lunes, 19 de enero de 2009

Perfeccionismo

No hay que confundir el perfeccionismo con el deseo de intentar hacer bien las cosas y mejorar. Estamos ante una personalidad perfeccionista cuando el afán por mejorar procede de una inseguridad y crea conflictos psicológicos internos y problemas de relación externos.

Características
· En una persona perfeccionista no existe lo bueno, sólo lo mejor.
· No se permiten el error y, cuando se produce, lo viven con ansiedad, frustración y culpabilidad.
· Tienen altas expectativas, no siempre acordes con las propias capacidades.
· Tienen un nivel de autoexigencia (y de exigencia hacia los demás) muy elevado.
· Intolerantes. Sólo hay una forma de hacer las cosas: perfectas. Todo lo demás está mal.

Origen
· Inseguridad. La causa más frecuente, sin lugar a dudas. Las fuentes de esta inseguridad son múltiples. Tienen miedo a equivocarse y precisan continuamente del visto bueno de los demás. Quieren cumplir con las expectativas que los demás tienen en él (o que se imagina que tienen depositadas).
· Padres exigentes, habitualmente perfeccionistas también ellos, que nunca están satisfechos con los logros de los hijos.
· Expectativas sobreelevadas de los padres. Quieren ver cumplidas las expectativas propias no alcanzadas en sus hijos.
· Alta competitividad en su entorno. Sólo triunfa el número 1, los demás son considerados fracasados.

Consecuencias
Puede ser ventajoso en algunos aspectos. Suelen ser trabajadores magníficos ya que el perfeccionismo promueve el esfuerzo y el trabajo bien hecho. Sin embargo, son muchos más los aspectos negativos:
· Insatisfacción. Se puede ser perfeccionista, pero no se es perfecto ni el entorno lo es, por consiguiente, nunca terminan de salir las cosas como le gustarían, creándose un eterno estado de insatisfacción.
· Relaciones difíciles, tanto con la pareja, hijos, amigos o en el entorno del trabajo debido a un nivel de exigencia muy alto, que nunca es satisfecho. Siempre piden más y mejor.
· Frustaciones múltiples, por muy buenos resultados que obtengan en sus actividades, porque siempre se puede ser mejor. Además, los objetivos, a veces poco realistas que se marcan, tienen muchas probabilidades de no verse cumplidos. Tienen 100 cosas buenas, pero no las disfrutan porque siempre hay una cosa mala que lo impide.
· Capacidad de desarrollo personal y aprendizaje limitado, porque el miedo a equivocarse les impide correr riesgos.
· Preocupaciones múltiples. Pueden estar enormemente preocupados por un problema pero, cuando lo resuelven, no disfrutan de lo obtenido pues rápidamente surgirá algún otro “problema” que hay que resolver.
· Fruto de lo anterior, es una especial susceptibilidad para padecer depresión y ansiedad.

¿Qué se puede hacer?
En un adulto, el tratamiento cognitivo-conductual puede mejorar mucho el cuadro.

En un niño, la actuación de los padres es fundamental.
· Los niños deben ser educados de acuerdo con sus capacidades y no según las expectativas de los padres.
· Fomentar la felicidad y no tanto el éxito académico.
· No alabar el exceso de dedicación.
· Fijar objetivos realistas.
· Cuando se fracasa no se debe presionar, sino alabar el esfuerzo que se ha hecho.
· Hay que ser bueno, no es necesario ser el mejor.

36 comentarios:

Celadus dijo...

Una entrada perfecta, Juan. :).

Tomás dijo...

Me ha parecido ineresantísima esta entrada, si pudiera ampliar el tratamiento que serviría a los adultos, le estaría agradecido.

Elvira dijo...

Estoy de acuerdo. Estaba pensando en una expresión que queda muy anticuada: hacer las cosas con "primor", con ese amor del artesano por los materiales, por el oficio bien hecho. Eso sí que me gusta y mucho, pero a veces he caído en el perfeccionismo que describes, y nonono!! Puede ser una "enfermedad muy contagiosa". Un abrazo

Lenka dijo...

Jajaja, me temo que el Gemelo me ha robado el chiste. Perfecta entrada, Juan. Clara y concisa. Debe resultar muy difícil ser feliz y disfrutar de las cosas cuando todo (incluso nosotros mismos) nos parece tan imperfecto.

Katha dijo...

Hola,

Pues yo a veces sí que tengo algún que otro signo de perfeccionismo, sobretodo porque no soporto las cosas mal hechas por dejadez. Y sí, muchas veces dejas de hacer otras por miedo al fracaso. También soy algo insegura. Incluso puede que mi padre fuera un tanto exigente en los estudios y puede decirse que yo no llegué a colmar sus expectativas.
¡Ay, dios! Juan que me asustaaas. ;-)

Supongo que hay grados y puedo decir que lo mío no llega a ser grave. Creo :-) En el trabajo... me pillo algún cabreo cuando las cosas se hacen mal aposta. Yo tengo muchos fallos, muchas lagunas de conocimientos que seguramente no debería no tener, soy imperfecta en grado sumo, pero intento hacerlo lo mejor que puedo.
Y tal vez con quien más exigente sea es conmigo misma. Pero estoy en camino de aceptarme tal como soy. Con la edad se madura, se va cambiando. Se supone que en esta vida hay que evolucionar, ¿no? Al menos yo espero estar haciéndolo.

Como siempre una entrada muy interesante, Juan.

CHAO

Katha dijo...

Por cierto, en modo alguno tengo intención de ser "la mejor" en algo, y en el trabajo menos que en ningún sitio. Bastante tengo ya con sobrevivir al día a día. ;-)
Además, disfruto como nadie con un paseíto cuando los árboles están en flor o con cualquier otra pequeña cosa que pudiera parecer insignificante. Creo qeu el secreto está en aprender a disfrutar de las pequeñas cosas qeu nos da la vida y no centrarse en lo malo. Sí es cierto qeu suelo tildar de negativa, pero ya os digo que estoy en proceso de "tranformación", "reconversión".

A mi peque le animo a intentar las cosas, aunque él prefiere que las haga directamente mamá. Por ejemplo con las piezas de construcción. Yo insisto y le ayudo un poquito. Lo confiesoooo. Otras me gana por goleada y lo acabo haciendo. Esto no puede ser, este niño mme pueeede.

Os dejo, que me reclamar el deber.

CHAO

Sra de Zafón dijo...

A ver...por sacar punta a algo para que no sea una entrada perfecta :-) me atrevo a corregirte una palabra:
"Siempre piden más y mejor"
Siempre piden más y peor ( o lo que es lo mismo más y con más egoísmo)
Pero te aseguro que sólo es para que no sea perfecta tu entrada.
Un beso y muy buenas noches.

Juan dijo...

Muchas gracias Celadus. No he intentado hacer nada perfecto (yo no soy perfeccionista) sino lo más claro y conciso posible.

Un abrazo.

Tomás, encantado de tenerte en esta tu casa. Con los adultos no me he atrevido porque es bastante más complicado. La personalidad ya está muy enraizada y es muy complicado conseguir, en un espacio como éste, profundizar en el tratamiento, al margen de que no soy psicólogo. Pero voy a intentarlo, aunque como digo en el texto, un tratamiento cognitivo_conductual puede conseguir maravillas en relativamente poco tiempo (4-5 meses).

Yo me preguntaría: ¿pasa algo si me equivoco?. ¿Realmente hay un modo perfecto de hacer las cosas?. ¿Se pueden conseguir los mismos resultados por diferentes caminos?.

Otra cosa que intentaría controlar es la palabra "pero". Por ejemplo: esto que haces está bien, PERO..... Prohibido. Si está bien, está bien y punto. Tan sólo se permite el "pero" para un aspecto positivo: "quizás no lo hayas conseguido del todo bien PERO te has esforzado y eso está bien.

Hay que centrarse en lo positivo mientras se está trabajando. En vez de esperar el fallo, hacer conscientes los aciertos que se van teniendo.

Disfruta con lo que tienes y con lo que haces, no con lo que te gustaría.

Poner objetivos realistas. La mejor manera de conseguirlo es ponerte en el lugar de otro. Tenemosmás sentido común con los demás que cuando nos lo tenemos que aplicar a nosotros mismos.

Tienes DERECHO a equivocarte y, cuando lo hagas, no te juzques, sólo evalúa los porques y como puedes hacer para enmendarlos y que no se repitan. Con esto no fracasas, sino que triunfas porque has mejorado.

Intenta hacer las cosas bien. No intentes ser el mejor.

Bueno, espero haberte servido de alguna ayuda Tomás.

Un abrazo

Juan dijo...

Elvira: hacer las cosas con primor. Me gusta. Yo siempre empleo una expresión: hacer las cosas con cariño. Se nota cuando un trabajo está hecho con cariño. Puede no ser perfecto, pero emociona. Por ejemplo, la película "La vida es bella", tiene multitud de fallos, pero ha sido la única vez que la sala entera se ha puesto en pie para aplaudir al terminar la proyección. No es perfecta, pero está hecha con primor, con cariño.

Un abrazo "primor".

Lenka, tienes razón: los perfeccionistas no son felices. Suelen ser muy capaces, suelen tener magníficas virtudes y tienen mucho camino ganado, si consiguen controlar sus inseguridades.

Un abrazo.

Juan dijo...

Katha: las cosas mal hechas por desidia nos disgustan a todos, no es signo de perfeccionismo.

El miedo al fracaso, la inseguridad sí pueden formar parte de una personalidad perfeccionista. Pero, como bien dices, hay grados. Desde algo leve hasta un cuadro realmente obsesivo.

La exigencia mayor de un perfeccionista es sobre sí mismo, es cierto, pero también se traslada, más tarde o temprano, a los demás. Quizás lo que más hay que controlar es la relación con los hijos, pues son los más sensibles a padecer, por un nivel de exigencia excesivo por parte de los padres.

Hay que aceptarse Katha, tienes toda la razón, pero aceptarse no significa dormirse, dar por buenas todas nuestras neurosis. Hay que luchar por mejorar, por aprender y crecer.

Hay una palabra que has empleado y que no me gusta: "sobrevivir". Creo que es una palabra bastante negativa, si la vives realmente así. Creo que la deberías revisar dentro de tu entorno vital.

Pero bueno, como dices estás en proceso de reconversión y eso es muy bueno.

Un abrazo Katha.

Jajajaja Chusa. Más y peor. Pues sí, mirado desde otra perspectiva, tienes razón.

No estoy muy seguro de que se trate de egoísmo, al menos no siempre. Percibo más de obsesión, inseguridad, cuadriculamiento (si esta palabra existe) o intolerancia.

Los pastos perfectos no existen, sólo los buenos pastos, jejejeje

Un abrazo Chusa

Io dijo...

Enhorabuena, Juan!
Una entrada impecable!

Y ahora pregunto: ¿El exceso de ego es una causa o una consecuencia del perfeccionismo?

Hablo de personas que necesitan demostrarse a sí mismas continuamente que son las mejores en todo, que cada vez que lo consiguen lo proclaman a los cuatro vientos mientras su ego se va hinchando un poco más, que hacen de su nombre y apellidos una marca registrada de lujo que actúa como impulsor de ese perfeccionismo en cada reto que asumen, que obligan a sus hijos a practicar esa perfección porque los hijos son SU creación, SU responsabilidad, SU obra, y el éxito que consigan será gracias a ellos y a su control permanente sobre sus vástagos, aunque el fracaso siempre se achacará a factores ajenos.

Un abrazo para todos!!!

Juan dijo...

Io, yo diría que eso no son personas perfeccionistas, sino egocéntricas y competitivas. En una palabra: narcisistas agresivos.

Su afán de hacer mejor las cosas no parte de una inseguridad sino de una falta absoluta de humildad y una necesidad de poder.

De hecho suelen tener todo lo contrario a los perfeccionistas: apenas tienen autocrítica y todo lo que hacen ellos es perfecto, mientras el perfeccionista nunca está satisfecho con sus logros.

Este tipo agresivo de narcisista sólo ve en sus hijos una posesión que les hace más grandes y poderosos. Nada hacen por los hijos, sino por sí mismos.

El perfeccionista, realmente cree que su nivel de exigencia hacia sus hijos es lo correcto y lo que deben hacer por sus hijos.

No sé si me he explicado.

Un abrazo Io, siempre un placer contar contigo.

Elvira dijo...

Hola Juan y todos:

Jaja, nunca me habían llamado "primor", suena decimonónico, pero gracias.

Sí, hacer las cosas con cariño, desde luego. El primor quizá añade ese gusto por el detalle bien acabado, sin obsesión.

Dices: "No estoy muy seguro de que se trate de egoísmo, al menos no siempre. Percibo más de obsesión, inseguridad, cuadriculamiento (si esta palabra existe) o intolerancia." Lo suscribo. Creo que también hay un idealismo desviado o mal enfocado. Un día estaba hablando con un perfeccionista y me decía: ¿Y Paco de Lucía qué? Su argumento era que sin perfeccionismo no existirían artistas como este guitarrista maravilloso.

Respecto a lo que pregunta Io: yo creo que puede darse un ego hinchado, desde luego, y sobre todo un ego atormentado, que no se encuentra digno de amor si no lo hace todo perfecto. He conocido a varios perfeccionistas que no deseaban ser "el mejor" de nada, pero tenían que hacer todo lo más perfecto posible a sus propios ojos. Supongo que puede darse el perfeccionismo unido a un gran orgullo, o simplemente unido a mucha inseguridad. El mensaje interiorizado: "si no lo hago perfecto no merezco amor" es terrible.

También hay personas que son perfeccionistas en todo lo que acometen, y otras que sólo les ocurre con el trabajo.

Besos imperfectos (pero con cariño)

Elvira dijo...

De acuerdo, Juan (otra vez estábamos escribiendo a la vez) :-)

Juan dijo...

Suele pasar Elvira, eso de escribir a la vez.

Es cierto que sin perfeccionistas quizás no disfrutaríamos de determinados genios de cualquier rama.

El problema del perfeccionismo no es social, sino personal. A la Sociedad en general le vienen muy bien los perfeccionistas, y a los empresarios. Pero a la propia persona que lo sufre y a su entorno más íntimo no.

Yo no sé el caso concreto de Paco de Lucía. Está claro que es un virtuoso que ha trabajado mucho y bien, pero el virtuosismo no se tiene porqué conseguir sólo a través del perfeccionismo obsesivo.

Como dije antes, el cariño tiene un potencial incluso mayor que el perfeccionismo, pues no hace las cosas como están mandadas, sino que es capaz de realizar cosas nuevas, se arriesga, innova. El perfeccionista rara vez innova, porque no se arriesga por miedo a equivocarse. Su propia inseguridad es un tapón para ser mejor.

Un abrazo Elvira

Elvira dijo...

"el virtuosismo no se tiene por qué conseguir sólo a través del perfeccionismo obsesivo". Otra vez de acuerdo.

Sí, el perfeccionismo más patológico no arriesga por miedo a equivocarse, de hecho paraliza muchísimo, en cambio los genios han arriesgado y mucho. Supongo que hay diferentes grados de perfeccionismo y diferentes combinaciones posibles.

Otro abrazo

Katha dijo...

Buenos días a todos,

Juan te explico lo de "sobrevivir". Cuando vives en una gran ciudad, tienes una media de transporte para ir y volver al trabajo que ronda las 3 horas, el trabajo, el peque, la casa, la afición de curiosear por internet las ideas y opiniones de los demás, el fucsia... El tiempo no te da para nada, tus energías al límite. A veces tienes la sensación de sobrevivir, de no poder disfrutar de algo tan simple como un paseo porque siempre vas corriendo a todas partes, con prisa; de no tener ni un momentito de tranquilidad y relax para ti porque cuando te lo tomas estás pensando en la multitud de tareas que tienes pendientes.
Echo en falta cuando salía del trabajo y andaba un par de estaciones de metro de camino a casa (cosa ahora absolutamente impensable, no sólo no me da el tiempo, además trabajo en mitad de la nada). Es un simple ejemplo. Ahora no puedo ni siquiera ir a cortarme el pelo, otro ejemplo, tengo que esperar a tener vacaciones para hacerlo. En ese sentido empleo la palabra "sobrevivir", porque echo de menos tener tiempo para "vivir".
Es la comparación de ratón de campo y ratón de ciudad que hacía una vez Elvira en el blog de María Jesús. Yo soy un ratón de ciudad estresado.

Saludos

Juan dijo...

Claro Elvira, el perfeccionista no es sólo perfeccionista, además puede ser generoso, romántico, avaro, materialista, narcisista, o tener cualquier otra cualidad o defecto.

Un abrazo Elvira

Katha, si tienes esa sensación de estar sobreviviendo, de estar perdiéndote cosas que te importan, de no estar disfrutando de tu tiempo, podría ser el momento de empezar a pensar que hay cosas que tienes que cambiar en tu vida y quizás no sólo de forma superficial. ¿Es el momento de arriesgar?.

Aquí estamos pocos años. Hay que saber aprovecharlos. Si tenemos poca vida, hay que compensarlo haciéndola verdaderamente nuestra.

Quizás tengas tareas pendientes, pero es probable que no sean las que te imaginas, sino otras mucho más enriquecedoras.

Un abrazo Katha.

Io dijo...

Elvira, esa premisa de "Si no lo hago todo perfecto no merezco amor" me ha llamo mucho la atención, porque es precisamente la raíz del super ego del ejemplo al que me refería. (Lo que escribí lo hice pensando en alguien en concreto, alguien que conozco).

Y es terrible. No se siente digno de ser amado si no es el mejor en todo.

Aunque el caso concide en lo que dice Juan: carece de autocrítica y sí se siente satisfecho de sus logros, muy satisfecho.

Un abrazo a ambos dos!

Elvira dijo...

Hola Io: ¿te cuadra con ese caso pues? Otras veces el perfeccionista no se siente digno de su propio amor y respeto si no lo hace todo perfecto, y ni siquiera espera que los demás se lo reconozcan y aplaudan, es su propio tirano interno el que nunca está satisfecho.

Katha: me gustaría añadir algo a los buenos consejos de Juan. Creo que cuando los hijos son pequeños, muchos padres que trabajan fuera de casa (además de en casa) pasan una etapa estresante; son sólo unos años, hasta que los niños duermen mejor, hasta que ya pueden ir solos en autobús, etc. Vamos, que si no añadimos ocupaciones inútiles a nuestras actividades diarias, la situación de estrés acaba pasando.

Besos a todos

Katha dijo...

¿Arriesgar, Juan? En este momento no puedo arriesgar.
No puedo cambiar el trabajo, tengo un hijo y tengo que pensar él, necesito los ingresos. Como tengo un hijo me lo llevo por las tardes al parque, de paseo... Podría "enchufarlo" a tele y hacer otras cosas, pero no puedo. Es mi hijo, se merece lo mejor que pueda darle y entre esas cosas están sin duda mi cariño y mi tiempo. El problema es que sin estrés podría disfrutar un poco más. Reducí un poco mi jornada, pero ni por esas. Creo que lo que más me come son las casi 3 horas de transporte diario, que no puedo cambiar. Y, sobretodo, el estrés que me genera el ir corriendo de un lado para otro, la dependencia absoluta del reloj.

Saludos

Amanda dijo...

"Otras veces el perfeccionista no se siente digno de su propio amor y respeto si no lo hace todo perfecto, y ni siquiera espera que los demás se lo reconozcan y aplaudan, es su propio tirano interno el que nunca está satisfecho."

Conoces bien el dolor del perfeccionista, Elvira...

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Saludos cordiales a todos.

Elvira dijo...

Sí, Amanda, es cierto. En parte porque yo he caído en ello, como dije más arriba, y en parte porque he conocido a varios en mi entorno. Y los que yo he conocido más a fondo no eran del tipo "tengo que ser el mejor", sino del que he intentado describir.

Es fácil confundir ideales con autoexigencia feroz, y mientras se confunda eso, mala cura tiene el perfeccionista, porque no quiere renunciar a sus ideales. Lógico.

Un abrazo, Amanda.

Katha dijo...

Buenas noches,

Mi grado de perfeccionismo tiende precisamente al que describe Elvira.
Eso sí, yo no sigo para nada lo de "pedir más y mejor", o "más y peor" como apuntaba María Jesús.

Saludos.

Juan dijo...

Io, pues me parece que esa persona que conoces no entra dentro del campo del perfeccionismo, sino del narcisismo. El perfeccionista es víctima de sí mismo, el narcisista es un verdugo que es capaz de sacrificar a cualquiera para satisfacer su propio ego.

Un abrazo Io.


Tienes razón Elvira. Cuando los niños son pequeños hay que ocuparse mucho más. Conforme van creciendo empieza a haber más tiempo libre, pero la condición, como bien dices, es no volver a llenar ese tiempo extra de más ocupaciones no satisfactorias.

Un abrazo Elvira.

Katha, siempre hay posibilidades. No hablaba de dejar el trabajo, eso podría ser un suicidio en las circunstancias actuales. Con arriesgar me refiero a cambiar y, si tus circunstancias actuales te impiden cambiar las cuestiones externas, existe la posibilidad de cambiar la forma de sentir lo que tienes. Las tres horas de transporte diario, por ejemplo, si no las puedes obviar: aprende a disfrutarlas. Puede ser un momento de relax si así decides que lo sean. Puedes leer, escuchar música, escribir, contemplar a los que te rodean, montarte historias, ir enmoto al trabajo, yo que sé, multitud de maneras de poner a tu favor lo que en la actualidad sientes en tu contra.

Darle tiempo a tu hijo para jugar con él, acompañarlo al parque, puede ser una fuente de relajación y de placer si cambias la mirada y te lo tomas como algo muy placentero, y esto es sumamente fácil. Hablar con otros padres y disfrutar de cada momento con él. Organizarte el trabajo de casa para hacer lo sumamente indispensable. Tomarte los fines de semana para salir al campo, disminuir todo tipo de necesidades materiales. No sé nada de tu vida ni de tus circunstancias, pero siempre puedes vivir un mismo suceso desde el prisma del stress o desde la mirada del disfrutar cada minuto.

Un abrazo Katha.

Pues sí Amanda, el sufrimiento del perfeccionista. Es así. Son víctimas de su propia inseguridad. Es una forma más de déficit de autoestima y se escoge un mal camino para aumentarla: la perfección. Mal camino porque no es un objetivo realista y, cuando nos embarcamos en este tipo de objetivos suele venir la decepción y la insatisfacción. Pero se puede vencer.

Un abrazo Amanda.

Juanjo Albors, arquitecto dijo...

El padre de Elvira, repetía frecuentemente: "Lo mejor es enemigo de lo bueno" (¡Él que era tremendamente exigente!). Pero con ello advertía que ese "mejor" conduce al perfeccionismo estéril pues fija la perfección como meta y olvida los perjuicios que va dejando a su paso.

De todas formas, siempre creí que es una frase que sólo pueden pronunciar aquéllos que intentan dejar el listón de "lo bueno" lo más alto posible pues en la mente de un conformista ese listón estaría apoyado en el suelo.

Un abrazo, Juan

Amanda dijo...

Juan, claro que se puede. Volviendo al origen del problema,que es básicamente cuánto de profundo se gusta uno a sí mismo y cómo de ubicado se siente en su circunstancia.

La estima personal es como un sistema de contabilidad, pues no sólo depende de lo persuadido que se esté de la validez de uno sólo por el hecho de ser genuino, (que suma), sino que también pesa (o resta) el saldo de condenas que uno atesora a medida que teme sus límites; de los que a menudo se siente culpable y a los que puede que sólo considere derrotas.

Y porque esa contabilidad no sólo hace su trabajo bajo el foco consciente, habría que no desestimar la labor de zapa que lleva a cabo en las zonas más abisales de la personalidad.

El falso auto-asesoramiento proviene de un juez que todos llevamos instalado de serie, cuya influencia opera tanto más en automático, cuanto mayor es el desconocimiento de los resortes de nuestro propio psiquismo.

Elvira dijo...

Amanda, tú sabes mucho, ¿eres psicoanalista?

Hola Juanjo: me alegro de verte en casa de Juan.

Un abrazo a todos

Juan dijo...

Juanjo, yo lo conocía al revés, pero la acepción del padre de Elvira me gusta más.

La calidad no exige perfeccionismo, sino dedicación, cariño a lo que haces, amor al trabajo, compromiso contigo y con los demás. El perfeccionismo suele ser una traba porque raras veces innova.

Me alegra verte por aquí Juanjo, un abrazo.

Amanda, me ha gustado la comparación que estableces de estima personal y contabilidad. En esa balanza, efectivamente, influyen muchos factores, algunos conocidos y otros subconscientes que pueden pesar tanto o más que los conscientes.

Para conocernos mejor, la reflexión es fundamental, darnos un tiempo de soledad, hacernos preguntas. Nunca nos terminaremos de conocer, ¡y eso es una buena noticia¡, siempre nos sorprenderemos, con la condición que no caigamos en la autocomplacencia.

Un abrazo Amanda.

Jajajaja, Elvira, a mí me pasa igual cuando leo a Amanda. Da la impresión que es psicoanalista o bien se ha ocupado de profundizar mucho en su propio ser.

Un abrazo Elvira

Elvira dijo...

Hay quien dice que nuestra mente es como un iceberg: la parte que sale del agua es la mente consciente, y tooodo lo que queda debajo del agua es el inconsciente. Profundicemos, pues.

Un abrazo Juan

CuanMarce dijo...

Hola Juan, como siempre tus entradas son muy sabias y tus tema apasionantes.

Creo que es esencial que nos demos cuenta que la vida es como un viaje sin mapa. Tratar de ir de Madrid a Moscú sin tener una idea de las carreteras y con indicaciones confusas va a significar que cometeremos errores en nuestra navegación.

Así en la vida los errores son necesarios. Efectivamente de nada sirve que nos machaquemos por ellos. Lo que no quiere decir que tomar nota y remediarlos no sea lo apropiado. Pero la culpabilidad con la que nos cargamos cuando erramos sobra. Los errores se corrigen la culpa hay que expiarla.

Un saludo
José Ángel

Juan dijo...

Pues sí Elvira. Pero hay gente con un iceberg totalmente submarino, jajajajaj.

Un abrazo.

Muchas gracias Cuan. Con los errores hay que ser responsables, pero no culpables. El que se culpabiliza tiende a ser sujeto pasivo que llora y no aprende. El que se responsabiliza tiende a aprender para no repetir.....es activo.

Un abrazo

Elvira dijo...

Jaja, tienes razón con lo del iceberg totalmente submarino, Juan.

Estoy intrigada (y que conste que estoy encantada): ¿Cómo se ha creado un enlace a mi entrada si yo no lo he hecho? Acabo de ver lo mismo en otro blog amigo, y tampoco lo he hecho yo. Creía que sólo podía hacerlo el dueño del blog, ¿o no?

Un abrazo

Juan dijo...

No se que a te refieres Elvira. De todas formas, cualquier enlace a tu página me parece bien.

Un abrazo

Elvira dijo...

Gracias, Juan. Me refería a que en todos los blogs de mi lista que tienen la posibilidad de crear enlaces a sus entradas, se creó uno a la mía sin intervención por mi parte, y tal como se creó se ha ido de todos a la vez!! Misterios de blogspot.com!! Un abrazo

Anónimo dijo...

Leer este blog me ayuda a superar y entender a las personas que sufren de perfeccionismo el mor de vida era una persona perfeccionista formada por padres exigentes al 100% hijo unico y con un nivel altisimo de competencia siempre dos años de relacion la mejor del mundo entregando todo y cuando nos pensabamos casar susus miedos e inseguridades lo colmaron todo los esfuerzozs para el eran minimos y quiza hasta yo era muy poco para su mundo exigente es muy dificil entender lo que pasa por su cabeza cuando la razón y el cerebro le gan al corazón no existen respuestas sufri mucho por una relación con una persona así porque para ellos nunca nada es tan bueno aunque a los ojos de todos esten dando todo hasto lo imposible.