lunes 2 de noviembre de 2009

Libertad individual y colectiva

Hace unos días, en un foro en el que participo, una amiga me hablaba sobre mi “totalitarismo moral”.

Al principio me chocó, pero posteriormente me explicaba que:

“Tu tema recurrente es el totalitarismo moral es una sensación que tengo contigo en todos los hilos. Estás en contra de todo lo que te suene a eso. Curiosamente yo también, pero no lo entendemos igual. Quicir, yo creo que muchos conceptos son universales, buenos y justos, y que por tanto deben ser extensibles a todo el mundo, quieran o no. Sospecho que tú no obligarías a quitar el velo a las musulmanas, por ejemplo, si ellas quieren llevarlo. Bueno, yo creo que cada cual debe llevar lo que quiera en la cabeza, sí, pero por encima de eso, creo que lo que implica está bastante fuera del concepto de estado de derecho. Total, lo prohibiría. ¿Me sigues? Probablemente con eso tú y yo podríamos enzarzarnos días: a tí no te gusta el velo, a mí tampoco. Estaríamos de acuerdo en eso. Pero tú lo permitirías y yo no. Porque a mí, en resumen, imponer ciertas cosas no me parece atropellar libertades. “


Y tiene razón, aunque no lo llamaría totalitarismo moral, sino más bien liberalidad moral o incluso anarquismo moral.

Y es que yo distingo dos tipos de libertad: la individual y la colectiva.

La libertad individual, tal y como la concibo, es única e intransferible. Es algo estrictamente personal y privado, que no se debe imponer.

En la libertad individual cabe prácticamente de todo y el único límite que reconozco es el respeto a los demás. Pienso que todos podemos vestir, pensar y tener la escala de valores que deseemos. La moral o los idearios políticos o religiosos que queramos tener. Los gustos que sean. Todo cabe con la única condición que no la intentemos imponer a nadie. Por poner ejemplo extremos:

1. No veo ningún mal en la paidofilia salvo que se intente ejercer.
2. Tener el ideario del Opus Dei no me parece mal siempre que no intentes imponer a los demás tus convicciones.
3. Ser nazi, comunista, machista, feminazi o racista, también está dentro de la libertad individual, siempre que no perjudique a nadie y que se trate con respeto al judío, negro, facha, mujer u hombre, aún pensando que son inferiores o peores.
4. Y no quitaría el velo a una musulmana que lo quiera llevar, pero sí la ayudaría a quitárselo si está siendo obligada por otros, incluso mediante la Justicia (si viviera en España, claro).

No cabe en la libertad individual insultar, vejar, humillar, ofender, ultrajar o perseguir públicamente al que no piensa, siente, viste o tiene gustos diferentes.

Piensa lo que quieras pero no molestes, por favor.

Pienso que en esto fallan demasiadas personas. En virtud de una mala interpretación de la libertad de expresión, incluso amparándose en la sinceridad, se creen con el derecho de avasallar al de enfrente porque es diferente. Me desagrada el que, públicamente, tacha de mal gusto al que le gusta o disgusta una determinada película, libro o pintura. Me fastidia cuando se insulta de forma generalizada a todos los que tienen una determinada ideología o credo. ¿Tan difícil es criticar desde la lógica, la razón o incluso desde la emoción esa ideología en vez de insultar a todo el que piense así?.

Una cosa es criticar los actos de alguien y otra, muy diferente, es denigrarlo. Las acciones aisladas no definen a las personas. Al señor que roba una vez no se le debería definir para siempre como un ladrón, o al que una vez pegó a una mujer un maltratador, ni definir para siempre como asesino al que asesinó en una ocasión. Un error cometido no hace a una persona en su conjunto ni se la puede tildar de por vida. El error cometido lo tiene que pagar, por supuesto, pero es muy cómodo, para poderlo denigrar de por vida, seguir definiéndole por una acción.

Todos tenemos algo o mucho de maniqueos. No sólo no es malo sino deseable. Al fin y al cabo no es más que tener una escala de valores. El problema surge cuando nos ponemos el traje de salvador del mundo e intentamos imponer nuestro concepto del bien sobre los malos. Algunos casi lo consideran un deber y la mayoría de la violencia que ha habido a lo largo de la Historia se ha producido cuando el concepto del bien de unos se ha intentado imponer a los malos, o sea, a los otros, o sea, a los diferentes. El maniqueísmo activo es, ni más ni menos, intolerancia.

Libertad colectiva

No sé por donde he leído, y tampoco sé si es cierto, que en la Antigua Persia, cuando moría el rey, se tenían cinco días de libertad absoluta. Cada uno podía hacer lo que le diera la gana y, las acciones realizadas durante estos cinco días, no recibirían ningún castigo posterior. Pues en este tiempo se daban multitud de asesinatos, robos, saqueos y violaciones. Los más fuertes se hacían dueños del país. Cuando terminaban estos días, se coronaba al nuevo rey y el pueblo respiraba tranquilo y gozoso porque volvía la ley.

Las leyes, por mucho que protejan a los poderosos, los protegen menos que la falta total de leyes. Por este motivo aquí ya no soy tan liberal ni ácrata.
La libertad colectiva radica en unas normas que todos debemos cumplir aunque no estemos de acuerdo con ellas. Precisa una negociación social para que todos, o la inmensa mayoría, estén a gusto dentro de la colectividad.

Estas normas tienen que respetar escrupulosamente el concepto de libertad individual que he expuesto.

Pero no suelen estar a gusto 100% de todos. A unos les sobrarán unas leyes, a otros les parecerán injustas otras. Y precisamente lo que me gusta de la democracia es la capacidad (no demasiado grande, es cierto) de poder cambiar las leyes de acuerdo con las circunstancias que se van viviendo. Manifestarse o votar para cambiar algo me parecen correctos. El incumplimiento de las leyes no, por muy justo que sea, y estaré de acuerdo con el castigo que le corresponda al que las incumpla.

martes 29 de septiembre de 2009

Mujeres que aman demasiado

Demasiadas mujeres se obsesionan con hombres adictos al trabajo, al alcohol, a las drogas o a cualquier otra cosa....menos a ella. Se enganchan a sujetos inmaduros y no son capaces de salir de una relación que sólo lleva al sufrimiento.

"A pesar de todo el dolor y la insatisfacción que acarrea, amar demasiado es una experiencia común para muchas mujeres que casi creemos que es así como deben ser las relaciones de pareja", explica la terapeuta estadounidense Robin Norwood, autora del libro “Las mujeres que aman demasiado”.

Desean “salvar” al hombre que aman. Si son capaces de cambiarlo conseguirán el fin último que las impulsa: que la ame. Justifican lo injustificable: la crueldad, la indiferencia, la deshonestidad o la adicción de sus parejas. Soportan y disculpan cualquier maltrato hasta el punto de conseguir “comprender” que ella es la que ha cometido el error por el que el pobre chico la ha molido a palos. Cuanto más humillada es, más le ama y más le consiente, porque sólo con el inmenso amor que le da.....cambiará....y la amará.

En su historial de amoríos, siempre subyace la necesidad de sentirse mejores (siempre es el otro el que tiene que cambiar para ser tan bueno como ellas) y de sufrir por amor. Tal cual nos lo han vendido desde tiempos inmemoriales: el amor, si se sufre, es más romántico, más “verdadero”.

La obsesión por estos tipos es tal que llegan a olvidarse de amigos, familia (que suelen advertirla de lo que ella no quiere oir) o cualquier otro tipo de interés personal. Toda su vida gira en torno a su......adicción. Porque al fin y al cabo se convierte en una adicta a amor.

¿Eres una mujer que ama demasiado?

Según Robin Norwood puedes hacerte las siguientes preguntas:
¿Para usted estar enamorada significa sufrir?, ¿La mayoría de sus conversaciones con amigas o compañeros de trabajo son acerca de él?. ¿Disculpa su mal humor, su mal carácter su indiferencia o sus desaires? ¿Subraya en los libros todos los pasajes que le ayudarían? ¿Soporta conductas que no le agradan pensando que si usted fuera lo suficientemente atractiva, él cambiaría?.

Si su contestación ha sido afirmativa, plantéese que su relación de pareja perjudica su bienestar emocional y que debe buscar ayuda para superar la situación.

martes 16 de junio de 2009

Fortaleza y debilidad

Hacía tempo que no me asomaba por esta ventana. Soy un auténtico vago, no tengo perdón de Dios (ni falta que me hace).

Pero hoy me apetecía escribir un poco y darle trabajo a mi pobre teclado, algo oxidado ya del poco uso.

Recientemente he tenido interesantes conversaciones sobre la debilidad y fortaleza personal y me he dado cuenta que, en diferentes sociedades, el tema se trata de manera totalmente distinta.

En USA, la Alemania nazi o entre los masai, por poner tres ejemplos (de muchos miles que se podrían poner) en que la fortaleza es sinónimo de éxito, el fuerte es el que, normalmente, tiene la sartén por el mango. Siempre tiene la razón, ya sea porque la tiene o porque la impone, y cuenta con un nutrido grupo de débiles, aborregados que precisan estar en el lado vencedor, que confirman su infalibilidad. El fuerte es el elegido, el deseado, al que se pone de ejemplo para toda la sociedad, el espejo en el que hay que contemplarse y, todo aquel que ose ponerlo en duda, es barrido sin contemplaciones.

En la cultura adoradora del vencedor, sin embargo, hay muy pocos que consiguen el éxito y, el resto de la “chusma”, son fracasados.

Sin embargo, hay otro tipo de sociedad, entre las que incluyo a la España actual, que erigen al débil en el modelo a seguir. Es todo un orgullo pertenecer a este colectivo, ridiculizando al fuerte. Ser hijo de un personaje importante es contraproducente. Lo que se aplaude es ser hijo de un obrero, contra más humilde mejor. El buen estudiante es ridiculizado, lo que mola es el que suspende hasta el recreo. El empresario, por muy honrado que sea y por muchos puestos de trabajo que cree, siempre es mirado con ojeriza y, contra más fuerte sea su empresa, más antagonismo despierta.

Ambas maneras de conformar la sociedad pecan de lo mismo: prejuicios. Se valora, no lo que se es o como se es, sino lo que se consigue. Si obtienes muchos suspensos, eres un fracasado en USA o un héroe en España.

Al fuerte se le convierte en prepotente si se le aprecia en exceso y al débil se le convierte en mas débil si se le mima en su debilidad.

Hay que respetar la fragilidad, pero no hay que fomentarla.

Hay que respetar la fortaleza, pero no a costa de hundir al menos dotado.

Hay que respetar al ser humano por lo que es, no por lo que consigue.

domingo 17 de mayo de 2009

Impresionante documento

Como soy tan torpe que aún no he aprendido a colgar vídeos, os sugiero que sigáis es enlace.

jueves 14 de mayo de 2009

Aborto masculino

Aunque no es lo que quiero desarrollar en esta entrada, primero quiero posicionarme en cuanto al aborto.

Nosotros somos una especie: homo sapiens. Y lo único que nos hace ser homo sapiens es un determinado perfil de ADN. Ese perfil de ADN, lleva toda la información para que tengamos las características morfológicas propias de nuestra especie. Esta es la única característica esencial que nos diferencia de cualquier otra especie. Desde el mismo momento de la fecundación, ese ADN ya está formado y en desarrollo....por consiguiente, ya se es homo sapiens....en fase embrionaria. El homo sapiens pasa por distintas fases de desarrollo: embrionario, fetal, primera y segunda infancia, adolescencia, etc, pero no deja de ser homo sapiens y no unas simples celulitas, porque unas simples celulitas somos todos, más o menos desarrolladas.

Además, desde el mismo momento de la fecundación, ya es un ser vivo, porque cumple todas las características para ser considerado como tal: se desarrolla, crece, tiene potencial de reproducirse y morirá.

Biológicamente esto es así, no es opinable. Es un hecho biológicamente incontestable y no sujeto a debate. El embrión es un homo sapiens y es un ser vivo. Ningún científico discutirá esto porque esto es una evidencia científica.

Hay otras muchas cuestiones que sí son opinables:
1. Cuestiones de índole moral: ¿cuando tienen alma los embriones?.
2. De índole jurídica: ¿desde cuándo y cuantos derechos tiene un embrión, un feto, un recién nacido…..?
3. De índole filosófica: ¿desde cuando consideramos a un homo sapiens, ser humano sujeto a derechos y deberes?.
y, en estos debates, no debe entrar el científico porque nunca se conseguirán evidencias científicas. Deben formar parte de un debate social.

Mi opinión, basada en los anteriores argumentos, es que nadie tiene derecho a eliminar a un ser vivo (salvo para alimentarse o en legítima defensa), mucho menos a un homo sapiens. Yo puedo matar mañana a una hormiga y nadie me va a meter en la cárcel por ello....pero eso no me da derecho a matar hormigas. Una cosa es no penalizar un hecho y otra muy diferente es tener derecho a hacerlo.

Por eso, estoy de acuerdo con la despenalización del aborto. No podría meter a una mujer en la cárcel por abortar como no podría meter en la cárcel a un cazador por cazar o al que mate a una hormiga, pero ninguno de ellos tiene derecho a abortar, cazar o matar hormigas. Y si no se tiene derecho, aunque no se castigue si lo ejecuta, tampoco se le van a sufragar los gastos con el dinero de los demás.

Los derechos nos los podemos dar o quitar mediante un determinado ordenamiento jurídico. El régimen jurídico que deseo, y por el que votaría, no incluiría el derecho al aborto sino sólo la despenalización (que es exactamente lo que tenemos en España).

El motivo por el que estoy a favor de la despenalización del aborto (a pesar de estar radicalmente en contra del mismo) es porque soy incapaz de prohibir algo a los que piensan de manera diferente a mí.

Pero la cuestión que deseo plantear hoy es otra distinta, de la que nunca se habla cuando se debate sobre el aborto.

Si a una mujer se le da la posibilidad legal de decidir sobre si tener un hijo a o no. Incluso después de parir, sigue teniendo la opción a decidir si se hace o no responsable de la criatura, pudiéndola dar en adopción, con lo que no tendría ningún derecho, pero tampoco ningún deber sobre el bebé…..¿Porqué los hombres no tenemos ningún derecho a decidir?. Estamos al albur de lo que decida la mujer. Si desea abortar, no podemos (ni debemos) hacer nada legalmente. Si desea tenerlo, tampoco tenemos opción de no hacernos responsables del crío. La mujer decide, y me parece bien, pero el hombre también debería tener la opción de decidir si se responsabiliza o no del bebé y, si no lo desea, no tendría ningún derecho, pero tampoco ningún deber con él. Creo que es lo más justo.

Madres a la fuerza no, pero padres a la fuerza tampoco.

domingo 10 de mayo de 2009

¿Amar es una cuestión de querer hacerlo?

El amor hay que alimentarlo. Lo que tú hagas por aumentar el amor del otro es importante, no cabe duda. Sin embargo, creo que es aún más importante lo que uno mismo forje por alimentar su propio amor hacia el otro. Pero antes de que llegue el amor suelen suceder una serie de pasos:

Paso 1: ATRACCIÓN
Lo que nos atrae de la persona amada suele ser un misterio. Muchas veces, la persona de la que nos enamoramos, nada tiene ver con el ideal que nos hemos fabricado. Nos gustan más las morenas y ella es rubia, la queríamos alegre y es tremendamente seria, nos encantaban las que son muy abiertas pero ella es muy cerrada. Sin embargo, algo nos atrae, a veces de forma muy intensa, hacia esa persona. En este primer paso de enamoramiento poco podemos hacer de manera activa. Nos ha cautivado sin saber cómo y pudiendo hacer poco para evitarlo. De la misma manera, sucede lo contrario: una persona que creemos ideal para compartir la vida con ella, por más que lo intentemos, no somos capaces de enamorarnos de ella.

En este primer paso, poco podemos hacer para resistirnos al embelesamiento que sentimos o a no conseguir enamorarnos de la persona que creemos adecuada. Es una cuestión en que no entran a formar parte la razón, la lógica.

Paso 2: ENAMORAMIENTO
El enamoramiento también es irracional. Comienza con la atracción especial que no sabemos de dónde viene y, si las cosas se desarrollan de forma adecuada, aparece la pasión del enamorado, que no es más que un trastorno mental transitorio grave, en donde desaparecen por completo el sentido de la realidad y toma el mando el mundo de la distorsión. De pronto, nos sentimos más vivos que nunca, entramos en un estado de alerta máxima e hipersensibilidad y nuestra existencia adquiere una intensidad brutal, disfrutando como nunca de lo bueno y sufriendo como nunca de lo malo. Y lo más importante, desaparece el más mínimo atisbo de crítica hacia el ser amado y lo colmamos de virtudes que no suelen tener nada que ver con la realidad. Deificamos al que no es más que una persona. Todo esto no sucede porque sí, se produce por un entrecruzamiento de sustancias en nuestro cuerpo que se parece bastante a lo que acontece en diversas psicosis.

Dicen que este estado de locura (ya digo que bioquímicamente es muy similar a las psicosis) sólo dura una media de 9 meses. Tras este lapso pueden suceder varias cosas:

1. Te das cuenta que la persona adorada, no sólo no es maravillosa sino que es del todo impresentable. Simplemente, no te conviene. La psicosis da paso a la razón y terminas la relación.
2. Sucede lo mismo que en el punto uno, pero te emperras en continuar esa relación por un sentido del romanticismo y por confundir el amor con el enamoramiento. Lo más probable es que se convierta en una relación tórrida, enferma, que impide el crecimiento personal y abonada al sufrimiento e, incluso, al maltrato mutuo y a la falta de respeto.
3. La venda se cae, pero te das cuenta que, aunque tiene defectos, te conviene. Se inicia una nueva relación basada en el conocimiento y el respeto mutuo. Se va profundizando en el otro. Es una buena base para un amor sano y duradero.
4. La venda se cae, el otro te conviene, pero tú no le convienes a él. Sólo quedan dos opciones: perder tu propia dignidad y rogar, pedir, exigir, perseguir o hacer la vida imposible al otro dando rienda suelta a la venganza o saber terminar una relación, con todo el dolor de tu corazón.

Paso 3: AMOR
El amor ya tiene una mezcla de razón y de sinrazón. Ya no es del todo una locura, sino que hay un componente de cordura. Un cóctel que, si tiene las proporciones adecuadas, puede resultar maravilloso pero, si predomina en exceso una de los dos elementos, puede resultar en una experiencia difícil e insatisfactoria.

Demasiada lógica puede derivar en una frialdad y una monotonía que va matando poco a poco este sentimiento tan maravilloso.

Demasiada pasión puede derivar en unas fuertes emociones, tanto positivas como negativas, en donde el sufrimiento puede no dejarnos crecer y madurar de forma adecuada.

Paso 4: MANTENIMIENTO DEL AMOR
Para que el amor conseguido sea duradero, es necesario dar pero, como en otras ocasiones he defendido, es incluso más importante saber recibir al otro. Podemos seguir amando si así lo queremos o, podemos ir desamando si así lo decidimos, consciente o inconscientemente. Y muchas veces no depende de lo que el otro haga o deje de hacer, sino que puede depender más de cómo valoremos lo que el otro es o hace. Si nos ponemos las gafas de ver defectos, poco a poco dejamos de ver especial a la pareja. Si nos ponemos las gafas de ver virtudes seguimos regando la relación. Nuestra propia subjetividad mantiene o aleja el amor.

Muchas pueden ser las circunstancias que nos animen a ponernos unas u otras gafas. Pero no me gustan. En este paso 4, creo que deben predominar la razón y la objetividad. Mantener el amor, pero no a toda costa, sino basándonos en la realidad compleja del otro, en sus cambios y su desarrollo en relación con el nuestro. No tener gafas, sino ojos racionales que valoren en su conjunto a la persona amada y, de esta forma, aceptarla con todas sus consecuencias o dejarla si, lo que un día fue amor, se ha convertido en otra cosa.

AMOR SIN ATRACCION PREVIA NI ENAMORAMIENTO
Podemos pasar de estos pasos anteriores y decidir emparejarnos por interés, tras encontrar en el otro elementos que te pueden ayudar a mejorar, a crecer, aunque no haya enamoramiento de por medio. Muchos matrimonios han sido felices de esta manera. Parejas que comenzaron así, si bien nunca han llegado a sentir esa pasión especial del enamoramiento, han llegado a sentir un profundo amor y han establecido una pareja maravillosa y enriquecedora. Probablemente, este tipo de parejas haya sido el más abundante a lo largo de la historia y no siempre han escogido los miembros de la pareja, sino los padres de la misma. Por supuesto que muchas han fracasado, pero otras sí han conseguido el amor a través de uniones tan poco románticas.

Esto me lleva a pensar que ni la atracción ni el enamoramiento son imprescindibles para llegar al amor. El conocimiento profundo después de años de convivencia puede obrar esta maravilla. Para llegar a este punto quizás sea más importante haber sabido recibir y respetar al otro antes que lo que has o te han dado.

miércoles 29 de abril de 2009

Violencia de pareja

En 1999 la revista Clinical Psychology Review revisó 19 estudios sobre violencia doméstica homosexual: el 28% de las parejas homosexuales de ambos sexos registraron violencia física; en concreto se registró violencia en el 48% de las parejas lesbianas y en el 38% de las parejas de varones. En un estudio sólo de parejas lesbianas, se registraban maltratos psicológicos entre un 73% y un 90% de las parejas. Más de un 30% de las lesbianas habían estado en una relación donde al menos había sucedido una agresión física. Y entre un 73% y un 90% de parejas de lesbianas tuvo maltrato psicológico.

En el informe del National Institutes of Health del año 2000: “los convivientes del mismo sexo registraron una violencia con la pareja íntima significativamente mayor que los convivientes de sexos opuestos”. El 39,2% de las lesbianas declaró haber sido agredida físicamente, acosada o incluso violada por su pareja del mismo sexo. Entre los varones homosexuales, un 15,4% admitió haber sufrido estas actividades.
En 2007, un estudio del "Journal of Urban Health", publicado por la New York Academy of Medicine, confirmaba los datos de otro publicado en 2006 en la revista "Advocate". En ambos, un 32,2% de los encuestados admite haber sido víctima de violencia doméstica por parte de sus parejas homosexuales.


"¿Género? ¿Por qué no hablar de violencia de pareja? Se trata de una normativa elaborada desde el sexismo feminista; de proteger a la mujer por encima de todas las cosas, dejando de lado otros tipos de violencia entre personas con relaciones sentimentales, sexuales y afectivas. El resto de modelos de convivencia están desprotegidos", señala taxativamente el presidente de la Asociación de Gais y Lesbianas de Cantabria (Alega), Regino Mateo, entrevistado en EL DIARIO MONTAÑÉS (19/03/06).


Todo esto viene a colación a raíz del asesinato de un hombre homosexual en Adra a manos de su expareja, que posteriormente se ha suicidado (como sucede en un alto porcentaje de la mal llamada violencia de género).

La ley integral sobre violencia de género está hecha para contentar al sexismo feminista y criminalizar al machismo y a los hombres.

Los datos que indican que el machismo no tiene nada que ver con la mayoría de los asesinatos de hombres contra mujeres son abrumadores. Pero la feminazis han conseguido, con su política machacona, que todos hablen de “violencia machista” lo que no es más que violencia de pareja. Recuerdo algo que colgué en su día para demostrar que no se debe hablar de violencia machista sino de violencia de pareja.

1. En la violencia doméstica, también mueren hombres a manos de sus mujeres (16 en 2007), hombres a manos de sus parejas homosexuales (6 en 2007) y mujeres a manos de las suyas (3). Es prejuicioso y peligroso pensar que todas son por machismo.

2. La raíz de la violencia doméstica NO es el machismo, sino la violencia del hombre. Mueren 1200 personas asesinadas al año en España y la inmensa mayoría son hombres a manos de otros hombres. Gran parte de las muertes violentas a lo largo de la historia, han sido de hombres a manos de otros hombres.

3. En los países menos machistas del mundo, como Suecia, Finlandia o Noruega, las muertes por violencia doméstica son el triple que en España. O los finlandeses machistas son mucho más machistas que los españoles o el machismo no tiene tanto que ver en este tipo de violencia. Por el contrario, en los países islámicos, el número de muertes es claramente inferior a la de España.

4. En las relaciones entre hombres, la violencia física es un factor habitual y mucho más frecuente que la violencia del hombre contra la mujer. Por consiguiente, éste es el factor en que se debe actuar fundamentalmente: desterrar la violencia masculina en general. El discurso sobre la responsabilidad del machismo en la violencia doméstica lo único que consigue es una legislación injusta y vengativa que provoca más violencia (como se está viendo claramente en España).

5. En los celos patológicos (los celillos son hasta agradables) hay una base educacional importante, contra la que es posible luchar. El que es más celoso no es el que más ama (como nos hacen creer) sino el que más sentido tiene de la posesión y, para mí, poseer y amar son dos verbos que nunca se pueden conjugar juntos. La necesidad de posesión, no tiene nada que ver con el sexismo, de hecho, hay tantas mujeres celosas como hombres. Lo que sucede es que una mujer celosa es un coñazo y un hombre celoso es un peligro.

6. El alcohol y las drogas tienen un efecto muy importante sobre nuestra parte racional, que casi la borra, dejando salir toda la emotividad, tanto positiva como negativa. La agresividad surge más fácilmente, cuando el freno de la razón se ha quitado. No hay más que ver la cantidad de violencia que se genera en los fines de semana, casi siempre auspiciada por hombres bebidos o drogados. Pues esta violencia, no sólo se da en la calle sino que también se traslada al hogar. El fomento de un consumo responsable de alcohol, medidas específicas contra los maltratadores alcohólicos y la lucha contra la drogadicción (que requeriría muchas entradas, dada la complejidad del tema), son otras medidas a adoptar.

7. Los datos que he dado al comienzo de esta entrada sobre la violencia en parejas homosexuales dan quizás la clave más importante de este tipo de violencia: las relaciones de pareja (la componga quien la componga) tiene un componente emocional tan intenso que, personas con dificultades para controlar estas emociones, no sean capaces de asimilar adecuadamente una ruptura y pueden terminar mal.

El machismo en el seno de las relaciones heterosexuales existe y, desgraciadamente, es muy frecuente: meterse en la forma de vestir de la mujer, dificultarle el acceso al trabajo, no compartir el 50% del trabajo y mil cosas más que todos conocemos, pero de ahí a criminalizarlo achacándole las muertes de las que no son responsables, hay un trecho.

Este supuesto “machismo asesino” ha dado lugar a leyes injustas y discriminatorias en contra de los hombres que lo único que están haciendo es aumentar la violencia de forma importante.

Son demasiados los hombres que están sufriendo violencia judicial por parte de sus ex. Basta que la mujer le presente una denuncia de maltrato para que pueda estar, incluso años, sin ver a sus hijos, hasta que se resuelven los juicios, apelaciones etc, además de pasar en el calabozo 72 horas como mínimo por el simple hecho de ser denunciado. Si la denuncia es de un hombre contra una mujer, legalmente, no sucede nada de esto. ¿Todos los españoles somos iguales ante la ley?