lunes, 2 de febrero de 2009

El niño rey

En la anterior entrada hablaba de una de las peores formas de inmadurez en la mujer: la histeria. Aunque diferente, el niño rey es la forma de inmadurez, no sé si la más frecuente, pero sí la más destructiva del hombre. Como en la anterior entrada, pero al revés, aquí hablaré en masculino, pues aunque hay niñas reinas, es mucho más frecuente este perfil en el hombre.

Como construir un niño rey
Algo genético debe existir pues, ante una misma educación, esta personalidad es más usual entre hombres. Sin embargo, los factores socio-culturales y educacionales son los que realmente tienen más importancia en la génesis de este temperamento.

1. Sobreprotección. El niño se lo merece todo, es el mejor, haga lo que haga. Nunca es responsable de sus actos porque siempre encuentran responsables a sus fechorías, suspende todo porque todos los profesores están contra él, si pega a sus compañeros, algo habrán hecho para que su mirlo se haya visto obligado a agredirlos. Si el angelito viola a una chica, asesina al lechero y quema a una mendiga, en realidad no son malos chicos, es culpa de las malas compañías…..y vaya usted a saber si no le provocaron tanto la chica como el lechero y la mendiga. Nunca reciben un no.

2. El machismo acentúa un rol masculino basado en la fuerza física y el poder y la mujer debe ser sumisa ante la superioridad masculina.
Si unimos una educación materna sobreprotectora y un entorno social machista, tendremos al perfecto niño rey.

Curiosamente y, contra lo que pudiera parecer, la madre suele ser psicológicamente muy fuerte a la vez de muy maternal. Crean en el hijo una dependencia absoluta hacia ella y, a la vez, se dejan dominar por él. En el futuro, buscarán como pareja una mujer con características muy parecidas a la madre: psicológicamente fuerte para poder depender de ellas, pero que se dejen dominar. La pueden engañar, insultar, agredir pero no pueden soportar que le abandonen, por esa enorme dependencia que se genera. Suelen ser hombres maltratadores que tienen un radar muy sensible para encontrar mujeres de este tipo que son fácilmente maltratables.

Características del niño rey
1. Narcisismo. Su madre se cuidaba muy mucho de hacerle ver la extraordinaria persona que es. No admite que los demás vean otra cosa que no sea a un ser maravilloso. Pero como no es tan fácil de conseguir la admiración de los demás como lo fue con la madre, cuidan mucho su imagen externa, tanto en su cuerpo, como en la forma de vestir o sus modales. Suelen ser hombres encantadores, muy sensuales y seductores, con mucho éxito entre las mujeres. Pero es un simple disfraz.

2. Irresponsabilidad. Desde pequeñitos les han enseñado que los demás son culpables de sus errores. Además, no han necesitado esforzarse para conseguir todo lo que querían. Pero mamaíta no puede estar siempre detrás dándole todo lo que quiere. Llega un momento en que los demás empiezan a exigirle. Y no saben asumir responsabilidades, las evaden continuamente. Son inconstantes en todo lo que hacen pues, si no ven la punta inmediatamente, no les merece la pena el esfuerzo. Todo se debe lograr a corto plazo y, si no es así, abandonan uno tras otro todos los trabajos. Empiezan con una ilusión arrolladora y abandonan al primer revés. Suelen ser mantenidos por la esposa, padres o hermanos.

3. Infantilismo. Siempre serán niños caprichosos. Lo quieren todo aquí y ahora. No soportan la frustración porque se lo merecen todo. Casi siempre logran sus propósitos mediante su encanto personal, chantaje sentimental, manipulación o incluso la violencia.

4. No admiten la autoridad. Nunca le pusieron límites en la infancia y ahora no admiten que se los impongan. Suelen tener problemas con cualquier tipo de autoridad y les gusta llevar la contraria. Son la eterna oposición.

5. Egoísmo y egocentrismo. Conocen muy bien y tienen muy en cuenta sus necesidades, pero no les interesan nada las necesidades ni los sentimientos de los demás. En los casos más extremos terminan siendo auténticos sociópatas.

6. Exigencia. Son muy exigentes con los demás. Siempre piden más y más. Pero, a diferencia de los perfeccionistas, no tienen el más mínimo rastro de autoexigencia.

7. Dependencia emocional. Podrán humillar a sus parejas y a sus madres, pero a la vez dependen emocionalmente de ellas. No conciben el abandono y, si se produce, sólo vivirán para la venganza en unos casos, o la autodestrucción progresiva en otros, culpando a la pareja de cualquiera de estas decisiones. Un alto porcentaje de asesinatos de mujeres es a manos de este tipo de sujetos. Una característica usual es el suicidio tras el asesinato. La frase “la maté porque era mía”, no es tan exacta como el “si no puedo vivir con ella, moriré con ella”.

8. Adictos a las drogas. La rapidez de satisfacción y de felicidad fácil que dan las distintas drogas son un reclamo irresistible para ellos. Cuando se enfrentan con un problema, al no estar preparados para solucionarlo, es más fácil olvidarse de ellos con el alcohol, heroína o cocaína. Un porcentaje alto de adictos graves pertenecen a este perfil.

Mi experiencia con los drogadictos, muy sesgada pues sólo ingresan los casos más terminales, ha sido desastrosa. Nunca los he podido o sabido comprender. He tenido una mala relación con ellos y no he conseguido ser empático. Ha habido excepciones, por supuesto, pero la mayoría pertenecen a este perfil psicológico. Suponen una de las pocas excepciones en que no soy nada adicto a esta gente.

Hay que tener en cuenta que hay muchos grados en esta personalidad. He expuesto el perfil completo y más extremo, el típico narcisista agresivo, pero los hay más atemperados, menos desequilibrados.

Menudo regalito de hombres. Si las mujeres histéricas (el máximo exponente de la mujer fatal) pueden resultar cargantes, los hombres rey (el máximo exponente del hombre fatal), además de insufribles, pueden llegar a ser muy peligrosos.

32 comentarios:

Andrea dijo...

Vaya, he leído las dos entradas atentamente, es inevitable encontrar en uno mismo algunos de esos síntomas (histerismo, o madre de niño rey) aunque sean aislados, estas entradas te llevan a hacer un análisis más profundo de tu propio comportamiento, para evitar males futuros, gracias. Un saludo.

Laura M. Cañamero dijo...

Niños Rey, por desgracia, abundan. Yo siempre he querido encontrar un niño Príncipe pero tenia un error de concepto fundamental. Ahora me doy cuenta. A ver que pasa... le dare tiempo al tiempo.
Un saludo.

Aman Dadi Siente dijo...

Pues juntémoslos y lograremos unos bonitos fuegos artificiales.

O tal vez tengan un efecto neutralizante,equilibrante y/o compatibilizate...

Venga Juan, te invito a que nos cuentes cómo sería la resultante de esa mezcla. Échale imaginación si no te sale...

Juan dijo...

Pues sí Andrea. Yo tuve la suerte de que mi profesor de Psquiatría fue Castilla del Pino y asistir a sus clases era una auténtica maravilla. Pero a todos nos pasaba lo mismo: cuando explicaba la esquizofrenia, todos nos veíamos reflejados en muchas de sus características. Al día siguiente explicaba la obsesión y todos identificabamos alguno de los síntomas en nosotros. Y así con todas las patologías y todas las personalidades.

Pero los perfiles puros de personalidad no es lo usual. Todos tenemos rasgos mezclados, como sucede con los caballos: pura sangres hay pocos, la mayoría son mezclas, aunque puedan predominar más rasgos de un perfil que de otro.

Pero conocer los distintos tipos de personalidad nos ayuda a conocernos y conocer mejor a los demás. Además, en ocasiones, nos da respuestas de porqué determinado tipo de persona se comporta de una determinada manera o porque reaccionamos de cierta forma ante algún estímulo.

Un abrazo Andrea

Juan dijo...

Encantado de tenerte por aquí Laura.

Creo que es mejor no buscar niños rey ni príncipes. No existen. Sólo salen en los cuentos de princesas, que tampoco existen. Además, tanto una como otro serían extremadamente aburridos, tan perfectos ellos.

Me quedo con una mujer de verdad, con sus miserias y alegrías, con sus neuras y sus ilusiones, sus deseos y sus decepciones. Su barriguita y sus lorzas, sus pechos caídos o derechos. Alguien con quien compartir mis imperfecciones y que crezcamos juntos.

Un abrazo Laura

Juan dijo...

Amanda, tanto uno como otra tienen radares que les avisa de qué persona es adecuada para su particular visión de su vida. No digo que sea imposible, pero esta pareja sería raro encontrarla.

En caso de unirse, saltarían chispas, que digo chispas, la Segunda Guerra Mundial sería un juego de niños en comparación con lo que montarían.

Personalmente no conozco ninguna pareja así, pero intuyo algún famoso en que se ha podido producir: Jaime Ostos y la ex (a esta sí la conozco personalmente y sé con seguridad que es histérica), podrían ser un ejemplo o la tal Violeta (a la que defendió el profesor Neyra) y su novio.

Pero supongo que son excepciones, porque ambos tipos de personalidad, por su propia inmadurez y visión de la realidad, buscan personas mansas, fácilmente manipulables.

Un abrazo Amanda

Lenka dijo...

Vuelvo a confesar: no soporto a este tipo de personas. Ni histéricas ni reyes. Es olerlos y echar a correr. Es más, mira tú, uno de mis dichos preferidos (de mis muchos mantras) es: no hay nada más insufrible que los que se creen irresistibles (y mira tú por donde, tanto histéricas como reyes encajan bastante bien en eso)

Ahora puedo poner nombre (ayns, Juan, siempre acabo etiquetando!!) a esas características que me dan tanto yuyu. Al final se confirma lo que una "mala educación" (sin negativos, sin límites, sobreprotegiendo) puede hacerle a una persona. Pensando que les damos todo, les privamos de herramientas y equilibrio. Qué gran error.

Respecto a los yonkis: compruebo que los profesionales de la medicina tenéis una terrible imagen de ellos, y es lógico, porque los tratáis en sus peores fases. Debe ser demoledor y como para tirar la toalla. Normal. Mi experiencia con ellos es la opuesta, son mi colectivo de trabajo favorito, los más "agradecidos" (no por dar las gracias, por dios, no, ya que el curro lo hacen ellos, sino por cómo responden) Pero claro, es que yo los trato en una fase mucho mejor, o sea, cuando deciden que "hasta aquí", cuando están luchando por volver a ser personas. Y, en serio, es como ver renacer a alguien. Incluso con traspies y recaídas (que suele haberlas) es realmente gratificante y todo un ejemplo de superación.

Los yonkis se cargaron docenas de mis prejuicios más asentados sobre el ser humano. Me encantó trabajar con ellos y lo echo de menos cada día. Verles por ahí, años después, con sus vidas, parejas, trabajos, críos... buf, es lo mejor del mundo. Pero claro, los tiempos han cambiado hasta en eso. Porque yo hablo del yonki heroinómano de toda la vida, las viejas glorias (en vías de extinción). Los nuevos yonkis tienen otro perfil y el trabajo con ellos ha cambiado mucho. El nuevo yonki tiene pasta, se mete coca y pastis (drogas que molan, socialmente bien vistas, de nivel), no está tan deteriorado físicamente, asocia droga con ocio y status, suele ser un mimado, la culpa nunca es suya y jamás admite ser un yonki. Yonki es el asqueroso que se pincha. Te puedes imaginar lo difícil que es hacer progresos con personas que no admiten su problema y, además, sólo ven el lado lúdico y chachi de meterse. Buf. Fíjate, con estos no me mola tanto trabajar!!

Sra de Zafón dijo...

El niño rey , si por dios juntémoslos :-).
Sigo pensando que la personalidad histérica no necesariamente es el perfil de mujer fatal, ni tampoco la del niño rey, conozco casos en los que el niño rey es un mamotreto enorme que apenas levanta el culo del sofá, nada atractivo y poco sociable, pero poseedor de un reino y de sus siervos: Su casa y los que la habitan con él.

Con los jonkis me pasa lo mismo que a Lenka, algunos me han enseñado que la resurreción de la carne es verdad.

Un beso para todos y todas.

Io dijo...

¡Jesús!

¿Y a estos portentos no les ponen una bombilla roja en la cabeza para avisar?

Creo que no he llegado a conocer profundamente a ningún ejemplar, porque en cuanto empiezan a mostrar determinados "síntomas" pongo tierra de por medio, y no hablo de ligues, hablo de amigos y de cualquier tipo de relación, que no hace falta casarse para que alguien intente succionarte la sangre.

A veces me he dado cuenta cuando ya tenía dos agujeritos en el cuello, cuando me habían ganado tres palmos de terreno con un ego desproporcionado. Y, efectivamente, a la hora de poner barreras, optan por la venganza o la autodestrucción.

Y lo que cuesta quitárselos de encima. Ni con agua caliente...

Enhorabuena por la entrada!

Mil besos!!!

Juan dijo...

Soy consciente de lo que dices Lenka. Ya ponía que sólo conozco a los que llamamos "pata negra", los terminales. Soy consciente que en los que todavía son salvables, la labor que haceis personas como tú es tremendamente válida y enriquecedora.

Y tienes razón en los nuevos yonkis, a mí me ha dado esa impresión también, pero conozco este tema mucho menos que tú. Se ven como mucho más seguros de sí mismos y eso puede ser una dificultad añadida para la desintoxicación, me imagino.

Un abrazo Lenka.

Juan dijo...

Tienes razón Chusa en que no todos los casos de mujer u hombre fatal pertenecen a estos dos perfiles y que muchas histéricas no tienen el más mínimo éxito y muchos narcisistas son gordos con el culo pegado a su sillón y sólo los aguanta la mamaíta.

El perfil no se tiene que cumplir al 100%, pero sí acoge a una mayoría.

¿Tú también has trabajado con drogadictos?. No lo sabía. Podrías contarnos algunas de tus experiencias con ellos.

Me gustaría preguntaros, tanto a tí como a Lenka: ¿cuando os dais cuenta que un drogadicto no tiene marcha atrás y se convierte en pata negra insalvable?. ¿Qué características tienen?. ¿Hay algún perfil concreto en que cuando se da, aunque esté en un grado poco avanzado, sabeis que la solución es muy compleja?.

Un abrazo Chusa

Juan dijo...

Io, haces bien en huir de ellos.

Curiosamente sucede lo mismo que con las histéricas, pero al contrario. Me explico. Los hombres los localizamos con una facilidad asombrosa, mientras que muchas mujeres caen en sus redes, por muy inteligentes que sean.

Un abrazo Io

Elvira dijo...

Huy, por lo que veo tengo mucha suerte de no tener a ninguno cerca. Un abrazo a todos

Juan dijo...

¡¡¡Enhorabuena Elvira¡¡¡. El cuadro completo del narcisista no es demasiado frecuente, pero los incompletos, a patadas.

Un abrazo Elvira

Lenka dijo...

Tu pregunta es difícil, Juan. Durante el tiempo que trabajé con yonkis no recuerdo haberme encontrado a ningún insalvable, fíjate lo que te digo. Obviamente tiene que haberlos, o hace ya mucho que no quedarían heroinómanos en los parques (porque, por pura matemática, van desapareciendo, y hay muy pocos casos de nuevos enganches, ya que la heroína pasó de moda, a dios gracias. Ojo, casos hay y habrá, pero las cifras bajan, lo cual es positivo)

Posiblemente yo no viera "insalvables" porque todos los que traté estaban CONVENCIDOS de que querían salir, a la primera o a la quinta, pero salir. Tenían claras varias cosas: no poder más, haber tocado fondo, estar saturados de miseria, estar asqueados de sí mismos, querer una nueva vida, necesitar ajustar cuentas con sus seres queridos (a los que habían causado mucho daño) y abandonar el infierno. Ansiaban normalidad, respetarse a sí mismos, una vida tranquila. Estar en paz. El perdón de los suyos y de sí mismos.

También tenían claro que podía haber recaídas, que sería durísimo, que tendrían que aceptar normas, responsabilidades, broncas, oír lo que no deseaban oír, asumir culpas, ser sinceros... montones de cosas a las que no estaban habituados. Nada de "la sociedad me hizo así", nada de "me drogo porque mi madre es muy dura conmigo", nada de culpar a otros, asumir, asumir, asumir. No nos gusta mucho a nadie, verdad?

De repente era SU responsabilidad (muchas madres son duras y no todos los hijos de mujeres así se drogan, nadie te pone una pistola en el pecho, la decisión es tuya, la vida es dura con mucha gente y no todos se drogan por ello, etc) De repente no se toleran las "milongas de yonki", las quejas, los reproches. Hay que reflexionar mucho y con honestidad, y si toca asumir que se ha sido débil o cobarde, pues bien, se ha sido. Lo que vale es admitirlo y remediarlo. Eso sí es valiente.

Pero es duro, claro, es duro asumir todo eso, y dejar de escurrir el bulto, no lamentarse, no culpar a otros. Es duro contar a qué extremos se llegó, asumir de repente normas, oír consejos, oír verdades, ser confrontado por tus errores, mirar a unos padres o a una pareja a los ojos y decir: me equivoqué. Buf. Por otro lado, por durísimo que sea (lo es) hay tantas satisfacciones y tan rápidas!!!

Estás entre iguales, todos te entienden. Los jefes son unos plastas, pero les importa de verdad lo que te pasa, y aunque nunca se escandalizan al oír que pegaste a tu madre para robarle pasta para un pico, tampoco se cortan en decirte si eres un mentiroso cuando lo eres (Creo que es vital ser muy honesto con ellos y nunca perderles el respeto. Son personas y deben asumir lo que hicieron, pero es bueno que sepan que sabes que equis años de consumo destrozan a una persona, cualquiera, y la empujan a cosas impensables, o sea, era la droga, sí, lo entiendo. Pero eras tú tras la droga. Creo que eres una persona maravillosa, demuéstramelo ahora que no hay droga)

Y recibir el perdón y el apoyo de los tuyos... bueno, eso es impagable, lo que mejor funciona. Cuando alguien que ha hecho atrocidades durante igual quince años ve que sus seres queridos siguen ahí apoyándole... eso es lo que más motiva para salir, quieres merecerte (por fin) esa confianza.

Así que insalvables?? Supongo que insalvables son los egocéntricos, los consentidos, los incapaces de asumir. Si no asumes, cómo mejoras? Por dónde empiezas? Para qué dejar la droga si eres inocente, si la culpa es de tus padres, tu ex novia, tus malos amigos, el sistema...? Los victimistas son insalvables. Los deshonestos consigo mismos. Y mira por dónde, esos abundan entre los nuevos yonkis, porque las drogas de ahora son más hedonistas, más chachis. Y es mucho más difícil asumirlas como droga, como problema.

Buf, menudo ladrillo, espero haberte respondido Juan.
Saludos!!

Juan dijo...

Muchas gracias Lenka. Este aspecto de la drogadicción no es el que conozco yo y me gusta conocer otras realidades del mismo problema.

Un abrazo y muchas gracias

Lenka dijo...

De nada!! Y aun a riesgo de ser una plasta irredenta, añado un factor que había olvidado y me parece importantísimo!!!

El yonki, el de toda la vida, el heroinómano, el colgado, el hecho polvo físicamente, el de "colega, me das cinco duros pal bus??", el que podía robarte el bolso... ese tío era la miseria total. Era un marginado, un apestado. Estaba sucio, deteriorado, tirado en la calle, enfermo, olía mal. Se le consideraba una lacra, un parásito social, inútil, peligroso, un contra ejemplo. Mirar a aquel yonki y ver en qué estado se encontraba, pensar que había sido una persona normal y corriente te servían de freno y pensabas: "ni jarto me meto yo en eso".

Y al propio yonki, consciente de su situación, de su marginación, podía servirle de empuje para salir del agujero.

Pero es que el yonki de ahora es cualquiera. El yonki de ahora no está marginado, ni tiene mala pinta, ni da grima, ni PARECE un peligro (pero lo es, lo es al volante, lo es de marcha por ahí, lo es en su casa, lo es cuando se pone agresivo o eufórico). El yonki de hoy es Kate Moss, es Colin Farrel, es un yuppie, una niña bien, el hijo de un abogado, es cualquier chaval de instituto. El yonki ya no es marginal ni de entorno desestructurado, es normalísimo e integradísimo, incluso tiene éxito social, es guay, mola un montón. No sólo no le rechazamos, muchas veces le aplaudimos (cuántos de nuestros ídolos son yonkis??) El yonki de hoy no se ve marginado, ni apartado, no se deteriora tan rápidamente. Hace vida medianamente normal y cuando se vuelve excesivo se le aplaude por excéntrico, o se le perdona sin más, o se mira para otro lado. Nos hemos vuelto tolerantes con estos yonkis porque son legión, porque, total, lo hace todo el mundo, es para divertirse.

No hay monólogo humorístico en el que no se haga apología de las drogas, contruímos incluso personajes como El Neng (que responde al pastillero de discoteca y además nos cae guay), comentamos entre risas las hazañas de Pocholo o calculamos cuántos kilos de farlopa se esnifaba cada noche el equipo de Crónicas Marcianas. Si un famoso sale colocado, nos morimos de risa. Si nuestros hijos consumen miramos para otro lado, o pensamos "son jóvenes, ya se les pasará", o lo negamos, porque siempre son los hijos de otros los que se drogan.

El yonki de antes era un marginal, el de ahora es guay. Y eso es un problema, porque estamos normalizando el consumo, lo estamos aceptando (cuando no aplaudiendo) y cuando ese consumo se convierte en un verdadero problema, cómo le decimos a un chaval que es un yonki? Cuando él sabe que es el rey de la fiesta, que todos lo hacen, que los famosos lo hacen, que mola, cómo le decimos que ahora, de repente, ya es malo, que debe dejarlo, que tiene un problema?

Vamos, que me parecía importante la enorme diferencia. Desde que la droga no se mete en vena con una aguja, ya no da asco. Desde que no implica enfermedad, ni deterioro físico rápido, ni marginalidad, nos asusta mucho menos. Y eso puede ser un enorme problema social, para todos, para los que estamos fuera del tema y para los que están dentro.

Y lo dejo ya, que te acaparo el blog!!!!
Un beso!

Kaken dijo...

Hola a todos.

Lenka, anoche te dejé un mensaje y no ha salido, te decía que tu "ladrillo" anterior me parecía muuuy interesante.

En cuanto a este último comentario, me parece que sería una magnífica entrada en tu blog, es redondo.

Un bes ;-)

Lenka dijo...

Gracias, Kaken. Es un tema que me llama mucho la atención, por haberlo trabajado y por el enorme cambio social que ha supuesto "el declive de la aguja". Desde que las drogas se esnifan o se tragan, el vuelco ha sido tremendo. Ya no es que no asuste, es que se acepta. Me hace pensar que, al final, todo es imagen. Si la imagen es fea, condenamos y tenemos miedo. Si no es fea, bueno, entonces no puede ser tan malo. Si algo lo consume un paria, qué asco. Si lo consume la jet, entonces debe ser la pera. Hagámoslo.

Tras el auge de la heroína la sociedad estaba tan aterrada que descubrir que un hijo se había fumado un porro podía provocar un cataclismo. Horror!! Toxicómano sin remedio, sida en ciernes, el acabóse!!!! Ahora es al revés, aunque por supuesto sigue habiendo posturas muy extremas (más por ignorancia que otra cosa, creo) de las que afirman que dos porros te convierten en asesino múltiple. Igual es porque el porro no tiene mucho glamour, es más bien de hippies, heavies, grunges, rastas y demás, se asocia a melenudos, a chungos, a cutrecillos (gente cuyo aspecto, normalmente, sigue provocando desconfianza, por más que muchas veces una panda de hippies sea inofensiva total, cosa que no siempre se puede decir de una panda de niños bien hasta las cejas de farlopa y aburridos)

No sé, me alucina el asco que sigue provocando el heroinómano, el porrero, y lo aceptado que está otro tipo de consumo. De verdad creo que es cuestión de imagen, de status. Y a veces eso provoca que se normalicen cosas que luego se demuestra que son más peligrosas o al menos igual de. Pero bueno, nada que no sepamos. El alcohol causa infinidad de problemas en nuestra sociedad, pero es legal, es aceptado y lo usamos en cualquier celebración, olvidando muchas veces que su abuso es nefasto, que también es potencialmente peligroso.

Para mí una droga es una droga, una adicción es una adicción, todo lo que te incapacita, te condiciona, te perjudica a ti y a otros, o te va deteriorando (al ritmo que sea) es malo. Para mí, la Kate Moss o el Farrel no son distintos en absoluto a los yonkis de barrio y aguja que yo traté.

Hala, ya me he vuelto a embalar... ayyyyns!!

Juan dijo...

¡¡¡No lo dejes ya Lenka¡¡¡¡, jajajajaja. No acaparas el blog, lo enriqueces.

No había pensado en lo que comentas y tienes toda la razón. Contemplar a un pata negra de los de antes, era suficiente espectáculo para que muchos no cayeran en la heroína. Ver esas caras chupadas, la mirada perdida, la delgadez extrema y la desestructuración de la personalidad, los convertían en el mejor "ejemplo" para que los jóvenes huyeran de las drogas.

Ahora todo ha cambiado. Igual que en mi adolescencia, fumar era lo guay y el que no lo hiciera era el más tonto de la clase, ahora son drogas de diseño o cocaína, que no dejan rastro visible en quien las consume, lo que las hace francamente peligrosas.

Y como bien dices, se ve guay. Los medios de comunicación tienen mucho que decir al respecto. No se puede seguir poniendo como ejemplo a este tipo de personajes. Hay mucha información sobre estas nuevas drogas, pero muy poca difusión de esa información.

Como dice Kaken, esto da para una entrada, que yo no no puedo hacer por falta de conocimiento. Sé de las drogas pero poco comprendo de los drogadictos.

También hay un tema que no me termino de explicar con respecto a este tema. Hace algún tiempo hice una revisión sobre el cannabis. Saqué la conclusión, que el cannabis por via oral (en tartas, infusiones y demás) puede tener unas aplicaciones extraordinarias como medicamento. Muy útil sobre todo en el asma, los vómitos y el dolor. De hecho, dos pacientes mías, que también son amigas, les recomendé el uso del cannabis en infusión para la Fibromialgia y mejoraron de forma espectacular. Pero esto no lo puedo hacer de forma sistemática porque me quitarían la licencia, ya que no es una droga legal. Presenté un proyecto en el Comité de Etica de mi Hospital para hacer un ensayo clínico en Fibromialgia con cannabis y lo rechazaron.

Los motivos de su no utilización es por su poder adictivo, pero no tiene sentido cuando se emplean la morfina o los tranqulizantes, con un poder adictivo muy superior.

En fin, no he encontrado justificación científica que impida, al menos estudiar, el cannabis como terapia.

¿Qué experiencia tienes tú con el cannabis?. ¿Realmente es tan demoledor como los grupos que se oponen a su estudio (fundamentalmente grupos religiosos y de derechas)indican?.

Un abrazo Lenka

Lenka dijo...

Mi experiencia con el cannabis es contradictoria, como casi todo en la vida, jejeje. Me explico, y lo haré sin pelos en la lengua.

Mi padre lleva fumando cannabis aproximadamente desde que yo existo, es decir, va para 31 años ya o puede que algo más. Es fumador de tabaco desde los nueve añitos (alucinante y tremendo) y se define como un yonki de la nicotina. Como le encanta fumar, no es raro que, habiendo probado el cannabis, se aficionara. Mi padre puede ser un ejemplo estupendo para estudiar los efectos del cannabis a largo plazo. Pues bien, yo no he notado nada. Tiene más o menos el mismo carácter, las mismas ideas, mal genio cuando le da, buen humor cuando le da, tiene las mismas aficiones... jamás se le ha ido la olla ni ha perdido la conciencia de sí mismo. Nunca ha hecho nada que él atribuya a los porros. No es agresivo ni violento. Al contrario, es el colmo de la pereza (siempre lo ha sido)

Creo que el cannabis no le ha influido ni para bien ni para mal, y él cree lo mismo. Cuando ha metido la pata en algo, lo ha asumido y punto. Mientras estuvo en activo fue el mejor en su profesión (esto no lo digo yo ni él, lo dicen los que saben, y debe ser cierto porque más de una vez quisieron librarse de él por sus "vicios" y su manía de decir lo que piensa, y en cambio siempre fue intocable porque jamás se le pudo achacar el faltar a su obligación) pero tampoco el ser bueno tiene nada que ver con el cannabis, desde luego.

También es muy cierto que su imaparable verborrea y su lucidez se ven a veces empañadas por sus viajes a los cerros de Úbeda, pero le recuerdo siempre así. Que el cannabis le haya hecho más disperso, más despistado? Puede ser perfectamente, no lo descarto. Quizá sea ese, de ser, el único efecto secundario que le veo, y bueno, que fumar como un cosaco, tabaco o lo que sea, no puede ser bueno para los pulmones, eso es obvio.

Padeció un cáncer y su oncólogo casi se desmaya cuando vio todo lo que tenía en sangre. Pero le dijo que sí, que vale, que le venía bien para contrastar los efectos de la radioterapia. Pero en infusión, coñe, no fume, hágamelfavor!!! (Siguió fumando, sigue fumando, y morirá fumando)

En mi casa los porros eran tan normales como tomarse un vino pa comer. Es más, mi padre no bebe más allá de una caña, porque le sienta mal. Mi madre nunca ha fumado cannabis porque se marea. A mí nunca me ha llamado la atención, lo probé, me baja la tensión, no me mola. Mi hermano salió porrero impenitente y nunca hubo cismas, aunque incluso mi padre le aconsejó que no se metiera al ajo, pero más que nada por el tema monetario. Mi hermano no le hizo ni caso, claro. En mi hermano tampoco he visto cambios extraños. O sí, pero casi a favor, porque tiene un carácter de los mil diablos, y desde que consume es más pancho que un ocho.

Mi opinión? El cannabis es tan peligroso como lo hagamos, como todo. No lo aconsejo, porque cada organismo es un mundo, y puede sentar muy mal. No lo aconsejo porque es ilegal y da problemas, porque te habitúas, porque es caro. Pero no me preocupa en exceso su consumo, porque lo he vivido y no he visto efectos preocupantes. Ahora sí, creo que es mejor no fumarlo, o hacerlo muy ocasionalmente, como con el vinito. Claro, no todo el mundo se mide igual.

Empiezas con un porro y acabas heroinómano? Sí y no. Depende. Casi todos los yonkis empezaron fumando porros en el patio del instituto. Pero también bebían biberón todos. Quiero decir que eso no depende de la sustancia, depende del consumidor. Muchos se quedaron en el porro, y muchos abandonaron incluso el porro. Creo que no se debe frivolizar pero tampoco exagerar. Creo que hay personalidades más proclives a las adicciones que otras, como hay personalidades más proclives que otras a mil cosas. Si yo tuviera un hijo porrero ocasional, charlaría con él, le informaría con honestidad, no haría dramas pero tampoco le aplaudiría. Y vigilaría que ese consumo no pasara a mayores.

Los grupos que se oponen ferozmente, en mi opinión, exageran un poco. Lo entiendo, porque la droga asusta. Pero creo que es un error condenar tan ciegamente el cannabis en un país con tradición de bebercio, por ejemplo, con los problemas que nos da el alcohol (de salud, accidentes, violencia, etc). Yo estoy por la información y por ser realistas. Se consume y ya sabemos lo que provocan las prohibiciones (ejemplo típico: ley seca). Prefiero la claridad y el control al oscurantismo y el riesgo, a confiar que los chavales no lo prueben.

Estos grupos suelen alegar secuelas mentales. No estoy muy puesta en el tema, pero tiendo a creer que no los provoca, los desata. Jamás aconsejaría a una persona bipolar, por ejemplo, consumir. Pero consumir nada. Es más, cerveza sin alcohol y descafeinado. Por las dudas. Hay muchas sustancias legales que pueden afectar nuestra conducta, máxime si tenemos predisposición. Lo malo es cuando eso está latente. Mi amiga M habría desarrollado su trastorno bipolar si no hubiera consumido mucho en su adolescencia? No lo sé. Sé que ahora, ya diagnosticada, no le conviene nada. De lo que habría sido, ni idea, eso tendrá que decirlo un experto.

Pero es que además hay que separar los usos. Hablas de efectos terapéuticos, y es que los hay. Y deberían ser investigados más a fondo, y si funcionan (y creo que sí) deberían promoverse y legalizarse. Pero asusta, porque suena a yonki. Y ese miedo, supongo, le viene bien a la industria farmacéutica que, al final, no lo olvidemos, nos administra otras drogas, las suyas, las legales. Y supongo que no les gusta la idea de que el cannabis las sustituya. Y oiga, que hay drogas legales fortísimas, con enormes efectos secundarios, agresivas y más adictivas (pero mucho más) que hacerse una infusión de marihuana. Es así, pero saberlo es malo para el negocio.

Creo que ahí está la pega, y que el miedo interesa. Los grupos que mencionas actúan por ese miedo, creo yo. Es legítimo, porque lo hacen convencidos y de buena fe (creo también), pero considero que es un error.

Total, que no hago apología ni escarnio. Preferiría que mi padre y mi hermano no fumaran, como preferiría no fumar tabaco yo misma. Ya que fuman, preferiría que fumaran algo controlado (me asusta más pensar en la cantidad de chavales que están fumando goma, alquitrán y abono comprado al camello de turno y pagado como la mejor resina de Tánger) Y, obviamente, prefiero que si a mi padre se le repite el cáncer, le den capsulitas de cannabis, o infusiones de cannabis, que morfina.

Es un tema controvertido y complicado, pero creo que no debería serlo más que el alcohol, por ejemplo. Prohibimos el alcohol porque algunos descerebrados siguen conduciendo borrachos, o porque al beber se creen con derecho a pegar al vecino o a la parienta? No, combatimos los hechos cuando se dan y abogamos por el consumo responsable, y no acusamos de alcohólico a cualquiera que se toma un cacharro un viernes. Creo que hay que encontrar la medida, y no pretender "medir" a todos los consumidores. Medirse ellos mismos es su tarea, de cada cual. No todos pueden hacerlo y es un riesgo, pero así es la vida. Si lo asumimos con el alcohol y dejamos que cada cual se mida (bien o mal) no veo que no podamos hacerlo con el cannabis.

Espero haber dicho algo útil en medio de tanto rollo.
Un beso, Juan!

Sra de Zafón dijo...

Que mejor sitio para hablar de adicciones que en casa del adicto a la gente :-)

Con las drogas la única experiencia que tengo es haberme criado entre las legales e ilegales,el rechazo de mi cuerpo a lo poco que probé y mis amigos terapeutas.

Al principio de mi vida la gente más culta, delicada, y coll que conocí era jonkis, casi todos niños bien con bastante pasta , y casi todos, muertos por heroína, pero niguno murió en la calle. Sus madres y padres también se drogaban, algunos aún lo hacen, ellas suele ser con receta médica y ellos con algún bourbon de puta madre, drogas legales, pero ninguno es drogadicto.

Lenka, conozco a alguna con personalidad histérica que lo que es en realidad es una pastillera alcohólica, y también conozco a una alcoholica que lo que ha sido toda su vida es una bipolar, te lo cuento porque creo que todo esto está muy mezclado. Una de mis amigas está diagnosticada de bipolar desde hace unos cinco años, bebía cuando tenía público y necesitaba decir lo que no era capaz cuando estaba sobria, y tomaba pastillas para la ansiedad, imagínate la mezcla, yo creo que así todos seriamos bipolares...¿o no?

Más tarde compartí muchas horas con amigos porreros (algunos, mis mejores amigos) de los que he de decir que tienen un punto en común: pensamientos circulares y obsesivos, pero muy buen caracter.

Y más tarde todavía, entre los 20 y los 30 años compartí muchas horas con terapeutas y fue ahí donde descubrí jonkis que alcanzaron el infierno y que decidieron salir de él con un valor increíble.
Asistí a más de un entierro de gente que había rehecho totalmente su vida y que me enseñaron lo que es el verdadero coraje y a creer en la resurreción de la carne, a pesar de acabar muertos. Otros, gracias a dios siguen vivos y seguimos viéndonos y queriéndonos.

Por ese tiempo también conocí a madres que dejaron la vida en cuidarlos. La mayoría no eran gente con pasta y con comodidades, no, si no todo lo contrario, eran mujeres que trabajan en fábricas y que son el pilar que sujeta a su familia en todas las desgracias.
Mujeres...no encuentro palabras...
Pero conocí a una, forrada de pasta hasta las orejas, que me dejó una profunda huella en lo que hizo con su hija: la ató, la tuvo atada un mes, pagó a dos matones para que la cuidaran, la lavaran, la trasportaran, le hicieran comer. Todo ello en su gran casa, luego le llevó a su hijo, un bebé que acaba de parir justo antes de ser atada, un criajo que pasó un monazo terrible. "Sí el lo tiene que pasar tú también lo vas a pasar,le había dicho antes, luego haces lo que te dé la gana."
Esa chica se recuperó, ¡y cómo!

Los jonkies para mi, por muy sucios y deteriorados que estén siempre son personas recuperables, el caso es que quieran, como todo el mundo.
Aunque os parezca una visión extraña no veo demasiada diferencia entre las histericas, las bipolares, las depresivas, etc, ya que pelean contra sustancias propias, y los yonkis contra sustancias ajenas, pero todos comparte una cosa: el descontrol que les producen ciertas sustancias. Pero voy más allá, creo que en todo esto detrás siempre hay un sujeto que decide salir o no salir. El caso es encontrar la motivación para hacerlo .
(Estoy hablando de este tipo de padeciemientos no de la esquizofrenia por ejemplo, en la que el sujeto ya poco puede hacer por si mismo)

Como siempre, las drogas siguen las modas y ahora toca drogas Fashion y guays como los gadgets, como la ropa...

No sigo que ya os tengo que dejar, un beso.

Juan dijo...

Muchas gracias Lenka, la misma visión tengo del cannabis. Hay que saber cuales son sus problemas y sus ventajas y poder aprovecharnos de las segundas. Poe ejemplo, en los vómitos y malestar que provoca la quimioterapia, ha resultado ser un excelente remedio con muy pocos efectos adversos. De hecho, se estuvo probando en Hospitales de Cataluña con un enorme éxito, pero los sucesivos gobiernos lo han enterrado.

Por algún sitio leí, que no es cierto que una droga lleve a otra y, desde el punto de vista farmacológico es cierto: la estructura química y la dependencia son distintas. No es cuestión de drogas sino de drogadictos.

Hay personas que caen más fácilmente en drogas ilegales, como una cuestión de contestación social y otras que caen en las legales. Habría que ver los perfiles de la personalidad para ver que "adictos en potencia" caen en unas o en otras.

Recuerdo que decían que en España un porcentaje alto de porreros terminaban en la heroína, pero en Marruecos, donde el cannabis es legal y el alcohol ilegal, sucedía lo contrario, es decir, los que pasaban más facilmente a heroinómanos eran los alcohólicos.

Yo tampoco sé mucho sobre los posibles transtornos mentales que provoca a largo plazo el consumo de cannabis. Lo que he leído al respecto está muy teñido por prejuicios y no es nada científico. Los hay que son auténticamente catastrofistas y los hay que dicen que no tiene el más mínimo efecto. Me imagino que ni lo uno ni lo otro, que dependerá del uso o abuso de la sustancia, como sucede con el alcohol. Pero resulta curioso que, al menos yo, no he encontrado ningún estudio realmente serio y hecho con rigor.

Un abrazo Lenka, muchas gracias

Juan dijo...

jajajaj Chusa, en casa del adicto....

Yo fumé un único porro. Me sentó fatal y no lo he vuelto a probar en mi vida.

Mezclar adiciones con enfermedades psiquiátricas o perfiles de personalidad poco sanos, es una auténtica temeridad. Puede llegar el caso de no saber si estás ante una persona con un transtorno bipolar o un drogadicto. He conocido algún caso de dormirse con somníferos, despertarse con anfetas, hacer el amor con la pastillita rosa y ponerse alegre con la gris. Todos los posibles estados de ánimo pero producidos de forma artificial.

El caso es que hoy en día se podría vivir así. Se conocen multitud de sustancias psicotropas que consiguen estados de ánimo al gusto del consumidor. Pero se suele pagar un precio muy caro. Los pacientes que he conocido así, están casi tan despersonalizados como los antiguos yonkis. Cuando no tienen las pastillas, son auténticos zombis, sin vida.

Como le he comentado a Lenka, mi experiencia, y creo que la experiencia de la mayoría de los trabajadores de Hospitales, con los heroinómanos fue nefasta. Pero son visiones diferentes por una perspectiva totalmente distinta del problema. Los que nosotros veíamos ingresar una y otra vez, eran casos absolutamente perdidos. Hicieron mucho daño a ellos mismos y a todos y sólo veíamos una protección política a expensas de graves riesgos para los demás.

Drogatas con Tuberculosis activas que, a la semana de tratamiento, al sentirse mejor, se iban de alta y dejaban la medicación. Con ello hicieron que la Tuberculosis, que por aquel entonces se controlaba muy bien con tres drogas, empezara a ser una enfermedad mucho más grave porque de esta forma se conseguían cepas multirresistentes a la terapia. Además contagiaban a todo su entorno.

Otro caso que era espeluznante: cuando el SIDA aún mataba, les importaba un carajo y se acostaban sin preservativo con quienes quisieran, incluyendo la propia esposa, que no sabía nada de que tuvieran SIDA. En ambos casos, se comportaban como auténticos genocidas. Sabían que lo hacían mal y les importaba un carajo. Todo ello con la complicidad de los legisladores que se negaban a cambiar las leyes para que cosas así no siguieran sucediendo.

Han sido miles las personas que han muerto, sólo en España, por estas conductas asesinas. Hubo algún caso de mujeres que denunciaron a sus esposos drogadictos cuando descubrieron que ellas mismas tenían SIDA y que sus maridos habían seguido haciendo el amor sin protección y sin que les comunicara su situación. Los jueces fallaron sistemáticamente a favor del drogadicto porque no existían leyes que castigaran estos comportamientos.

Te podría contar cientos de anécdotas vividas (sufridas) con estos sujetos, a cual más espeluznante.

Pero ya te digo que nuestros casos (prácticamente todos eran SIDA en estadío terminal) sólo son la punta el iceberg, la parte más terrible de todo este drama.

Un abrazo Chusa.

Sra de Zafón dijo...

Juan, lo digo en mi primera línea, en casa del adicto A LA GENTE. jajajajaja

Pues ya somos unos cuantos con lo del primer porro, porque te aseguro que muchos de mis amigos tras el primer bajón pajarero no volvieron, y lo mismo me pasó a mi. jajajajajaja menuda pota eché..buaaaa, pero también me puse a morir con mi primer cigarro y sin embargo insistí... así que supongo que me daba menos miedo.

Desde luego que si es un disparate para una personalidad equilibrada meterse sustancias hasta el descontrol, para alguien que no controla sus emociones ni sobrio, metérselas es un temeridad, como bien dices.
Pero he de decirte que mucha culpa la tienen algunos médicos.
Hoy en día, a la tercera vez que visitas a un médico por el mismo dolor te suelta una receta de antidepresivos, si le haces caso, al poco tiempo hypnóticos, y mientras los analgésicos y el relajante muscular, y por supuesto para tolerar todo un buen protector estomacal, y si te dan diarrea ¡un fortasec.! Eso porque sientes que siempre te duele la espalda en el mismo lado. así que el día que llegues diciendo que no te tienes de pie o que estás triste uaaaa, no lo quiero ni imaginar. ¡Y te estoy hablando de los médicos de cabecera!
Hace poco leí que Galicia es la comunidad autónoma donde se toman más antidepresivos, por suerte voy muy poquito al médico pero en mi entorno ya conozco seis personas que les han intentado chutar el antidepre como si fuese bicarbonato para las malas digestiones del pensamiento, y eso es flipante y descabellado, así que no me extraña que seamos los que más consumimos si la mayoría de la gente que conozco se acerca a los médicos como si se acercasen a dios. ¡qué van a cuestionarse si les va bien o mal! "padentro".


Sobre los jonkis, también te cuento que con más de uno casi acabo a a bofetadas (es un decir) , sobre todo los que amenazan en los parkings al aire libre a las mujeres y exigen monedita
-Aquí aquí aparca aquí,
-Aparco donde me sale del...
o los que se ponen a chutarse en los parques ifantiles.


¿Que el SIDA ya no mata? no como antes pero mira lo que está pasando...

http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20081219/53602443983/espanya-registra-sus-primeros-casos-de-virus-de-sida-fulminante.html

Bueno Juan, un beso muy grande que me voy a prepar la cena, que hoy tengo juerga rica rica.

Juan dijo...

Mucha responsabilidad tienen los médicos Chusa, en efecto. No seré yo quién defienda la mala práctica de la medicina.

Es extremadamente cómodo enfrentarte a un problema y despachar una pastilla. En escribir el nombre del fármaco se tardan cinco segundos y en comprender el motivo del malestar para despúes dar la solución adecuada (que casi nunca son pastillas), se precisa tiempo, pero te aseguro que es mucho más enriquecedor.

Además, se ha medicalizado a la sociedad. Muchos problemas sociales o educacionales, se pretenden corregir con la pildorita. Es mucho más cómodo para el médico, para muchos enfermos y para la propia sociedad. Los cambios estructurales, tanto en el entorno social como en el personal, son muy complicados, hay que trabajar y esforzarse mucho....y el esfuerzo está mal visto. Es mucho más cómodo que un médico te recete una pastilla por tener una depresión a tener que asumir los muchos errores que he cometido y que no he querido o sabido solucionar, generalmente por comodidad y por falta de autocrítica, que me han llevado a esta depresión. Además es una magnífica forma de decir:no es responsabilidad mía, es culpa de la depresión. E incluso ir más allá: los culpables son los que me han producido la depresión, como si fueramos simples marionetas que no tenemos ningún tipo de control en lo que nos sucede.

Gracias por el artículo del SIDA, no lo conocía. Pero, por lo que pone en este artículo, no parece peligroso en términos de comunidad
sino sólo individual, que no es poco, pero no es alarmante.

Un abrazo Chusa

Lenka dijo...

Es una gran verdad. El duelo ya no se pasa como antes, asumiendo que pasará y dolerá. Se disfraza con pastillas. El niño travieso es hiperactivo (sólo pa lo que le da la gana) o tiene un trastorno de conducta (ein?) y es más fácil y rápido atontarlo con pastillas que educarlo con paciencia.

Lo hemos comentado muchas veces, le tenemos miedo al dolor, lo cual es normal, pero un miedo ya desmedido. No nos gusta bucearnos por dentro ni asumir cosas feas, mucho menos el esfuerzo de cambiarlas, así que es más fácil culpar al exterior, o ponernos una etiqueta de síndrome y medicarnos. Preferimos la felicidad química que pelear por la real. Curioso.

Igual por ese miedo al dolor es por lo que hemos perdido el miedo al fármaco, a la vida de diseño. Igual por eso tiramos por el antidepre, el anti no duermo, el anti no me levanto, el anti no como, el anti no me gusto, el anti no sé qué me pasa... Pastis para reír, para llorar, para divertirnos, para desconectar, funcionar, apagarnos, para el sexo, para la vida.

Yo también viví en mis carnes el encuentro con el médico: empastíllese usted. Lo rechacé. Pero muchas veces somos nosotros mismos los que exigimos la pastilla mágica, y si nos la niegan vamos a otro médico que sí nos la dé.

Igual por eso parece que la sociedad esté normalizando cada vez más ciertas adicciones. Porque cada vez más gente es adicta a algo. Qué puedes reprocharle a tu hijo el pastillero si su padre se pimpla el whisky como agua y su madre los orfidales a puñaos?

Sra de Zafón dijo...

¡Que bien habláis dios mío! Pues eso que os doy la razón y os mando un abrazo agradecido, ya que ahí mismo quería llegar desde mi primer comentario "histérico", jajajajaja.
Es que ahora es muy dificil saber quien está mal de verdad y quien no soporta ni el más minino contratiempo.
Un beso

Juan dijo...

Totalmente de acuerdo Lenka. Se ha cambiado la responsabilidad sobre nuestras propias vidas a la pastillita milagro que todo lo soluciona, pero además es que la mayoría están encantados:

1. Quién las toma, se siente muy cómodo sin necesidad de hacer autocrítica ni cambios, siempre difíciles.
2. Quien las receta, se le hace mucho más fácil el trabajo. En vez de indagar en una historia clínica, hacer engorrosas exploraciones y prescribir un tratamiento basado en consejos que se tardan mucho en dar, una recetita y sobra todo lo demás.
3. Los responsables políticos, se sacuden su responsabilidad en el bienestar del pueblo, achacando a cuestiones ajenas a su cometido los problemas sociales. Ellos no son responsables de enfermedades y ponen todo su empeño en que el médco recete todas las pastillas que hagan falta.
4. Las farmacéuticas contemplan, encantadas de la vida, todos estos dislates y asumen toda la responsabilidad: no os preocupeis, sacaré todas las pastillas que hagan falta para que seais más felices......pero hay que pagarlas, claro.

Es cierto Chusa que puede ser difícil saber quien está mal de verdad y quien no soporta un contratiempo, sobre todo si nadie está interesado en descubrir la verdad. Cuando se pone un poquito de empeño, sin embargo, consigues aclarar muchas cosas. Cualquier médico con un mínimo de experiencia (y muchas personas con un poquito de sentido común), saben diferenciar a la perfección un episodio de depresión mayor, que es terriblemente obvio.....sólo basta mirar a la cara, Dios mio, de verdad de un episodio de tristeza normal ante un evento o ante una falta de adecuación a las circunstancias.

Un abrazo a ambas.

Christian dijo...

La verdad es que este articulo me impacto demaciado, Yo soy hijo de una madre con un temperamento fuerte que siempre motivo a su hijo a lo mejor recuerdo que en casa a veces me trataba como alguien torpe cuando no podia complacer sus exigencias pero ante el publico Yo era Lo Mejor que Habia Parido este Mundo!!!!!!!!!
La verdad es que me identifique en todo lo que este articulo indica de hecho Yo padesco la enfermedad de la adiccion a sustancias que alteren la mente o el estado de animo como alcohol, cocaina, etc y Gracias a Dios tengo tres años de haber ingresado a unos grupos de autoayuda por medio de sesiones gruopales e individuales y Ya algunos miembros me habian adelantado que Yo en mi comportamiento presentaba caracteristicas de un Narcisista y me consideraba Muy especial, sumergido en un egoismo absoluto lo cual me convertia en un Tirano disfrazado de amabilidad, educacion y Buena apariencia. Estoy intentando de cambiar esa conducta en mi por que Ya no quiero ser asi. He tenido que empezar aseptando que Soy Un niño Rey a mis 29 años y seguir trabajando este aspecto. Me gustaria encontrar mas informacion y aunque lo estoy trabajando con mis padrinos, me gustaria tener mas informacion para tratar este comportamiento. Muchas Gracias

Luis Gonzalez dijo...

Triste que no seas adicto de los adictos, probablemente seamos los que mejor te entendamos.
Muy buen trabajo. Un abrazo.

Anónimo dijo...

HOLA LES FELICITO X SU VENTANA QUE EN LO PARTICULAR ME PARECE MUY INTERESANTE, ESTOY INTERESADA EN SABER SI ME PUEDEN APOYAR CON EL NOMBRE DEL LIBRO DEL NIÑO REY, AGRADEZCO DE ANTEMANO SU AYUDA.
MUCHAS GRACIAS.
ATTE. LEO