lunes, 23 de febrero de 2009

Mis primeros amores

Mi primer amor asomó a los 11 años. Esther, ojos azules clarísimos, tristes como sólo pueden ser tristes unos ojos vivos. Tan parecida a Jeanette, la cantante que me descubrió las maravillas de la mujer.

Nunca supo de mi existencia a pesar de que ella llenaba todos mis silencios, todas mis horas, todos mis anhelos, todas mis fantasías, toda mi vida. Jamás hablé con ella, no me consideraba digno de semejante honor, pero la miré hasta que las pestañas se cansaban de mi éxtasis.

Hasta los 16 años no hubo otra mujer, no hubo ningún otro amor salvo el que sentía por ella.

María Dolores fue la primera chica a la que besé. La primera que me dijo que merecía la pena. La primera que me abrió el mundo al amor de carne y hueso, a la caricia, a las miradas enamoradas. En un mes transitó mi niñez a la madurez, mi inseguridad a la calma, mis odios a mis amores. En un mes dejé de ser Juanito a ser Juan. En 30 maravillosos días de Agosto en Mijas, saqué el jardín que guardaba escondido en mi pecho, del que desconocía su existencia, y lo saque a la luz. Por primera vez me sentí hombre y no monstruo.

Terminaron las vacaciones, volví a Córdoba y nunca la volví a ver, pero siempre hay una palabra de agradecimieto en el libro de mi vida para ella.

Posteriormente inicié una búsqueda de la mujer con la que pudiera compartir el presente y el futuro. No me quedé sentado a esperar. No tuve claro en ningún momento lo que quería. Muchas chicas, muy diferentes entre sí, me acompañaron en parte del camino. De unas me quedaba con sus sueños, de otras con sus sonrisas, otras me consumieron de pasión. Algunas me regalaron sus tristezas, otras me ofrecieron su soledad. Con casi todas disfruté de sus besos, algunos ciertamente ansiosos. Pero todas, sin excepción, me hablaron de la belleza de la mujer, que va más allá de unos rasgos físicos más o menos curvilíneos. Todas me hablaron de una especial sensibilidad, de otra manera de ser y de hacer, más humana, más emocional, más intensa.

Fueron muchas, de algunas ya ni me acuerdo, pero a todas les agradezco por ser como son y por ser como soy. Nunca deje que una relación se alargara más de lo necesario. En cuanto descubría que ella no era ELLA, no perdía ni hacía perder el tiempo.

Una noche, después de una enorme decepción, miraba hacia una ventana de un séptimo piso de un edificio. Sólo en ese momento descubrí que la mujer de mi vida estaba tras esa ventana. ELLA aún no lo sabía, pero sus rizos, esa noche, me acunaron y me cantaron la más bella melodía de amor.....y, aún hoy, cada noche, siento el perfume de su pelo.

25 comentarios:

Io dijo...

¡Uahhhhhhhhh, que bonitooooooo!

Que me he emocionado con el último párrafo, que no hay nada más grande que el amor y hay que ver todo lo que se puede decir en tan pocas palabras.

Yo también estoy agradecida a los amores de mi vida. De todos aprendí, poco o mucho, todos me hicieron sentir especial en algún momento, y supongo que todos han contribuido a ser la que soy, buena o mala.

Me ha encantado esta pequeña biografía sentimental.

(Y qué bonito final, jo!)

Mil besos!!! (A los dos)

Andrea dijo...

Uf, qué bonito!, me ha encantado. Hemos hablado casi de lo mismo hoy en nuestros blogs, no se si has visitado el mío alguna vez, te invito a que lo hagas cuando puedas y quieras. Un abrazo.

Lenka dijo...

Yo también guardo en la memoria, como tesoros, a todos los amores que pasaron por mi vida. Todos me enseñaron algo, incluso los más dolorosos (seguramente esos más)

Es curioso, Juan, es muy curioso. Es increíble la manera en que se sabe que Ella, o Él lo son. Porque hasta entonces, incluso en los momentos de máxima ilusión o almíbar, nunca existía la certeza, sino la duda: "será Él?"

Me alegro mucho de que os encantrarais el uno al otro. No os diré lo típico de: "disfrutadlo", porque me consta que lo hacéis. Enhorabuena!!!!

Eli dijo...

Me ha encantado sobre todo el recuerdo de los primeros amores, e esos que ni siquiera se han apercibido jamás de tu presencia.
Jaja, de esos colecciono yo unos cuantos.

Luego, el despertar y por fin el amor sereno...

Precioso, Juan.

Cris dijo...

Que bonito, Juan!!! Es precioso, sobretodo el saber que en ese momento Ella era la mujer de tu vida.
Besos.

Juan dijo...

Muchas gracias a todas.

Io, es cierto: no hay nada más grande que el amor. Cada uno lo busca como puede o como le sale. A veces lo escondemos para nosotros mismos por miedo, vergüenza y no somos capaces, como me sucedió a mí con Esther, de decirle lo que nos importa al otro. Jejejej, ya a mi edad no me pasaría.

Un abrazo Io

Hola Andrea. Sí me he pasado alguna vez por tu blog y me ha gustado. Me pasaré. Me has dejado intrigado, jejejejeje.

Un abrazo Andrea

Juan dijo...

Lenka, a mí me pasó igua. No tenía ni idea de lo que quería (o me convenía). Hubieron tres chicas que me llegaron a gustar mucho, con una de ellas estuve tres años, y hubo otra que me fascinaba, pero sexualmente me repelía (la verdad es que me encantaba como amiga y no como pareja, pero en aquellos tiempos, en una ciudad provinciana, si te veías varias veces con una chica o era tu novia o no había nada que hacer).

El caso es que a varias llegué a quererlas muchísimo, pero no tenía ninguna certeza. De pronto hubo un click y supe, de golpe, quien era el amor de mi vida (y eso que ya la conocía desde hacía algunos años y, lo que es peor, jajajajajaja, ella conocía a casi todas mis novias previas, jajajajja). No sé el porqué de pronto lo supe ni soy capaz de decirte porqué ésta y no la otra. No hay razones, pero hice caso al corazón y acerté de pleno.

Un abrazo Lenka

Juan dijo...

Eli, a mí me pasó sólo con una, pero me duró ¡¡¡¡cinco años¡¡¡¡.

Después ya me dije que no dejaría pasar jamás ninguna oportunidad para el amor...y digo amor, ¡¡¡sin sexo¡¡¡, porque todas se me escaparon vivas. Sólo hubo sexo cuando decidí quién era mi amor.

Un abrazoo Eli.

Pues sí Cris. Fue la sensación más increíble que recuerdo. Pero me costó la misma vida conseguirla, jajajajaja, porque nunca me ha gustado el baboso al que se le dice que no y vuelve a la carga....pero a mí me dijo dos veces que no. A la segunda negativa, le dije que nunca más me declararía y que si alguna vez quería algo más conmigo, tendría que dar ella el paso......y ....lo dió.

Un abrazo Cris

Elvira dijo...

¡Enhorabuena a los dos! Un abrazo

Juan dijo...

Muchas gracias Elvira.

Un abrazo

Eli dijo...

Yo tuve unos cuantos platónicos, jeje. Ya sabes, de tan jovencita casi prefieres adoraar de lejos y en silencio. Creo que si alguno me hubiera hablado alguna vez me hubiera dado un pasmo :P

Luego, me pasó igual que a tí. Hasta que no llegó el definitivo no supe lo que era estar completa.

Sra de Zafón dijo...

"Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta".
Platón

Creo que tu corazón está tan lleno de amor que todos tus escritos son poesía, jajajajaj, en serio da gusto leerte.

Es curioso eso que dices de que sentías que las otras no eran ELLA. En más de una ocasión he amado e incluso sentido que eran amores para toda la vida, pero en esas personas no había ese sentimiento de ES ÉL, así de claro, de tal modo que nunca creí que pudiese existir esa certeza en el sentir.
Supongo que esas personas, o su manera de vivir el amor, no reunían el conjunto de características necesarias para que yo tuviese ese sentimiento, y eso que sentía que mi amor era de los eternos y para toda la vida.
Amar y admirar profundamente a quien amo,sentirme acogida y respetada en todo mi ser supongo que tiene mucho que ver con ese sentimiento de "éste sí es ÉL". Pero a la vez miro a mi hermana mayor, que dice claramente que de su marido,de cómo es, piensa, siente, etc, hay pocas cosas que le gusten (incluso ha reconocido sentir bochorno en ciertas circunstancias) pero que ÉL es el hombre de su vida y que el amor que siente por él está por encima de todo, y pienso que la certeza de "este es Él" es tan irracional y caprichosa como el propio sentimiento de amor.

Cuando te leo siempre consigues que en mí surjan un pensamiento y su contrario, jajajajaja. Gracias.


Un beso de desayuno de carnaval (¡qué ricas están las filloas rellenas de crema pastelera ummm!

Juan dijo...

Jajajaja, Eli, si me hubiera hablado Esther, mi pobre corazón no lo habría podido resistir. Hubiera latido a 1000 por hora y no me hubieran salido las palabras.

Un abrazo

Chusa: efectivamente, es totalmente irracional. ¿Porqué ella es ELLA?. No tengo ni idea. Las hay más guapas, más inteligentes, más brillantes, que escriban o pinten mejor.....pero lo que hace y dice, lo que siente, su voz, su olor....están hechos para mí y nolopuedo explicar. El amor, como sentimiento, es irracional.

Podemos racionalizar otros aspectos, el fundamental es: ¿Me conviene?. Porque se puede amar hasta sentir dolor y sin embargo no convenirte en absoluto esa persona amada, que te puede hundir en el pozo más profundo.

He llegado a querer, como te ha pasado a tí, a otras mujeres pero en ningún momento veía con ellas una vida en común, un para siempre, un quiero envejecer junto a tí, un me gustas estés como estés, gorda o delgada, joven o mayor, pintada o hecha unos zorros.

Después viene el pulir diferencias, un proceso de adaptación necesario, un conocerse más a fondo para saberse respetar de la mejor forma posible. Este proceso es largo.....dura toda la vida, porque se van produciendo cambios en ambos y, lo que valía hace cinco años, ahora está superado y se tienen que tener otras perspectivas. Esto ya entra más dentro de la lógica, la razón, que debe presidir toda relación, pero siempre, el primer impulso iniciador es la emoción.

Un abrazo

Sra de Zafón dijo...

"He llegado a querer, como te ha pasado a tí, a otras mujeres pero en ningún momento veía con ellas una vida en común",
jajajajaj, Juan, eso me pasa a mí con las mujeres a las quiero, jajajajajaja, aunque sí que me veo envejeciendo con ellas y con vida en común, jajajajajaja.
Besos

Juan dijo...

Jajaajaja, lapsus linguae.

Un abrazo

Rose dijo...

Precioso escrito, Juan. Es bonito recordar todos esos antiguos amores, y tener siempre presente lo que nos han aportado. Yo también recuerdo a todos los hombres de mi vida (también les dediqué un post, que creo que titulé así, "los hombres de mi vida") con especial cariño. Conozco a demasiadas personas que echan pestes de todas sus antiguas parejas, y a mí me parece muy triste. Me parece terrible llegar a odiar a una persona con la que te has compartido. Creo que en esos casos algo falla, quizá no en el otro, sino en uno mismo. En fin... si complicadas son las relaciones personales, cuanto más cuando está implicado un sentimiento tan grande como el AMOR. Yo tampoco sé que es lo que nos hace saber que es EL o ELLA, y no otro u otra, pero cuando llega se sabe.
No siempre es fácil darse cuenta de que se ha encontrado, y no todas las personas saben valorarlo, así que enhorabuena por vuestro maravilloso amor, por vuestra estupenda relación.
Un beso.

Juan dijo...

Muchas gracias Rose.

Sí, también conozco a personas que echan pestes de todas sus parejas.

No dudo de que alguna relación pueda dañar y nos hayan estafado y engañado. Pero si eso se repite en todas o la mayoría de relaciones que ha tenido una persona, yo me sentaría y empezaría a pensar en que está fallando en mí. ¿Será que busco a un tipo de persona que no me conviene?. ¿Seré demasiado exigente y no admito fallos?. ¿Será que no busco a un compañero sino a un esclavo que tenga que vivir según mis propios cánones?. ¿Estoy sabiendo recibir lo que me dan?. ¿Estoy siendo realmente yo o me limito a ofrecer la imagen que el otro espera de mí?. ¿Tengo tanto miedo a la pérdida que intento encadenar al que me ama?.

En fin, me haría muchas preguntas porque no es normal que si has tenido 10 relaciones, por poner un ejemplo, las diez hayan acabado en desastres por culpa del otro. Algo estaría haciendo, o no haciendo yo, para coleccionar semejante número de fracasos sin obtener nada a cambio.

Porque yo no considero un fracaso una relación que termina. Es algo normal y lo tenemos que vivir de esa forma. Si ambos, al terminar la relación, creen que han aprendido algo, que han crecido y que la han disfrutado mientras ha durado, eso será un éxito que acaba para prepararse al siguiente éxito. Sólo será un fracaso cuando hunde, cuando hay rencor, odio, venganza. Si esto último es lo que le sucede siempre a alguién quizás es que no sabe amar.

Un abrazo Rose

Rose dijo...

Juan, yo tampoco considero un fracaso una relación que termina, supongo que porque no creo o intento no creer en ese ideal de amor que nos han vendido. Una relación sana siempre aporta, siempre nos ayuda a crecer, y cuando deja de ser así, no le veo sentido. Pero ¿te has fijado lo estigmatizado que sigue estando el divorcio? ¿No conocéis demasiadas personas que piensan que una persona divorciada es una persona a la que las cosas "le han ido mal"? ¿Por qué se tiende a pensar que cuando una relación amorosa se acaba es porque no era la persona "adecuada"? Yo pienso que mis parejas siempre han sido las pesonas "adecuadas", no he sentido nunca que "me haya ido mal". Yo no era la misma persona a los dieciseis, que a los veintidos, que a los treinta. No buscaba las mismas cosas, no tenía las mismas necesidades (no me refiero a materiales), no sentía igual... No he tenido demasiadas parejas, sino más bien lo contrario, pero no veo ninguna de mis relaciones como un fracaso. Pero a veces se tiende a ver como fracasos rupturas amorosas ajenas. ¿No os ha sucedido alguna vez?.

Rose dijo...

Si lo pienso, quizá hasta la palabra "ruptura" no deje de ser un estigma...

Juan dijo...

Totalmente de acuerdo contigo Rose. Hay que mirar las cosas con la perspectiva del tiempo y del cambio, que debe ser consustancial con nosotros.

Hablar del fracaso de una relación no suele ser (salvo excepciones, que siempre las hay) por un error al comenzarla y alimentarla. Lo que en su día tuvo sentido, fue la elección adecuada en su momento. Pero si los dos miembros de la pareja han ido evolucionando de manera diferente es normal que se termine. Es decir, considero que hubo una elección adecuada cuando se comenzó y una elección también acertada cuando se termina.

El problema en el divorcio, sobre todo cuando hay muchos intereses compartidos, como los hijos, es llevar de forma inadecuada el desamor. Hacer de una separación una guerra, una venganza. Hundir al otro aunque también suponga nuestro propio hundimiento. Entonces sí considero un fracaso ese divorcio.

Sin embargo cuando se hace de forma "civilizada", con la certeza que un camino compartido se bifurca y cada uno debe tirar por otras vías, incluso ayudamos al otro en la nueva senda, no hay ninguna sensación de error, sino una nueva etapa en la vida que puede traer nuevas experiencias.

Un abrazo Rose

Rogorn dijo...

Por otra parte, qué va a decir Juan, sabiendo que la suprascrita le lee el blog?

Por cierto, que se asome y que se le vea el rubor mejillil, jeje.

Katha dijo...

Al igual que a Io, me ha encantado el último párrafo, sobretodo la frase "aún hoy, cada noche, siento el perfume de su pelo".

Me alegro de que cada una te aportara algo, que tengas un buen recuerdo de cada una. Que pudieras captar su esencia más allá de un mero aspecto exterior.

Un saludo,

Anónimo dijo...

Esta entrada me ha parecido maravillosa Juan. Y hay tema para reflexionar, lo que ocurre que casi nunca se llega a nada concluyente, al menos yo no encuentro respuestas. Enhorabuena por haber encontrado a la persona adecuada. Respecto a lo que dices de que supiste que era ella, yo no creo que esas cosas se sepan. Simplemente todo se reduce a una mera cuestión de suerte, unos la tienen y otros no. ¿Y dónde se va a buscar esa suerte? Ahhhhhh.....

Sobre lo que dices Katha: "Que pudieras captar su esencia más allá de un mero aspecto exterior", creo que es la clave y la utopía de siempre. Es difícil encontrar a captadores y captadoras de esencias.

Muchas gracias Juan :)

Agus dijo...

Muy hermoso. Gracias por compartir con nosotros todo eso tan íntimo y especial.

Laura M. Cañamero dijo...

El primer amor es una de las mayores huellas que ayudan a la creacion de nuestro caracter como personas. Lo ideal es tener una primera experiencia tan bonita. No siempre es así. Sea como fuere... se aprende.
Un saludo.