro, la empresa no abusa de la situación, te da tu baja por maternidad y luego te reincorporas. Y si las cosas se han negociado y son como deben ser, la casa y ese bebé siguen siendo cosa de dos. Otras veces, si por lo que sea (más de un hijo, un niño con alguna necesidad especial, una abuela dependiente, etc) uno de los miembros debe plantearse dejar de lado su carrera, quién suele hacerlo? Ellas. Porque, normalmente, ganan menos. Es decir, que incluso por lo meramente práctico del asunto suele ser ella la que renuncia... libremente?? No tanto, no.

Claro, puedes no rendirte. Puedes meter a la abuela en el asilo y aparcar a los nenos en el cole hasta la noche. Y eso es lo que suele ocurrir en los casos de las que no se rinden y se niegan a ser esclavas, con las consecuencias que todos conocemos. Pocas veces es él quien reduce jornada o renuncia al curro. Muy pocas. Por dos razones: porque se da por sentado que lo hará ella y porque, generalmente, ellos tienen mejor situación laboral.

Las trampas existen, están ahí. No es cada marido individualmente el que tiene la feliz idea de que su señora siempre renunciará la primera, es que todo el sistema está montado bajo esa premisa. Es que no todas (aunque las hay) se rinden o se empeñan en ser esclavas. Es que se siguen dando las circunstancias oportunas para que eso ocurra. Y no tener trabajo o cobrar la mitad que tu hombre no es rendirse, es joderse ante la evidencia.

"hoy, la que no es libre con su pareja, es porque no se lo curra, así de simple".

Eso es lo mismo que yo decía con la dichosa píldora y con los velos. Pero ya ves, siempre hay casos y casos, Juan.

Juan dijo...

Claro Lenka, en todo hay excepciones y situaciones como las que tú expones.

También hay superwomans por necesidad. Mujeres con tres hijos, que su pareja se ha desentendido por completo de pensiones, hijos, etc, que no tienen familia y que por necesidad tiene que trabajar 10-12 horas al día fuera, hacer toda la casa, cuidar de los hijos y van como pollos descabezados, pero sólo por necesidad y no por "vocación". Estas mujeres sí son admirables, valientes y bravas. Y hay más de lo que parece.

Las superwomans que no me gustan son las que lo hacen por "vocación" de sufridoras, las que son auténticas consentidoras de sus parejas y de sus hijos. Y muchas veces nos las ponen como ejemplos de mujer maravillosa. Esto sí que es una trampa.

Si para ser una mujer maravillosa tienes que estar guapísima y peinadísima todo el día, trabajar fuera, tener tu hogar perfecto gracias a tu abnegación, hacerte cargo de la educación y necesidades de tus hijos, mal vamos porque, las que sigan este camino, van a ser auténticas desgraciadas y las que no lo quieran seguir se pueden sentir culpables por no ser "suficientemente buenas" o ser reprochadas por la sociedad como malas madres, esposas o mujer.

Juan dijo...

Y si tu pareja actual trabaja fuera y tú estas en paro, es lógico que, de momento, tu dediques más tiempo a la casa que él. Aunque tan sólo sea para que cuando él llegue tengáis más tiempo de ocio compartido. Cuando consigas trabajo, las cosas deberían volver a un 50%.

A mí sólo me ha pasado en una ocasión que, durante una semana, yo estaba de vacaciones y Kaken tenía que ir a la Facultad. Pues me levantaba tempranito, hacía toda la casa, hacía la comida y, cuando ella llegaba, tenía su plato en la mesa y la casa en perfecto estado de revista.

Y si el día de mañana yo pasara al paro y ella trabajara, te aseguro que sería amo de casa y estaría muy orgulloso de serlo.

Juan dijo...

Olé, me he llevado un gallifante¡¡¡¡¡

Kaken dijo...

Juan, hasta cuando violarás mi intimidad sin mi permiso sabiendo lo que sabes?
Dejame la libertad de hablar por mi misma, si quiero.
Ya está bien.

Rose dijo...

¡Hola!
Pillo el debate muy avanzado ya (¡¡¡ 52 comentarios !!!), así que únicamente voy a citar un par de casos que conozco personalmente, no por considerarlos la situación ideal (cada familia debería ser capaz de encontrar la suya, dialogando, negociando, adaptándose, variando e intentando mejorar y avanzar según las circunstancias…), sino porque al menos a mí me resultan muy significativos, y me dan qué pensar...
El primer caso es el de una pareja joven, ambos trabajando fuera de casa desde hace varios años, ambos bastante contentos con sus respectivos trabajos, y con (por el momento) dos hijos pequeños. Cuando tuvieron el primer hijo decidieron que ella pidiese una excedencia para dedicarse exclusivamente a su crianza y educación durante los primeros años. Quienes tenéis hijos sabéis que los primeros meses, incluso años, son muy satisfactorios pero también muy duros, que los niños requieren dedicación física, mental, emocional y diría que hasta espiritual prácticamente veinticuatro horas al día. Además esta pareja decidió no escolarizar a sus hijos hasta los seis años, con lo que la dedicación es aún mayor. Supongo, por su manera de entender la primera infancia de sus hijos, que la decisión de “quedarse en casa” fue libre. Tradicionalmente suele deducirse que la decisión de ocuparse del cuidado de los hijos por una parte, y limpieza, plancha, cocina, compras, etecé por otra, van en el mismo lote. Bien, pues esta pareja no lo ha entendido así. El trabaja por cuenta ajena ocho horas al día, y ella trabaja (aquí hacer el cálculo de horas es algo más difícil) cuidando, criando, enseñando y educando a sus hijos (con un plan de trabajo muy elaborado). Y el trabajo de la casa lo hacen entre los dos. Ella friega y él plancha, ella cocina y él va a la compra, ella va a la compra y él limpia el baño, ella pasa el polvo y él friega… Seguro que ella, mientras él trabaja fuera, pone una lavadora, o compra unos yogures, la cosa no va tan medida. Pero digamos que no ha renunciado a su trabajo fuera de casa (no me gusta demasiado esta expresión) para que él tenga la comida en la mesa y no tenga que lidiar con las motas de polvo. Se ha quedado en casa (tampoco me gusta ésta) para ocuparse de la crianza de sus hijos, con todo lo que ello implica, y ello ya es todo un “empleo”.
No sé como lo veis…

Rose dijo...

El segundo caso parece ser un poco más difícil de asimilar, porque he observado que provoca todo tipo de reacciones, incluso me han llegado a hacer una comparación con la prostitución…
Se trata de una pareja mayor. Mi tía, que tiene ahora setenta y siete años, no tiene estudios, a duras penas aprendió a leer y escribir, ya que se crió en una aisladísima aldea de la Galicia más rural, y el único trabajo que conoció fue el del campo, y nunca remunerado. Hace casi treinta años, un buen día se puso a “trabajar”. Por medio de unos conocidos, empezó a ocuparse del cuidado de un señor que no podía valerse por sí mismo, además de cocinarle, plancharle la ropa, y limpiarle la casa. Hombre de mundo, que había trabajado en varios países de Europa, en Francia sufrió un accidente que le dejó en una silla de ruedas, y tras unos pocos años ya en España había enviudado. Después de trabajar durante unos años para él, y por aquello de que el roce hace el cariño, y quizá la soledad ayude algo a ello, acabaron enamorándose, y dejaron de vivir como empleador y empleada y comenzaron a convivir como pareja. Pues bien, este señor decidió que, todo ese trabajo que mi tía había realizado hasta entonces como su empleada, iba a ser el mismo trabajo que iba a seguir realizando como pareja, y siguió pagándole su sueldo todos los meses.
¿Qué opináis?

Que tengáis buen día. Por aquí, tópica y típicamente, llueve...

Juan dijo...

Pues el primer caso que has puesto Rose, me parece de lo más sensato y natural, siempre y cuando haya sido completamente libre y deseado, que parece que sí.

En el segundo caso, tampoco lo veo descabellado. Raro sí, pero entiendo que este señor no puede realizar ninguna tarea e incluso precisa de la ayuda de su mujer para todo. Que le pague un sueldo, teniendo en cuenta que ya lo cobraba por el mismo trabajo, siendo raro, no me parece para nada prostitución, sino una forma de agradecimiento a una labor sin duda abnegada.

Un abrazo Rose

Sra de Zafón dijo...

. Parte 1

Rose en su primer ejemplo habla de crianza de niños, la crianza de los niños en un curro en toda regla, y que a nadie se le ocurriese exigirme que estuviese todo hecho en plan mi madre, o en pla yo, poque le podían dar mucho por ahí. Y me parece estupendo que en este caso se repartan las tareas domésticas, claro que sí. Pero si en libertad decides ser ama de casa, sin hijos en edad no escolar, ni enfermos, y él que te llena la nevera, el armario, te paga el tabaco, el laser, las vacaciones, las cervecitas, etc,(porque tú no ganas un duro) no rasca bola, no sé como le puede parecerle mal a alguien. Porque, fuera del hogar, ¿existe algún jefe que te pague todo eso y al que se te ocurra echarle la bronca por no ayudarte en tus tareas? ¡¡¡Es que yo flipo!!! Lo siento pero es así, muchas mujerees no tienen ni p idea de lo que es currar ocho horas en un horario predeterminado y bajo la presión de la persona que te contrata.

Bien, llegados aquí. Si eres mujer, y tan "dedicada" como para estar currando todo el día en tareas del hogar, en vez de las ocho horas, o las que consideres que mereces por el pago económico que te llega a través de tu marido, ¿de quién es la culpa?

Sra de Zafón dijo...

Todo esto lo veo desde lejísimos porque no imagino vivir con un colega que me exija nada, pero tampoco puedo imaginarme siendo ama de casa y exigiéndole a mi jefe (por muy marido que sea) que realice las labores que me corresponderían a mí.

Pero ya os digo, eso me queda lejísimos, lo mismo que las críticas hacia mi compañero, o la necesidad de planchar...


Luego está el otro tema, el de currar fuera y que llegues a casa, y que tu chico que también curra fuera, piense que todo lo tienes que hacer tú. Para mí eso es tan sencillo como explicarle que no es así y que lo acepte, o no sequir co él. Darle más vueltas es frustrante por no tener solución. Así que si por amor aceptas vivir frustrada...vivirás enternamente cabreada y por supuesto serás una infeliz.


Y aunque me queda muuuuucho más, hay una cosa que no comparto y es que para que se libere la mujer se tenga que "exclavizar" el hombre.

¿Hacerse la comida o hacérsela a su compañera es exclavizarse?
¿poner la lavadora, tender la ropa, ir a la compra...' es lo que todos tenemos que hacer si no tenemos un exclavo, eso sí...pero no se es exclavo por hacer esas cosasm si no por permitir que los demás no las hagan.


Por cierto Rose, me parecen esupendos los dos ejemplos que pones, y el segundo me encanta.
Conozo a un historiador gallego que hizo exactamente lo mismo, yo estuve con ellos hablando y me encantó como lo vivían los dos. Ella aprendiendo a no sentirse culpable, y él mostrándole que su trabajo tenía valor económico, y que precisamente por el amor que le tenía no quería que ella no lo viviese así. Me encantó.


Sigo dentro de un rato, que tengo que salir, porqué aún me queda hablar sobre quien da aplausos a mi ex, y quien me critica a mí : TODO MUJERES, o al menos son las
Besos

Sra de Zafón dijo...

Me queda por decir que estamos hablando de derechos e igualdad, no de amor y pactos por amor, que en el amor todo vale si los dos aceptan, pero si hablamos de igualdad y derechos me queda todavía una pregunta ¿quién determina las tareas que son fundamentales de una casa y el grado de perfección a la hora de hacerlas? Y ¿por qué?

En mi caso mi chico es muy desordendo, bajo mi perspectiva de "cada cosa tiene un sitio" , pero es que la casa no es mía, es de los dos, y los dos debemos sentirnos cómodos en ella, además de educar a los niños a respetar el espacio que comparten con los demás y la manera de ser de cada uno. Con lo que en los espacios que compartimos todos se respeta el órden, sin ser de un modo tan estricto como lo haría yo, y en los espcios privados cada uno se lo monta como quiere, dentro de los cánones pactados entre los dos, que somos los adultos y los que tenemos que educar.
Y os aseguro que tan mal lo pasa él cuando yo voy detrás colgando su chaqueta, su bolso, o su no se qué, como yo cuando lo deja por ahí, así que a veces me toca no mirar a mí, y a veces le toca no mirar a él. Pero jamás se me pasa por la cabeza pensar que esa es mi tarea, ni exigir que él la haga como quiero yo.
Es que yo creo que asumir el papel de ama de casa tiene la trampa de justificar el hacer todo como una cree que debe ser, y reprochar a todo el mundo que no sea así.
Yo no me imagino haciendo la cama de un niño o niña mayor de 13 años, como no me imagino a nuestros niños levántandose de la mesa sin meter su plato en el lava, o terminar de comer y que cada uno se vaya por ahí y que me dejen a mí recogiedo...

Casi todo el trabajo del hogar es cansino y desagradecido, sobre todo cuando lo hace una persona sola, pero esa persona lo suele hacer sola, bien porque ha aceptado un rol, porque se "ha contratado" como ama de casa, o bien porque lo pasa fatal si los demás no hacen lo que a ella le gustaría que hicieran.


Así que de verdad que a mi eso de las mujeres lo tenemos que hacer todo porque los hombres son así o asá...no me cuadra.

Ya me voy

Juan dijo...

Chusa, estoy completamente de acuerdo en todo lo que expones.

Y yo tampoco creo que los hombres nos esclavicemos por compartir trabajo fuera y trabajo en casa. Para nada. Muy al contrario, creo que es una liberación de los dos.

Con respecto a que es lo que hay que negociar a la hora de decidir lo que se debe hacer en una casa y lo que no es necesario, depende de cada pareja, de las manías de cada cual. Cuando dos quieren vivir juntos seguro que hay multitud de puntos de encuentro y los acuerdos llegan solos. Habrá que tragar en unas cosas y el otro tendrá que tragar en otras.

Lo malo puede llegar cuando estás ante un fanático de la limpieza y el orden, o un dejado total. Al final lo importante es la actitud que tomes ante tu pareja: transigencia mutua.

Y yo tampoco entiendo lo que comentaba Lenka de su amiga, que le decía la suerte que tenía por tener un hombre tan apañao. ¿Suerte?. Posiblemente si Lenka estuviera con su Manolo, que es imposible de cambiar, o le pondría las pilas o le dejaba en dos semanas.

Sra de Zafón dijo...

Es que no hablábamos de amor, ni de pactos parejiles, Juan, hablábamos de que la culpa de lo exclavas que son las mujeres no es nuestra...

Buenas noches, y dame ese gallifante!!!!!!

Sra de Zafón dijo...

Me acabo de dar cuenta de que no se escribir la palabra esclava, jajajajajaajaja

Juan dijo...

Apúntate un gallifante¡¡¡

Lenka dijo...

La Chusa se niega tanto a ser esclava que lo pone en pasado: ex-clava. Jajaja, me ecanta, Zafo!! Ni me había fijado!!!

Yo insisto: si una mujer de hoy día se esclaviza, sí, es culpa suya. Lo que también señalo es que, por desgracia, aún existen muchas cosas en esta sociedad nuestra que "conspiran" para que normalmente sea ella la que asuma ciertas tareas y roles. Más precariedad laboral, despidos si te embarazas, menos sueldo, etc. Eso no necesariamente implica que ellas se esclavicen, pero sí ayuda a que puestos a optar, suelan optar ellas por la casa. Porque el curro de él es mejor o se cotiza más.

No se parte de una situación de igualdad total, lo siento. Ni por el forro. Teniendo eso en cuenta, quiero decir que toda ama de casa es una esclava? Ni de coña. Hacerse las cosas no es esclavitud, como bien decís. Es gestionar una casa, punto. Esclava, para mí, no es la ama de casa sin más. No. Es la que vive por y para ello y encima no es feliz y se queja. Porque la que limpia hasta la mopa y es feliz, perfecto. La o el que. Me da igual. Y la o el que no es precisamente que lo goce en estéreo (tampoco TODOS gozan en estéreo de sus curros remunerados) pero lo hace porque toca y sigue con su vida, tampoco es esclavo.

Es decir, que sí, que la esclava o el esclavo, a día de hoy, suelen tener mucho que ver con su situación. Pero lo que en modo alguno me parece tan libre (tanto tanto 100%) es la elección en sí. Simplemente contad. Cuántos amos de casa hay frente a amas de casa? Coño, qué raro que casi siempre lo elijan ellas, no?? Qué afición por la fregona! No, no me lo creo. Muchas lo eligen porque es lo que creen que se espera de ellas, o lo que se espera realmente (esas también son esclavas) y otras porque si situación es más precaria que la de sus parejas, y punto. No por otra razón o motivación.

Rose, con todo lo liberadísssima que soy, reconozco que mientras mi pareja curra y yo no asumo casi toda la casa. Casi toda. No plancho, porque nunca lo hago. No es negociable. Para sacar a la perra él siempre tiene más papeletas, porque es suya (lleva con ella más que conmigo, juas!) Y así con otras tareas. Pero lo gordo, digamos, lo hago yo, porque ahora no curro. Y me parece lógico, máxime porque él curra a turnos, lo mismo se levanta a las 4,30 de la madrugada que sale de currar a las 6,00 de la mañana. No me parece normal ponerle a fregar.

Ahora está de baja, así que lo tenemos repartido, como cuando curramos los dos. Tampoco tenemos hijos, y no niego que criarlos es todo un curro, pero creo que siempre que yo no curre fuera asumiré más carga dentro, como sé que haría él al contrario (por dios, pero si cuando me llaman pa dar masajes una jodía tarde llego y tengo la cena puesta y el vinito abierto, como si volviera de la guerra!! Si me cuida más él a mí que al revés!!)

Lenka dijo...

Respecto al segundo caso... quién piensa que eso es como prostitución??? Venga, por favor!!! En primer lugar, creo que NADIE tiene derecho a meterse en los arreglos que tenga una pareja. Pa empezar. Y en segundo lugar, me gustaría saber qué es más prostitución, si el hombre que te ama y al que amas te remunere por las tareas domésticas pa que no tengas que andar poniendo la mano pa un café, o seguir follando con un tío que te da dentera pa que te mantenga a cuerpo reina y con criada filipina. Y anda que no hay de esas. Casadas de blanco, ojo.

La prostitución es dar sexo a cambio de pasta. Con tal definición el mismo matrimonio podría encajar muchas veces. Ahora, cuando hay amor y respeto por el medio, vale cualquier acuerdo, incluso el que implica dinero. A mí me parece una bonita historia, la de una persona entregada y otra persona agradecida que, además, terminaron queriéndose. Si en vez de pasta la cubriera de pieles y joyas alguien osaría llamarlo prostitución?? Porque no difiere mucho, si nos ponemos. En fin, si eso es ser puta yo conozco a varias docenas sin salir ni de mi barrio.

Kaken dijo...

Lenka, hija, no sé cómo lo haces pero suscribo tus dos comentarios con invitación a sidriña incluída.
Que tía, me lee el pensamiento a veces ;-)

Sra de Zafón dijo...

Pues yo si me creo la afición por la fregona, que para mí significa, más que el gusto por fregar, el gusto por tener el control de la vida doméstica, (es mi casa y está como yo quiero)el modelo de mujer hacendosa,(servidora de su hombre y su prole) y el papel de esclava (mira que tuve que pasarme por aquí para enterarme de que lo escribo en pasado, jajajajajaa)


¿Cuántas mujeres conocéis que sacan al marido de la cocina porque "LES" manchan todo?
¿A cuántas habéis escuchado decir "anda trae que se te va a caer" cuando un padre coge a un recién nacido?
¿Cuántas se sienten imprescindibles en casa?

¿Que hay detrás de esto hoy en día? ¿Una sociedad que te obliga a ser así, o más bien la defensa de un rol que te permite trabajar marcando tú las prioridades, siendo tu propia jefa, y aún encima ir de víctima?
En todo momento hablo de la mujer que no trabaja fuera del hogar. Porque la trabaja fuera y aún encima hace todo al llegar, ahí ya no me queda ninguna duda: o afición a la fregona o masoca total, porque a estas altura del siglo y en este país no me cuela ninguna imposición social, o moral.

¿En cuánto creéis que estas mujeres valorarían económicamente su jornada laboral? ¿Creéis que las que tienen chacha valoran el trabajo doméstico de la chacha lo que mismo que el suyo?

Conozco un montón de amas de casa (casi todas mayores que yo) que dicen que no cambiarían el curro en casa por ningún curro fuera, y que pueden decir eso de "qué pronto se mancha todo" porque es la verdad, pero que no se sienten víctimas de nadie. A estas mujeres la sociedad en la que vivían las educó así, y estas mujeres quisieron educar a otras y otros así, algunas lo consiguieron y otras no, sino no hubiésesmos salido ni tú, ni yo, ni Jack, Lenka.

Sra de Zafón dijo...

Sobre la precariedad o inseguridad laboral. Estoy rodeada por un lado de actores, y lo estuve de músicos, que trabajan en la más pura incertidumbre laboral, Muchos de estos hombres y mujeres tienen parejas con curros estables, y cuando están en dique seco o se están formando, o buscando curro, preparando una obra, o descansando, o haciendo bizcochos, o buscándose la vida en otras profesiones, pero ni uno sólo se ha autoempleado de amo/a de casa. Eso no significa que sus casas no estén limpias y bien agradables, sólo que ninguno de ellos cree, como yo misma, que se necesite que una persona se quede en casa para hacerlo todo.

Uno de mis mejores amigos es profesor de música en un conservatorio, director de una productora teatral, y tiene dos hijos. Su chica es profe de primaria y tiene jornada continua y sólo una tarde ocupada fuera del hogar, ella trabaja de mañanas y él de tardes. Él se encarga de las cosas de casa, incluida la comida, mientras atiende su productora desde casa(que no es milonga), Ella vuelve a las 2 con los niños a casa y él a las cinco se va a trabajar hasta las nueve o diez de la noche. Cuatro días a la semana. Lo hacen así pensando en los días que algún niño esté mal. En cuanto crezcan un poco él cambiará su horario a las mañanas. Y yo pregunto y me pregunto, ¿sin niños en casa no escolarizados, de verdad es necesaria una jornada de ocho horas que justifique ese puesto de ama de casa tan revindicado por muchas mujeres?

Pongo este caso como puedo poner un montón, en mi entorno afectivo no hay ningún hombre que sea un señorito, como tampoco hay ninguna mujer que sólo sea ama de casa por necesidad.

Es que yo creo que muchas mujeres piensan que el brillo de los azulejos es el reflejo de su valía como mujer, y que si tienen una mota ellas también.

y desde luego me daría mucho por saco que con mis impuestos se les reconociese un sueldo.
A mujeres mayores de cincuenta, ni me lo pensaría! (hablo de este país) pero más jovenes ni loca. Porque ni lo creo necesario ni igualitario, ya que fomentaríamos que el hombre siguiera sin hacer las tareas que le corresponden. ¿Ellos no tienen que comer, e ir limpios? ¿no tienen que hacerse la comida como nosotras o comprar o lavarse la ropa?

Lenka a tí te hago una pregunta de la que ya me se la respuesta

¿Tú aceptarías un sueldo por hacer las cosas de casa para tí ya para tu chico ahora que él trabaja y tu aún no?

A mi eso de que la sociedad nos pinta así y que por eso las chicas somos así… sigue sin valerme, porque, para empezar las que más tiempo hemos pasado educando a los jefes que nos despiden por estar preñadas, hemos sido, y somos las mujeres.

Bueno, pues ya :-)

Juan, ya ves que este tema es la leche. Me ha encantado que los suscitases me parece que es un debate que siempre se enfoca mal. Estoy segura que si todo lo que digo yo, lo dijeses tú serías un machista asqueroso, pero yo que soy una tipa autónoma e independiente, además de madre, cuando hablo de estas cosas todo lo más que llaman es Zxxxx o Pxxxn, jajajajaajajaja.

Besos

Juan dijo...

Hay muchas amas de casa mujeres y muy pocos hombres (yo sólo he conocido uno). Y esto se tiene que deber a algo.

La historia debe pesar mucho, la educación también y las facilidades que da la sociedad para que sea el hombre el que trabaje fuera también. Eso no es discutible Lenka, porque es una realidad que todos vemos.
Que mi madre o mis tias trabajaran en casa era lo lógico, no había otra opción en el tiempo que les tocó vivir (al menos en las ciudades provincianas en que vivían).

Pero en la actualidad no es así. Hoy se respira un ambiente favorable a trabajar fuera y la que se queda en casa es precisamente la que es "mal vista". Es tratada en muchos medios de "parásita", "alienada" y no se cuantas lindezas más. La presión que se ejercía antes a las mujeres para que se quedaran en casa, se ejerce ahora para que salgan fuera.

Cuando una mujer joven se presenta en cualquier círculo como ama de casa es mirada de arriba abajo (generalmente por otras mujeres) con condescendencia, cuando no con desprecio directamente.

Ahora lo mal visto es decidir quedarse en casa.

Osea, que presiones las hay por todos lados, para que se queden en casa o para que trabajen fuera.

Y me disgustan ambas posturas. ¿Porqué presionar?. ¿Porqué seguimos juzgando a los demás dependiendo de que hagan o no, lo mismo que nosotros hacemos o pensamos?.

La única y verdadera libertad consiste en respetar las decisiones que cada uno tome con respecto a su vida. Nadie tendría que despreciar a la mujer que libre y voluntariamente se quede en casa (ya sea por devoción o por lo que le dé la gana), como nadie debería de poner trabas a la que decide trabajar fuera.

Para mí, la exclava puede ser tanto un ama de casa como una que trabaje fuera,siempre que lo esté haciendo forzada por los demás y no por que quiere o por necesidad.

Y la persona libre es aquella que decide por sí misma lo que quiere hacer. Y en esta elección libre siempre influyen factores como necesidad o vocación. La necesidad no tiene porqué ser esclavizante. A mí tampoco me gustaría ser secretario, pero si no tuviera trabajo de ninguna cosa y me ofrecen ser secretario lo cogería y no me sentiría un esclavo.

Sé que muchas mujeres escogen ser amas de casa, no porque estén enamoradas de la escoba, sino porque lo consideran mejor opción que trabajar fuera. Y esto no es esclavizante. Es una elección más, no por motivos vocacionales, pero una elección al fin y al cabo.

Juan dijo...

Lo de la afición a las fregonas es cierto que existe en algunas, Chusa, como también es cierto que existen hombres adictos al trabajo. Lo que pasa es que a las primeras, hace 50 años, se las consideraba modélicas y hoy en día son marujas. Y a los segundos, hace 50 años eran triunfadores y hoy en día siguen siendo considerados como triunfadores.

Y en ambas situaciones, el origen de estas actitudes está en el perfeccionismo, en el sueño quimérico del control total.

Pues yo en ambos casos lo considero gilipollez supina y suelen terminar siendo personas desgraciadas. Ojo, no considero gilipollas al que es así, sino que la gilipollez es el propio intento de perfección.

Y en esta perfección e intento de control está la típica mujer que comentas que no deja que los demás miembros de la familia hagan cosas en la casa, pues sino, dejarían de ser imprescindibles (después, por supuesto, ponen verdes al marido e hijos porque no le ayudan y venden su victimismo por los cuatro puntos cardinales).

Y sí, estoy de acuerdo contigo. No me creo que ninguna mujer hoy en día sea "obligada" por otros a escoger. Sí que se intenta influenciar desde los medios de comunicación, familia o amigos, a que la mujer tome un determinado camino, pero la decisión última es de ella.

En los hombres sucede algo similar: se da por hecho que el hombre debe trabajar fuera. No entra en los esquemas de casi nadie que un hombre pueda decidir libremente ser amo de casa. ¿Porqué?. No lo entiendo. Esto sólo forma parte de una decisión individual, apoyada en todo caso por su pareja. Pero al único hombre que conozco que decidió ser amo de casa, le llovieron las críticas a mansalva (le llamaban de chuloputa para arriba).

Juan dijo...

Estoy de acuerdo en todo lo que expones, Chusa, excepto en la siguiente pregunta:

"Y yo pregunto y me pregunto, ¿sin niños en casa no escolarizados, de verdad es necesaria una jornada de ocho horas que justifique ese puesto de ama de casa tan revindicado por muchas mujeres?".

Yo no hablo en términos de necesidad, prefiero hablar en términos de libertad y de decisión libre de una pareja. Si ambos están de acuerdo en que uno se quede en casa y el que se queda, bajo ningún concepto es obligado de ninguna manera por su pareja, me parece muy bien. Es una forma tan buena o tan mala como otra cualquiera de distribuir el trabajo entre los dos.

Lo que no entiendo es la queja de cualquiera de ellos ante una situación elegida. Es que nunca entiendo que la gente se pueda quejar de sus propias elecciones cuando pueden seguir eligiendo, si se equivocaron en la primera elección.

Lenka dijo...

Zafo, es que yo jamás aceptaría que se me pagara por algo tan normal como organizar el zafarrancho de la vida. No lo concibo. Es que para mí no existe el concepto "ama de casa". No existe. Existen las casas y las personas que viven en ellas, y como viven en ellas las limpian, compran víveres y los cocinan. Ya está. Esa es mi mentalidad, la mía, como mujer de casi 32 años. Eso es lo que yo creo.

No, yo no creo en el sueldo para la ama de casa, pero es que el caso que nos comenta Rose me ha parecido el de una mujer de cierta edad. Y ahí, sí, querida, ahí no digo ni jota. Porque la que hoy día, hoy, chica joven, que estudió si quiso, que tuvo opciones, decide renunciar a ganarse el sustento, me parece bien, pero renuncia. Ella sabrá si le llena, le compensa o qué acuerdo tiene con su pareja. Digo lo mismo si el que renuncia es él.

Hoy hay OPCIONES. Hoy no debiera existir el concepto "ama de casa" como tal, creo. Hoy lo normal sería que cada persona se ganara su jornal para sus gastos. Y que lo de casa no fuera un curro, sino la pura y normal rutina de la vida. Sin más. Cocinar, poner lavadoras, limpiar baños. Tareas, simplemente. Como mirar si hay cosas en el buzón, coñe. Tareas sin rol sexual y que realizaran todos los miembros de la familia. Así lo veo yo.

Pero sí, no estaría mal que muchas mujeres de cierta edad tuvieran un cierto sostén económico. Porque mi madre, que tiene casi 60 años, vivió en un mundo en el que "ama de casa" era un rol muy real, en el que a las hijas no les pagaban estudios porque, total, ya se casarían. Un mundo en el que algunas privilegiadas y otras más valientes y listas que mi madre (las cosas como son) sí estudiaron y curraron, no se quedaron en casa mientras el marido salía al mundo y ganaba el pan.

Y ahora, con casi 60 años, separada y sin pensión, sin años cotizados y sin nada, mi madre friega la mierda de mujeres más jóvenes que trabajan y de algunas que se rascan el higo a dos manos del spa a la cafetería porque sus mariditos las mantienen. Y como mi madre hay muchas. Muchas que hace 30 años fueron las últimas en creerse el rollo de "sus labores", que se pensaron que ese era su deber en la vida y que un hombre se lo agradecería velando por su vejez. Y el ostión ha sido magnífico. Ahora se encuentran con que son unas carcas jurásicas, unas bobas, ahora oyen el "haber espabilao", y tienen que bajar los ojos con vergüenza cuando las mantenidas de a 30 les dan lecciones de liberación sexual. Mi madre es de un grupo en extinción. Del grupo que ha descubierto que no tiene nada, que su labor de años se considera una mierda inútil. Se siente tonta y estafada, y la entiendo. La entiendo porque yo tuve más opciones, porque a mí ella misma fue la que me invitó a "matar" su forma de vida y no considerarla jamás una opción, pero ella llega tarde.

Ahora que ella SABE que a los azulejos les pueden dar mucho por el culo, ya es demasiado mayor y tiene que abrillantar los de otras. Y será porque es mi madre, pero me apena. Así que no, yo no aceptaría una paga por tener mi casa habitable, porque me parece lo normal tenerla, no un castigo ni una vocación. Pero no me importaría que el estado me obligara a ayudar a esas últimas amas de casa, las que ya llegan tarde pa liberarse porque no tienen opciones de currar en nada que no sea fregando. De hecho, es que ayudar económicamente a mi madre es mi mayor motivación ahora mismo, porque el día que ella se puso a fregar fuera de casa fue pa pagarme a mí la carrera. Así que, qué menos.

Kaken dijo...

Chusa, igual te he entendido mal, pero me ha dado la impresión de que defiendes que la mujer sin hijos no debe ser ama de casa, "que no hay necesidad".

O bien que cuando los hijos son mayores de edad, la mujer ha de trabajar fuera porque no se justifica su trabajo en casa.

Puede que me equivoque en la percepción, pero, de ser cierta, y me pongo en mi pellejo en este momento sólo para este punto concreto, me pregunto que sería de mí si cuando dentro de 4 años mi hijo menor sea mayor de edad y yo tuviera que trabajar fuera por no ser necesaria como ama de casa de un nido vacío.

¿Tendría que enfrentarme al mundo laboral en crisis a mis 50 tacos sin tener curriculum alguno?
¿Tendría que renunciar a trabajar sólo en casa en función de qué?
¿Ya no sería de utilidad y soporte para el trabajo de mi parej@?
¿Sólo se puede ser am@ de casa si hay hijos por medio?

Se me ocurren mil preguntas más, pero sigo pensando que te he malinterpretado.

Con respecto a lo que me preguntabais Jack y Chusa, la coletilla de "precioso, eh?" era sólo una ironía (que no suelo utilizar), se trataba de recordar un momento duro que al final se resolvió bien, pero fué muy doloroso para mi amiga y a mí me pareció injusto, por mucho que sepa que todos tenemos derecho a elegir nuestro trabajo y todo lo demás.

Soy muy vaga, me cuesta escribir y resumo todo lo que puedo, quizás por eso me explique mal, pero intentaré hacerme entender siempre que pueda o me lo pidais.

Lenka, a tu madrte hace tiempo que me dan ganas de comérmela, con eso creo que lo digo todo, y eso es gracias a la imagen que de ella tu transmites, cuidadín que igual os meriendo a las dos¡¡

Juan, mosqueos aparte, quiero ponerte un ejemplo del tema en que diferimos sobre responsabilidad única de la mujer en su liberación.
Yo creo que la mujer es la primera y principal responsable, pero es necesario que el hombre también cambie de mentalidad.

Imagina la situación de los esclavos en USA. Por mucho que ellos hubieran hecho, su igualdad y el logro de sus derechos hubiera sido impensable e imposible si no hubieran colaborado los blancos con su cambio de mentalidad, ¿no crees?

Por mucho que una mujer intente "educar" en la igualdad, si no hay predisposición masculina, no hay ningún logro.

Luego, las decisiones que ella tome al respecto son otro tema.

Buen finde para todos¡

Juan dijo...

"Hoy hay OPCIONES. Hoy no debiera existir el concepto "ama de casa" como tal, creo. Hoy lo normal sería que cada persona se ganara su jornal para sus gastos. Y que lo de casa no fuera un curro, sino la pura y normal rutina de la vida. Sin más"

Lenka, precisamente porque hoy hay opciones, ¿porqué no puede ser una opción ser am@ de casa?. Es un trabajo sin lugar a dudas. Puede gustar o no, ser más o menos creativo, se puede hacer mejor o peor, pero es y seguirá siendo una opción y tan respetable como otra cualquiera. Debe seguir el requisito indispensable de ser una opción individual libre en que la pareja también esté de acuerdo. Es una manera tan digna y respetable de dividir las tareas.

Pero también es peligroso para la mujer, porque nuestra sociedad sigue siendo muy machista, por mucho que las leyes sean feministas. Y es peligroso porque todos dan por sentado, y como algo natural, que el hombre trabaje fuera. No se ha llegado al convencimiento que el am@ de casa puede ser perfectamente un hombre y que si se diesen las condiciones sociales adecuadas en que un hombre que se queda en casa es pesimamente visto, creo que bastantes hombres elegirían esta opción (conozco a bastantes que me han confesado que no les importaría ser amos de casa). Y en este caso debiera ser el hombre el que se rebelara y luchara por conseguir lo que quiere: ser amo de casa, sin importarle el "qué dirán", pero también hay miedo en esto.

A mi me gustaría preguntarte, Lenka. Si un amigo tuyo quisiera ser amo de casa y su mujer trabajara fuera y está de acuerdo en repartir las tareas de esta forma (el en casa y ella fuera) ¿qué pensarías de ese chico?. ¿No crees que es un opción perfectamente natural?. ¿Es criticable esta pareja?. Si trabajar fuera o en casa fuera una opción perfectamente integrada en la sociedad, tanto para los hombres como para las mujeres, ¿seguirías pensando que ser amo de casa no debería ser un trabajo?.

¿Cómo crees que se siente un ama de casa actual cuando le dicen que su trabajo no debería existir?.

Juan dijo...

"Juan, mosqueos aparte, quiero ponerte un ejemplo del tema en que diferimos sobre responsabilidad única de la mujer en su liberación.
Yo creo que la mujer es la primera y principal responsable, pero es necesario que el hombre también cambie de mentalidad".

Un hombre machista que tiene a su mujer como un objeto y como burra de carga en casa, y obligada a ser ama de casa, no es responsable de la liberación femenina (a Dios gracias). Es directamente culpable. Y a este señor no sele puede exigir que luche en favor de las mujeres, porque menudo favor os haría.

En el ejemplo de la guerra de secesión, sabes que la abolición de la esclavitud era una simple excusa para una guerra de intereses entre el Norte y el Sur. Pero siempre hay que buscar un motivo "digno", para una salvajada tan indigna. Los negros en USA no fueron liberados por los blancos, han tenido que ser ellos mismos lo que se han liberado, y aún están en ello.

Que hay hombres que se han unido a la liberación de etiquetas y roles es fantástico y ayuda, sin lugar a dudas. Pero es una lucha de la mujer en que el hombre, como mucho, se puede adherir, apoyar y aprender a vivir sin condicionantes sexuaales. Pero si la mujer no se responsabiliza y lucha, te aseguro que no va a ser liberada por el hombre.

A esto me refiero cuando creo que es la mujer la principal resposanble de su propia liberación. Y a las pruebas me remito que cuando una mujer decide ser libre, LO ES. Tú, sin ir más lejos.

Kaken dijo...

Entonces estamos diciendo lo mismo, ¿no?.
(Nos las pintamos solos para dar rodeos y mosquearnos, jejejje, peazo masocas¡¡)

Juan dijo...

Pero si yo fui el primer extrañado de tu reacción. No me explicaba porqué me echabas en cara cosas que hemos hablado muchas veces y en que ambos hemos decidido con libertad y respeto.

Pero lo de mosquearse tiene sus ventajas, jejejeje.

Sra de Zafón dijo...

Mientras disfrutais de la reconciliación :-) yo sigo a lo mio jajajajajaja.

Juan, suscribo cada una de estas palabras tuyas del comentario que empieza así: Yo no hablo en términos de necesidad, prefiero hablar en términos de libertad y de decisión libre de una pareja...."
y solo añado que ya he dicho antes que no hablaba de amor ni de pactos de pareja, si no de lo que muchas mujeres reivindican por realizar las tareas domésticas, y de sus quejas.

Además cuestiono el derecho a sueldo y jubilación, y el reconocimiento de su labor como un puesto de trabajo. Además de comentar lo incongruentes que me parecen las quejas por la realización de estas tareas cuando son elegidas.


Sigo

Sra de Zafón dijo...

Lenka, que los sueldos son más bajos en las mujeres ya lo sabbemos , yo no tengo ninguna duda sobre esto, pero que la solución, en nombre de la igualdad de derechos laborales y sociales, sea quedarse en casa, a tener todo como los chorros del oro y exigir que los demás quieran tenerlo así, y que además valoren tu trabajo, no me parece.

Me explico y aprovecho para contestarle a Kaken, ( contigo, Kaken, voy a dejar el blog de Juan extenuado, jajajajaaj)

Yo no pienso que nadie “HA DE” lo que sea, porque creo que cada persona con su vida debe hacer lo quiera, pueda y sepa. Así que si tú, (utilizo tu propio ejemplo) has decidido ser ama de casa, o contadora de patos que atraviesan el cielo de Doñana, por libertad propia, y con el beneplácito de tu chico, que está encantado de pagarte con su trabajo fuera de casa lo que tú consumes, además de amarte y ser muy feliz de compartir los días contigo, y encantarle vuestros mosqueos reconciliaciones, ;)sería muy triste e injusto que cambiase de opinión y tú tuvieses que enfrentarte al mundo laboral con 50 tacos,, no hay duda, Ahora que te aseguro que tanto como les está ocurriendo al montón de hombres que están en paro a esos mismos años y más. Algunos con un gran currículo, y otros con la piel gastada durante más 10 horas diarias en la construcción, por ejemplo, pero sin encontrar a nadie que les contrate, o una administración pública que les recicle para otros puestos fomentando el empleo sostenible, por ejemplo, mientras escuchan a un montón de personas diciendo que el paro HA DE acabarse por ser la ruina de la economía nacional.

Si hablamos de hombres, mujeres e igualdad en los derechos laborales me sale esta comparación. Pero si además mezclamos las relaciones afectivas entre el/la que gana el dinero fuera del hogar y su pareja quejosa y cabreada, por que él es un señorito, me parecería complicado discernir si este amo/a de casa sigue a lado de su pareja por su manera de amar: “ lo doy todo y me aguanto” (hasta que se me escapan las quejas como dardos envenenado) o por necesidad "¿ a donde voy a ir yo con tantos tacos?" Algo que todavía me parece más triste.

Pero es que además si hablamos de derechos sociales sabemos que en los matrimonios y parejas de hecho, por ley, ya tienes derecho a la mitad de los bienes gananciales, y si eres mujer, tienes hijos, o no trabajas fuera del hogar y te separas, es rarísimo que te quiten de la casa en la que vives, y además tu marido tiene que pagarte una pensión. Así que en favor de la igualdad yo creo que ya tenemos unos cuantos derechos ganados solo por ser tías. Y Ya no me pongo a hablar de custodias porque entonces Juan se quedaría sin sitio en su propio blog.

Sigo

Sra de Zafón dijo...

Sobre la reivindicación de un sueldo para el ama de casa, y las quejas de las que eligiéndolo protestan por ello, vuelvo a insistir en que ahora y en los comentarios anteriores, hablo de derechos reivindicados socialmente, no de pactos entre parejas, pero con los primeros me pongo a hacer números y no me sale ninguna cuenta.

Me explico:

Sí considero que en una casa en la que conviven dos adultos sin que ninguno de ellos padezca ninguna discapacidad física o psíquica, no se necesita crear un puesto de trabajo llamado ama o amo de casa por el que reivindicar derechos laborales y por el que sentirse discriminad/o.

Porque no considero justo que una persona que cree necesario planchar (es un ejemplo) crea que tiene derecho a que yo le pague los planchados con mis impuestos, como no creo que educar a los hijos escuchando lo esclava que una es, en vez de fomentando la igualdad y la independencia, sea susceptible de ser subvencionable.

Sí creo que cuidar de un niño menor de seis años, un enfermo, o un anciano a jornada completa, o reducida, es un bien social, y por tanto debe compensarse económicamente.


Pero ya te digo, Kaken, sobre las tareas domésticas, y los pactos de puertas adentro de cada hogar, creo que cada una con su tiempo y su vida puede hacer lo que quiera y le dejen y lo que su CREENCIA sobre necesidades le pida.

Mi CREENCIA, basada en mi experiencia y en la de la mayoría de la gente que me rodea, sobre la necesidad de un amo/a de casa que se dedique en exclusiva a las tareas domésticas, es que no es necesario cuando los niños ya van al colegio. A pesar de que el mundo laboral no nos lo pone nada fácil, ni a madres ni a padres.

Y si quieres te cuento como me lo monto yo :-)sin necesidad de que nadie tenga que asumir el papel de amo/a de casa. No por enseñarte nada, kaken, si no porque yo puedo asegurar que es posible, llevadero y agradable, y que además me parece más educativo en mor de la igualdad que ejercer de ama/o de casa.

Otra cosa: Carne chunga para todas, Juan, a unas por parásitas, a otras por pendonas, a otras por relimpias a otras por puercas, jajajajaaj pero ¿quién pasa más tiempo dedicándose a despellejarnos? ¿los hombres o las mujeres?

Otra cosa, muchos actores y músicos que conozco, realizan las tareas domésticas mientras sus chicas curran fuera. Y como el trasto de Lenka, no veias que cositas les preparan. Quizás sea muy raro en vuestro entorno, pero en el mío, si me pongo a contarnos hay tantos tíos, como tías.


Ya me voyyyyy, vale.

Sra de Zafón dijo...

me quedaba esto, que aunque se lo preguntas a Lenk,a no puedo contenerme...
¿Cómo crees que se siente un ama de casa actual cuando le dicen que su trabajo no debería existir?.

Pues algunas mal y otras estupendamente, mis vecinas, sin ir más lejos, mujeres de más de sesenta años : "Ián pillarme a mín hoxe, menudos palanquins facíamos! (Habían de pillarme hoy, menudos palanquines hacíamos)jajajajaja

Ahora sí.

Juan dijo...

Yo tampoco estoy de acuerdo con un sueldo para el ama de casa y sí estoy de acuerdo, y la nueva Ley de dependencia así lo recoje pero aún no se aplica, en dar una prestación a tantas personas (generalmente mujeres) que cuidan a ancianos impedidos, enfermos, etc.

Porque una cosa es el bien particular y otra el bien social. El bien particular es que si una pareja decide que uno de los dos prefiere quedarse en casa por el motivo que sea, les viene bien a ambos, pero no es un bien para la soceidad entera. Si cuida de un enfermo, está ahorrando al Estado los gastos que éste tendría que asumir con esa persona y además, le da una calidad de vida mucho mayor a ese enfermo. Esto sí es un bien social, además de particular, y por consiguiente suspeceptible de ser pagado.

No recuerdo que grupo o economista sugería la posibilidad de un sueldo universal, a cargo del erario público, a todos los habirtantes de un país, sin distinción de sexo, edad o posición económica. Algo así como darle a cada español 300 euros al mes, por ejemplo. Con esta cantidad todo el mundo tendría sus necesidaddes más básicas cubiertas. Después, cada cual podría decidir si para mejorar su nivel de vida, además, trabajaba.

Lo buscaré por internet a ver si lo encuentro. No era una tontería en absoluto y tenía su "y qué".

Juan dijo...

"a unas por parásitas, a otras por pendonas, a otras por relimpias a otras por puercas, jajajajaaj pero ¿quién pasa más tiempo dedicándose a despellejarnos? ¿los hombres o las mujeres?"

Jajajajaja.

Creo sinceramente que las mujeres despellejan más a otras mujeres. Y nunca lo he entendido.

Los hombres, hablando en general, cometemos muchas más injusticias, somos más violentos y hacemos más putadas a las mujeres. Pero me da la impresión que algunas mujeres toleran a los hombres demasiado y suele coincidir que las que más consienten a los hombres son más estrictas y exigentes con las mujeres. Sólo es una percepción mía.

Juan dijo...

Con lo que yo tampoco puedo es con las quejas. ¿Cómo se puede alguien quejar de lo que sólo él ha decidido?. ¿Cómo se puede echar en cara a los demás tus propias decisiones?.

Todos tenemos que elegir y nos podemos equivocar en nuestra elección. Ante esto sólo caben dos opciones: o cambias la elección o, si esto no es posible, asumir las consecuencias de tu libertad.

La queja paraliza y envenena el ambiente a nuestro alrededor, ya que la queja demasiadas veces se ceba en el que está más cerca porque intenta hacerlo sentir culpable.

Kaken dijo...

El tema de dar un sueldo o pensión a las amas de casa (entiendase, por favor, que no hago distinción de sexos, es sólo que me joroba encontrar la @ a cada poco)es muy complejo, por supuesto.
Porque habrá muchas que aporten, a través de una buena educación a los hijos, de un buen apoyo a la labor del que trabaja fuera y, en cadena, se produzcan beneficios para la sociedad.
Y otras que mejor sería enviarlas a una isla desierta y tirar la llave, y luego cualquier abanico de términos medios.
Sin embargo, si negamos de forma absoluta que las amas de casa perciban un salario (ni como hipótesis), estamos negando de plano que lo que hacen sea un trabajo.
¿Entonces qué coño es?
¿Qué hacemos con este tema, nada?

Me chirría.

Entiendo perfectamente que tu, Chusa, y quién sea, no quiera pagar impuestos que sean dirigidos a pagar a amas de casa, así en ciego, en bruto y sin más.
Y, sin embargo, parte de nuestro dinero va a parar a manos de parados y subsidiados (algunos, haberlos haylos)que no dan un palo al agua.

En Andalucía hay paro a patadas (que lo pagamos quienes trabajamos)y, sin embargo, hay que traer inmigrantes para afrontar el campo.
Algo no cuadra.

A mí tampoco me gusta pagar impuestos que se dirijan a sufragar cierto tipo de abortos, por ejemplo, pero la ley me obliga, es lo que hay.

Quiero creer que el futuro hacia una auténtica democracia pasará por la seguridad en la red que nos permita votar decisiones más concretas, más en directo, no sé si me explico.

Y no veo viable hoy por hoy que el Estado pague a las amas de casa, pero sí me parece injusto que la imagen que más se vende de ellas es la de seres zafios, vagos, quejicas y exigentes (que las hay, por supuesto)

Yo me considero buena ama de casa a secas, buena educadora (vocacional, con todo lo que ello conlleva de beneficio para mí) y no me fascina mi trabajo pero tampoco me quejo. Lo asumo, no pienso dar la tabarra a quienes no tienen culpa alguna de mis actos o decisiones.

Supongo que habrá muchísima gente que trabaje fuera y piense lo mismo de su trabajo.

Una curiosidad más, Chusa, me llama la atención el límite de los 6 años ¿porqué? Seguro que hay alguna buena razón que se me escapa.

¿Respondí a tu pregunta sobre lo de "precioso"?

Bes para todos¡¡

Juan dijo...

Bueno Kaken, no es cierto que no perciba un sueldo. Legalmente le corresponde el 50% de los ingresos.

Y en caso de fallecimiento del cónyuge que trabaja, tiene derecho a pensión contributiva.

Y en caso de separación, también tiene derecho a pensión compensatoria y en la inmensa mayoría de casos, se queda con la casa y generalmente con bastante más del 50% de los bienes de la pareja.

Por otro lado, no es factible un sueldo de ama de casa. Simplemente los números no salen.

Y no se puede justificar un sueldo a las amas de casa en el hecho de una injusticia como son ciertos subsidios inadmisibles, como el del empleo agrario en Andalucía.

Creo que el ama de casa está muy protegida y no necesita de un sueldo estatal.

Lenka dijo...

Madre mía, cómo es posible que me haya explicado tan maaaaal????

Resumo:

1) Repito que no me importaría ayudar como contribuyente a las mujeres de cierta edad que dedicaron toda su vida (porque era lo que había, insisto) a servir a su familia y se encuentran ahora en situaciones desesperadas. No hablo de señoras que tienen recursos y llevan una vida apacible y segura aunque nunca hayan trabajado fuera del hogar. Hablo de una cantidad significativa de mujeres de más de 50 años que están pasándolo muy mal porque ni tienen pensión, ni experiencia laboral, ni nadie que las ayude y se ven, como mi señora madre, sin recursos a los 60 años. Y que para el Estado NO existen. Porque nunca cotizaron, porque se daba por hecho que algún hombre las mantendría (estoy hablando de los años en los que ellas NO podían tener cuenta en el banco, no se nos olvide, que su sociedad y sus leyes no eran las nuestras ni tenían opciones). Qué hace una mujer de 60 años, sin estudios, sin experiencia laboral y sin recursos? Cómo subsiste? Yo lo sé, poniéndose a fregar, que es pa lo único pa lo que sirve según la sociedad. Y lo siento, no es justo. No es justo que muchas mujeres sin opciones que contribuyeron con su esfuerzo a que muchos señores triunfaran en su trabajo, se vean ahora con una mano delante y otra detrás. Y las hay, y no se las ayuda, doy fe. Pero es que hablo de esas en concreto, porque no tuvieron opciones. Así que creo que no se les puede despachar con un "haber espabilao".

2) Mujeres de mi edad, de sobre 30 años, SÍ han tenido opciones. Todas fuimos al cole y al instituto. Todas nacimos con derecho al voto, y con cuentas a nuestro nombre y en una sociedad mucho más avanzada. Ahora mismo a mí no me parecería lógico que el Estado tuviera que mantener a una mujer que OPTA libremente por ser ama de casa. Por qué? Tiene otras opciones para ganarse su dinerito. Otra cosa es la persona (mujer u hombre) que cuida a personas dependientes, por ejemplo. Eso sí que merece una ayuda, creo yo. El resto, las tareas normales de una casa, para mí son eso: tareas normales de una casa. Me da igual que las haga ella, él, a medias o la comunidad de vecinos en comandita. Cada cual como le guste. No entiendo que eso sea una profesión ni deba ser pagada. Es mi opinión. A mí no me cabe en la cabeza que mi chico me pague por planchar, porque si no me da la gana no plancho. Ojo, no critico a nadie, cada pareja se lo monta como le da la gana. Hablo por mí. Yo tampoco le pago a él cuando saca la basura. Son tareas y se hacen, ya está, de la manera que decidamos. Y, es más, la casa siempre va a existir, trabajemos ambos, sólo uno o como sea. No es que yo diga que no deba existir la figura del ama de casa, coñe. Lo que digo es que hoy día la que no es panadera es licenciada. Casi todo el mundo es algo. Incluso las que no trabajan. Me entendéis? Que uno de los dos se dedique más a la casa por su situación, por gusto, por lo que sea, es otra cosa. Lo que digo es que yo soy educadora y masajista en paro, no ama de casa. Y no tengo pensado serlo nunca. Y creo que esa misma mentalidad es la que se está extendiendo. Ahora mismo hay parejas, sin más, maestro y médica, cajera y soldador, taxista e ingeniera, lo que sea. Y las tareas se hacen, con el acuerdo que sea. Qué chica de 30 años dice que es "ama de casa"? Pocas o ninguna. "Soy camarera, en paro". Entendéis el cambio de mentalidad? Es como que ya no existe eso de ama de casa, ni amo de casa. Hay casas y se limpian. Es el matiz.

Lenka dijo...

3) Nada de esto quita para que ellas o ellos ELIJAN ser amos de casa, por dios. Que lo elija así quien quiera, hombre o mujer, a mí me parece estupendo. Cuándo he dicho yo que eso esté mal?? A mí me parece perfecto si alguien así lo desea, sea hombre o mujer. O sea, que cuando yo digo que lo de ser ama o amo de casa es algo que no debiera existir sólo me refiero a esa neurosis de la que todos hablamos. No a la libre elección, por supuesto! Supongo que todos asumimos que sí que hay gente que lo elige!! Lo que sí puntualizo, yo, personalmente, es que creo que hoy día, HOY, con las opciones que tenemos y tal y como está el patio, lo de ser amo de casa no me parece la mejor elección. De verdad que no. No lo critico, pero es que trabajar fuera, ganar dinero para los gastos, no depender de nadie, me parece tan VITAL que me cuesta imaginar a nadie, hombre o mujer, que se planteen el hogar como meta. Dicho sin pretender ofender a nadie. Que las situaciones van cambiando y de repente hay uno en paro, o vienen los niños, o equis, y uno de los dos decide cargar con más peso en casa? Me parece lógico. Yo lo hago también. Pero yo siempre lo veo como algo temporal, con la meta clara de salir al mercado en cuanto pueda. La casa no es mi meta para nada. Quiero trabajar fuera, ganar mi dinero, tener mi carrera y no verme jamás como se ve mi madre.

Por todo eso decía yo que no debiera existir lo de amo de casa, ojo. Como meta a día de hoy no lo veo. Respetando por supuesto a quien lo elija, claro. Pero yo, YO, no lo contemplo más allá que como "situación", nunca jamás como objetivo ni como vocación o modo de vida. No ahora, no en esta realidad, no con otras opciones. No, porque el matrimonio ya no es pa siempre, porque nosotras también estudiamos, porque se puede no tener hijos, porque la gente se divorcia que da gusto, porque el curro está mal y es muy competitivo, porque la vida está por las nubes, porque nos hemos liberado, porque me parece sano no depender de nadie, porque nosotras también tenemos metas y ambiciones, porque la casa ya no es nuestro reino ni nuestro deber, sólo es, repito, el sitio en el que vivimos y gestionarlo ya no lo entiendo como otra cosa que eso, pura rutina en la que colaboramos todos y nos quitamos de en medio pa pasarlo bien en otra parte.

Kaken dijo...

Cierto, Juan, se me pasó hablar de la ley de gananciales, es toda una conquista, lo tenía en mente. Seguramente es suficiente.

No estoy de acuerdo, sin embargo, con la actual ley de divorcio ni con lo que se otorga a la mujer por el mero hecho de serlo, no, para nada, esa ley deja indefensos a muchos hombres.

No trato de justificar un sueldo a las amas de casa en función de otras injusticias, lo que quería es incidir en que tenemos que pagar impuestos no deseados y muestro mi esperanza de que, en el futuro, podamos elegir a dónde se dirige nuestro dinero de forma más personalizada a través de la red.

Otro bes.

Juan dijo...

Te había entendido mal Lenka. Ahora ya lo he comprendido perfectamente.

Lo de la Ley del divorcio, es otro problema, en este caso en contra del hombre. Da la impresión en esta Ley que se protege al débil y, que el débil, siempre es la mujer.

Kaken dijo...

Caramba,Lenka, yo no me refería a tí en mis últimos comentarios.
Era más bien una especie de respuesta a Chusa y a modo general sobre lo que pienso y sobre lo que dudo.
Nada que objetar a tus apreciaciones, niña.

Y a ver si te pones una granja ya, jajajjaja¡¡¡

Lenka dijo...

Termino:

Y es que, además, todo aquel que lo vea como meta o vocación no concibo que se lamente, entendéis? Si eres feliz llevando tu casa, perfecto!! Por qué no?? Eso es la libertad, eso son las opciones. Ahora, si no eres feliz, coño, no te lamentes, sal de casa. Cambia de elección. Porque hoy día ya no es obligatorio. Antes sí, cuando ellas no estudiaban, pa qué, si total se van a casar y las mantiene el marido. Pero hoy no es así. Si te gusta la casa, perfecto, elígelo. Si no te gusta, busca trabajo fuera.

A mí se me hace raro que alguien se sienta realizado haciendo unas tareas que a mí me parecen un coñazo total y que hago por obligación, ojo, no porque me obligue nadie (ni yo misma) sino por una existencia apacible, higiénica y cómoda. A mí no me realiza un pijo que mis baldosas brillen. Pero sí, es más cómodo vivir en casa limpia. Eso lo entiendo yo y mi pareja, por eso limpiamos. Lo quitamos de delante y nos vamos de paseo.

Que alguien disfruta con eso? Genial, no lo critico. Lo que me cabrea es la de gente, generalmente mujeres, que se pasan la vida lamentándose de lo esclavas que son. No lo seas, chica. Y el matiz que pongo es que muchas veces mujeres que como yo no desean ser amas de casa lo son temporalmente mucho más que los hombres no porque quieran, sino por la situación laboral que sigue siendo peor para nosotras. Eso me cabrea. Por eso decía yo que demasiadas veces aún se dan cosas por sentado, aún se sobreentiende que yo a los 32 seguro que me preñaré pronto, y por eso es mejor contratar a un tío. Porque yo, claro, si me preño cuidaré de mi cachorro, pero el tío casi fijo que no. Y sí, profecía autocumplida. Todas las veces que ella vuelve a casa y él sigue fuera es por libre elección o porque no queda otra? Esa lucha depende de nosotras, sí, y de ellos también, ahí estoy con Kaken. Tiene que cambiar la mentalidad de todos. No es lo mismo que yo decida criar a mi nene que lo decida mi jefe por mí, ojo.

Es decir, hay mujeres que se sienten frustradas cuando no les queda otra que quedarse en casa largas temporadas de paro, por ejemplo. No es que sean esclavas porque quieren. Yo sé lo que es irse al paro mil veces y hala, pa casa. Me frustra, pero no creáis que lo que me frustra es la plancha, porque paso de ella. Me frustra no currar fuera, sin más.

Y hay mujeres que sin buscar jamás curro, optando por la casa, pasan la vida de lamento. Eso sí que no lo entiendo, igual que vosotros. Estas segundas ni siquiera lo intentan, creo yo, así que no entiendo que clamen. Pero las primeras sí que pelean por salir al mercado y a veces está muy pero que muy jodido. Y ahí es donde digo que no depende sólo de ellas.

Mañana yo me preño y está claro quién se queda en casa. Yo, porque mi pareja es el que curra fuera. Esa situación no sólo me obliga a mí a quedarme en casa, le obliga a él a renunciar a la opción de quedarse él si quiere. Le obliga a él a ser el cabeza currante de familia. Así que sí, creo que es necesario cambiar la mentalidad y mucha más igualdad en estos temas, porque no sólo jode a las mujeres, a lo mejor jode a muchos hombres también, ojo.

Espero que ahora me haya explicado mejor!

Lenka dijo...

Yo estoy completamente a favor de la separación de bienes. Hoy por hoy, con esta sociedad. Y mira que no tengo naaaada pa que me quiten!!! Pero creo que mantener hoy por hoy el sistema de gananciales propicia que se siga dando mucho por sentado, fíjate. La separación de bienes está sacando a muchas mujeres de la cocina. Y en algunos casos menos mal, porque anda que no hay tías viviendo del cuento, con perdón. Que me lo digan a mí, con la ex del Trasto reclamando la mitad de un piso que no pagó y luchando por una pensión, una tipa de mi edad sanita y con estudios. No me parece justo por cuatro años de matrimonio, francamente, sobre todo cuando curraban ambos dentro y fuera. Eso os parece justo?

A mí no. Si un día el Trasto me manda al cuerno, me voy con lo puesto. Igual soy tonta de remate, pero me parece lo justo, ya veis. Porque sí, paso más tiempo sin curro que él, pero eso no es culpa suya tampoco. Y sí, puedo fregar escaleras o ser cajera, si no lo soy es porque no me hace falta del todo. Como puedo elegir, prefiero buscar mejores curros. Claro, esa es mi libertad, pero asumo las consecuencias de permitírmela.

Juan dijo...

Sí te has explicado a la perfección y estoy de acuerdo.

Yo siempre he defendido que la liberación femenina es muy positiva para los hombres, porque nos libra a su vez de los roles y etiquetas del macho. Somos más libres cuanto más libres seáis vosotras. Que hay que currar más en casa, vale, pero obtenemos muchas más ventajas: buen sexo compartido con tu pareja, facilidad para expresar nuestras emociones, menos presión a la hora de buscarse las lentejas fuera, descubrimiento de lo maravilloso que es ser padre, tener a una compañera a tu lado y no a una esclava.

Sinceramente pienso que la liberación femenina supone a su vez una liberación masculina.

Lenka dijo...

Eso decía yo, pero muy mal, jajaja. Por eso decía que iba la cosa más de la mano de lo que parecía. Anclar los roles femeninos implica hacer lo mismo con los masculinos, claro. Y eso quita opciones a ambos sexos. Y da cosas por sentado, lo cual es peligroso. Total, que la libertad de uno depende mucho de uno, pero no sólo. Si los dos sexos arriman el hombro (el hooooombro, cochinos!) se liberan más los dos.

Juan dijo...

La verdad es que no entiendo esas pensiones vitalicias por un año de matrimonio. ¿En base a qué?. Entiendo que si se ha sido ama de casa, no se puede ir de la noche a la mañana a la calle sin un euro. Pero podría haber una pensión, digamos de seis meses o un año, para que le dé tiempo para encontrar curro. Pero una pensión vitalicia ¿por los servicios prestados?....me parece francamente machista.

Otra cosa es un matrimonio de 40 años y que cuando ella tiene 63 años, el marido vuela. Ya con 63 años no hay posibilidad real de buscar curro ni conseguir pensiones. En este caso si veo normal una pensión compensatoria.

Juan dijo...

Si es que en el fondo hablamos de lo mismo Lenka, sólo que con prismas distintos. Para mí las liberaciones son individuales, las mujeres tienen que hacer la suya y los hombres igual.

Creo en lo que hago yo y no espero nada de los demás. Me ha ido bien así en la vida. Una vez que hago mi parte, me he encontrado muchas veces que los demás me han apoyado y ayudado, pero siempre he dado ese primer paso.

Lenka dijo...

De acuerdo en lo de las pensiones. Con 63 años ya me dirás dónde vas a trabajar. Pero con 35???? Sí, creo que es machista, es dar por sentado que la tía no puede sostenerse sola. Si encima las propias mujeres reclaman eso es como admitirlo, creo yo.

Por otro lado, y enlazo con lo de luchar por lo de uno, es que es cierto que el mundo sigue siendo machista en muchos sentidos. Entiendo que existen techos de cristal, mayores trabas laborales para nosotras. Y eso consigue precisamente eso: mujeres que luchan en balde, mujeres que pasan de luchar, mujeres que se acomodan, mujeres que se victimizan con o sin razón. Todo un espectro en el que cabe la desesperación sincera y la jeta más absoluta.

El tema laboral no está fácil para nadie, cierto, pero sinceramente creo que para nosotras está bastante peor, Juan, y ya sabes que soy poco de victimizar a las mujeres. Lo veo cada día y lo vivo. A grandes rasgos te puedo decir que somos legión las tías con carrera, cursos, idiomas, másters, etc que estamos al mismo nivel que hombres con la educación básica en el campo laboral. Yo estoy frita de que en el paro se pasmen con mi currículum y mi formación y no entiendan que no encuentre curro.

Y encima cada vez peor, porque ya estoy en la edad peligrosa de los embarazos. Pa vender ropa en Zara soy vieja, pa cajera (aunque admito que tampoco me encantaría, pero dada la situación...) estoy demasiado formada y pa otras cosas no llego, claro. Te ves en tierra de nadie, y aunque no niego que no es fácil tampoco pa los tíos parece que haya como una especie de solidaridad con el hombre. Entiéndeme. Puede sorprender que un ingeniero pida curro de dependiente, pero es como si se diera por sentado que es hombre y DEBE currar. Lo que damos por sentado me cabrea mucho. Parece que si eres tía no es tan urgente, seguro que algún maromo te mantiene. O tu padre si encima tienes la desgracia terrible de no tener maromo. :S

Así que sí, tenemos que dar pasos y muchos, pero ostras, qué ascazo cuando hay tantas zancadillas!!! Y te preguntas cómo lucha una tía contra todo eso??? Contra las preguntitas, el si piensas tener niños, el estás muy formada, el ya te llamaremos, el por qué no haces otro cursillito, mujer, así pasas el rato hasta que salga algo... coño, es que aún parece que las mujeres con ganas de currar seamos unas raras o unas excéntricas caprichosas!!! Y es la misma sociedad que te mira torcido si no curras, ah, mira, la mantenida.

De verdad que no soporto el ir de víctima, pero créeme que muchas tenemos dados los primeros pasos y los segundos. Y está jodido, la verdad que sí. No sé otras mujeres, yo te aseguro que no he notado la crisis en mi pellejo porque pa mí está todo como siempre.

Juan dijo...

Yo no llamo victimizarse a contar lo que no es más que la pura realidad. las mujeres en el curro lo teneis bastante más complicado. Y no es por falta de formación.

En las oposiciones, en general, o hay igualdad o directamente nos superais a los hombres.

Pero en los trabajos que no son por oposición lo teneis crudo.

Pero también hay un aspecto más oculto pero no menos importante. El trabajo está organizado y pensado para que "triunfe" el hombre. Pongo triunfar entre comillas, porque para mí es una losa más que un triunfo.

Se considera triunfar en tu trabajo ir ascendiendo, ir tomando cada vez más responsabilidades, echar más y más horas olvidando familia, amigos, ocio. Es poner como la meta principal de tu vida el trabajo y los ascensos. Y el que hace esto consigue ser director, presidente, jefe de equipo, director de sucursal, etc.

¿Y quienes lo suelen hacer?: generalmente los hombres. Y a estos, la sociedad les ensalza, son considerados triunfadores, sus amigos (los pocos que tienen) se sienten orgullosos de él.

Pero si es una mujer la que lo hace, que Dios la pille confesada, porque le van a llover críticas desde todos los lados. Si tiene hijos, porque los ha abandonado por ambiciónes laborales, si no los tiene, porque es una egoísta que prefiere el trabajo a tener una familia "como Dios manda".

Y me gusta mucho más la manera en que la mujer afronta el mundo laboral. Trabaja sus 8 horas, pero después tiene una vida mucho más rica y variada. El trabajo lo ve necesario, pero no suele ocupar en sus prioridades un lugar demasiado alto. Lo malo para algunas es que después quieren ser superwoman, y ya la tenemos liada.

Sra de Zafón dijo...

KAKEN:"Sin embargo, si negamos de forma absoluta que las amas de casa perciban un salario (ni como hipótesis), estamos negando de plano que lo que hacen sea un trabajo.
¿Entonces qué coño es?
¿Qué hacemos con este tema, nada?"

Para mí la necesidad de planchar es inexistente, como la de tener la casa llena de adornitos que se llenen de polvo, por ejemplo. Pero es que Ir limpio, comer, tener la casa como uno desee tenerla, ir a la compra etc. me parecen tareas que por los derechos de mujeres y hombres niños y niñas debemos compartir y no asumir como de la esposa o madre en exclusiva, ya que lo único que fomentamos es la inutilidad de los hombres y de nuestros propios hijos e hijas.

Pero además considero que es totalmente perjudicial para el trato igualitario entre hombres y mujeres que exista el papel de amo/a de casa para hacer este tipo de tareas, porque eso fomenta la desigualdad y la inutilidad del resto de los miembros de la familia, ¿y aún encima con derecho a sueldo, en nombre de los derechos de la mujer? A mi sí que me chirría y mucho….

Sra de Zafón dijo...

Para mí, el querer estar empleada para hacer estas labores a los demás tiene un nombre: Servicio doméstico, un convenio, un salario, etc que todos más o menos conocemos y que muchas (de las que yo oigo quejarse tanto) no aceptarían jamás para ellas, pero que muy pocas veces cumplen con sus "contratadas"...

Porque a las amas de casa que más oigo quejarse sobre lo mal que se lo montan sus colegas y lo sufridoras que son ella es a las mujeres con muuuuuchos posibles. Porque las que no tienen tantos posibles la mayoría curran fuera de casa de lo que sea, aunque no tenga nada que ver con su preparación y capacidades, y el único currículo que tengan es el de limpiar casas, o están en paro y no ven a sus hombres, que curran como cabrones, más que en la cama. Luego está el término medio, el de las parejas que curran los dos más o menos las mismas horas, y ellas piensan que tienen que ser superwomans… Y de estas, cuando se quejan de sus hombres ya hablé más que largo en otros comentarios. Y difícil solución tendrán, si siguen aceptando que su pareja no haga nada, o muy poco, de las tareas domésticas y de todo lo que tienen que ver con el cuidado de los hijos.
Pero si eres tú la que ELIGES quedarte en casa para realizar tú esas tareas…el discurso de la queja y los derechos igualitarios me patina hasta el chirrío…

Sra de Zafón dijo...

Seguimos hablando de las mujeres que eligen ser amas de casa, no de las que no les queda más remedio porque las largen al paro, no las contraten, etc etc. Pero de cualquier modo, y ahora que el paro va en aumento y tantas mujeres no encuentran trabajo, ¿Te parecería razonable que una pareja que estén sin curro los dos se autoempleasen a jornada partida como amos de casa y que el estado les pagase un sueldo? ¿Y si se autoemplease sólo la mujer, sí te parecería bien?


Y ya el colmo de los colmos es el de las AMAS de casa que tienen chacha, y además de quejarse reivindican un sueldo. De esto ya ni quiero hablar, porque lo más fino que me sale no quedaría nada bien una plácida tarde de domingo como esta..

Sigo. Si alguien que decide quedarse en casa para hacer tareas del hogar y quiere que alguien le pague por tu trabajo, ¡que le pida la pasta a quien se lo está haciendo!
Pero claro, a lo mejor no le gustan las cuentas que le salen cuando el que trae la pasta a casa le cobre su parte de la luz, comida, etc.por ejemplo.

Kaken, yo no concibo una relación en la que si yo asumo unas labores luego las eche en cara, como tampoco concibo pretender crear un puesto de trabajo de "yo me lo guiso yo me lo como" para una actividad que considero corrompida hasta tal punto que montones de mujeres siguen pensando que es tarea exclusuva de ellas y siguen educando a las nuevas generaciones de la misma manera. Yo no se si te das cuenta que decirle a unos niños que recojan lo platos y luego pasarse el día ejerciendo de ama de casa, no es un acto de justicia con las mujeres, si no un parche puesto sobre el mismo rol de siempre.

Ahora bien, lo que cada uno haga dentro de su casa... como si le pone a tu chico que te vistas de chacha...no se si me explico :-)

Mi tono no pretende ser ofensivo en ningún momento.

Besos

Juan dijo...

"Yo no se si te das cuenta que decirle a unos niños que recojan lo platos y luego pasarse el día ejerciendo de ama de casa, no es un acto de justicia con las mujeres, si no un parche puesto sobre el mismo rol de siempre."

Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices, pero no con esta frase. No creo que nadie tenga que sacrificar su vida y hacer lo correcto, según unos cánones feministas, para hacer un acto de justicia con las mujeres. El único acto realmente de justicia es tener la opción de elegir y decidir en libertad.

Y si me chirría enormemente el rol de mujer en casa y hombre fuera, lo mismo me chirría que desde foros feministas se ningunee e incluso se insulte a la mujer que quiere ser ama de casa.

Que determinadas facciones decidan lo que es correcto o incorrecto para la mujer, me parece igualmente deleznable. ¿Tan difícil es luchar simplemente por la libertad de elección, sin juzgar a las que toman uno u otro camino?.

No pasemos de la dictadura de la mujer en casa, a la dictadura de la mujer a trabajar fuera. Respetemos cualquier opción que una mujer elija libremente.

Juan dijo...

POr cierto. ¡¡¡¡TIENES UN PEDAZO DE GALLIFANTE CENTENARIO, Chusa¡¡¡¡. Enhorabuenaaaaaaaaa¡¡¡¡¡.

Lenka dijo...

Yo estoy de acuerdo, Juan, respetemos la libertad de opciones de cada cual porque ese es el logro: poder elegir. Y asumamos también que la libertad engendra responsabilidad y riesgos. Que mi abuela y mi madre ni tenían libertades ni opciones ni conocían otra realidad, pase, pero ahora todos sabemos qué puede ocurrir si no tienes un sueldo, si no cotizas, si una pareja se rompe y sólo uno curraba, si te ves de repente con equis años y sin currículum enfrentado a las fieras. Todo eso lo conocemos, porque le ha pasado a más de una persona y no somos tontos de remate (espero!)

Que muchas mujeres de más de equis años se encontraran de repente con que el mundo había cambiado y ellas no se enteraron, con que los maridos se iban con otra y ellas se quedaban a dos velas e invisibles pal estado no justifica que hoy, hoy día, pongamos cara de susto si nos ocurre. Porque hoy sí sabemos que ocurre.

Por esa razón, entre otras muchas, yo no quiero ser ama de casa ni lo seré jamás. Quiero ser una curranta más que comparte tareas domésticas con su pareja. Quiero currar todo lo que pueda, esa es mi meta principal. Porque quiero sostener y gestionar mi propia vida, incluso si esa vida se ve mañana desprovista de una pareja que tire del carro común. Es que mañana el carro puede ser sólo el mío y quiero ser capaz de tirar sola. Porque me parece lo lógico, porque es mi vida, porque soy una persona además de la pareja de alguien, y tenga o no pareja sé que necesitaré comer, techo, ropa y dinero pa gastos.

Es que de todo este tema a mí lo que más me asombra no es tanto quién se queda en casa y quién no. Cada cual, como digo, que decida y negocie. Lo que me flipa mucho es que ALGUIEN se quede en casa. En serio. Lo entiendo más como medida temporal, como "hasta que el nene crezca", o "hasta que encuentre otro curro", pero planteárselo como situación continuada, aunque lo respeto, me alucina tal y como es el mundo hoy día. Me parece tremendamente arriesgado!!!!

Ole, ole, aquí también llegamos a los 100 y subiendo!!!

Sra de Zafón dijo...

"No creo que nadie tenga que sacrificar su vida y hacer lo correcto, según unos cánones feministas, para hacer un acto de justicia con las mujeres. El único acto realmente de justicia es tener la opción de elegir y decidir en libertad."

Pues no sé que tiene la frase que yo he escrito en contra de esto que tú dices, ni de donde sacas que yo diga o piense alguien tenga que sacrificar su vida... Sólo es otra mirada hacia los derechos de la mujer distinta a la de quien reivindica un sueldo por ser ama de casa o una pensión vitalicia por haber estado casada.
Quizás te lo saques de que apenas nos conocemos y de que una conversación por aquí deja fuera muchos matices.

Pero yo me explico, que en "tu casa" da gusto y me vale la pena.

Uso ese ejemplo para decir que en nombre de los derechos de la mujer pedir un sueldo y/o la pensión vitalicia para las amas de casa que no me parece que sea fomentarlos mucho... (por todo lo expuesto en todo el rollo que os llevo metido.) Nada más.


Pero también llevo diciendo, TODO el rato QUE NO HABLO de acuerdos paejiles, actos de amor, ni afecto, en los que cada uno se otorga el papel que quiere, y en el momento que quiere, y por supuesto decide como quiere educar a sus hijos. No, yo hablo de reivindicar derechos al estado, y de culpabilzar a los hombres de lo chungo que es ser ama de casa cuando HAS PODIDO ELEGIRLO. Ya sé que hay maltratadores, y machismo a punta pala, pero también sabemos que el rol de sufridoras, consentidoras, y esclavas que ven a las demás mujeres como enemigas o putas, la mayoría ejercen de ama de casa, que educan a sus hijos bajo esa terrible mirada.

Y que pensamientos como "Pobrecita de mi, que como me deje este tio a ver a donde voy yo." o "A ver quien me contrata a mí que nunca hice nada más que ser ama de casa" Nunca dejan tomar dedisiones correctas, y sobre todo, libres.

Que alguien quiera ser ama de casa me parece muy respetable, como si tú quieres ser monje y pasarte el día rezando, pero si se te diese por protestar porque los demás no quieren rezar, también me escucharía decir que ya que tú te lo guisas te lo comas,porque sobre los sueldos por rezar ya tendríamos que abrir otra entrada jajajajajaja.

Otra cosa, no puedes ni imaginarte como se cabrean conmigo las feministas...pero es que tener criterio propio es lo que tiene, Unas me ven muy feminista, las feministas me ven una tocapelotas, y las tocapelotas...yo que sé...



El gallifante número 100 lo quiero

Sra de Zafón dijo...

Pero ...quien no respeta el que una mujer quiera ser ama de casa? ¡¡¡¡¡Yo?????? me lo epliquen por favor...:-)

Sra de Zafón dijo...

Y otra cosa que os quería contar.

Cuando al venirme para aquí empecé a hablar con mujeres sobre estas cosas, y, convencida, les decía "es que antes (en la época de mi madre) la mayoría de las mujeres solo trabajaban en casa" (como la mía y las de mi entorno) Se me reían en la cara y me llamaban señorita. Aquí hay un montón de mujeres muy mayores que curraban en las conserveras, en el mar, mariscando, o se iban a vender a las ciudades del interior el pescado, e iban andando, cargadísimas 30 0 40 kms. y faltaban de sus casas días y además eran amas de casa. La mayoría sin hombre, porque o estaba en alta mar, se había muerto o había emigrado a América. Algunas hacian estraperlo con cosas que traían de Portugal y pasaban días por el monte escondidas de la guardia civil con ul niño más pequeño colgado de la teta...Mujeres de la edad de mi madre y más jóvenes.
No hace mucho hablando con una vecina sobre el derecho al sueldo del ama de casa, me dijo toda ofendida: "Coño, como siempre los sueldos para las señoritas que nunca tuvieron que salr a ganarse el pan, porque tenían un hombre que las mantuviera."

Para estas mujeres también haría falta el mismo sueldo, por encima de la mierda de pensión que están cobrando, digo yo, no? porque estas también fueron amas de casa que no pudiron elgir el compartir las tareas domésticas con nadie, más que con las propias hijas, que también tendrán derecho a otro sueldo, digo yo...


Pues eso...

Kaken dijo...

Os traigo un artículo que me ha llamado la atención, conste que no es que esté de acuerdo con él al cien por cien.

http://www.elmundo.es/sudinero/noticias/act-29-1.html

Al ataqueeee¡¡¡ ;-)

Lenka dijo...

Uy, Zafo, es que el espectro es enorme siempre y en todas las épocas. Que hacía mi tío abuelo Ángel? Descargar trenes y currar en el campo. Ganaba dinero (poco) por ambas cosas. Qué hacía su mujer? Trabajar en el campo, criar hijos y todo lo de casa, sola. Y no ganaba dinero por ninguna de esas cosas. Ahora tiene su pensión de viuda (miserable), casi ochenta años y aún currela su trozo de tierra para sacarse algo vendiendo lechugas, ajos, fabines y lo que pueda a las vecinas. Esa mujer no tuvo nada de señorita, sembró, cosechó, cató vacas, capó gochos, carretó agua, segó hierba, llevó la comida a su hombre al campo, hizo lo de casa, crió a sus hijos. Hizo de todo dentro y fuera, pero al modo invisible de muchas otras como ella.

Mi abuela Mila curró en el campo de niña, en cuanto se casó se fue a la ciudad y ya se quedó en su hogar para siempre. Mi abuelo curraba fuera, ella parió once hijos y su curro consistió en atenderlos. En total más de veinte años siete días a la semana. Mucha faena pa tantos, desde luego. Pero claro, comparada con aquella tía mía (su cuñada) mi abuela fue señorita, supongo. Señorita de ciudad.

La señora C, paciente del geriátrico de unas amigas mías, heredó tanto dinero de su padre que se morirá de vieja sin saber freír un huevo. Era ama de casa también, pero de las que se ocupaban mayormente de dar órdenes al servicio y salir a merendar cada día. No sabe lo que es currar, ni dentro ni fuera. Curiosamente las tres mujeres "ostentaban" el mismo "título": amas de casa. Pero nada que ver unas con otras en su realidad cotidiana, en su libertad de elección, en sus opciones.

Mi abuela nunca trabajó fuera de casa, pero de señorita jamás tuvo nada. Imagino que como ella serían legión. Comparada con otras, sí, quizá lo tuvo más fácil, tampoco lo dudo. Lo triste es que no se pudiera estudiar caso por caso, porque desde luego merecería más sueldo una pescadera de la rula que no era exclusivamente ama de casa que la chica de apellidos compuestos que jamás pisó la cocina pero figuraba como "sus labores". Sin duda.

Es que es muy distinto ser ama de casa porque no necesitas currar que serlo porque no había otra y que serlo además de currar fuera como una burra. Porque es que, además, estas últimas curraban como burras fuera (tanto o más que los maridos) y en casa sólo curraban ellas, porque los hombres no hacían absolutamente nada. Desde luego ese caso es el más duro de todos, sobre todo para todas aquellas (muchas) cuyo curro de fuera no era cotizable o reconocido y no digamos el de casa. Todas esas mujeres que, por ejemplo, cosían o lavaban ropa para otras por su cuenta. Toda una vida currando dentro y fuera... pero no figura en ninguna parte, como si fueran invisibles, como si no existieran. Qué triste.

Juan dijo...

¡Ay Chusa¡, esto tiene el no hablar las cosas cara a cara, con todos los matices que da la expresión no verbal.

Había vuelto a interpretar lo que habías escrito de forma errónea.

He leido el artículo que ha dejado kaken y yo personalmente, no estoy de acuerdo en absoluto.

Por poner un ejemplo. Pepa hace las labores de su casa y sólo las labores de su casa y por ello cobra del Estado 500 euros, por ejemplo.

Antonio trabaja fuera y además curra en casa haciendo las mismas labores que hace Pepa. Tendría que recibir, además de su sueldo, los 500 euros por ser también amo de casa.

¿Quién controla el que es o no amo de casa?. ¿Quién puede ser amo de casa y por consiguiente tener derecho al sueldo?. ¿No se daría la circunstancia de que todos irían a la ventanilla a decir que son amos de casa?.

Pero creo que con la nueva entrada hay algunas respuestas.

Juan dijo...

En los tiempos de mi madre o abuelas en Andalucía, pocas han sido las mujeres que han trabajado fuera después de casarse. Estaba muy mal visto. Sólo se veía razonable si no tenían marido o éste estaba impedido (como en el caso de mis dos abuelas).

Sí recuerdo que había un trabajo bien visto: costurera. Podías ser modista, siempre y cuando cosieras en tu casa y tus clientas fueran sólo mujeres.

En el campo las mujeres no trabajaban, excepto en la matanza y en la recogida de algunas cosechas (porque sólo con los hombres no se hubieran podido recoger). Pero es que el trabajo agrario en Andalucía, con los latifundios, es muy diferente al trabajo del campo en el Norte. No hay pequeñas huertas, sino grandes extensiones de terreno, propiedad de algún terrateniente, y los trabajadores son casi todos por cuenta ajena...y por ende, hombres.

Y en el mar, no se recoge marisco de la playa, sino que hay que embarcarse, y esto también era exclusivo de los hombres.

Y sí, el trabajo de las mujeres ha sido siempre silenciado, tanto el de casa como el de fuera. Y ahora no tienen ninguna recompensa por lo mucho que tuvieron que bregar.

Lenka dijo...

Claro, por eso hablaba yo del abanico, que ha sido enorme. Y por eso decía que me parece muy triste la de casos de mujeres cuyo curro fuera resultó invisible (pero útil, sin duda) y no digamos el de casa, que no era curro ni era nada, era su obligación. Ejem. Cantidad de señoras se vieron en esa tesitura de la doble obligación, la doble necesidad y la doblemente injusta invisibilidad. Por eso es una pena que no se pueda estudiar caso por caso, porque hay mujeres a las que se les debe mucho, en justicia. Quizá lo de dentro de casa sea más peliagudo incluso por eso que mencionas, Juan. Cómo se mediría? La que tuvo once hijos, la que tuvo dos, la que tenía servicio, la que no, la que tenía lavadora, la que lavaba a mano... Sin quitar mérito a ninguna, vive Dios. Y hasta puede que acierte Chusa. Imagino la cara de mis abuelas si ahora les dicen que merecen un dinero por cuanto hicieron. Hombre, no llorarían de pena (fijo, nadie lo haría) pero me juego ambas manos a que las dos alucinarían de colores y dirían: "pero si yo no he trabajao en mi vida! Si sólo hacía lo de casa, como todas!!" No sé si es injusto, triste, todo lo contrario o qué es, pero mi abuela, la de los once hijos y los horarios imposibles, admite que sus labores fueron agotadoras, pero no las considera un trabajo. Yo no sé si serían un trabajo, pero me parecen una heroicidad.

A día de hoy insisto en que no lo veo, o no lo veo igual. O que sería un lío del tres. Por aquello de las opciones, para empezar. Porque considero que sería más interesante seguir fomentando el curro fuera de casa para ellas (mejorando mucho esas desigualdades que hay) y el curro dentro para ambos (educanco más y mejor en la igualdad). Más interesante, creo yo, ojo, que premiar al que se quede en casa. Miedo me da, sobre todo, por la jeta que solemos tener en este bendito país. Y porque, precisamente, no es la meta lograr que amos de casa seamos cada vez más todos (ellos y ellas) para que, albricias, lo seamos cada vez menos?? Es decir, más compartido y menos carga para uno? Menos imprescindible de cara a la galería? Menos vital a la hora de que te cuelguen etiquetitas de "buena esposa", "marido encantador que ayuda", "abnegada", "esclava", "calzonazos"... o lo que sea? Mucho más normalizado todo?

Repito que no critico las opciones libres de nadie, pero insisto en que no es admisible que se mantengan desigualdades laborales por sexo, para empezar. Y que a mí, a mí de nuevo, me parece más sensato poder autogestionarse cada uno, aunque luego se comparta casa, vida, gastos o lo que sea del modo que se quiera. Vamos, yo es que me quedo más tranquila sabiendo que ni el Estado, ni un señor me tienen que poner euros en la mano. Por eso estoy negando la entrega de las que cuidan su casa y cómo eso ayuda también a que la pareja prospere fuera? Para nada. Pero me parece un riesgo. En serio. Tú dame contrato y sueldo fuera que dentro lo de planchar es opcional. Y, como dice mi madre (sabiduría popular), "total, pa lo que cotiza y lo que te lo agradecen!!" ;)

Juan dijo...

Sé lo de lo que hablas y estoy casi de acuerdo contigo Lenka.

Comprendo que se haya luchado y se siga luchando porque la mujer se independice económicamente. Mi padre era un machista de tomo y lomo, y siempre les decía a mis hermanas que no dependieran de ningún hombre. Que estudiaran, se graduaran en la Universidad y que trabajaran.

Pero lo de fomentar una, entre varias opciones, es muy arriesgado. Porque puede ser positivo para una mayoría y negativo para otros. Porque no todo el mundo sabe gestionar su vida adecuadamente y millones de mujeres en España se han lanzado al mundo laboral y han seguido siendo tan amas de casa como sus madres. Han duplicado su esfuerzo y ahora se sienten estafadas. Que es su responsabilidad, por supuesto, pero muchas viven como pollos descabezaos.

En casos tan individuales, prefiero exponer todas las opciones y no fomentar ninguna. Crear las condiciones adecuadas para que la elección sea lo más libre posible, pero sin fomentar ninguna de ellas.

Lenka dijo...

Pues no lo veo, Juan, será porque me lo han metido a fuego en la cabeza, pero no lo veo. La lucha yo la entiendo de otro modo. Opciones? Sí, claro. Pero dime, en serio, cómo vendes a la mujer de hoy la opción de ser ama de casa.

"Quédate en tu hogar, realízate entregándote a los tuyos y confía en que tu hombre (o alguien) vele por ti"??? Uf, uf, uf. A mí me chirría hasta el infinito, créeme. Por supuesto que cada mujer y cada realidad y cada pareja sabrán cómo apañarse y podrán decidir libremente. Obvio. Pero crees en serio que es "fomentable" el no currar, el depender de otros???? Yo no lo veo. Para nada. En este mundo, a día de hoy, no. Ni fomentable ni deseable.

En cambio sí que veo fomentable el "no dependas más que de ti misma económicamente, lucha por gestionar tu vida". Eso sí. Eso me parece muy pero que muy fomentable, sano y lógico. Y menos arriesgado. Y más acorde con los tiempos y más normalizador de muchas cosas. Integrador y toda la pesca. No obligar, por supuesto, no hablamos de eso (menudo logro quitar una obligatoriedad del pasado pa imponer otra) pero sí fomentarlo. Por qué? Porque me parece lo normal, repito.

Que cualquier persona, sea cual sea su sexo, se autogestione. Su vida, sus gastos, sus necesidades. Que cualquier persona pueda asumir su vida por sí misma. Que luego te juntes con otro o con catorce, dividas gastos, compartas, hagas regla de tres o punto de cruz, eso es otro tema. Lo fomentable, para mí, es la autogestión del individuo. Por vocación o por ser práctico, lo que se pueda y como se pueda. Eso es lo que da independencia total y favorece la igualdad de condiciones. El que si mañana tú y yo no nos aguantamos más, tú te vas por tu lado con lo tuyo y yo por el mío con lo mío, y no hay nada que pelear, ni discutir, ni favores, ni exigencias, ni cuánto valen mis años de entrega, ni tendrá jeta la tía esta. Sin equívocos. No sé, lo veo mucho más sencillo. Y deseable, sin duda.

Descabezarse?? Eso sí que es una opción. Que no se descabecen, coñe. Que la casa sea cosa de QUIENES la habitan. Ahí también puedes fomentar la igualdad, la ecuanimidad, la cooperación. Pero yo nunca fomentaría que alguien se quedara en casa. Nunca jamás en la vida, ni ellos ni ellas. Jamás. Yo, repito. Porque soy incapaz de verlo como meta, como plan de vida. Porque me parece dependiente y arriesgado. A mí, insisto. Es un riesgo que yo nunca correría. Por eso no lo fomentaría nunca en nadie.

Voy a poner un ejemplo terriblemente feo, seguramente desafortunado y casi fijo que no válido, y desde luego sin la menor intención de molestar a nadie. Pero es, salvando distancias siempre, como si me planteas fomentar el que los chavales abandonen los estudios a los 16 y curren. Es una opción? Sí. Es válida? Sin duda. Es deseable? Cada cual lo decidirá por sí mismo. Fomentable? Yo creo que no. De corazón. Libre, respetable, válido, sin ninguna duda. Positivo para quien lo vea así. Perfecto para quien lo busque y lo elija. Sí, desde luego. Fomentable en general como "lo mejor", o "lo ideal" (todo con muchas comillas)? No lo veo. Es que ni siquiera lo veo como "igual que la otra opción". No es igual, o yo no lo creo. No es igual de "seguro", ni abre el mismo abanico de otras posibilidades que vengan detrás. Claro que, esto de estudiar también me lo grabaron a fuego, conste. Seguramente no soy objetiva en ninguno de los dos temas, pero así lo veo, sinceramente.

Simplificando mucho: quedarse en casa y no ganar dinero pa uno mismo, pa su propia seguridad, tranquilidad e independencia no me parece fomentable. En principio y en general, insisto. Luego ya, obvio, cada cual debe poder elegir lo que desee. Sabiendo, sobre todo, las ventajas e inconvenientes de su elección. Igual es que yo incovenientes veo montones a lo de ser amo de casa, y ventajas de serlo frente a currar fuera, ninguna. Yo.

Juan dijo...

No Lenka, en ningún momento me refiero a fomentar que nadie se quede en casa.

Lo que me rechina, precisamente, es la palabra "fomentar", que es algo así como "influir". Y del influir a la dictadura de las "buenas maneras y costumbres" puede haber un paso muy pequeño.

Si se bombardea, como se ha hecho y se sigue haciendo, sobre la inutilidad del ama de casa, lo alienadas que están, lo parásitos que son, etc, efectivamente no estás obligando a nadie, es cierto, pero se está haciendo una campaña para que no hayan opciones y, quién la escoja, no sólo va a sufrir las consecuencias negativas de su propia elección (que es normal y natural), sino que va a sufrir además el rechazo y el desprecio de toda o buena parte de la sociedad, y esto es del todo punto injusto e irrespetuoso.

En cuestiones de libertad y responsabilidad, como lo es qué hacer con tu vida, no debiera existir la palabra fomentar ni influir. Sólo admito la palabra elegir, con sus opciones correspondientes, absolutamente vírgenes (en lo posible).

Prefiero luchar porque la gente tenga opciones libres a fomentar determinada manera de ver la vida. Porque cada uno es como es y no a todos nos vienen bien las mismas opciones.

POr eso, ni fomentaría que la gente fuera am@ de casa ni que trabajara fuera. Sólo me limitaría a señalar las ventajas e inconvenientes de cada opción y, con la información, que cada cual arree con su elección.

Por ejemplo, en el ejemplo que pones del chico de 16 años, sabes que hay casos en que seguir estudiando es una tortura para la persona. Un primo mío (casi mi hermano), que no servía en absoluto para estudiar, pasó su infancia y adolescencia con una lágrima contínua porque su madre se empeñaba en que tenía que estudiar (como yo, que era el modelo de hijo de mi tía).

Finalmente se ha dedicado a la herrería y es un superfigura en su trabajo y una persona feliz en su vida.

Fomentar una determinada manera de vivir es muy peligroso.

Kaken dijo...

Yo pienso que hay que preparar a los hijos para trabajar fuera, respetando sus gustos y sus capacidades.
Pero teniendo en cuenta que el mundo laboral es muy variable, hoy día no es fácil tener trabajo fijo y continuo.
No quiero que se avergüencen si, en algún momento de sus vidas, o de continuo, tengan que ejercer de parados activos en el hogar, amas o amos de casa.

Les preparo, lúdicamente, para aprender a ser independientes en todos los sentidos, para cocinar y todo lo que concierna a la casa que todos hemos de habitar. Pero simplifico, les enseño que no hay que obsesionarse con la limpieza, se hace lo necesario para una habitabilidad higiénica.

El objetivo esá fijado en la independencia por medio de una trabajo vocacional, si tocara que sea trabajar sólo en el hogar, lo respetaré ¿acaso es malo?

Juan dijo...

Para nada es malo. Preparar a los hijos para ser independientes y que tengan opciones. Después decidirán y a nosotros nos tocará respetar sus decisiones.

Kaken dijo...

Ya, Juan, lo que pregunto es, si a pesar de todo lo dicho, es malo ser ama de casa.

Porque yo me he tragado mil desprecios, sobre todo de mujeres,mil prejuicios y desplantes,miraditas por encima del hombro y palabras insultantes por tarbajar indefinidamente como ama de casa, y sin embargo no conozco a ninguna mujer que no haya sido ama de casa en algún momento de su vida.

Un bes.

Juan dijo...

Bajo mi punto de vista, no es malo ser ama de casa, si se hace como una opción libre.

Tampoco es malo que hayan superwomans por vocación, allá ellas.

Lo que sí me parece mal es que se intente ensalzar a la superwoman, como se hace tantas veces, porque es una manera de hacer buena esta opción y que las demás se sientan, de alguna forma, forzadas a hacer lo mismo si no quieren ser tachadas de malas madres, esposas, etc.

Así como me parece mal hacer una labor de mina contra las mujeres que han optado libremente por ser amas de casa.

Demasiadas veces nos da miedo a ser auténticamente libres y por eso se trata de potenciar una determinada forma de ver y vivir la vida. las personas que intentan convencer a los demás que hay que trabajar fuera y que las amas de casa son parásitas, desnucadas, y demás, en realidad tienen miedo a la libertad. No confían realmente en que las mujeres van a optar por lo que quieren en vez de optar por lo que ellas consideran que debe hacer una mujer.

Kaken dijo...

Ah, se me olvidaba comentarte alo, Lenka.
Desde que te leí acerca del riesgo que acarrea ser ama de casa, he estado cavilando, se me cogió un pellizco en el estómago, comencé a barajas si ponerme a buscar trabajo o prepararme algo, en serio.
Se me vino encima que puede pasar que se termine mi fuente de ingresos y me angustié un poco.

Pero luego fuí viendo que nadie está seguro en su trabajo, que la vida en sí te da la vuelta en un segundo tanto para bien como para mal.
He llegado a la conclusión de que la estabilidad de un trabajo no depende de si tienes una relacción con tu "jefe" o no.

Por otra parte, me parece normal que, por la ley del péndulo, tras la larga y dura lucha feminista, se haya acabado por cargar contra aquello de lo que se quería huir.
Pero pienso que ha llegado el momento de poner las cosas en su sitio y normalizar al ama de casa como una trabajadora más. Mientras carguemos con prejuicios contra ellas, o queramos exterminarlas, no se va a producir que el hombre se incorpore con normalidad a poder optar por este trabajo.
Si hoy día está mal visto ser ama de casa, en el caso del hombre también. Y no debería ser así.

Es decir, no me cuadra que esté perfecto que una mujer trabaje como limpiadora y se la dignifique, pero un ama de casa es lo peor. La única diferencia, como dije antes, es la relacción afectiva.

Tampoco comprendo que se defienda la prostitución, se piense en la prostituta como en una mujer libre de hacer lo que quiera con su cuerpo y cobrar por ello, y no se vea esa libertad de elección para el ama de casa, que seguirá siendo una parásita.

Mientras en otros países la tendencia es a facilitar la maternidad de las madres con excedencias de años, etc, aquí aún vamos por pensar que las amas de casa o desaparecen o las escondemos bajo la alfombra.
Y que la que tenga más de dos hijos, encima, es una coneja.

En fin, son cosas que se me ocurren, quizás desde mi subjetividad...o no.

Lenka dijo...

Para nada tenñia yo intención de ponerle a nadie pellízcos en el estómago. Sobre todo porque ese pellízco es mío y sólo mío, una sensación personal que no sé si comparten siquiera otras mujeres. Yo lo siento así, pero yo. Y ten en cuenta que casi siempre sentimos las cosas con más intendisad o menos depende de lo que hayamos vivido. Es que yo he visto a mi madre pegarse una ostia descomunal al ver cómo ese mundo bonito y apacible que ella había elegido más o menos libremente se le iba a tomar vientos. Y es que una cosa es negociar con la pareja a la que amas y te ama y que valora mucho tu labor en el hogar (cómo pa no, él o ella también lo disfrutan en esa casa, no??) pero es muy distinto negociar con quien ya no siente el menor afecto por ti y de repente de siente "obligado" a retriubirte por... por qué? Por los años que le dedicaste, sí, por supuesto, pero que ya no le dedicas porque ya no tenéis vida en común. No sé si me explico.

Lo que intento decir es que mientras mis padres estuvieron casados él ganaba el dinero, ella atendía hogar e hijos y el sueldo era de los dos porque entendían que cada cual hacía una parte del curro en equipo. Una vez que se deshizo el equipo, la situación real es un señor con trabajo y una señora que depende del trabajo de un señor al que ya no le une relación alguna. Aquí nos podemos liar en un debate complejísimo sobre si esa mujer merece, qué merece (te adelanto que yo creo que sí merece, pero ostras, es que hay cada caso...) y sobre todo hasta cuándo merece. Es que es un fregao, Kaken, o a mí me lo parece. Es que un señor supuestamente tiene que donar parte de sus ingresos ya de por vida a una mujer con la que compartió equis años pero ya no comparte nada (el tema hijos queda aparte, pero ten en cuenta que a los hijos se nos pasa pensión hasta los 18, y en cambio somos hijos para siempre). Está igual de justificado pasarle una pensión a tu ex mujer de 60 años que a tu ex mujer de 32? Están ellas en igualdad de condiciones? A mí es que me parece muy complejo, en serio.

Y quizá porque he visto casos de señoras que han hecho del poner la mano al ex su modo de vida (sacándole hasta el hígado) y casos de otras a las que jamás se les dio nada y las pasaron canutas es por lo que siento ese pellízco. Yo, repito.

Supongo que no se debiera fomentar nada, en realidad. Por más que a mí me parezca más fomentable la autogestión de la persona, pero es mi opinión. Entiendo el ejemplo de Costillo con los estudios, pero realmente hay gente que "no vale para trabajar" y por eso se queda en casa? No, no lo creo. Supongo y entiendo que los y las que se quedan en casa es porque están sin empleo temporalmente (o sea, no lo eligen) o bien porque sí que lo eligen libremente. Y llegamos a la madre del cordero. Qué es libremente? Las prostitutas son todas libres, o no, o cómo de libre es cada una? Y los amos y amas de casa? Y las cajeras, los fontaneros, y yo misma? Libremente lo será, digo yo, el que así lo sienta honestamente. Perfecto entonces. Pero incluso eligiendo libremente algo creo que es lógico que todos seamos conscientes de eso que elegimos, de si nos supoe renunciar a otras cosas apetecibles, de las ventajas y riesgos que eso pueda tener. Lo mismo que el que monta un negocio, o decide entre currar menos horas con menos sueldo pero más tiempo libre o currar más, ganar más y vivir más estresado. Cada cual valorará.

Lenka dijo...

Sigo:

Que haya gente que te mire por encima del hombro, Kaken, seguramente sea por esa manía que solemos tener de generalizar la dignidad o lo que está bien hecho, o lo que se "debe" hacer. Igual que muchas feministas aseguran que toda prostituta es esclava y vive de forma indigna, cuando eso no es universal, lo decide cada mujer. Quizá para mí sería indigno y para otra no, pero no creo que se pueda comparar. Para mí no tiene nada de indigno ser ama o amo de casa. Es rigurosamente respetable y no se me ocurre juzgarlo ni quitarle el valor que tiene. Sí es cierto que en mi escala personal no me cotiza lo mismo (para mí) por las razones y experiencias que ya he comentado. A mí quedarse en casa no me parece opción para mi vida. Para la mía, para mi satisfacción, para mi seguridad. Por eso según mis ideas quedarse en casa es forzoso y siempre temporal. Y así lo entiendo para hombres y mujeres. Pero según mi propia escala, claro. Igual que te diría que jamás en la vida querría ser camarera o médico, porque no me gusta, o considero que haría un papel nefasto. Pero no significa ni de lejos que no aprecie tales profesiones, claro! Simplemente es que no entran en mi esquema.

El curro de amo de casa me parece desagradecido, feo, monótono. A mí, ojo. Y me parece peligroso porque me hace sentir dependiente. Y no dependiente de un jefe, de mi utilidad, de las crisis económicas ni del mercado, que pueden ir bien o mal. No, dependiente de algo muy... intangible, muy personal, muy complicado. De que alguien siga queriendo emocionalmente que yo sea su compañera.

Es que un jefe me puede despedir por improductiva, por crisis, por quiebra o porque le da la gana al muy cabronazo, pero es una parte de mi vida. Entiendes lo que intento decir? Puedo currar en otro lado. Si dependo de mi pareja en el sentido monetario y esa relación termina, es toda mi vida la que se ve afectada. El lado emocional y el económico. Es como si mi medio de vida dependiera de si le sigo gustando a alguien lo suficiente y si él me sigue gustando a mí, claro. Depende de eso, de algo emocional, y lo emocional es imprevisible, cambiante, puede durar siempre o no. De verdad que no quiero angustiar a nadie, todo esto es parte de mis propias neuras. Lo ideal para mí es que ambos aspectos estén separados, que no vayan de la mano, que si se debe romper uno no se rompa automáticamente el otro. No sé si me he explicado, pero eso es lo que a mí me parece lo ideal para cualquiera, sea hombre o mujer.

Juan dijo...

Lo que comentas de la separación y consiguiente pensión vitalicia para la ama de casa estoy de acuerdo.

la compensación debe ser diferente dependiendo del tiempo de convivencia y de la edad de la mujer. Nunca entenderé el que se casa con 22 años, se separa con 25 y la mujer tiene derecho a una pensión vitalicia mientras no se case. Es totalmente injusto. En un caso así aplicaría unos parámetros similares a los que rigen para el paro: 6 meses, 12 meses de pensión. Después de este tiempo que se te da para que te busques curro, se acabó la pensión. Y para los hijos: custodia compartida.

Pero si una mujer con 60 años se separa, difícilmente se va a poder buscar las lentejas en el mundo laboral. En este caso sí tendría que ser pensión vitalicia.

¿Ves?. Estos problemas no existirían con renta básica universal.

Juan dijo...

Efectivamente Lenka. Mirar por encima del hombro supone un punto de intransigencia propio de personas prejuiciosas. Quién no se guía en la vida según mis propios cánones o forma de pensar es un desgraciado, un inferior. Es la dichosa costumbre de poner lo que yo considero digno como universal para poder asignar la denominación de "indignos" a los demás.

Es lo que tiene fomentar según qué cosas. Fomentas A y casi de forma automática B se considera malo. Y de ahí a señalar al diferente, al que ve y vive la vida de forma alternativa va un pequeñísimo paso.

He vivido 16 años de mi vida en el franquismo/catolicismo más rancio. Todo aquel que no seguía lo fomentado por el poder era mal visto o directamente perseguido.

Y no quiero que suceda algo similar con las ideas contrarias.

Yo no quiero ser amo de casa, bajo ningún concepto. Como tampoco quiero ser fraile, camarero o cocinero. Pero no lo quiero yo y sólo yo. Me informé de las distintas opciones que tenía en su día y de esa información surgió lo que quiero hacer. Pues lo mismo quiero para todos, que se informen y decidan sin que nadie vaya por ahí comiendo el coco e intentando influir en la manera de vivir de los demás.

Cuando hablo de no fomentar, no me refiero a cuestiones sociales, como reciclar, cuidar el medio ambiente, usar poco el coche, potenciar el uso de las bicicletas, etc, cosas que nos influyen en la calidad de vida de todos, sino en cuestiones puramente personales, de elecciones individuales.

Sin embargo, sí estoy a favor de informar de la manera más objetiva posible para que las elecciones sean más fáciles.

Juan dijo...

Has dado con la tecla de porqué tú no quieres ser ama de casa. Vida emocional y dependencia económica en una. Que te despida un jefe o que te despida un amor es completamente diferente y si te despide el amor y además te deja en mantillas, pues mucho peor.

Además, se puede dar el caso, y de hecho se da, que la dependencia económica del ama de casa puede crear una dependencia mucho más esclavizante: la dependencia emocional.

Me parecen magníficas tus razones para no querer ser ama de casa. Como también me parecen magníficas las razones que otras mujeres u hombres tienen para serlo.

Con respecto a la libertad de elección, con nuestro sistema actual, se es más libre que nunca, pero no es una libertad completa. Hay mucha gente que trabaja, no porque le gusta lo que hace, sino porque necesita trabajar. Es una elección relativamente libre. Volvemos a lo de la renta universal, jejejeje. Quién trabaja lo haría de una manera mucho más libre.

De todas formas, de nosotros depende que lo que no tenemos más remedio que hacer, lo hagamos de la manera que más feliz nos haga.

Kaken dijo...

Pues estoy de acuerdo con los dos.

Mi forma de pensar antes de decidirme a ser ama de casa (si es que suena hasta mal por escrito) era la misma que la que nos cuentas, Lenka. Idéntica.

Luego surgen cosas y las afrontas de la manera que crees mejor en ese momento, al menos a mí me pasó.
Y cae por su propio peso intentar evitar que se desmoronen a la vez el mundo emocional y el laboral.
Tienes razón.
Seguiré pensando en ello, igual de esto sale que me ponga a estudiar de nuevo (que horror¡) o no, quien sabe.

En cualquier caso, Lenka, no tienes la culpa de los pellizcos que cada cual nos damos leamos lo que leamos, faltaría más.

Por cierto, acabamos de llegar de la cena de celebración de las 100 entradas, jejejej. NO me hubiera importado nada que hubieras venido con Trasto incluído ;-)

Nas noches¡¡

Mariam dijo...

Querido Juan, tal como te decía por mail, pienso, que en pleno siglo XXI, un hombre inteligente advierte cada uno de los beneficios que le reporta el vínculo con mujeres dotadas de una diversidad de talentos, sabidurías y belleza humana. Genial, controvertido y muy meritorio cada uno de los comentarios recogidos en tu blog, ¡enhorabuena! a todas las mujeres que se implicaron en el debate y a ti por saber rodearte de mujeres con admirables dones.
Llegué tardíamente al debate, por lo que necesité todo el fin de semana para hacer seguimiento a cada uno de vuestros párrafos; sin embargo, tras cada sorbido de mi suculento café, como si se tratase de una novela enlazada no he conseguido saltarme alguno de los comentarios –vuestras líneas “enganchan”- . Bueno, del recorrido identifico o selecciono a tres personajes centrales de la historia con perspectivas distintas en el abordaje de partida. Asimismo, en el trayecto y desde experiencias propias cada cual examina cuidadosamente cada planteamiento para amenamente interpelarse. Sin embargo y a modo de correlato final se reencuentran en puntos centrales. Por ejemplo, la magistral Sra. Zafón, consigue romper el tópico que tradicionalmente se adjudica a una mujer de los 60s. En nombre de esta generación y desde su experiencia personal nos advierte para abrirnos caminos “impensados”. La Sra. Zafón, nos revela la necesidad de acercamiento a este tipo de mujeres porque quizá en ellas encontremos claves o maneras prácticas de alejarnos de un mundo segregacionista. Es más, gracias a este tipo de referentes de mujeres, muchas hemos conseguido rebelarnos a la educación retrograda que nos inducia/induce a encajar dentro de una horma de hierro en la que no cabía a cabe el deseo, el placer ni aspiraciones propias. Es más, también nos advierte del peaje o sanciones sociales que se paga por esta rebeldía a los estereotipos heredados.

Miriam

Mariam dijo...

En la misma línea, Lenka, acertadamente nos dejar ver como -cada vez más- las mujeres de “Hoy” se autoafirman en identidades lejanas a las tradiciones. Muchas mujeres contemporáneas se identifican en primer lugar como mujeres y en esa afirmación inicial o conciencia de ser mujer no pretenden ir en contra de los hombres sino contra las formas de relaciones que algunos o muchos de ellos les pretenden imponer. Sus líneas me traducen y confirman que, tras su experiencia y otras formas de vivir sus elecciones de vida, ellas ya no sueñan con volver a la tradición.
Enlazándose con las anteriores, Kaken, nos enseña los dilemas que le suponen a una mujer cuando elige transitar por caminos socialmente infravalorados. Ciertamente, su opción está muy vinculada a aquella mística femenina que definía a las mujeres sólo en tanto esposa, madre o “puntales del hogar”…fue una mística necesariamente juzgada porque era el nodo central de la sujeción femenina al orden doméstico. Considero que ese tránsito fue necesario para resentir el sistema hegemónico patriarcal; sin embargo, tras las transformaciones sociales que se viene produciendo, el movimiento feminista reconsidera sus reflexiones e incita a trascender hacia una nueva mística alternativa para las mujeres y esta pasa por reconocer la importancia que tiene la maternidad, el amor, el cuidado de los vínculos y relaciones humanas. Es más, sugieren que saquemos la economía y consumismo capitalista del centro de la vida. El debate está abierto porque lo real es que estadísticamente sólo un mínimo porcentaje de hombres están dispuesto a abrazar este tipo de idearios y, peor aún, aquellos que manejan floridos discursos acerca de la igualdad en su vida cotidiana no están dispuestos a renunciar los privilegios y compartir roles que sabotean el despegue de las mujeres.
Con todo, pienso que Kaken, cierra sus reflexiones enlazándose con planteamientos de las otras seguidoras y se invita a explorar nuevas rutas de vida ¡enhorabuena! Si es importante decirte Kaken, que no debemos sentir “horror” o “vergüenza” por elegir – independientemente de la edad vital- nuestros caminos. Te sugiero leer el libro: La fuente de la edad: vivir la vejez como una etapa de plenitud (1993) de Betty Friedan (en este libro se explota los mitos de la edad y se revela las ventajas que tiene la edad adulta. Friedan, suficientemente documentada, señala que puede ser esta edad, una verdadera etapa de vida para la creatividad - incluso de evolución humana).
Y a ti Juan ¡enhorabuena! por haber emprendido y dinamizado tan activamente el debate. Estoy segura que gracias a las mujeres que te rodean has conseguido ser el hombre que eres. También tú rompes el estereotipo cultural que frena a los hombres para hablar de sus propios sentimientos o emociones.

Mariam

Juan dijo...

Muchas gracias Mariam por tus aportaciones.

Me ha llamado la atención lo que comentas sobre la edad (ya hablamos algo ayer mientras pedaleábamos). Y también en la edad hay segregación por sexos. Con los años el hombre se vuelve interesante y la mujer invisible. Quién no sabe ver a una mujer madura no será capaz de apreciar la belleza que sólo aporta la serenidad.

Los años aportan arrugas pero también experiencias para el que ha sabido aprender. Y esa experiencia puede ser fuente, no sólo de sabiduría, sino también de creatividad. No sólo dinamizan los jóvenes, es un error. Los ancianos y adultos que se implican en cambiar el estado de las cosas aportan un plus de ¿equilibrio?, ¿sosiego?.