domingo, 4 de enero de 2009

Soledad en la era de la comunicación.

Nací en comunidad. Barrio obrero en las afueras de Córdoba. Casas unifamiliares. Puertas abiertas durante todo el día. Personas entrando y saliendo de las casas sin pedir permiso, no era necesario concertar ninguna visita. Hombres en el bar, tras su jornada laboral, jugando al dominó o las cartas. Mujeres sentadas en sus sillas, en plena calle, tras terminar las labores del hogar, hablando de una y mil cosas. Niños jugando fuera de sus casas durante todo el día. No existían teléfonos, ni ordenadores, ni aviones o trenes que te llevaban a cualquier sitio en un santiamén. Los había, pero ni se necesitaban ni se podían pagar en la mayoría de casos. No habían psicólogos, sino amigos.

Era una vida más humana, con todo lo que implica el término humanidad, en lo positivo y negativo. El mayor contacto, la proximidad, te daba lo mejor y lo peor de los demás. Existía una exaltación de la comunidad y un sacrificio, mayor o menor según el caso, en cuanto a libertad e individualidad. Era necesario seguir determinadas normas para que no te apartaran de esa comunidad o te criticaran. Era el precio a pagar.

La sociedad ha evolucionado y, como sucede en la mayoría de las revoluciones sociales, hemos ido de un extremo del péndulo al otro. En vez de centrarnos en cambiar lo malo del sistema anterior, hemos reaccionado sustituyendo los extremos existentes por los extremos contrarios. De la exaltación del colectivo hemos pasado a la exacerbación de la individualidad. Hemos cerrado las puertas al vecino de carne y hueso y hemos abierto nuestros móviles y ordenadores al avatar de Barcelona, Asturias o Argentina, que son personas de carne y hueso, y que se puede establecer una maravillosa comunicación, pero que nunca pueden ser sustitutos de unos ojos que te miran, una sonrisa que lo dice todo o unos gestos y una carne que dan una sensación de realidad imposible de imitar con unas simples teclas. La diferencia que hay entre enviar un abrazo y darlo. No hay comparación posible.

Seguro que en los comentarios a esta entrada van a aparecer causas a este aislamiento que no se me hayan ocurrido, pero ahí van algunas que yo veo.

1. La primera es el afán de individualismo por una, a mi modo de ver, incorrecta creencia de lo que se necesita para ser libre. Diferenciarse de la comunidad, para no tener que seguir unos cánones de conducta supuestamente obligatorios, para poder tener capacidad para seguir los dictados de nuestra razón o ideales. De esta forma se crean tribus pequeñas, con los mismos intereses y con poca relación con el resto de la sociedad. En estos pequeños colectivos, se hace especial hincapié en las diferencias con los otros, creándose un elitismo poco sano, en donde los buenos somos nosotros y los malos los demás. Nos cargamos de razones y nos auto-potenciamos con el apoyo que recibimos de nuestro propio grupo. Se obvia la autocrítica porque nuestras mentes se han cerrado y sólo quieren saber de la maldad de los que no son como nosotros. Como ejemplo basta recordar la política española. Algunos de derechas sólo se relacionan con otros de derechas y viceversa. Todo lo que hace el rival es malo y todo lo que hacemos nosotros es maravilloso. Los adversarios son unos impresentables mientras no demuestren lo contrario. De esta forma se pierde la oportunidad de conocer todos los posibles puntos de vista, los motivos de los demás para pensar como piensan. Terminamos confundiendo a las personas con los ideales y cerramos nuestro círculo de manera penosa.

2. Consumismo. La felicidad, te repiten una y otra vez desde todos los medios de comunicación, radica en tener lo último y lo más. Hay que coleccionar posesiones. La sonrisa de un niño es muy fácil de conseguir con la última Play Station. Los regalos a nuestros hijos han pasado de ser una excepción maravillosa y mágica a una rutina para demostrar lo mucho que les queremos y, a la vez, demostrar a los demás lo buenos padres que somos por lo mucho que nos sacrificamos para que a ellos no les falta de nada....material. De esta forma entramos en una espiral inagotable. La auténtica trampa del consumismo....nunca se termina, siempre queremos más y más. No hay fin. Suspiramos por un pisito, cuando lo tenemos queremos un chalet, a continuación “necesitamos” el apartamento en la playa, después el coche último modelo.....hasta el infinito. Cada vez “precisamos” más......y cada vez hay que trabajar más para conseguirlo. Vienen las prisas, los agobios, la falta de tiempo y la inversión de valores: lo más importante de nuestra vida son los amigos, familia, el contacto humano, pero la mayoría de horas las dedicamos al trabajo para obtener el dinero que nos permite conseguir más posesiones......que nos van alejando de lo que teóricamente más nos importa. Tenemos que vivir rápido, muy rápido, no podemos perder tiempo, tenemos demasiadas expectativas que cumplir y demasiadas “necesidades” que atender.

3. Evitar heridas. Construimos un imagen de nosotros mismos y gastamos una enorme cantidad de energía en mantenerla incólume. Necesitamos que los demás nos vean como nosotros queremos que nos vean, que es lo mismo que decir como nosotros desearíamos ser y no como somos en realidad. Pero continuamente nos “agreden”, porque no todos pasan por el aro de nuestros deseos. Sentimos la crítica como una no aceptación de nuestro ser. Para no poner en peligro nuestra “supuesta identidad” nos apartamos para que no hieran nuestra posesión más sagrada: nuestra percepción de nosotros mismos. Al no exponernos no nos lesionan, pero entramos en una situación de soledad.

4. Vergüenza. No dar el primer paso. Pensar que se va a hacer el ridículo o que nos van a rechazar. Suele existir una autoestima baja en este tipo de situación.

5. Falta de compromiso a largo plazo. Nuestros amores o amistades sirven para divertirnos aquí y ahora, no para establecer lazos duraderos, una comunicación a corazón abierto. Se utilizan para satisfacer los picores sexuales de una manera rápida, eficaz y limpia, sin necesidad de poner al descubierto nuestros sentimientos. Sirven para la discoteca, donde el chunda chunda impide la formación de una relación basada en la persona y no en la fiesta. Son reemplazables. No los cuidamos ni los mimamos. A la primera de cambio nos divorciamos, porque tenemos poca capacidad de sufrimiento, de paciencia. Es más fácil terminar una relación que defenderla. Utilizamos a las personas como pañuelos de un único uso en vez de servirnos de ellas para crecer conjuntamente. La entrega puede doler, quizás nos haga más vulnerables, quizás alguna vez nos dañen, pero sin heridas no hay crecimiento. No estoy en contra de nada de lo que he citado, el divorcio, el sexo rápido, la diversión, la fiesta, todo puede ser positivo en determinadas situaciones, sólo es negativo cuando es el único sistema de acercamiento a los demás.

6. Tecnología. La capacidad de comunicación que nos ofrecen las nuevas tecnologías es increíble, maravillosa, pero también puede ser peligrosa si no se usan con precaución. Personas con dificultades de relación pueden escoger el camino fácil de internet para establecer las relaciones que son incapaces de conseguir en persona. Esta “facilidad” entierra la posibilidad de vencer su incompetencia y terminan encerrándose en la comodidad de su teclado. En estos casos, el ciberespacio no aumenta las posibilidades de relación sino que las limita a este medio.

Las consolas, si no se controlan, son un medio maravilloso para que los padres no tengan que acompañar al niño al parque para que juegue con otros niños, o para tenerlos calladitos sin poner los nervios de punta. Nunca los niños han tenido tantas cosas materiales y, sin embargo, nunca han estado tan solos como en la actualidad. Y no es sólo culpa de la tecnología....

7. Desinterés. El egocentrismo siempre ha existido, pero no tanto como ahora. Sólo nos interesa lo que tenemos que decir, no lo que los demás nos quieran contar. Se lleva demasiado el no meternos en las vidas de los demás y que los demás no se metan en las nuestras. Pero si no nos abrimos, los demás hacen lo mismo. Todo tienen sus límites, por supuesto, pero si somos excesivamente restrictivos, estamos abocados a la incomunicación y la soledad. A mí me interesa la vida de los demás, sus penas y sus triunfos, sus alegrías y sus desgracias, y no para el chismorreo o para establecer juicios, sino para el conocimiento, para establecer la relación y, en algunos casos, el compromiso. Pero esto exige reciprocidad.

8. Miedo. Siempre el miedo. En los anteriores siete apartados ya he hablado de miedo sin pronunciar la palabra. Miedo a no estar a la altura, a que sean mejores, a que no nos respeten, a abrirnos en exceso, a la vulnerabilidad, a la decepción, a la pérdida, al apego pero, sobre todo, miedo a nosotros mismos.

Nací en comunidad, crecí en soledad, maduré de la mano de muchos y quiero seguir mi camino hombro con hombro, espalda con espalda, corazón con corazón.

50 comentarios:

Kaken dijo...

Muy interesante, Juan, realista pero un tanto pesimista, aunque muy completo, ya te contaré.

Un bes y que hayas sido bueno¡¡ que vienen los yeyesssss¡¡¡
(a juanra no le digas nada que ya lo sabe)

Juan dijo...

No he intentado ser optimista ni pesimista, sino realista. Seguro que me he dejado en el tintero muchas cosas.

He sido bueno, a ratos, jejejeje, así que habla seriamente con los yeyes.

Un besillo

Elvira dijo...

¡Hola Juan! Sólo quería desearos a Kaken y a ti felices reyes y muchos regalos. (Ya leeré con calma tu texto) Un abrazo

Lenka dijo...

Como de costumbre, me parece muy sabio lo que dices y cómo lo dices. Tu entrada da para mucho, así que iré por partes. Lo que más me ha llamado la atención (de momento) son las tres primeras: es decir, lo del individualismo, la autoimagen y el consumismo, que, mira tú qué cosas, constituyen una especie de trío lalalá muy curioso.

Necesitamos de todo y nos venden de todo, lo has explicado muy bien. Y las razones que nos dan son... las otras dos!! Si usas tal perfume serás arrebatador, irresistible y divino (o al menos lo parecerás, que es lo que importa), pero, además, serás único, o al menos formarás parte de una élite mega exclusiva! Lo mismo si compras tal coche, o veraneas en Marinador, o luces tal reloj.

Cosas que me alucinan: cómo es posible que seamos exclusivos TODOS usando TODOS lo mismo? Cómo puede diferenciarte o hacerte mejor una cosa??? Cómo vas a ser único e irrepetible pareciéndote al Banderas o la Beyoncé??? (Y, de paso, a todos los demás que desean ser únicos y exclusivos??) Lo más tremendo es que nuestra valía dependa tanto de objetos, que sea tan importante lo que queremos ser ante los ojos de la gente y que pensemos realmente que somos mejores por lo que tenemos. Y es paradójico, porque nos venden un status, una diferencia, pero es lo mismo para todos.

La verdad es que lo de la publicidad es todo un temazo en sí mismo. El consumismo llega a cotas absurdas y hasta reinventa el lenguaje. Me pregunto cómo puede ser que una "revolución" la provoque un cepillo de dientes, o que se puedan "reivindicar" los rizos!!! Resulta tragicómico. Y esos lemas tan paradójicos: "no es lo que tengo, es lo que soy". Ya. Eres un reloj, una marca registrada. Mi no comprende.

El consumismo se envuelve en autenticidad, las marcas son lo que te hacen persona y para ser único debes ser como todos los demás ¿¿¿??? Porque tú lo vales. Y con fórmulas que parecen tan tontas, ahí nos tienen, en la rueda.

Obviamente esto sólo es una parte minúscula del gran tema que tú propones, de cómo todo eso y otras muchas cosas terminan por aislarnos en la era de la comunicación (la gran paradoja), pero es que tenía que decirlo!!

Seguiré meditando en esos puntos y en los demás. Besos y felices Reyes!

Juan dijo...

Jajajajja Lenka. Por Dios, por Dios, escribe ipso facto una entrada sobre la publicidad porque va a ser genial, desternillante y dará que pensar, jajajajaja. "Soy una marca registrada", jajajajajajaja.

Pero si te paras a pensar: ¿qué nos venden los publicistas?. ¿Cómo lo venden?. Nuestros deseos, nuestras ilusiones. Si dentro de 10.000 años alguién quiere comprender nuestra civilización, le bastaría con ver dos horas de publicidad para darse bastante cuenta de como es nuestra sociedad, cuales son nuestros anhelos.

Cuando nuestra mayor o menor estima radica en lo que tenemos, en vez de en lo que somos, el camino se hace mucho más difícil y las prisas están servidas, porque para tener hay que gastar mucha cantidad de tiempo y energías, que se los tendremos que quitar a otros aspectos.

¡¡¡Hay tanta gente que te dice que lo más importante de su vida es su familia¡¡¡. Y seguro que es cierto, pero después compruebas que casi todo su tiempo lo utilizan en ganar más y más dinero. No son consecuentes con su propia escala de valores, o bien, su verdadera escala de valores no es la que pregonan.

Elvira, también te deseo que lo Reyes te traigan buenos regalos y muchas ilusiones. Te quiero hacer un regalito: mira esta página: http://www.proverbia.net/citastemas.asp

A lo mejor ya la conocías. Son frases famosas según temáticas.

Un abrazo para las dos.

Sra de Zafón dijo...

Hola Juan:

Se me amontonan las ganas de comentar ahora que ya han vuelto a mi teclado la posibilidad de las sonrisas y las mayúsculas.

En el blog de Cuanmarce, Kaken me preguntaba sobre los deseos, y ayer le había empezado escribir algo sobre lo que yo creo que debe hacerse con ellos, cuando el teclado del ordenador me dejó totalmente colgada y apareció esta entrada tuya... ¡Que empezaba justo donde terminaba lo que yo había escrito!

Resumiendo: ( a ver si soy capaz :-)) le contaba a Kaken sobre los cambios de planes que no podemos controlar cómo deben llevarnos hacia ilusiones nuevas, y no hacia la frustración de no conseguir realizarlos, y que podemos provocar emociones placenteras buscando cosas que nos ilusionen y que sustituyan a las dolorosas o íncómodas, y que nuestros límites sobre lo que nos es posible o no, a no ser que nos los señale la muerte, debemos marcarlos nosotros, y no los demás.

Todo ésto viene a cuento porque cuando a los 10 años decía, viviendo en una gran ciudad, con la mayoría de mi parentela haciendo masters a diestro y siniestro por las grandes ciudades del mundo, que mi sueño era vivir en un pueblo muy pequeño, frente al mar, donde poder tocar la hierba con los pies, dormir bajo la sombra de los árboles, conocer a todo el vecindario, plantar flores y tomates y recoger los huevos para hacer la tortilla, justo antes de decidir que la voy hacer, todo el mundo sonreía y me aconsejaba que para eso me debería hacer granjera o que pidera asilo a la familia Ingalls.
Y aquí estoy, viviendo como soñaba desde que era una cria, y sin cansarme de decirle a la parte de mi familia que se queja tanto de la rueda de estrés en la que están metidos, que se puede ser independiente, trabajar en lo que te gusta, tener acceso a la cultura, a la información, y no perder ni un poco de lo bueno que había en la vida de aldea. Donde los niños aún corren por los caminos y hacen casetas bajo las parras, a la vez que entran a casa a buscar en el google, qué comen las ardillas o los murciélagos, o a pasar el rato de más calor matando marcianos para luego hacer guerras de globos y de pistolas de agua, y en invierno, los muy brutos, de naranjas y limones.


Es posible disfrutar de la calma y ser actual, como es posible, al menos en Galicia, vivir en una aldea de cinco casas y tardar 30 minutos en llegar a la ciudad donde trabajas.

Todavía me emociona ver llegar a mis vecinas con zanahorias y grelos, bizcochos o lo que tengan por casa sólo porque tienen ganas de venir a hablar, y les encanta hacer regalos, como me emociona cada vez que llega la banda de niños con un nuevo gato, o cuando se vuelven clandestinos para alimentar a una camada de perros que encuentran en algún monte, aunque alguna vez hayan vuelto cargados de pulgas.
También me emociona la veterinaria que en cuanto le damos el chivatazo sale corriendo a vacunar perritos.
Pero lo que más me emociona de todo es la de veces que vienen a preguntarme si necesito algo cada vez que cojo una gripe o tengo a un niño malo.

Una de las cosas que más me gusta de mi vida es el no saber nunca cuántos vamos a cenar, ni qué vamos a cenar, porque muchas veces la cena va apareciendo como por arte de magia en medio de una partida de cartas entre niños y viejos que vienen y van y traen una ensalada, un filete, un queso, un membrillo, un arroz con calamares, una menestra... o yo que sé, lo único que siempre es fijo es el colacao y el café.

Casi todos nuestros vecinos ya están enganchados a la red, quitando algunos mayores que vienen por casa a pedir la cita médica o a hablar con sus familias, como Rosina que nos enciende la chimenea en invierno y pelea con el sr que planta en nuestra huerta. (creemos que está enamorada :-))
Un par de vecinos llevan encima el avisador de protección civil , pero hasta ahora siempre llegaron antes los que viven cerca.

Yo compro casi todo lo que no hay en la aldea por internet y ya pido para los mayores, luego repartimos bultos y cuentas.
Rosina, por ejemplo ya sabe hacer pedidos en la red y cuando yo estoy más ocupada los hace ella, además le encanta hacer de secretaria para las citas médicas. Es una delicia verla buscando el numero de cartilla en un archivo y copiando y pengando en internet, mientras la vecina suya de toda la vida habla del ordenador como de una cápsula espacial y alucina con todo lo que sabe Rosina.

La tecnología es estupenda, el asunto es elegir qué hacer con ella, creo yo.

Bueno se que me emociono mucho hablando de mi mundo, pero es que...me lo curré mucho, incluso me costó un marido,creo...
Un beso para todos.

Lenka dijo...

Oído cocina, Juan. Ya tienes tu entrada sobre tontunas publicitarias.
;)

Rogorn dijo...

'Hemos cerrado las puertas al vecino de carne y hueso y hemos abierto nuestros móviles y ordenadores al avatar de Barcelona, Asturias o Argentina.'

Bueno, quien eso haga, allá él. A mí me parece que lo que se hace es además de seguir contactando con el vecino o amigo elegido, poder llegar más lejos gracias a la tecnología. La inmensa mayoría lo hace así, entre ellos todos los que estamos aquí.

Las causas que has citado de aislamiento me parecen bien escogidas y vistas, excepto una, que ya mencionaré, pero yo no creo que sea un problema extendido en absoluto. Antes quien se quería retraer (o quien la comunidad esa pequeña de pueblo o barrio obligaba a retraerse) se iba al monte o se quedaba leyendo libros o forgaba palos.

Sobre la falta de compromiso a largo plazo, a mí no me parece una razón incluible, a no ser que sea una falta de compromiso tan grande que ni se hable con nadie. Hay mucha gente muy poco comprometida con pareja o amigos que no está aislada en absoluto. Simplemente quiere otra cosa y lo sabe. Pero bueno, supongo que ahí entramos en la semántica de si 'aislamiento' es una palabra mala siempre.

faladomi dijo...

La era de lo que ya no es lo que era


Un abrazo

Elvira dijo...

Hola Juan:

Sólo voy a comentar tu punto uno porque hay demasiada sustancia y tengo que organizar la comida de reyes:

"se crean tribus pequeñas, con los mismos intereses y con poca relación con el resto de la sociedad. En estos pequeños colectivos, se hace especial hincapié en las diferencias con los otros, creándose un elitismo poco sano, en donde los buenos somos nosotros y los malos los demás."

Estoy de acuerdo con lo que dices, y creo que eso también se nota en el mundo de los blogs. No en éste, desde luego, donde acoges muy bien a todo el mundo, da gusto. Pero veo que algunos blogueros no contestan ciertos comentarios, quizás porque han visto en tu blog algo que no encaja totalmente con sus ideas. Igual has mencionado de lado algo sobre la república, o has colgado una imagen de arte de temática religiosa. ¡Vaya usted a saber! Pero ya no eres digno/a de ser contestado con la más mínima cortesía, algo tan simple como: Gracias, Juan. O algo parecido.

Y yo no puedo tirar ninguna piedra, porque decidí moderar los comentarios (he filtrado MUY pocos) para sentirme cómoda en mi casa, y respeto a los que me puedan rechazar a mí. Cada uno prefiere hacer las cosas a su manera: yo prefiero no admitir el comentario que dejarlo sin contestar. Si el comentario en sí me parece de mal gusto, o no estoy cómoda visitando el blog de la otra persona por sus conmtenidos, filtro. A otros les parecerá que dejar que salga tu comentario pero no contestarlo "no es censura", pero sí que lo es. No me considero cerrada de mente ni de tribu pequeña, pero he sentido la necesidad de establecer unos límites. Limitación mía, seguro.

Pues GRACIAS, JUAN, por no ser así sino todo lo contrario. Y un abrazo muy fuerte.

Juan dijo...

Chusa, tu actual estilo de vida es el que yo he deseado siempre. La serie “La casa de la pradera”, que reconozco de una calidad y un sentimentalismo absolutamente caduco, me fascinaba y me sigo encantando, no por los mensajes, sino porque resumen el tipo de vida que siempre he soñado.

El campo, el río, la hierba, la pesca, el árbol, el contacto humano directo, las largas noches en compañía diversa, las historias en torno a un buen fuego. Hacer las cosas con el tiempo que cada una requiere, el esfuerzo físico para obtener alimento. En suma: LA RELACION con el entorno natural y el entorno humano.

La ciudad poco ayuda para una vida sosegada pero plena. Sólo pude disfrutar de este tipo de vida durante mis primeros siete años. Después, en la adolescencia, todos los fines de semana y en los puentes y vacaciones, me iba con un grupo de amigos a disfrutar de Sierra Morena en nuestras tiendas de campaña, con nuestras botas, ilusiones y muchos Kms entre hojas y piedra.

Todo esto se terminó. No se puede tener todo y hay que elegir. Yo elegí el amor sobre mis deseos, y no me arrepiento en absoluto. Me he adaptado a la gran ciudad y la disfruto día a día. Ahora sigo haciendo excursiones, bastante más urbanas, con mi bicicleta o mis zapatos y alguno de mis hijos.

Pero tu comentario me han traído recuerdos maravillosos de una vida que no fue, de un sueño que existió y se terminó para abrir camino a otro sueño que es y que me ha hecho ser como soy. El amor.

Un abrazo Chusa. Me ha encantado lo que has escrito.

Juan dijo...

Rogorn. Encantado de tenerte por aquí.

La entrada no pretende expresar lo que les sucede a todos, si no lo que le ocurre a algunas personas que se sienten solas y porqué puede suceder esto. No hablo para nada de la soledad querida o buscada, si no de la soledad forzada. De los diversos motivos por los que una persona, por ejemplo, se oculta detrás de un ordenador, armado con un nick, y se relaciona con otros nick, sin llevar a la realidad corporal esta comunicación, incluso siendo ésa, la única comunicación con el exterior. No es tu caso, evidentemente, ni el mío ni el de la mayoría, afortunadamente, pero es algo que se está dando.

Siempre han existido espíritus solitarios, que disfrutan y buscan el aislamiento. Esto no supone ningún problema cuando es lo escogido. Pero creo que en la actualidad, hay demasiadas personas que desean, necesitan comunicarse y no saben hacerlo, quizás porque no se dan las condiciones adecuadas en el entramado social que hemos creado. Este tipo de personas más retraídas, con otro ritmo de vida diferente, no se sentirían tan solas. Es este segmento el que he intentado analizar. Buscar los motivos, las causas.

“Las causas que has citado de aislamiento me parecen bien escogidas y vistas, excepto una, que ya mencionaré, pero yo no creo que sea un problema extendido en absoluto.”

No sé cual es la extensión del problema, porque el que lo sufre no va por la calle anunciándolo. Al relacionarme con miles de personas y hablar con ellas sobre sus problemas (yo considero que un médico es como “un confesor” para el que lo desee, pues las emociones forman una parte muy importante de cualquier enfermedad, incluídas las puramente orgánicas) detecto una carga de soledad no querida bastante frecuente. Soy consciente de que mi visión está sesgada pues, al que veo en la consulta, ya tiene un problema. Pero tengo comunicación con psicólogos y psiquiatras, y tienen la misma percepción: hay demasiada soledad (no deseada).

El aislamiento no creo que sea una palabra mala ni buena. Depende de si es una opción elegida.

La falta de compromiso, quizás no lo haya expresado como yo hubiera querido. Me da la impresión que hay personas que soportan muy poco, que a las primeras de cambio, ya sea por un desacuerdo, una visión distinta de un tema, un malentendido o cualquier cuestión menor, abandonan una relación (de amor, amistad, compañerismo, la que sea), pudiendo haber perdido una fuente futura de satisfacción. Van por la vida manteniendo relaciones esporádicas que nunca llegan a enraizar, a cuajar ni a profundizar sobre todo lo que significa la naturaleza humana. El conocimiento del otro se cementa con el tiempo, con mucho tiempo. Si a las primeras de cambio la abandonamos por una cuestión superficial, nuestro crecimiento se hace mucho más difícil. Una relación no se puede basar en todo es bueno, maravilloso, eres perfecto y estupendo. Hay que saber asumir los defectos del otro. Aceptar las incongruencias. Si al primer fallo que detectamos abandonamos, nunca llegaremos a construir una relación sólida ni sana. Esto no significa que haya que tragar con todo, ni mucho menos, pero sí hay que saber aceptar que los demás no son perfectos y que mucha gente merece la pena, aunque tengan algunas lacras.

Conozco casos de personas que se han divorciado varias veces, en muchas ocasiones cuando llevaban pocos meses casados. No han soportado algún defecto, muchas veces superficial, del otro. No han sabido esperar, comprender o negociar. Han escogido la vía fácil: romper la relación. Si das un paso tan importante como casarte, es que la otra persona es maravillosa para ti. Merece una, dos y muchas oportunidades. Sólo cuando el tiempo se encarga de ver que la elección fue equivocada, o fue acertada en el momento que se tomó pero el desarrollo de la relación la ha hecho inadecuada, es cuando se rompe. No antes.

Tener una expectativas demasiado exigentes hacia los demás, también nos lleva a la soledad.

Un abrazo Rogorn, muchas gracias por tu participación.

Juan dijo...

Faladomi: la era de lo que ya no es como era siempre ha sido. Jajajajaja. Nada es como era. Nada es inmutable, todo cambia. La vida es un rio, no un lago. Y siempre, tiempos pasados fueron mejores, sobre todo los tiempos en que ereamos jóvenes.

Si algo no cambia, es precisamente esa sensación que tenemos de que "nuestros tiempos eran mejores", que no es más que la forma de decir, que nosotros somos mejores.

Sin embargo, nunca he visto gente tan preparada como los jóvenes actuales. Con las ilusiones de la juventud pero con una prepación increíble, también gracias a unos medios no equiparables con los que se contaban hace 30 años.

Muchas gracias Faladomi.

Un abrazo.

Querida Elvira, los blogs no son más que un reflejo de la realidad cotidiana. Por supuesto que también hay tribus blogueras.

En mi caso, hay blogs que me interesan más que otros, pero nunca en base a una determinada ideología o forma de ver las cosas, sino en base a la creatividad, la bondad, la inteligencia o la capacidad de humor. Si me divierte entro y participo.

Con respecto a filtrar mensajes, cada cual escoge lo que mejor le convenga y sus razones tendrá cada cual para hacerlo. Yo he preferido hacerlo libre pero lo mismo, ante determinadas circunstancias lo cambiaría.

Un abrazo.

Lenka dijo...

Afortunadamente, como bien apuntáis, ese aislamiento no es cosa de todos.

Las mismas herramientas pueden ser usadas en un sentido y en el opuesto. Podemos conocer a un friki total de los videojuegos, siempre pegado a la pantalla, incomunicado del mundo, viviendo vidas virtuales, con amigos virtuales, metido en una burbuja, alimentando incluso fobias sociales y paranoias varias. Podemos conocer a personas que disfrutan de esas posibilidades tecnológicas, que usan internet para saludar al amigo que se fue lejos, para compartir pensamientos, para abrirse al mundo y acercarse a personas que, de otro modo, jamás habrían pasado por su vida. Y, al mismo tiempo, esas personas pueden tener su propia vida, su trabajo, sus amigos "de carne y hueso", su ocio, sus preocupaciones, sus ratos de cafés y cenas en familia, su palpable realidad.

El equilibrio es sano, creo, por aquí tenemos muchos ejemplos. Quizá ya no dejemos las puertas abiertas, ni conozcamos a todo el vecindario. Reconozco que yo no viví tal realidad, fui una niña del centro, de edificio grande, muchos vecinos que iban y venían, no hables con extraños, cuidado con los coches y tal. Menos mal que teníamos el pueblo para desfogar y hacer el borrico!!!

Pero sí, conocía a los tenderos y a los ancianitos de la puerta de al lado, y a la mujer del kiosco, y siempre había gente de la que te podías fiar. Eso se va perdiendo. Hemos ganado en intimidad, y, para alguien como yo, es un avance. Simplemente porque no puedo echar de menos una realidad que conozco por mis padres y mis abuelos y que a mí ya me chocaba un poco. Pero, con todo y con eso, es un avance si no se vuelve enfermizo. Unas puertas se cerraron y se abrieron otras, como estas que nos permiten ir de una torre a un cuadro, de tierra hereje a un bosque, de una pradera a una silla, y conocer gente y saludar a viejos amigos, aunque algunos sólo sean dibujitos. (Quizá por eso estamos tan bien, Juan? Porque somos personas desnudas de casi todo??)

Creo que está bien sacar partido de los medios actuales, de las nuevas formas de relación, pero sin descuidar las de toda la vida, al menos las que no se han perdido aún. Porque este mundo virtual es estupendo, no conoce de horarios, no tiene prisa, no exige presencia real, no compromete, y por eso nunca me sentiré obligada a renunciar a un café con amigos, a un abrazo. Porque en cualquier momento y sin aviso previo puedo venir aquí y saludar.

Este es un mundo muy libre, por eso no comprendo a los que se esclavizan en él renunciando a la realidad.

Besos!

Rogorn dijo...

"Hay demasiada soledad (no deseada)"

Es curioso que muchas de las personas que dicen sentirse solas luego son de las que resultan más miradas y desdeñosas a la hora de relacionarse. No, con esa no hablo, que no sé qué. No, ese otro me da mal rollo. No, prefiero quedarme en casa que patatín. Al parecer lo que quieren es que las contemplen, como dice mi abuela. Atención, es lo que quieren, en sus propios términos y con sus propias condiciones.

Juan dijo...

Estoy absolutamente de acuerdo contigo Lenka. Como en cualquier otro aspecto, en el equilibrio está lo ideas, lo difícil, para algunos es saber donde radica ese equilibrio.

Internet y las nuevas tecnologías son herramientas muy poderosas que nos permiten ampliar nuestras miras, nuestras inquietudes y nuestras amistades. Son una fuente de información inagotable. Suponen nuevas ventajas, suman. Pero si se toman como el eje de tu vida, en vez de esa amplitud de miras, se convierte en una nueva jaula.

Rogorn, es cierto que hay personas así. Son "tiquismiquis" y ombliguistas. Entran de lleno en el punto 7 y 8 que he expuesto. Es una soledad autoimpuesta porque no consiguen saber manipular a los demás. "Si no haces lo que quiero, ya no me junto contigo". Pero son sólo un porcentaje de otros muchos que están solos.

Te podría contar de tantos ancianos con hijos que han tenido que salir fuera de sus ciudades y no tienen el consuelo de sus nietos, nada más que por navidad, que sus amigos de toda la vida ya no están y a sus vecinos les importa un carajo la vida de ellos.

Ancianos que están en residencias donde, aún habiendo cientos como ellos, la mayoría tienen sus miradas perdidas.

Niños con sus llaves de casa que se pasan toda la tarde solos, encerrados, hasta que llegan los padres de trabajar.

Mujeres y hombres que han llegado a una edad sin pareja y han ido asistiendo a las sucesivas bodas de sus amigos, que han iniciado una vida con hijos y, sin ser apartados, ya no tienen los mismos intereses o los mismos hábitos y necesidades. Claro que muchos siguen para delante sin problema, pero otros se quedan entre dos aguas, quizás por timidez, cobardía o qué se yo.

En fin. Que en la soledad no querida no siempre se trata de personas hurañas, manipuladoras o egocéntricas.

Un abrazo a ambos.

Lenka dijo...

Sí, soledades hay muchas. Has mencionado una que me parece especialmente dolorosa: la de los ancianos. Mi madre trabajó una vez en una residencia geriátrica. Aguantó quince días, y no porque le pareciera duro o desagradable (es una mujer muy fuerte, con buen estómago, y cuidar de los mayores le produce una gran ternura, incluso en las partes menos bonitas) sino porque no pudo soportar las infamias que vio. La soledad y la manera indigna con que eran tratadas aquellas personas que merecían todo el respeto, por su edad, por toda una vida.

Me cuesta hablar del tema porque pierdo los papeles. Creo que una sociedad que maltrata, desprecia y aparta a sus ancianos está medio muerta y podrida. Igual es un síntoma más de nuestro asco por la edad, de nuestro pavor a arrugarnos. A mí me rompe el alma, la verdad. Me pregunto cómo puede alguien ser tan mezquino de maltratar a una persona mayor. De verdad creen que ellos no llegarán? No les da escalofríos pensar que pueden verse en la misma situación?

Buf, lo dejo porque me pongo mala. Sobre las personas demasiado miradas, tiquismiquis y demás, coincido. Las hay, claro. Normalmente no buscan amigos, buscan vasallos. Y claro, no es lo mismo. Es gente que entiende la amistad, el amor, las relaciones en unos términos de: "si me quieres, debes dármelo todo". Naturalmente no suele ser recíproco (aunque también hay quien da y da de manera desmedida esperando recibir lo mismo, o con intereses, también hemos hablado de esos, digamos, "falsos generosos", desde los más manipuladores a los que ni son conscientes de qué esconde su entrega). Los que buscan vasallos son muy exigentes, parecen querer adoración más que amor y reniegan de quien no está dispuesto a ello. Si no es ciego e incondicional, no es amor (o amistad, o lo que sea) Es un error de percepción que crea mucha soledad también.

Sra de Zafón dijo...

Uufff como siempre aquí hay temas y temas :-).

Pero me quedo como Rogorm con el del compromiso. Yo no creo que ahora exista menos compromiso, lo que creo que va dejando de existir es obligación y eso me parece muy sano.
Y para mí el compromiso está por encima de ser pareja o no, yo estoy comprometida con mi chico, (e incluso te diría que con mi ex, al que nunca he dejado de admirar y querer) pero también con cada uno de mis amigos. Pensamos envejecer juntos, en la misma aldea. Dos de ellos ya se han comprado un trocito de tierra a mi lado y un sobrino mío también, nos queremos y eso nos compromete, porque deseamos estar juntos y cuidarnos mientras podamos. Lo llevamos haciendo desde la adolescencia y nos sale de modo natural, no hemos firmado nada pero estamos comprometidos hasta la médula.
También creo que precisamente la pareja es una de las "instituciones" que más tiende a aislarse de los amigos.
El amor de pareja es maravilloso pero no tiene la exclusiva del compromiso, de la compañía, de la comprensión, de los cuidados.
Yo amo a mi chico pero estoy tan comprometida a la hora de cuidar o que me cuiden con cuatro de mis amig@s, como con él. El resto de amig@ se apunta al plan :-)pero ya veremos si les dejamos.


También quería decirte que tu frase de "es más fácil terminar una pareja que defenderla..." en mi caso no se da. A mi me costó muchísimo dejar a mi pareja y defendí mi relación con todo mi amor y toda mi generosidad, pero... cuando una vaca independiente vive con un maravilloso urbanita asocial, con compromisos sociales, o deja de ser vaca independiente o acaba por volver a pastar.
otra cosa que creo es que lo que más nos aisla a las parejas es no sentir ganas de compartir nuestro tiempo con nadie más, y el miedo a que otros descoloquen nuestra relación de pareja.
Un abrazo, Juan.

Sra de Zafón dijo...

Juannnnnn, vengo de mi blog y.... me meoooooo jajajajajajajajajajajajajajajaja.
muchas gracias por la risa, de verdad es de los mejores regalos que se me pueden dar.

Ada dijo...

Gracias por lo que has escrito y por todos los comentarios. Comparto la opinion de que dentro de 2000 millones de años se conocerá a nuestra civilización por nuestros anuncios, como antes pudo ser por nuestros videoclips o nuestros discos de vinilo.

en realidad creo que no necesitamos nada, se ha creado una maraña de necesidades materiales, espirituales, que si dos tallas menos, balneario con tratamiento de algas, más guapa, más delgada, más eficaz, más morena, más alta (comprate unos Louboutin-o como se escriban- de 1.000 euros)... en realidad no necesitamos nada. No conozco a nadie que sea feliz salvo el que se conforma con lo que tiene. El que no se conforma siente siempre que le falta algo, aunque a los ojos del que "esta feliz" probablemente no le falta nada.
¿por qué se es infeliz si se tiene comida, manta y techo, amigos, trabajo y familia?

Kaken dijo...

Encuentro dos bases a la hora de explicar la soledad no buscada: las expectativas sobrelevadas y la propia estima deteriorada.

Ambas circunstancias pueden ofrecer la percepción de que no somos suficientemente queridos y se produce entonces un miedo que lleva a no desarrollar buenas habilidades sociales, entrando en un círculo vicioso dificil de romper.

Como Chusa y Rogorn, pienso que las tecnologías están para usarlas a nuestro favor. En mi caso, me siento menos sola que hace años gracias a la radio, el movil, el fijo, internet....

Al final, como siempre, cuando sentimos algo, sea soledad, ira, miedo, etc, la respuesta sólo la tenemos nosotros, y hace falta valor para observarse y superarse a si mismo.

Gracias a todos, siento no poder contestar a todas y cada una de las cosas que he leído y me han gustado.

Un bes

Luna dijo...

Buenas noches...

A ver si me acuerdo de todo.

No recuerdo el nombre ¿Chusa? que nos da una versión almibarada de la vida en un pueblo. Un pueblo es mucho más que todo eso. Vivir en un pueblo pequeñito y alejado es dificilisimo. Nunca se forma parte del pueblo, siempre eres un extraño, siempre.

Mi visión de la vida es facilona. Tenemos muchas cosas, estoy segura que si tuviéramos que vivir con menos o con muy poco, lo haríamos sin problemas.
A mi personalmente, la soledad me place muchas veces.

Amigos, siempre los físicos a los que achuchar o darle la paliza si los necesitos y si ellos necesitan de mí y si en algunos casos los virtuales pueden llegar a ser físicos, pues también.

No estoy de acuerdo con el soportar o no soportar a la pareja, ni el tiempo que "se debe aguantar" cada uno es libre y cada unodebe buscar su felicidad o lo que sea para poder respirar, mientras más tiempo, más daño a uno mismo y a los demás.
Sobre los comentarios en los blog....pues no lo sé porque no tengo blog :)

Creo que me he quejado mucho y eso que los Magos han sido estupendos para lo malísima que soy.

Un beso a todos

Sra de Zafón dijo...

Querida Luna, la palabra siempre sólo existe una vez muertos. Mientras tanto en las relaciones humanas cuenta más lo que tú hagas y lo que tú seas, que lo que tú creas que harán o serán los demás...

un beso de pueblo

Luna dijo...

Hola de nuevo Sra de Zafón:
Nada tien que ver lo que he dicho con las relaciones humanas.
Puedes vivir en un pueblo y vivir bien, no lo dudo. Nunca dejarás de ser una "trasplantada" o "veraneante".
No hablo gratuitamente, voy desde hace más de 20 años a un pueblo de no más de 30 habitantes de la sierra de Madrid y siempre seré una veraneante.
Las rencillas entre ellos son terribles, por las tierras, las casas, las herencias.
Mientras se sea fuente de ingresos es muy interesante.

Un beso de ciudad (risas)

Kaken dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Kaken dijo...

No tienes blog, Luna?
Curioso...

Kaken dijo...

La visión idílica sobre vivir en una aldea, o en contacto con la naturaleza me parece absolutamente respetable y hasta envidiable.

A mí esa vida me gustaría a ratos, a otros para siempre y a otros nunca.

Y todo es comprensible y respetable, somos diferentes, solo hay que aceptarlo.

Versión almibarada? Eso sobra, la visión de Chusa o de quién sea es su visión, no necesitamos calificativos, y menos si son denostadores.

En pos de seguir comentando con respeto...
Un bes

Elvira dijo...

No, no es lo mismo idílica que almibarada. Almibarada me suena como a cursi y falso, y nada de lo que cuenta Chusa me suena así. A mí me parece, simplemente, que ha encontrado su lugar, después de currárselo, pues ¡enhorabuena!

Me gusta la jardinería, y no hay nada como encontrar el lugar adecuado para una planta en un jardín, con la cantidad de sol, sombra, agua y el tipo de tierra que necesita.

Un beso a todos y otro besoooo a Kaken (acabo de leer tu último comentario en tu blog :-) ¡Gracias!

Elvira dijo...

Juan, perdona, me olvidé de agradecerte el regalito de reyes!!! :-) Sí que conocía la página, pero igualmente me ha hecho ilusión. Un abrazo.

Juan dijo...

Chusa, es que estamos totalmente de acuerdo. Cuando me refiero a compromiso, no hablo de ningún papeleo ni ninguna promesa a nadie.

Hablo de un compromiso con uno mismo. Un compromiso que no significa dar ninguna patente de corso a nadie, sino que pretende responsabilizarse del amor y de la amistad. Mi compromiso con ese amor y amistad es el de "en lo bueno y en lo malo".

La amistad y el amor en que yo creo tiene palabras como: puedes contar conmigo y comprenderé que tengas días malos, que no estemos de acuerdo en todo, que en ocasiones tendremos disputas. Reiremos juntos pero, cuando toque, lloraré junto a tí. A este tipo de compromiso me refiero y, por lo que tú has puesto y por lo poco que conozco de ti, me da la impresión que es el mismo compromiso que tu pones en las relaciones.

Por supuesto que habrá ocasiones en que, tras luchar por un amigo o un amor, la cosa sea irreversible o imposible. Pero dejarse rendir a la primera contrariedad, a esto me refiero con la falta de compromiso, que en el fondo, lo que realmente significa es que nunca hubo esa amistad ni ese amor que proclamamos en su día.

Un abrazo Chusa. Me alegro que te hayas reído por mi comentario vacuno, jejejeje.

Juan dijo...

Hola Ada, encantado de tenerte por aquí. Has escrito algo que me parece muy interesante: “no conozco a nadie que sea feliz, salvo el que se conforma con lo que tiene”. Básicamente estoy de acuerdo contigo. Quizás más que conformarse, que me suena a una situación estancada, diria que el que disfruta con lo que tiene.

Los deseos son muy peligrosos si no se gestionan adecuadamente (en el blog de Cuanmerce hay una interesante entrada sobre el deseo).

Preguntas porque se es infeliz teniendo lo básico (techo, amigos, familia, alimento, etc). Porque en lo básico, la primera euación es tenerse a uno mismo, conocerse, respetarse a uno mismo. Sin ello, todo lo demás lo “tenemos” pero no lo podemos disfrutar mientras no “somos”.

Un abrazo Ada, estás en tu casa.

Juan dijo...

Kaken, no sé como la haces hija mía, pero consigues resumir en pocas palabras todo lo que he intentado expresar en no se cuantos párrafos. ¡Enhorabuena¡.

Las tecnologías están para ponerlas a nuestro favor. Como sucede con cualquier herramienta: los cuchillos están para facilitarnos la vida, los coches, la ciencia, la inteligencia. El problema es que hay gente que no lo utiliza de esa forma. Ya sea por abuso, ya sea por cualquier otra causa, no las sabemos manejar adecuadamente y, lo que en un principio podría ser y es una bendición para muchos, se puede convertir en una lacra para otros. ¿De qué depende una sabia utilización?: de nuestro grado de madurez, equilibrio y armonía personal. Al final todo radica en lo mismo: ser, ser y ser. Y, siendo, podemos tener, tener y tener aprovechándonos de esas posesiones.

Un besito muy gordo.

Luna: como ya expuse en la entrada, la vida en una aldea tiene sus pros y sus contras, depende de cada uno saber sacar provecho de las circunstancias en que se encuentre. Tanto Chusa como yo, quizás por nuestras formas de ver la vida, preferimos el medio rural. Le vemos más ventajas que inconvenientes. Otros, me imagino que tú, prefieren el medio urbano, por sus propias razones, todas ellas válidas. Pero al final, depende de como te sepas adaptar al entorno para saber disfrutar de cada circunstancia. Soy rural y vivo en una gran cuidad. Podría haber elegido amargarme o adaptarme y sacar todas las cosas buenas de vivir en Sevilla. Opté por lo segundo.

En una aldea, como bien expresas, se pueden dar odios y enfrentamientos enconados, que a veces vienen heredados de generación en generación. Pero también tenemos capacidad, si lo queremos o sabemos hacer, para estar por encima de esas rencillas.

Hay personas que, allá donde van, consiguen formar un ambiente cálido a su alrededor. Se puede conseguir eso. Quizás haya un truquillo: darte, abrirte....exponerte. Cuando abres tu corazón, la respuesta de la mayoría es asombrosa y se consiguen cambiar actitudes y revertir dinámicas negativas.

Con lo de aguantar, quizás no me he expresado bien. Anteriormente, en la contestación que le he dado a Chusa, creo que me he expresado mejor.

Un abrazo Luna.

Juan dijo...

Elvira, uno de mis sueños cuando me jubile, es tener un pequeño terrenito para plantar tomates, cebollas, patatas, algún naranjo, nada cuatro cosas.

De pequeño me iba con mi padre al campo y tengo esos momentos guardados como oro en paño. En Mijas (un precioso pueblecito de la Costa del Sol), bajábamos todas las mañanas de Agosto a una huertecita para regar, recoger limones, chumbos y se me pasaban las horas volando.

Ya me imaginaba que conocías la página, pero como no estaba seguro y sé lo que te gustan las frases célebres, te lo mandé.

Muchas gracias Elvira por tus valiosas aportaciones.

Un abrazo.

Sra de Zafón dijo...

Buenos días a todos:

Permiso a nuestro anfitrión para contestarle a Luna, una sóla vez, que no quiero convertir este estupendo lugar en una refriega que no existe ni en mi vida, ni en mis días, entre gallinas de pueblo y de ciudad :-)
Ante todo, antes de entrar a saco por los argumentos de Luna, deciros que si algo no suelo hacer es concursos.
Así que lo que sigue es para las afirmaciones de Luna no para demostrar lo bien que se vive aquí o allá.

Me resultan muy divertidas tus afirmaciones.
Dices que "vas" a un pueblo de la sierra de Madrid y quieres que no te vivan como una veraneanta, y además que no te gusta que te vean como una fuente de ingresos, cuando los pueblos de la sierra de Madrid viven gracias a los desahogos de los madrileños desahogados.
Pero mi pregunta es ¿Tú dejas de consierar personas a quienes son tu fuente de ingresos: clientes, alumnos, pacientes...? ¿o sólo piensas que eso lo hacen los de pueblo y contigo y con gente como tú?

Yo también iba a un pueblo de la sierra de Madrid los "finde" y en "vacas", a relacionarme con la mayoría de la población de "finde" y de "vacas", pero jamás se me ocurrió pretender que no me consideraran lo que era: una "vacacionanta", pero a mí eso nunca me impidió relacionarme con nadie.

El caso es que a mi no me importa nada que me consideren algo que soy: una trasplantada, porque me encanta haber vivido en un montón de sitios y haber conocido un montón de maneras de vivir, y me encanta sentirme de ninguna parte. Lo que me importa, una vez que descubrí que es lo que más me hace disfrutar, es procurar hacer lo que más placer me da, y entre otras muchas cosas están los kms de vuelta a casa, entre árboles y viendo el cielo y el mar, en vez de correr en medio de millones de coches y tener que cruzar Emetreintas o emecincuentas (algo que a mi cerebro de vaca le estresa un montón) pero sobre todo algo que me da mucho placer y paz es saber que puedo retrasarme porque mis niños serán atendidos, cuidados, y bien recibidos por cualquiera de los vecinos que viven entre la puerta del colegio y mi casa. Pero eso no ha surgido por generación espontánea, aunque en honor a la verdad casi que sí...

Sobre la afirmación que haces de las terribles rencillas por la tierras, jajajajaja, es verdad, pero me da la risa que argumentes lo dificil que es vivir en un pueblo con ellas, cuando en la ciudad lo mismo son por un tendal, o una maceta, o la puerta del ascensor y ante ésto ¿qué quieres que te diga? ¡que me parto contigo y tu visión de la realidad social!

Otra cosa que me queda por decirte es que lo díficil de vivir en un pueblo alejado para mí es encontrar ese pueblo alejado, porque hoy por hoy todo está muy cerca de todo. Imagínate qué cerca, que desde la puerta de mi casa a Barajas me suele llevar hora y media.
Y las distancias desde mi aldea a cualquier servicio: escuela, ambulatorio, hospital, cine, biblioteca, conservatorio,universidad, ect. es de risa comparada con cuando vivía en Madrid.

"Nada tiene que ver lo que he dicho con las relaciones humanas".

Entonces Luna, ¿de qué estamos hablando? ¿de la relación con las piedras?


Un beso para todos.

Sra de Zafón dijo...

Juan, kaken, Elvira, os acabo de leer, cuando vuelva de hacer que trabajo seguiré la conversación sobre la incomunicación.

Juan, el comentario vacuno...sin palabras, sólo risas y más risas que aún me duran.

Elvira dijo...

Juan: ¡Qué bien entiendo tu sueño! Durante algunos años tuve algo parecido a un jardín y me pasaba horas cuidándolo. Ahora cuido las plantas de mis jardineras (muchas), pero no es lo mismo!!

Como yo he decidido quedarme en la ciudad (por razones que no vienen al caso), a veces pienso que me gustaría tener algún amig@ con jardín que me lo dejara cuidar a ratos.

Un abrazo

Io dijo...

Hola Juan:

Antes que nada, enhorabuena por tu magnífica entrada. Aunque creo que llego tarde y aquí ya se ha dicho todo, el único aspecto que echo en falta es el del alma solitaria. Yo lo soy. No me cuesta relacionarme con la gente, al contrario, paso la mayor parte del día en contacto con un montón de personas. Pero me considero una persona solitaria.

Ya en el colegio, jamás pertenecí a ningún grupo o corrillo, me llevaba bien con tod@s, pero no encajaba en los cánones concretos de ninguna agrupación, y como más me divertía era con actividades solitarias, como leer.

En la actualidad, me sigue gustando la soledad, lo que no quita para qude alguna vez me sienta sola, pero es mi elección. Estoy de acuerdo con que tal vez en nuestro sistema de vida estemos fomentando una soledad no deseada, y desde luego veo mucha soledad por Internet. Creo que ha sido un desahogo para personas que puedan tener problemas a la hora de relacionarse.

Chusa, me has puesto los dientes largos. Yo también soy una trasplantada, aunque Estepona no se puede considerar una aldea, pero es bastante más tranquilo, cálido y familiar que Madrid.

Elvira, el día que tenga un jardín, considéralo tuyo, que a mi las plantas se me dan fatal, je,je.

Un abrazo a todos.

Luna dijo...

Lo primero que quiero decir es que nunca me enfado. Puede que diga las cosas de forma contundente, pero nada más.
Chusa, no creo haber escrito que iba, he dicho, voy, tampoco he dicho los fines de semana o veraneos.
Dije y me mantengo en ello, que la vida en un pueblo es durísima y mientras más pequeño es el pueblo, más dura es para los que han nacido allí.
Cuando he dicho almibarada, no ha sido en plan ofensivo, simplemente esa visión es con la que nunca se solucionarán los problemas.
No sé si algunos de vosotros se puede imaginar a personas de 80 años al borde de una carretera comarcal a la 6 de la mañana a menos 7 grados esperando al autobús para venir a Madrid a hacerse unos análisis y no poder volver hasta las 8 de la tarde con viento, nieve o heladas, porque no hay más medios de comunicación.
Catorce años luchando para que el bus entrara hasta el pueblo y no tener que andar con esos fríos hasta la carretera y esperar allí.
En Huesca, León, Palencia y algunos lugares más, hay montones de pueblos abandonados por la dificultad de vivir en ellos.
Puede que con las rencillas, esté realmente sensibilizada por dos motivos.
1º el día 25 pasado tuvimos que entrar a casa de una señora mayor que llevaba -según un sobrino- tres días sin saber de ella y no pensaba llevarle leña a ver si de moría de una vez y se quedaba él la casa. La señora tiene 90 años y el sobrino 78. Cuando hablamos con el resto de los vecinos sobre el tema la contestación fue " qué más da, ya ha vivido demasiado"

2º el pasado año, una señora minusválida se cayó cuando iba a la furgoneta del panadero a las 10 de la mañana y la encontramos cuando llegamos a las 6 de la tarde.

No se trata de enfrentamientos, se trata de hablar de las dos caras de una misma moneda.

Saludos a todos

Kaken dijo...

Luna, este comentario que amplía, y de que manera, al anterior lo cambia todo...o casi.

Comprendo que a veces no nos mostremos del todo, a mi me ocurre cosntantemente, y asumo que puedo ser mal interpretada.

Ahora que has abierto la puerta un poco más, entiendo lo que piensas dada tu experiencia, muy muy dura, gracias por contar.

En cualquier caso, lo mejor es que ambas versiones sobre cómo se vive lo rural pueden convivir, de las dos se puede aprender y que hablando se entiende la gente.

Un abrazo, Luna.

Elvira dijo...

Luna: entiendo lo de ver las dos caras de la moneda, y siendo tú la luna, ¿cómo no ibas a conocer el lado oscuro de las cosas?

Me parece que no se trata de decidir si el campo es mejor que la ciudad o viceversa (en todas partes cuecen habas), sino de que cada uno encuentre su sitio. Y las vacas pastan muy felices en sus praderas, ¿verdad Chusa?

Besos.

Sra de Zafón dijo...

Para el lado oscuro de la luna:-)

¿Qué me estás contando, Luna?

¿Y???? ¿ y no es muy duro que en un edificio encuentren gente que lleva muerta más de quince días por el olor que sale por debajo de la puerta? ¿? ¿y no es muy duro que lleven a los viejos a los hospitales cuando llegan las vacaciones?
¿ Y lo de los yonkis viviendo dentro de pisos con viejos que secuestran, a los que encierran en su habitación y sólo dejan salir una vez al mes cuando les acompañan, haciéndose pasar por sus sobrinos del alma, a cobrar sus pensiones? ¿Esto no te lo sabes, Luna?...pues te lo cuento yo, que por desgracia me se de estas durezas unas cuantas...

Tus ejemplos sobre lo durísimo del pueblo, siempre que lo compares con la ciudad, no me valen. Porque no me podrás negar que es tan duro morir solo, o que tu familia prefiera tu casa que tu vida, en Callao como en Villacortedeningunlado. ¿y que me dices de morir por un bajón de azúcar, tirado en la calle (la temperatura no me la se) y sola mientras pasan cientos de personas junto a ti?

Tampoco me vale tu certeza sobre quien soluciona problemas...(aquí hasta me da la risa, yo tampoco me enfado... pero las certezas...me dan risa, no lo puedo evitar.)

CERTEZA DE LUNA: "simplemente esa visión es con la que nunca se solucionarán los problemas". (Visión almibarada según ella...)

Y ahora te pregunto:

¿Te parece que perjudico a alguien por que me lleve bien con mis vecinos? ¿Crees que por ofrecernos compañía mutua, u organizarnos para no tener que ir a pedir la citas médicas al ambulata, o informarles de que existe un aparatito que los puede tener conectados las 24 horas con un servicio de atención sanitaria, o ofrecer mi ordenador y mi justita habilidad en él para que puedan comprar todo por internet sin necesidad de bajar a la ciudad si no tien ganas, o por que me queden con los niños las vecinas, o simplemente por poner oreja y café, atento contra la justicia social, o los derechos civiles de alguien? ¿Crees que eso me impide reivindicar lo reivindicable?

Juan si te aburres de nosotras, y dado que Luna no tiene blog ni en su cara oculta, aunque a Kaken "le parezca curioso" (me quedo con todo ya veis...) estoy dispuestísima a abrir una entrada en mi pradera para seguir hablando sin abusar de tu hospitalidad.

Un beso bajando fiebres a dos niños griposos.

Sra de Zafón dijo...

Pensaba escribiros más , a Io decirle que yo también necesito mi tiempo y mi espacio en soledad.
A Juan, Elvira, Kaken quería hablaros un poco más de jardines, de tecnologias y soledad peeeero... ya veis la hora que es y como ya se han quedado dormidos voy a aprovechar yo, que además mañana tengo que ir a trabajar.
Un abrazo de vaca.

Elvira dijo...

Io, guapísima, que no te contesté antes: "Elvira, el día que tenga un jardín, considéralo tuyo, que a mi las plantas se me dan fatal" Mil gracias. Te tomo la palabra :-)

Un abrazo de vaca o de caballo a Chusa y a todos.

(Quiero aclarar que si alguna vez no contesto a alguien es por limitación mía: ante tanto material me suelo centrar en algún punto.)

Elvira dijo...

Hola Kaken. Dices: "Encuentro dos bases a la hora de explicar la soledad no buscada: las expectativas sobrelevadas y la propia estima deteriorada."

De acuerdo, aunque creo que puede haber más motivos. La salud cascada hace un poco más difícil el relacionarse e ir a sitios (no siempre es posible ver a las personas en circunstancias llevaderas para la persona delicada de salud, y lo digo por experiencia, pero ya anticipo que no es un tema del que me apetezca hablar a fondo en los blogs, al menos de momento). Otro motivo: en mi caso, algunos de mis mejores amigos viven lejos de donde yo vivo. Claro que veo a otras personas que quiero mucho y estoy muy feliz por ello, pero a veces echo en falta a esos mejores amigos que viven lejos, con los que tan bien charlo y me comunico. Ayer mismo me llamó un amigo para hablar de un tema muy importante en su vida. Aunque nos veamos poquísimo, me concede el regalo de confiar en mí en los momentos en que necesita una buena amiga.

Adoro a mis amigos y me siento super bien tratada por ellos. Adoro a mi hija y me trata maravillosamente, pero muchos están lejos. Con eso no estoy subvalorando a los seres queridos que están cerca, ¡benditos sean!!!

A veces me pasa como a Io, que prefiero estar sola, me gusta, pero otras veces desearía ver a esas personas que están en la distancia. Besos

Juan dijo...

No teneis que preocuparos. En un debate, sobre todo por Internet, a veces se pueden entender las palabras como un ataque cuando no se pretendía. Yo creo entender a Luna en lo que dice, y es que en todos sitios se cuecen habas.

En Mijas habían unas enemistades enconadas, mucho más enconadas que las que pueden haber en una gran cuidad pues, los protagonistas, viven en un contacto mucho más próximo.

Vivir más en contacto unos con otros hace que las relaciones sean más intensas, para lo bueno y para lo malo. Por supuesto también está la capacidad de empatía y la transigencia para saber aprovechar esa mayor proximidad humana.

Tanto la visión de Chusa como la de Luna son posibles y maran las difeerncis entre el medio rural y el urbano y hay personas que se adaptan mejor a un medio que a otro.

Io, en la entrada hablaba de las personas que se sienten solas.
Otro tema muy diferente es la soledad querida. Yo entiendo perfectamente que tú te consideres una persona solitaria y, a la vez, te relaciones de maravilla y disfrutes e la compañía de los demás. No es para nada incompatible. Muy al contrario. Demuestra que estás muy a gusto contigo misma, que tienes en tí a una magnífica compañera y que nunca estás sola porque te tienes a ti. Pero al estar a gusto con tu soledad eso, quieras que no, se transmite en tus relaciones en un sentido muy positivo. El que se quiere a sí mismo, quiere a los demás de manera mejor (no más pero sí de mejor calidad). No hay más que echar un vistazo a tu blog para darse cuenta que bien manejas la comunicación, se nota que te gusta la gente, que también eres una adicta a la gente.

Elvira: mis mejores amigos también están lejos y toda mi familia. Es curioso que cuando los veo en persona, da la impresión que no ha pasado el tiempo, como si nos vieramos todos los días. Inmediatamente nos ponemos a hablar de cualquier tema. Lo retomamos todo en el mismo punto en que lo dejamos. Supongo que la amistad de verdad no entiende de Kms ni de meses.

Un abrazo a todos. Discupladme que no haya podido en los últimos dos días asomarme por aquí.

Un abrazo

Io dijo...

Caray, Juan, gracias por el diagnóstico. Nunca lo había visto como algo tan posivito, aunque yo me siento muy a gusto, je,je.

Un fuerte abrazo.

Elvira dijo...

Juan: Toda tu familia no está lejos. Creo entender que tu mujer y tus hijos están a tu lado, ¿no? Y ellos son los más importantes.

Exacto, la amistad de verdad no disminuye con la distancia, y cuando te encuentras con ellos, es como si los hubieras visto el día antes.

Pero hay momentos en la vida en que se juntan varias circunstancias: unos seres queridos que han muerto recientemente, otros que están lejos, un bajón de salud, etc. Ahí puede darse una soledad no deseada a ratos. Y no veo en ello ni autoestima deteriorada, ni expectativas exageradamente altas.

Un abrazo

Juan dijo...

Elvira, tienes razón, toda la razón. Hay momentos de soledad no deseada por circunstancias externas desfavorables. Ayuda muchísimo el estar con tu pareja y tus hijos. Cuando mis padres murieron (en sólo cuatro meses se fueron los dos), fue muy triste, pero tuve la inmensa suerte de estar con una salud magnífica y acompañado por mis hijos y mujer, y todo se hizo mucho más llevadero. En otras circunstancias distintas, supongo que me habría afectado mucho más.

Pero eso son bajones ocasionales, normales en todos. Si tú, como adivino, has madurado, eres una persona sensata, equilibrada, que gusta de vivir la vida con pocos miedos y lo mejor controlados posible (todos tenemos alguno), si te gusta la gente porque te gustas tú, seguro que esos baches los superas mucho mejor que otro que no haya conseguido ese clima de armonía interior.

Un abrazo Elvira

Elvira dijo...

Hola Juan: Gracias por tus palabras. INTENTO hacer lo que dices en el segundo párrafo. :-)

Un abrazo.

Juan dijo...

Todos lo intentamos, nunca lo terminamos de conseguir, pero muchos estamos en ello. Es el camino.

Un abrazo Elvira