sábado, 28 de abril de 2012

Ahorro en políticos

No soy economista, pero intento pensar, así que aquí están mis propuestas generales para ahorrar sin recortar derechos.

1. Las televisiones públicas no han servido para lo que, en un principio, se crearon. Sólo son el instrumento político del partido en el poder. Hay centenares de cadenas públicas en España. En 2011, las autonómicas supusieron 1.652 millones. RTVE supuso otros 1.200 millones. No he conseguido encontrar lo que cuesta mantener los centenares de canales municipales, pero no me extrañaría que superaran los 1.000 millones. En números redondos, las TV públicas nos cuestan 4.000 millones de euros cada año.

2. Ayuntamientos: España tiene 8.109 ayuntamientos, con sus respectivos 8.109 alcaldes y 65.347 concejales, y cada uno de ellos se pone el sueldo que quiere. El 80% de estos ayuntamientos tienen menos de 5.000 habitantes. A esto hay que añadirles los cargos de confianza de los alcaldes (es decir, los primos, hermanos y amigos), dietas, coches oficiales, edificios para albergarlos, etc. ¿Hacen falta tantos ayuntamientos?. La agrupación municipal, unificando al 90 % de los ayuntamientos, permitirá ahorrar gastos municipales por varios frentes: estructuras más eficientes, disminución de cargos (y por tanto de dietas, coches oficiales y gastos varios) y de niveles en la administración, reducción del número de empresas públicas y fundaciones e incluso quedarían libres muchos edificios que se podrían vender. Ahorro total: 16.000 millones.

3. Comunidades autónomas. Por razones históricas y políticas, Navarra, Euskadi y Cataluña deben contar con su propia administración. Pero las demás ¿para qué han servido?. Para duplicar la administración y crear puestos de trabajo para los políticos. En España tenemos 1.268 diputados autonómicos, con sus respectivos asesores, altos cargos, presidentes, coches oficiales, dietas, guardaespaldas, edificios oficiales, etc. Además, al transferirse las competencias a las comunidades, 400.000 funcionarios estatales, sobre todo de Sanidad y Educación, se quedaron sin trabajo (pero no sin sueldo) y se tuvieron que crear nuevos funcionarios en cada comunidad autónoma. Se han creado diferencias entre españoles pues los sueldos públicos en cada Comunidad son diferentes, los servicios son distintos, a lo que se tiene derecho en una en la de al lado no se tiene, etc. Diferencias entre españoles cuando todos pagamos los mismos impuestos. Se piensa que sin Comunidades autónomas el Estado podría ahorrar alrededor de 12.000 millones de euros.

4. Senado. Después de tantos años en funcionamiento, nadie me ha sabido explicar para qué sirve el Senado. Ahorro: 60 millones de euros.

5. Diputaciones provinciales. Tampoco sé para que sirven. Resulta significativo que el mantenimiento de una estructura intermedia con muchas de sus funciones solapadas, cuando no absorbidas, por las comunidades autónomas y los grandes ayuntamientos tengan un coste de 22.000 millones de euros. Ahorro sin diputaciones: 22.000 millones de euros

Total ahorro: 54.000 millones de euros. El doble de ahorro que con los recortes de Rajoy. Y sin tener que hacer pagar a los pensionistas por sus medicinas ni dejar sin cobertura sanitaria a los inmigrantes ilegales. Sólo se recortaría en políticos.

Soy consciente que esto no se puede hacer de un plumazo pero a medio plazo es factible.

jueves, 26 de abril de 2012

Libertad y felicidad

Para algunos, ambos conceptos son incompatibles. Para otros, sólo se puede ser feliz siendo libre.

Creo que ambas teorías tienen razón, dependiendo de cada persona y, los miedos individuales, son la frontera.

La persona con miedos no controlados tiende a la seguridad, a eliminar incertidumbres, aunque ello suponga una falta de libertad de acción. Será el que viva a gusto en un régimen dictatorial blando en el que, si haces lo que te mandan, nada tienes que temer. Tu vida está perfectamente marcada por unos límites y, lo que es aún más importante, la vida de los demás también. Sabiendo que nadie se puede salir del camino marcado, y pobre del que se salga, se crea un clima de seguridad y una zona de confort en la que una libertad restringida es un pequeño precio a pagar. Prefieren obedecer a mandar.

Viví mis primeros 16 años bajo el régimen franquista y mi impresión es que la gente no era, en general, infeliz. Me atrevería a decir que ahora veo más desesperación, desesperanza y tristeza que en aquellos tiempos. Y no es por la situación económica. En aquellos tiempos era mucho peor. Basta recordar los dos millones de españoles que tuvieron que emigrar. Las mujeres sabían lo que se esperaba de ellas. Los hombres también. Los obreros sabían hasta donde se podía llegar. Los estudiantes sabían perfectamente cuales eran los límites. Los delincuentes conocían lo que les esperaba. Y la mayoría vivían seguros.

Límites. Límites para mí y para los demás. Seguridad. Uniformidad. Miedo al diferente. Todos compartiendo la misma moralidad. El paraíso del miedoso.

Por eso, cuando en los momentos actuales veo a tanta gente desesperada, me da la impresión que la mayoría, por mucho que diga lo contrario, no desea tanto la libertad como la seguridad. Se quiere empleo fijo, seguridad en el banco, seguridad en nuestros ahorros, seguridad en la calle, seguridad ante el desempleo, seguridad ante la enfermedad, casa en propiedad….Estamos construyendo una sociedad libre que además quiere seguridad, cuando en realidad es una sociedad miedosa que, mientras las cosas van bien, está callada y deja que manden unos pocos y cuando las cosas se vuelven inseguras se queja de los que mandan por no proporcionarles seguridad (ojo, no libertad).

Y es que la libertad y la felicidad son tesoros que sólo están dentro de nosotros. No dependen de factores externos. Nadie nos va a hacer ni más felices ni más libres. Sí pueden darnos seguridad, pero no libertad ni felicidad, eso sólo depende de nosotros.

Para ser libres y felices tenemos que empezar a mandar, a implicarnos en las tomas de decisiones que nos atañen, a no tener miedo a equivocarnos y preferir no actuar. A no ser espectadores que aplauden cuando la faena es buena y abroncar si la faena es mala. Hay que salir al ruedo y torear nosotros. Tomar decisiones, aún erróneas, es manifestar nuestra libertad. Es rescatar la incertidumbre como algo positivo que nos va a hacer crecer. Arriesgarse es lo contrario de la seguridad. Con el riesgo empezamos a ser nosotros mismos. Con la seguridad somos como los demás quieren que seamos.

martes, 24 de abril de 2012

Vivir dignamente y solidaridad con el futuro

Qué necesitamos para vivir con dignidad?.

Qué nos puede ofrecer nuestro planeta para vivir dignamente?

Cómo se puedan conjugar ambas premisas, lo que necesitamos y lo que realmente el planeta puede dar de sí?.

imagino que a cada uno que se le pregunte, tendrá una respuesta diferente. Yo tengo las mías, que están basadas básicamente en que sean sostenibles (para nosotros y paras los millones de generaciones que nos tienen que suceder) y que sean factibles para todos los habitantes del planeta.

Para que todos los habitantes de La Tierra pudieran consumir lo que consumimos de media los españoles, necesitaríamos cuatro planetas Tierra. Esto significa que, a pesar de la crisis, de lo mucho que nos quejamos y de lo mucho que nos estamos deprimiendo, seguimos siendo unos auténticos privilegiados, unos despilfarradores y unos egoístas, ya que no pensamos para nada en las generaciones futuras, al agotar los recursos del planeta con nuestra voracidad.

Energía

España consume 1,5 millones de barriles de petróleo DIARIOS. En todo el mundo se consumen 80 millones de barriles de petróleo al año. Si todos los ciudadanos del mundo consumieran lo mismo que la media de españoles, habría que extraer el triple de petróleo del que se extrae en la actualidad. Con estas cifras, el petróleo se agotaría, no en 2050, sino dentro de 13 años.

Si al petróleo que consumimos le añadimos el gas y los productos radioactivos para seguir con nuestro consumo energético, estas cifras se disparan aún más.

Alimentación

La gran diferencia entre países ricos (España) y el resto del mundo , en cuanto a alimentación se refiere, radica en el consumo medio de caloría por habitante y, sobre todo, en la cantidad de carne consumida por habitante. Los españoles consumimos 75 Kg de carne al año por habitante, siendo la media del mundo de 29 Kg. Teniendo en cuenta que para producir carne se gastan ingentes cantidades de agua, energía y se precisa mucha más tierra, si todos los habitantes de la tierra consumieran la misma carne que nosotros haría falta devastar la mayor parte de selvas y bosques para plantar el pienso necesario.

Sólo hablo de estas dos variables. Hay muchas más: industria pesada, con su enorme impacto en la contaminación, productos químicos, uso de madera para muebles, papel, etc.

Por todo ello, y con estos datos, cuando oigo hablar a la gente de desastre económico en España, de sueldos poco dignos, de disminución de calidad de vida hasta niveles de indignidad, sólo veo una distorsión de la realidad abrumadora. Es cierto que hemos bajado nuestro tren de vida, pero incluso en plena crisis, gastamos infinitamente más de lo que nos corresponde en el teatro del mundo. Consumimos per cápita infinitamente más del nivel de sostenibilidad y estamos gastando recursos, como si sólo fueran nuestros y nuestros hijos y nietos no tuvieran derecho a ellos.

Debemos volver a la austeridad, a gastar muchísimo menos de lo que gastamos, aún en tiempo de crisis, a redimensionar nuestras verdaderas necesidades y a no despilfarrar como lo hacemos.Debemos gastar menos de la tercera parte de la energía que consumimos, comer la mitad de lo que comemos, desterrar casi por completo la dieta cárnica, vivir con muchísimo menos de lo que tenemos y, en definitiva, decrecer mucho más de lo que lo hemos hecho.

Lloramos por lo que estamos perdiendo sin darnos cuenta que lo que nos queda es muchísimo más de lo que este planeta puede sostener. Sólo hablamos de nuestros derechos, pero nadie defiende los derechos de los que vendrán dentro de 100, 1.000 o 10.000 años. Nos hemos autoimpuesto el derecho de consumir nuestro planeta aquí y ahora, cuando en realidad sólo tenemos derecho a aquello que sea realmente sostenible, dejando a las generaciones futuras un planeta intacto.

No vivimos con dignidad, pero no por tener poco, sino por tener demasiado. No se es digno cuando sólo se piensa en primera persona y en el hoy.

En todas estas reflexiones me incluyo yo como sujeto muy poco solidario con el futuro.

sábado, 21 de abril de 2012

Recortes en Sanidad

Creo que la Sanidad pública española es el avance social más valorado del Estado del bienestar en España. Pocas cosas como la Sanidad son tan equilibradas, justas y redistribuidoras de riqueza. Además, con sus fallos, que son muchos, tiene un nivel de calidad altísimo.

Los recortes del actual gobierno son injustos, innecesarios y poco eficaces.

El copago de recetas es absurdo. Según los que lo impulsan, va a ahorrar 200 millones de euros: FALSO.

El sistema de control para verificar los ingresos de cada usuario se llevará la gran mayoría de ese ahorro, porque no sólo hay que verificar 45 millones de tarjetas, metiendo los datos en cada una de ellas, es que posteriormente hay que verificar si las circunstancias económicas de cada usuario cambian con el tiempo. Aumenta de manera espectacular la burocracia y ésta se llevará el tan pretendido ahorro.

Se van a quitar medicamentos que supuestamente tienen un perfil terapéutico bajo y se va a potenciar el uso del medicamento genérico y, éstos, se adquirirán mediante subasta: FALSO.

Uno de los grandes errores del sistema sanitario ha sido la potenciación de la multirreceta. Si se tienen pocos minutos para atender a un paciente, el médico tiende a solucionarlo todo a base de recetas (que se tardan unos segundos en rellenarlas) en vez de explicar al paciente modos de vida más sanos (que se tardan 15minutos). Por ejemplo, en mi propia experiencia, si viene una señora con dolor de pies, tardo 10 segundos en rellenar una prescripción de plantillas. Si le explico el tipo de calzado que debe usar para que los pies no le duelan y la convenzo de que el uso del calzado femenino es pésimo, tardo 10 minutos. Una plantilla cuesta al sistema 98 euros y no le resuelve el problema a la señora. El uso de calzado adecuado le solucionará el problema, no cuesta nada al sistema y estoy educando a la población en salud.

Así, si quitan medicamentos con poca eficacia (que suelen ser los más baratos), el médico se va a limitar a recetar otros, más caros.

El problema no radica en el precio de los fármacos, que también, sino en el abuso generalizado de su prescripción. Además, esto genera en la conciencia colectiva que salud=fármacos. Ir al médico equivale a que te tiene que recetar algo que solucione cualquier dolencia que tengas. Y nada más lejos de la realidad. Calculo que en España, el 70% de las recetas, no deberían haber sido prescritas. Sólo con este ahorro, se conseguiría mucho más que con todos los ahorros que ha propuesto el PP

¿Cómo se consigue este ahorro?: más tiempo por paciente y controlar más la prescripción de los médicos en el sentido de que sea una prescripción de calidad, sujeta a la mejor evidencia científica disponible.

Y por último, para no cansar al personal (hay muchas más cosas), echo en falta lo más sensato, lo que realmente hay que hacer y que brilla por su ausencia en estos recortes. Se habla sólo de recortes…pero no se habla para nada de racionalizar la gestión. Con una buena gestión de los recursos de los que se disponen, podríamos tener una Sanidad infinitamente mejor, comparable a la mejor sanidad privada de USA, con un coste mucho menor, sin recortar ni un solo derecho. Pero gestionar bien no es tan fácil como recortar por lo sano…..

miércoles, 18 de abril de 2012

Moral animalista

Parece que nunca aprendemos. Desde siempre se ha pretendido imponer la moral propia a los demás. Se parte de una supuesta “superioridad moral” que te permite insultar, vejar, meter en la cárcel e incluso matar, al que no comparte tu ética personal.

Muchas religiones, a lo largo de la historia, han dado múltiples ejemplos de intolerancia hacia los que no comparten sus ideas.

En Occidente se han conseguido grandes avances en cuanto a libertad moral se refiere. Pero cuando por fin se ha iniciado un proceso de tolerancia hacia el que piensa de manera distinta a nosotros, aparece una nueva modalidad de moral superior: la moral animalista. Y esta moral “superior”, como antes otras, no tiene inconveniente en vejar e insultar (de momento no a encarcelar ni matar) al que no piensa como ellos.

Las corridas de toros, la caza legal o la utilización de pieles son claros ejemplos de lo que digo.

A quien no le guste cazar, que no caze, al que no lo gusten los toros, que no vaya, al que no le gusten las pieles, que no las use, al que no le parezca bien comer carne, que no la coma, al que no le guste el aborto, que no aborte, al que no le guste la homosexualidad, que no la practique, quien esté en contra de las bodas gay, que no se case con un gay.

Libertad moral.

miércoles, 4 de abril de 2012

La primavera árabe termina en invierno islamista

Cuando en Túnez comenzó la revolución, hubo una oleada de simpatía hacia los libertadores del régimen. Siguieron Libia, Egipto, Yemen y Siria.

Capté un exceso de optimismo en los que apoyaron estos movimientos, claramente justos. El mundo árabe, desgraciadamente, no está preparado aún para la democracia. La incultura, el medievalismo de un Islam extremista, las características feudales de sus sociedades y una emocionalidad excesiva son características poco edificantes para construir un Estado de derecho.

Sus dirigentes, muchos de ellos muy occidentalizados, han hecho muy bien su trabajo. Han procurado pan y agua para sus pueblos, pero no libros. Saben que sólo la democracia que se construye desde los cimientos tiene buenas posibilidades de sobrevivir. La que empieza en los tejados se derrumba para dar paso a las estructuras mejor conocidas por la población, en este caso las religiosas.

Irán fue el primer paso. Los demócratas de todo el mundo celebramos la caída del Sha y veíamos con simpatía al viejecito imán Jomeini. Pero a una dictadura injusta le siguió otra aún peor.

La mayoría de los progresistas celebramos la victoria de los valientes talibanes sobre la URSS. Nuevo error. A una Administración nefasta la siguió un régimen mucho más terrorífico.

Por eso, cuando en la primavera del 2011 comenzaron las revoluciones árabes, ya no me alegré. Temí lo que paso a paso se está dando. Cambian una dictadura humana mala por otra peor: la dictadura de Dios, con la Sharía como constitución.

lunes, 2 de abril de 2012

Sobre energías

El reto más importante de la humanidad tiene que ver con la energía. Sin ella, el resto de problemas como el hambre, paro, desigualdad, injusticia, etc, son papel mojado.

Necesitamos una energía limpia y sostenible. El petróleo, carbón, gas o nuclear, tienen sus días contados por agotamiento por una parte y por ser contaminantes por otra. Más pronto que tarde hay que sustituirlas.

Los movimientos ecologistas consideran que la mejor energía es la que no se gasta, y es cierto. Hay que hacer esfuerzos por conseguir ahorrar, pero me temo que esto no es suficiente. Por mucho que se consiga avanzar en el ahorro, cada vez se va a gastar más, porque 5.000 millones de personas están a la espera de conseguir un mejor nivel de vida y, para ello, la energía es fundamental.

La energía renovable es la solución, pero es cara, muy cara. España es un ejemplo en cuanto al uso de fuentes alternativas, algunas de ellas francamente ruinosas, como la termosolar, pero es el camino a seguir y más en un país sin gas ni petróleo (a Dios gracias). Pero esto tiene un peaje: el recibo de la luz es mucho más costoso que en ningún otro país del mundo….y muchos más costoso que debe llegar a ser. Se calcula que el precio de la luz debería subir en España alrededor de un 40% para poder pagar el sobrecoste de las energías renovables ya instaladas y en un 100% para que toda la energía producida en España llegue a ser renovable.

Yo no me termino de creer estas cifras. Entender la tarificación eléctrica en España es poco menos que misión imposible y de esta extrema complejidad se están aprovechando las eléctricas para obtener un año sí y otro también importantes beneficios. Pero lo que sí está claro es que las renovables son más caras y, por tanto, hay que pagarlas. No entiendo el discurso antinuclear, anticarbón y antipetróleo y a la vez quejarse de la subida de las tarifas.

Merece la pena usar energía limpia que, aún siendo más cara, tiene indudables beneficios, incluso económicos: se potencia la investigación en España, en un sector en que somos líderes. Mucha de esta inversión vuelve en forma de patentes y compañías españolas optando por contratos en el extranjero y se crea más empleo que con las fuentes convencionales.