miércoles, 17 de diciembre de 2008

Miedo, riesgo y competitividad

El miedo se ha apoderado de nuestra sociedad y es el principal artífice de la ansiedad que se ha extendido de forma preocupante en nuestras vidas. Esta ansiedad es una de las principales causas de depresión....una auténtica epidemia en nuestro mundo desarrollado. La ansiedad puede ser causa de multitud de síntomas que pueden hacernos perder calidad de vida: palpitaciones, angustia, asfixia, dolores generalizados, cansancio fácil, insomnio, sensación de paliza matutina, acorchamientos u hormigueos, dolores de cabeza, pérdidas de memoria, opresión en el pecho, estreñimiento, dolores inespecíficos de barriga.......además de las posibles depresiones.

El miedo tiene muchas caras pero, a mi juicio, donde radica fundamentalmente es en la duda. Pero un potenciador del miedo es el afán, imposible, de una vida sin riesgos. Invertimos una enorme cantidad de dinero y energías en conseguir el riesgo 0. Pero, curiosamente, en esta eterna búsqueda del riesgo 0, radica la potenciación de nuestros peores miedos. No hay más que ver como se criaban antes los hijos y como se protejen en la actualidad.

Es el miedo el que impulsa a algunos psicopedagogos a decirnos tranquilamente que los castigos a los niños traumatizan (si a un niño se le niegan los castigos estamos creando seres que no comprenden el término justicia), que la competitividad es mala porque traumatiza (más miedo) cuando, es la competencia, la que más impulsa la cooperación. Cuando se compite se puede perder, pero nos olvidamos que sin derrotas tampoco hay victorias y un mundo sin posibles victorias...es un mundo en el que no quiero vivir. La derrota puede traumatizar a un cobarde (entiéndase no como insulto, sino con persona con mucho miedo no controlado) pero, ¿es esto lo que tenemos que potenciar de nosotros mismos, la cobardía?. El miedo a la derrota nos convierte en esclavos de nosotros mismos. No hay nada más arriesgado que la libertad.

Con esto no quiero decir que la competitividad sea buena en sí misma, en muchos casos nos abruma y hunde, pero achacar a la competitividad todo tipo de males, tampoco. Se debe conseguir un equilibrio, y esto es lo complicado.

Sin riesgos no hay innovación. El que no innova por miedo a fracasar, ya ha fracasado, porque no va a avanzar. Si no vivimos en la prehistoria, si tenemos la Sociedad que tenemos, con sus luces y sombras, no es gracias al temeroso, al que no ha arriesgado, al que no ha competido.

Esto no implica que la seguridad sea mala en sí misma. Es necesario un equilibrio entre riesgo y seguridad. Arriesgar no es ser insensato, sino intentar cosas nuevas sin miedo al cambio.

27 comentarios:

Lenka dijo...

El miedo es (o debería ser) una señal de aviso, una ayuda para la supervivencia. Pero si dejamos que gobierne nuestra vida, mal asunto. Entonces es un lastre.

No se puede negar que somos una cultura del miedo, llevado a todos los ámbitos posibles. Miedo al cambio, al fracaso, a tomar decisiones, a la pérdida, a la soledad, a la enfermedad... todos ellos son lógicos, pero muchas veces nos encontramos con personas absolutamente paralizadas por esa causa. Estancadas o bloqueadas. Personas que parecen pretender un mundo en el que todos los caminos sean de rosas y estén acolchados. Me temo que es poco realista.

Siempre hay pérdidas, fracasos, sufrimientos y dolor. Supongo que depende de nosotros el procurar encararlo de la mejor manera, sacar lo positivo que tiene (el aprendizaje). Pero, como digo siempre, me temo que estamos creando una sociedad un tanto inválida al no dar a las nuevas generaciones las herramientas para lograrlo, al pensar que podemos evitarles todo sufrimiento. Y no se puede, repito, no es realista.

Al final siempre termino con lo mismo, mira que soy pesada!!!!!
Un beso, Juan.

Celadus dijo...

No somos una cultura del miedo, el miedo ha existido siempre, en todas las culturas y en todas las épocas. Quizá en nuestra época resalta más pero no creo que sea porque tengamos más miedos que quienes nos precedieron. Quizá es que ahora tenemos más información y nuestros miedos han cambiado. La "cultura del bienestar" nos invita a ocultar todo lo que no sea bienestar: el sufrimiento, el dolor, la muerte.
En cuanto a la competitividad, como todo en la vida no creo que sea buena ni mala en si misma, todo depende de como la usemos y con que finalidad. No es igual usarla para superarnos a nosotros mismos que usarla para hundir al oponente.
Un saludo.

Sra de Zafón dijo...

"Es el miedo el que impulsa a algunos psicopedagogos a decirnos tranquilamente que los castigos a los niños traumatizan"
¿Tu crees de verdad que es el miedo el que está detrás de estas recomendaciones? :-)
Ha pocas cosas que me resulten más dolorosas, y a las que me es muy difícil asistir con la boca cerrada (en la sociedad de bienestar, porque fuera de ella es evidente que hay dolores mayores) que un niño intentando encontrar límites frente a sus cuidadores y que estos no sean capaces de marcarlos. Un niño sin límites es un niño abandonado, perdido, desatendido...

"...cuando, es la competencia, la que más impulsa la cooperación".

¿La competitividad impulsa a la cooperación? me encantaría que me contases algunos ejemplos, Juan, porque quitando los deportes y las fiestas patronales :-) ( a ver quien trae al pueblo "la mejor" orquesta) no se me ocurre nada más.

Un abrazo muy grande y sin miedo ni competitividad :-)

Juan dijo...

Totalmente de acuerdo Lenka. De pesada nada, tu participación siempre es un lujo.

El miedo ha existido siempre Celadus, por supuesto. Lo llevamos de fábrica. Pero en la actualidad se ha potenciado hasta el histerismo. No hay más que ver ls noticias de alarmas por calor en Agosto, la que hay que montar para volar en avión, la hiperprotección de la infancia. Todas estas cosas no se han dado antes. La era de la información no ha cambiado nuestros medios. Empleada de frma negativa, la información ha sumado miedos a los de antes. Nadie tenía miedo de la Osteoporosis. Ahora, según lapersona que reciba el mensajey según el que emita el mensaje, puede crear alarma.

Totalmente de acuerdo con la competitividad.

Un abrazo Celadus. Que pocote prodigas, sobre todo en tu blog.

Trabajar en equipo en cualquier faceta, Chusa. Un buen Servicio de Reumatología, en donde haya gente competitiva que quiera superarse, colaborará más para que a todos les vaya mejor, se publique y se investigue más y mejores estudios.

No soy un defensor a ultranza de la competitividad. De hecho creo que hay un exceso. Nos hemos pasado. Perotampoco me gusta que se criminalice, porque tiene sus aspectos positivos. Como bien dice Celadus, el afán de superación, por ejemplo, o lo que he escrito en la entrada, dan fé que la competitividad, como cualquier herramienta, si la usas de forma adecuada, puede ser positiva.

Me da laimpresión que el miedo es una de las causas, no la única de la hiperprotección, del no castigar....supone fragilidad del niño.

Que razón tienes: un niño sin límites es un niño huérfano.

Un abrazo a ambos. Muchas gracias.

Sra de Zafón dijo...

Trabajar en equipo, el afán de superación, el hambre de conociemiento y a la ilusión para encontrarlos yo no le llamaría competitividad, pero si tú se lo llamas a eso...bendita competitividad, ¿o hablamos de otra cosa? Es que aún no me ha quedado muy claro...lo siento:-)

Naturalmente dijo...

Hay métodos naturales para ayudar a conquistar el miedo, timidez social y las preocupaciones, especialmente ésas experimentados durante el susto de hablar o antes de un acontecimiento de discurso público. Identificando los factores que contribuyen al miedo y los que disminuyan el miedo es muy importante. Considere un remedio natural seguro, no adictivo, conteniendo ingredientes homeopáticos seleccionados especialmente para relevar temporalmente el miedo, la ansiedad, el nerviosismo y la timidez relacionados con las situaciones sociales como el discurso en público.

Celadus dijo...

El miedo se ha potenciado siempre, insisto, porque al poder siempre le ha interesado tener súbditos o ciudadanos temerosos, que necesiten de papá estado y estén dispuestos a hacer lo que haga falta para que los que mandan les protejan del peligro. Lo que ocurre, vuelvo a insistir, es que hoy la información es mucho mayor que antes y las comunicaciones también, y la llamada "globalización" (tengo que hablar de ello en mi blog)también hace que el miedo y sus objetos se contagien de una cultura a otra. Si antes nadie temía a la osteoporosis es porque nadie sabía que puñetas era la osteoporosis. Hoy, cualquiera entra en internet o ve un programa en la tele y recibe información de todo pelaje y condición, mucha de ella mala. Pero antes se temía a la lepra, o a los endemoniados (epilepsia) porque era lo que se "conocía".
En cuanto a lo de subir a un avión, repito que desde el poder se fomenta el miedo porque le interesa. Hoy todo es a lo grande. No creo que haya más miedo. Solo hemos abierto el abanico y ahora los objetos de nuestro miedo son más amplios.
P.D. Si me prodigo poco es porque últimamente el ordenador y yo no nos vemos mucho las caras y al ritmo frenético al que llevais vuestros blogs apenas me da tiempo a leer las entradas.
Un abrazo.

Luna dijo...

Celadus ¿Que tiene que ver el estado con el miedo a los aviones?
Si tienes una buena explicación, me encantaria conocerla, así tendría a quien echar la culpa cuando tengo que hacer viajes largos...
Juan, estás - a mi entender- generalizando.

La competitividad no es mala, trepar a costa de otros, si lo es, aunque el trepa no lo reconocerá nunca, dirá que es competitivo.

Estoy casi segura que se nace o no competitivo. Lo demás es exógeno, la presión la ofrecen los demás.

No innovar, no quiere decir fracaso siempre, a veces tambien sensatez y la sentatez también es equilibrio.

Claro todo lo que digo es desde mi cristal.

Un abrazo a todos

Celadus dijo...

"Celadus ¿Que tiene que ver el estado con el miedo a los aviones?
Si tienes una buena explicación, me encantaria conocerla, así tendría a quien echar la culpa cuando tengo que hacer viajes largos..."

No hablamos del miedo a volar, Luna, sino de los controles de seguridad en los aeropuertos por miedo a los atentados. Respondía a una frase anterior de Juan.

Kaken dijo...

"Arriesgar no es ser insensato, sino intentar cosas nuevas sin miedo al cambio."

Es curioso, cada vez que oigo la palabra "insensato", me viene a la mente inmediatamente la escena de ESDLA en la que Gandalf, pendiente por el hilo de sus manos de un precipicio, grita:"¡corred, insensatos¡¡"

Y ahora entiendo porqué me llamaba la atención tan profundamente esa escena como para que haya creado en mi mente una asociación directa entre la palabra insensato y el poder del miedo.

Los demás, La Compañía, observaban a Gandalf paralizados por el miedo a perderle, sin usar su sensatez para correr y huir del peligro. No recuerdo ahora quién fué el primero en movilizarse, no me extrañaría que Aragorn...

Efectivamente el miedo paraliza, es una verdadera insensatez si pensamos en ello. Pero existe y es así.
Otro tema interesantísimo sería analizar que tipos de respuestas podemos darle al miedo para superarlo (aunque primero hay que saber localizarlo, no siempre es fácil).

Comprendo las dudas de Chusa, Juan, con respecto a tus afirmaciones sobre la competitividad.

Yo distingo la posibilidad de cada individuo para ser competente con respecto a sus capacidades personales y la competitividad como factor de comparación y "reto-carrera" respecto de los demás.

Puede que a algunas personas les haya sido útil en la vida superarse compitiendo con otros, pero no deja de ser un grave peligro al exponerse a la comparación que ello conlleva.

Y tema distinto es que, hoy día se haya intentado igualar en todo a todos, ignorando las competencias o capacidades de cada cual, sin ir más lejos, en materia educativa, en la que, merced a las últimas leyes sobre educación, se intentó anular las diferencias entre alumnos, lo que provocó que se asfixiara a los más capaces (o competentes)Y ello en base a no "traumatizar" y no "discriminar".

Ha habido tanto miedo a la discriminación que hemos olvidado su verdadero significado y se ha creado una realidad bastante injusta y poco práctica en torno a la educación de cada individuo, bajando el rasero hasta donde llegan los menos "dotados" (que por supuesto merecen atención a sus necesidades).

Lenka, te leo y no te reconozco...has expuesto sintéticamente un tema perfectamente estructurado, redondo y distinto a otros post...mi enhorabuena, que flexible es tu mente y qué rápido aprendes.
Y conste que tu otra manera de expresarte me parece igual de válida que esta y la disfruto casi más. Pero me ha impresionado el cambio.

Celadus, a ti no te digo nada, simplemente te propongo un intercambio de cerebros..hace? ;-)

Un bes a todos.

Kaken dijo...

Ups, Celadus, Luna, se ve que escribimos a la vez, no vi vuestros comentarios, sorry.

Elvira Coderch dijo...

"el afán, imposible, de una vida sin riesgos..." Totalmente de acuerdo. Como dice el refrán: el que nada arriesga, nada gana. Si no te atreves a hacer lo que realmente te gusta, te motiva o te importa por miedo a lo que pueda pasar, no es que estés "a salvo", lo que estás es medio muerto. Eso no es vida. Vivir es arriesgado, y tener valor es asumir los riesgos de las cosas que realmente valen la pena. La prudencia, en cambio, sería evitar riesgos innecesarios, ¿no? Se trata de conseguir ese equilibrio que propones, Juan.

Besos, queridos contertulianos. Un abrazo, anfitrión.

Luna dijo...

Lo siento Celadus, había leido mal, no he querido molestarte.

Felices sueños

Kaken dijo...

Querida Luna, me atrevo a garantizarte que Celadus no se habrá molestado en absoluto a la vez que le ruego a él me disculpe por esta intromisión que espero entienda...
Luna, me gustaría ser capaz de trasladarte mi aprendizaje para no sentirnos aludidos ni heridos por comentarios ajenos...es complicado, pero espero verte a menudo y seguir creciendo juntos.
Un bes.

Io dijo...

Hola Juan, y buenas noches a todos!

Estoy de acuerdo con Lenka, somos una cultura del miedo, y también con Celadus, tenemos información suficiente como para morirnos de miedo, y, desde luego, al poder siempre le interesa que seamos prisioneros del miedo.

Pero ¿No creéis que estamos educando para eso? Vivimos en un estado de bienestar en el que se nos da todo por principio, papá estado se ocupa de que no nos falte de nada (haciendo el doble juego, te amedrento y luego te salvo), no recibimos preparación para asumir reveses, no enseñamos a nuestros hijos a desarrollar recursos propios para enfrentarse a la adversidad. Confiamos demasiado en el sistema, y si algo sale mal, malogramos nuestra capacidad de reacción poniéndola en manos de un psicólogo.

En un tiempo no muy lejano los niños eran instruidos por sus mayores para afrontar la vida con entereza, y al día de hoy eso sigue sucediendo en países desfavorecidos. Conozco a rusos, ucranianos, kosovares, mauritanos, senegaleses, nigerianos, cuando llegan aquí y observan nuestros miedos se parten de risa. Ellos están acostumbrados a salir adelante en situaciones desesperadas y han desarrollado armas muy poderosas, creo que jamás los veré acudiendo a un psicólogo.

Nosotros tenemos la suerte de vivir en una sociedad más desarrollada, pero estamos cometiendo el error de educar a nuestros hijos para esta sociedad, dando por sentado que si se acogen al sistema jamás tendrán nada que temer, y les hacemos débiles, les privamos de recursos importantísimos, como la fortaleza y la templanza. Nosotros mismos somos débiles, prueba de ello es que a raíz de la crisis los psicólogos se están poniendo las botas.

Estoy de acuerdo con la Sra. de Zafón, y también con Luna, se nace o no competitivo. Yo debí nacer no competitiva, porque mi único rival he sido yo misma. Estoy de acuerdo con Kaken, esa estúpida idea de anular las diferencias entre alumnos es un atentado contra la naturaleza individual de la persona. (Kaken, el momento Gandalf te ha quedado genial, ja,ja,ja).

Elvira, vivir es arriesgado, siempre, y hay que asumir riesgos razonables para lanzarse a la vida, porque, como dices, si no eres capaz de dar un salto en el vacío de vez en cuando, es que estás muerto.

Juan, enhorabuena otra vez. Siempre me obligas a estrujarme el cerebro, y siempre en buena compañía.

Un abrazo.

Rose dijo...

¿Dónde estaría el límite entre el miedo y la prudencia? Me viene a la mente el caso de unos padres, allegados a mí, que manifiestan continuamente su temor a que a sus hijas pueda pasarles algo, a que alguién pueda hacerles daño, a que alguién pueda abusar sexualmente de ellas (de hecho, en cierto modo se escandalizan porque en la guardería de Ir. uno se los cuidadores sea hombre), miedo a que por jugar con ciertos niños se vuelvan delincuentes, a que desde la escuela les inculquen ideas contrarias a las suyas, a que ver ciertas escenas en la televisión les traumatice. Y en cambio, recuerdo un día en que la primera de sus hijas, de año y medio, se había quedado dormida en la calle, sentada en su sillita de paseo. Querían regresar a casa, y para ello tenían que montar en coche, y para que la niña no se despertase, plegaron las ruedas de la silla, y metieron a la niña en el maletero, así, tal cual. "Total, si vivimos a cinco minutos, no va a pasar nada". Aunque sí mostraron cierta preocupación "Mira que si encontramos un control, nos paran, y nos hacen abrir el maletero, jejeje...". Sí mostraron miedo, miedo a la autoridad, miedo a una multa, pero no prudencia por la seguridad de su hija.
En cuando a la competitividad... hmmmm.... creo que lo que nos puede, o quizá debería decir nos debe, llevar a avanzar, es la competencia, el afan de superación personal, el "quiero ser mejor", y no la competitividad, el afán de superar a otro, el "quiero ser mejor que...". El querer superar a otro puede llevarnos a grandes logros, pero el querer superarnos a nosotros mismos puedo llevarnos a los mismos logros, y además nos hará más felices, supongo... Aunque quizá pienso así porque no soy nada competitiva...

Juan dijo...

Por supuesto Chusa, me refiero a la competitividad que nos hace progresar, mejorar, ofrecer un mejor servicio a los demás. No a la que compara, no a la que hay que vencer. Al que mejor hace las cosas, al que más se esfuerza, e innova, al que mejor servicio da, la sociedad le debe compensar más, que al que hace lo contrario.

Por supuesto que no innovar no es fracaso Luna, pero hacerlo es un plus. El riesgo, como todo, tiene que tener su punto medio.

Un abrazo a los tres.

Celadus: es que estamos de aceurdo. No he entrado a decir los moivos por el que hay más miedo. la información es buena, pero la que se da bien, no la que alerta por cualquier chorrada. Ese exceso de mala información consigue alertar a personas más susceptibles. También el riego 0 tiene mucho que ver.

Luna, efectivamente estoy generalizando. Con entradas resumidas no se puede hacer otra cosa. Estoy de acierdo en tu planetamiento de competitividad negativa o positiva. Es lo que yo defiendo.

¿Se nace competitivo?. Es posible que los genes tengan algo que ver, pero no creo que sea la condición única. Una determinada educación y un cierto entorno, probablemente sean más importantes.

Lenka dijo...

A mí no me cabe duda de que el miedo nos sea prácticamente innato. Tememos a lo desconocido desde siempre, y siempre abrá cosas desconocidas, o, si queréis, cosas que no podemos controlar. Quizá sea eso lo que nos atormente: la falta de control. Nos estaremos volviendo demasiado controladores?

Hace muchos años, ciertas variables se achacaban al destino, al azar, a la voluntad de dios. Quizá la gente no era más dura, sino más resignada. No sabría decirlo. Ahora tenemos otros "culpables". La enfermedad no es cosa de Dios, sino de la genética o de un bichito. Es curioso, porque tenemos más medios para combatirlo (en principio parece más fácil matar a un bicho que torcer una voluntad divina, no??) pero parecemos más asustados, menos resignados.

Ojo, la falta de resignación me parece bien, es positivo querer combatir el sufrimiento. Pero no sé si lo hacemos bien. Queremos estar sanos, pero comemos fatal, fumamos, dormimos poco, bebemos mucho, somos imprudentes en la carretera, con nuestras relaciones sexuales, parecemos temer más a que nos pillen en falta que a los verdaderos riesgos... es llamativo.

Somos una cultura extrañísima que aboga por el Carpe Diem pero se muere de miedo. No es muy incoherente?? Tememos, por ejemplo (y es lógico) a la enfermedad y la muerte, pero parecemos querer combatirlas machacándonos con dietas, usando potingues, pastillas mágicas y estirándonos la piel. Es como si nos preocupara más parecer que ser. No importa ser viejo si no lo pareces. Mejor una pastilla mágica que nos mejore el cutis a dejar de intoxicarlo con nicotina, por ejemplo. Miedosos y perezosos!!!

Por otro lado, el miedo es muy útil para el consumo, obvio. No sólo para el culto al cuerpo, o las cosas, digamos, superficiales. Pensad en los fármacos. En la cantidad de trastornos de conducta, personalidad y demás que son inventos recientes (con su correspondiente medicación) Queremos soluciones fáciles.

Por cierto, Rose, la historia de la niña en el maletero es tremenda. Por desgracia, conozco muchos casos de padres que llenan el cuarto de los niños de humidificadores, o les hacen beber sólo agua embotellada... pero luego no les compran la silla para el coche porque es cara. Otra incoherencia, me temo.

Buf, creo que el tema da para mucho más de lo que parecía. Seguiré pensando en ello.

Juan dijo...

Kaken, de acuerdo con lo que dices. Lo justo no es tratar y premiar a todos por igual. Lo justo es que todos tengan las mismas posibilidades, pero el que mejor servicio presta, el que más se esfuerza, debe ser recompensado de acuerdo a ese plus que ofrece.

Efectivamente Elvira: equilibrio entre riesgo y prudencia. Casi siempre los extremos son malos.

Io: El Papá Estado lo tiene que solucionar todo. Cada vez somos menos responsables....y esa responabilidad se la hemos traspasado a la Sociedad, lo que a su vez nos hace más dependientes.

El Estado del bienestar tiene muchos puntos positivos, pero la protección excesiva es dañina, tanto a nivel familiar como a nivel social. Nos hace más frágiles (¿te suena Elvira?, por ese traspaso de responsabilidad que comentaba antes.

Vaya Rose, mucho miedo a que otros le hagan algo a mi hija, pero yo le puedo hacer cualquier disparate. Qué dislate.
Rose ¿estás segura que no eres competitiva?. Me da la impresión que sí, que eres una mujer que lucha por ser mejor cada día. Que trata de desarrollar sus competencias al máximo, pero que no se compara con nadie. Eso para mí es ser competitiva de forfma sana.

Un abrazo a todos, compañeros.

Celadus dijo...

Lenka escribió: "Es como si nos preocupara más parecer que ser."

No es que sea "como si", es que preocupa más el parecer que el ser. Pero eso tampoco es una novedad, gemela.
Estoy completamente de acuerdo en lo de nuestra incoherencia respecto a la enfermedad y la muerte y el modo de vida que llevamos. supongo que la base de todo es que no asumimos nuestras responsabilidades, aunque aparentemos hacerlo y nos subamos por las paredes si alguien se atreve a decirnos que no lo hacemos. Pero eso daría para otro post, jeje.

Juan dijo...

Pues ánimo Celadus. ¡Queremos un post tuyo¡ y el tema de la responabilidad, es apetitoso. palante con él. Un abrazo.

Luna dijo...

Es curioso...
Acabo de leer el tema de Cristobal, el cabrero y todo lo escrito por los que sabemos leer, me parece superfluo.
¿Qué haría con sus miedos un niño de 10 años en el monte?
Es un articulo realmente emotivo.

Elvira Coderch dijo...

Hay tanta información interesante aquí que contesto a trozos:

"Un niño sin límites es un niño abandonado, perdido, desatendido..." Totalmente de acuerdo, Sra. de Zafón. Y lo mismo digo respecto a los adolescentes, que durante 27 años he tratado a diario. Algunos al final te agradecen que pongas límites; a veces los más "trasto" son los que mejor reaccionan, curiosamente. Besos.

Juan dijo...

Estos últimos días he estado muy ocupado, con cólicos, cenas de navidad, respuestas a Amanda, que la muy puñetera me hace pensar un montón. Pero.....¡¡¡¡estoy de vacaciones¡¡¡. La que os espera.

Por cierto, menudo placer dejaros el apartamento. Lo cuidais muy bien. Sois maravillosos.

Un abrazo a todos......hasta un beso, hala.

Sra de Zafón dijo...

Elvira aprovechando la hospitalidad de nuestro anfitrión (ohhhh como duelen la i cuando tienes cortado el dedo corazón ohhhh) te cuetno que en mi experiencia con niños "desantendidos" siempre he visto como recibían mis límites como verdaderos abrazos. Siempre.

un abrazo.

Juan dijo...

Para tener límites en la vida adulta, que tan necesarios son, se necesita de un aprendizaje previo. Los límites nos dan seguridad, siempre que sean flexibles y sobre todos con libertad, no impulsados por los dogmas o por los miedos.

Un abrazo Chusa y Elvira. Creo que podeis transmitirnos muchas de vuestras experiencias con los niños.

Elvira Coderch dijo...

Totalmente de acuerdo, Chusa y Juan. Y un beso para Io, que no te dije nada antes. Un lujo que nos hagas sentir tan a gusto en tu casa, Juan. Besos.