viernes, 30 de enero de 2009

Superespecialización

El mundo del conocimiento se amplía con una velocidad de vértigo. Una de las claves de este fenómeno radica en la superespecialización. Leonardo Da Vinci, en la actualidad, sólo podría innovar especializándose.

Para innovar y descubrir es necesario profundizar hasta límites insospechados en el tema concreto que se quiere investigar. En Medicina, por poner el ejemplo que mejor conozco, ya no sólo hay que ser especialista en un aparato o sistema concreto, hay que especializarse en una sola enfermedad, e incluso, en un determinado aspecto de una enfermedad, si se quiere llevar a cabo con éxito cualquier estudio.

Hace tiempo me superespecialicé en una enfermedad que, por aquel entonces, se consideraba rara: la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga crónica. Fueron años de trabajo febril, ilusiones, estudio duro y muchas publicaciones y congresos. Tengo que admitir que mi contribución al conocimiento de estas patologías ha sido muy escasa y, aún hoy, son tremendamente desconocidas y no existe ningún tratamiento realmente eficaz. Pero me agobié. Llegó un momento en que sólo veía este tipo de pacientes y notaba que perdía práctica con el resto. Tras diez años dedicándome a estos temas, dejé la investigación y me volví a dedicar a la Reumatología general.

Saqué como conclusión que no sirvo para dedicarme a una consulta monográfica. Que necesito variedad, conocimiento amplio de mucho pero no exhaustivo de algo en concreto. No sirvo para ser superespecialista. Casi diría que estaría más contento como médico de cabecera.

Mi auténtica vocación era la Obstetricia, pero tuve que abandonar ese sueño cuando en 4º de Medicina, en las prácticas de Ginecología, me desmayé una y otra vez en cuanto entraba a ver un parto. Siendo ya médico adjunto, he asistido a múltiples partos y nunca más perdí el conocimiento, pero era demasiado tarde para cambiar de especialidad.

Creo que la superespecialización es una de las claves en el avance tecnológico y en el incremento del conocimiento en general. USA es el país donde mejor han desarrollado este concepto.

He comentado las ventajas, pero también tiene sus inconvenientes:

1. Una visión demasiado concreta de un tema puede llevar a no tener un concepto global de un problema. Se pueden obtener muchas respuestas parciales pero, si no se hace un esfuerzo de síntesis, que sólo se puede obtener mediante una visión total desde todas las perspectivas, se llegan a hipertrofiar de tal manera los hallazgos aislados que, en vez de una visión unificada de la hipótesis planteada, obtenemos un puzle gigante de respuestas inconexas entre sí. Por poner un ejemplo, se conocen en profundidad cada uno de los 5000 árboles de un bosque, pero no se tiene ni idea de cómo es el bosque en sí ni sus interrelaciones.
2. Una dedicación excesiva a una rama del saber puede derivar en una formación poco equilibrada. Hay científicos extraordinarios en EEUU, en una determinada parcela del conocimiento, que son auténticos incultos en todo lo demás…...con los subsiguientes problemas que da la incultura, como la facilidad para la manipulación. A muchos de mis compañeros que han estado en USA durante periodos largos, para aprender alguna técnica, les ha llamado la atención que el país más avanzado tecnológicamente del mundo también sea de los más incultos. La superespecialización es quizás la razón más importante para explicar este fenómeno.
3. Dedicar demasiado tiempo a una única cuestión te puede hacer perder otras actividades necesarias para tu felicidad. Un ejemplo que todos conocemos es el de Ramón y Cajal. Uno de los mejores científicos de la historia, apasionado con el Sistema nervioso central, pero fuera del mismo, un ser desgraciado.
4. Llegar a la obsesión en estos casos es muy fácil porque, por cada respuesta que obtienes, te surgen 1000 nuevas preguntas. Cuanto más profundizas en un tema, más consciente eres de lo poco que sabes y lo mucho que queda por descubrir. Se convierte en un reto infinito que cada vez requiere de más esfuerzo y dedicación.

Cualidades para ser un buen superespecialista
1. Inteligencia. No es una condición necesaria pero sí muy deseable.
2. Curiosidad. Absolutamente imprescindible.
3. No ser dogmático en el terreno que esté estudiando.
4. Capacidad de trabajo y abstracción.
5. Amor y pasión por el objeto de su estudio.
6. Saber asumir riesgos. Cuando se entra en un mundo desconocido, donde nadie ha dado ninguna respuesta a la pregunta que te has planteado, si no arriesgas por miedo a equivocarte, no se avanzará. Tienes que ser consciente que el error tiene una alta probabilidad de llegar, pero esos errores serán los que te vayan enseñando. La bombilla de Edison no se le encendió en el primer intento….ni en el décimo….ni en el centésimo….ni en el milésimo……pero se encendió.

Por supuesto que no todo es blanco o negro. Hay personas que son los número uno en una materia determinada y tienen además una formación global excelente. Son sujetos equilibrados en sus conocimientos.

En Europa se ha optado por un modelo distinto al americano basado en unos cimientos amplios pero dando facilidades para la profundización en un tema.

Debo confesar que el título original de la entrada era “Superespecialización y frikismo”. Pero me he enrollado tanto que dejaré el frikismo para otra ocasión.

17 comentarios:

Andrea dijo...

Encuentro muy interesante lo que explicas, cuando profundizas demasiado en algo, llegas a perder la objetividad, si no te alejas un poco para verlo en su totalidad, y encajarlo en un concepto 'global', te cuesta llegar a las conclusiones que estás buscando, o tardas más en llegar, supongo.
Creo que el equilibrio sería la respuesta (si es que la hay) aplicarte en lo que te gusta sin obsesionarte, no abandonar tu realidad en pos de tu pasión porque los extremos nunca son recomendables. Muy interesante tu post, enhorabuena.

Kaken dijo...

Esto...Juan, traete el pan, plis.

Lenka dijo...

Creo que nunca seré una superespecialista en nada. Tengo un carácter demasiado voluble, para empezar, y mi naturaleza curiosa se ve bastante empañada por mi tendencia a la pereza. Nunca me gustó estudiar (estudiaba porque se suponía que debía hacerlo, era mi obligación y nunca me planteé no hacerlo) porque siempre había materias que me parecían un tostón (todos nos hemos sentido, supongo, "forzados" a aprender cosas que no nos atraían mucho) y porque, incluso con las materias que me gustaban, me aburría tener que aprender de un modo concreto. Nunca he sido muy ordenada, ni disciplinada. Soy de esas personas sin medida, puedo hacer el vago durante días o pasarme una semana embebida en algo que me gusta y sin acordarme de comer o dormir.

Tuve bastante clara mi vocación desde pequeña, pero incluso en eso soy una diletante. De pronto me canso y me atraen otras cosas (igual por eso soy educadora y masajista, y vaya usted a saber qué nuevas cosas se me antojan) Oficialmente soy vaga y de las del mínimo esfuerzo, de las que estudian a última hora confiando en la buena memoria (una capacidad que me ha sacado de muchos apuros), de las que, en eso que no gusta, se conforma con el cinco pelón. Ni siquiera puedo decir que mis contados sobresalientes se debieran al esfuerzo, no, los conseguía en materias que me gustaban mucho y que no me costaba nada aprender.

Siempre prefería pasar de las mates y enfrascarme leyendo la vida de los Romanov, por ejemplo. Me rendía con la física y podía estar horas estudiando mitología. Claro, al sistema escolar se la trae al pairo que sepas mucho de zares rusos si no entiendes bien los vectores, jajaja. Me considero una persona medianamente culta, con enormes lagunas en muchas cosas y muchos conocimientos en otras (casi siempre un tanto extrañas, por cierto!)

Pero superespecialista en nada, porque incluso cuando un tema me fascina, termino aburrida y salto a otra cosa, para luego volver, o no volver más, o pasar a la siguiente. Creo que soy de esas personas que saben un poco de muchos temas, pero sólo un poco. No sé mucho de casi nada y de algunas cosas, oiga, ni papa. Y siempre me he preguntado de dónde nos vienen los intereses. Por qué, por ejemplo, yo ni siquiera entiendo muy bien cómo funciona una radio (juas, del dvd ni hablemos) y me conformo con saber apretar los botones, disfrutarlo y pensar "jejeje, magia negra", quedándome más o menos a la altura de mi bisabuela. No me importa demasiado, pero no sé por qué. Y, en cambio, de dónde vendrá el interés por los Romanov, si es un mero entretenimiento? Por qué mi inmensa colección de fotos suyas, noches sin dormir buscando datos sobre ellos, si tampoco es que me sea útil para nada?

Curioso lo de los intereses. Supongo que no entienden de utilidades ni razones. Será como con los gustos, algo nos llama la atención porque sí.

Elvira dijo...

A mí me pasa como a ti, Juan, prefiero aprendiz de todo... Bueno, de muchas cosas. Un abrazo

CuanMarce dijo...

Muy interesante esta entrada Juan. He vivido muchos años en EE.UU. y efectivamente es un país donde hay mucha gente con muy poca cultura, aunque está cambiando.

El pensamiento creativo se basa en combinar la información de forma diferente. Nada mejor para ello que interesarte en diferentes disciplinas para así integrar las verdades de una con las verdades de otra, esto no solo es creativo pero nos muestra un mundo cada vez más congruente.

A los 18 años tuve la suerte de conocer a un hombre que cada 7 años cambiaba de profesión. Me quedé fascinado con aquella persona que sabía tanto de tantas cosas y tenía una forma tan distinta de mirar al mundo. Aunque hoy ya me siento feliz con mi profesión y no pienso hacer más cambios significativos, yo también llegue a vivir una vida llena de metamorfosis tras metamorfosis. Hoy me siento agradecido por las experiencias. Porque como dicen en ingles “You have to see the big picture”.

Juan dijo...

Exacto Andrea, a veces es necesario alejarte, dar espacio, para mirar con una perspectiva más amplia. Pero cuando estás inmerso en algo que te apasiona, a veces puede resultar muy difícil. La obsesión es uno de los animales que más capacidad tienen de autoalimentarse.

Un abrazo.

Uf, lo siento kaken, llegaste demasiado tarde.

No sé si eres vaga, Lenka, pero yo emplearía otros términos: optimización de recursos, ahorro energético, empleo adecuado de tus capacidades, valoración del tiempo de ocio por encima del tiempo de trabajo, tener las ideas claras con respecto a lo que te puede hacer más feliz y crecer mejor, alta capacidad para madurar a través de tus gustos, no sacrificar tu vida inutilmente, tener clara tu escala de valores y actuar en consecuencia y un larguísimo etc.

Se te nota "pluricuriosa" y esto conlleva una cierta dispersión en tus esfuerzos. No te merece la pena gastar ingentes cantidades de energía en un único proyecto porque si no no podrías dedicarte a otros muchos que también te interesan. Esto ni es bueno ni es malo: eres tú y punto.

Sin embargo, aunque no me cuesta ningún trabajo imaginarte sacando muchos cincos raspados, sí que te veo trabajando como una mula y entregándote al máximo en tus actividades laborales. Esto dice mucho de tí: sacar buenas notas sólo te beneficia a tí, trabajar duro y al máximo de tus posibilidades beneficia a los demás?

¿Me equivoco en mucho?.

Un abrazo Lenka.

Juan dijo...

Sí Elvira, yo soy más feliz ahora, pero antes, como pongo en la entrada, me entregaba al máximo en un tema y conozco de primera mano la obsesión por algo. Pero se me ha pasado, jejejeje. Me siguen interesando la Fibromialgia o la Segunda Guerra Mundial (algo que no había comentado antes) pero ya no le dedico todas mis energías. Forman parte de mis gustos, pero entre otras muchas aficiones.

Un abrazo Elvira.

Cuan: integración de conocimientos más que acumulación de los mismos. Esa es una de las claves.

Me ha gustado mucho la frase siguiente: "El pensamiento creativo se basa en combinar la información de forma diferente".

Y es así en la mayoría de ocasiones. Pero esto sólo ocurre cuando se ve un problema desde todas las perspectivas posibles, lo que exige un conocimiento muy profundo del hecho a estudiar. ¡¡¡Y qué difícil es¡¡¡. Tendemos a fijar nuestra mirada sólo desde un punto de vista, quizás por comodidad, y nos cuesta la misma vida aceptar que hay otros abordajes posibles a una cuestión que nosotros vemos muy clara. Supone saber aceptar nuestro error o nuestra falta de concepción global.

Pero para crear es indispenable.

Un abrazo Cuan

Sra de Zafón dijo...

Si, sí, entiendo perfectamente que asocies superespecialización a frikismo. Es normal obsesionarse en un universo muy cerrado.
Da igual que sea en un superlaboratorio con acelerador de partículas incluído que en una cocina llena de cacharros viejos.
Pero creo que no es negativo que haya superespecializados y frikies. Ni para ellos mismos, ni por supuesto para el resto de la humanidad.
Creo que algunas personas necesitan delimitar su universo al milímetro, desde los objetos que los rodean a las apetencias que les asaltan, y les va bien, y consiguen ser felices es su mundo, por muy frikies que les veamos las tarambainas como yo, y además, a veces hasta consiguen cosas que al resto nos son muy útiles.

Otra cosa son las personas que se aislan por miedo y no alcanzan la paz. Pero quien se aisla porque es feliz persiguiendo un ...lo que le apetezca perseguir, me parece que lo mínimo que puedo decir es que vive como quiere. Y fíjate que te lo cuenta una vaca en constante dispersión y con múltiples apetencias. (Las hierbas... ya sabes...)

Un beso, Juan.

Sra de Zafón dijo...

Jobar, Juan, esto de tener problemas con la red me impidió leer tu comentario.

Lenka dijo...

Juan dijo: "No sé si eres vaga, Lenka, pero yo emplearía otros términos: optimización de recursos, ahorro energético, empleo adecuado de tus capacidades, valoración del tiempo de ocio por encima del tiempo de trabajo, tener las ideas claras con respecto a lo que te puede hacer más feliz y crecer mejor, alta capacidad para madurar a través de tus gustos, no sacrificar tu vida inutilmente, tener clara tu escala de valores y actuar en consecuencia y un larguísimo etc.

Se te nota "pluricuriosa" y esto conlleva una cierta dispersión en tus esfuerzos. No te merece la pena gastar ingentes cantidades de energía en un único proyecto porque si no no podrías dedicarte a otros muchos que también te interesan. Esto ni es bueno ni es malo: eres tú y punto".

Pero dóoooonde estaqbas tú durante mis años escolares???? Lo útil que me habría sido todo eso cuando llegaban las notaaaas!!! Jajaja, fui de esas niñas que creció oyendo a sus padres y profes: "si quisieras, lo harías muchísimo mejor, con lo lista que eres... qué pena que seas tan vaga!!!!"

Juas, lo bien que habría quedado yo soltándoles: "tutores míos, no merece la pena que malgaste mis energías en una sola disciplina, dado que mi innata curiosidad me inclina más bien a la dispersión. Yo no soy vaga, señores, soy multitarea".
Jijijiji, los habría dejao muertos!!!

Respecto a lo otro que dices, es cierto que me esfuerzo mucho más si la cosa es para otros que para mí misma. Pero vaya, tampoco te creas que es un arrase. Reconozco que, si las cosas se tuercen mucho, al principio me motiva, pero a la larga me frustra y me cansa. No, no soy lo que se dice una luchadora, no soy corredora de fondo. Me gusta pelear por sacar un proyecto adelante, pero luego necesito un mínimo de estabilidad para sentirme bien y poder dispersarme en otras cosas, no me gusta que un sólo tema me absorba toda la energía.

Eso me pasó con mi último curro, me crezco con las dificultades pero llega un punto en que me sobrepasan, y si veo que, como fue el caso, no había salida, la verdad es que me rindo y me limito a subsistir. Es la pura verdad.

Io dijo...

Hola Juan!

Qué entrada más interesante! De verdad que a veces pienso ¿tendrá un nuevo tema para sacar? Porque lo cierto es que me da la sensación de que los temas se agotan, pero tú pareces disponer de una misteriosa chistera, ja,ja.

Iba a exponer mi opinión personal basada en mis tendencias, pero me temo que ya lo ha hecho Lenka por mí (a mí, en vez de los Romanov, me dió por Bonaparte). A todo lo demás, amén.

Chusa, qué alegría me has dado! Vivo como quiero! (a ratitos, claro, ya quisiera yo).

Elvira, yo te veo maestra de muchas cosas.

Enhorabuena de este interesante punto de vista.

Mil besos!!!

Io dijo...

Lenka, estábamos escribiendo al mismo tiempo.

A mí también me decían eso en el colegio. Y mi pobre padre venga a llevar tarritos de Miel de la Alcarria a la monja...

Juan dijo...

Claro Chusa, ser o no superespecialista tiene sus ventajas indudables y sus inconvenientes. No es bueno ni es malo, sólo son parte de las diferencias que se dan entre nosotros. De hecho, muchos, como yo mismo, en momentos hemos sido una cosa u otra dependiendo de las circunstancias. Me dí cuenta que lo mio era ser más genérico, pero cada cual debe decidir, en cada momento de su vida, lo que más le conviene y se pueden dar en la misma persona en distintas épocas, dedicaciones exclusivas o generales.

Pero creo que, en general, hay tendencias de cada persona a una cosa u otra.

Con respecto a los frikis, yo tenía un concepto de ellos, cuando no conocía a ninguno, como de locuelos y piradillos que no hacían daño a nadie, pero eran raros. Después, a raíz de comenzar participar en un foro (Capitán Alatriste), fui conociendo más a fondo a algunos frikis y quedé encantado y fascinado por ellos. Me gustan muchísimo. Son gente buena, sana y sabia (los que conozco, me imagino que habrá de todo en la viña del señor) con los que he compartido muy buenos momentos. Ellos me han hecho cambiar por completo la visión prejuiciosa que tenía, producto de la falta total de conocimiento del que disponía.

Y es que me recuerdan mucho a los superespecialistas que conozco, pero me sorprende que no sólo tienen interés en un determinado tema sino que la mayoría tienen intereses múltiples, muy dispares entre sí, y con conocimientos muy profundos sobre los temas que les apasionan. Además, son muy generosos con esos conocimientos. Colaboran entre sí y se ayudan para ir ampliando cada vez más el objeto de su pasión (cosa que desgraciadamente muchas veces no sucede entre los científicos). Pero quizás haga una entrada al respecto, porque hay muchas similitudes aunque he encontrado algunas diferencias.

Un abrazo Chusa

Juan dijo...

Lenka, yo seguí de lejos el proceso del Ñeru y es exactamente lo que dices: no tenía salida.

Como buena "ahorradora de energía", te diste cuenta y, como es normal, te viniste abajo en tus ilusiones y tu esfuerzo.

Esforzarse por una causa perdida, cuando realmente está perdida, no nos lleva a nada.

Pero cuando surja algún proyecto en el que creas, te guste y haya posibilidades de futuro, volverás a luchar como una leona, no me cabe la menor duda.

Un abrazo Lenka

Juan dijo...

¿Así que te da por Bonaparte Io?. me encanta este personaje. No sé si has leido a Simon Scarrow, que tiene, de momento, dos volúmenes sobre los paralelismos entre las vidas de Bonaparte y Wellington. Si no lo has hecho, te recomiendo que lo compres, vas a disfrutar como una enana.

Vivimos como queremos, a ratos, jajajajaja. Es que si vivieramos siempre como nos gusta, podría llegar a ser aburrido, jejejeje. Las sorpresas son la salsa de la vida y los retos nuevos, las nuevas preguntas que van surgiendo y la búsqueda de respuestas son la sl de la vida.

Un abrazo Io.

Io dijo...

Simon Scarrow. Tomo nota.

Gracias, Juan.

Mil besos!

Néstor Luis González dijo...

Me quedé pensando en el tema después de ver este video:
http://www.youtube.com/watch?v=sXMj7036KoE
Luego llegué a tu página por casualidad y creo que se trata de dos olas: una cultural y otra utilitarista. Tal vez la crisis de valores actual radique en que la súperespecialización nos haga cada vez menos humanos.