jueves, 4 de diciembre de 2008

¿Por qué no aplicamos el sentido común?

La mayoría sabemos la teoría. Conocemos lo que tiene que hacer o pensar un amigo cuando tiene un problema, lo vemos clarísimo y, generalmente, damos buenos consejos. Sin embargo, cuando somos nosotros los que tenemos esa misma dificultad, casi nunca aplicamos la magnífica recomendación que hemos dado. Solemos tener mucho sentido común para ver las soluciones a los apuros de los demás y muy poco para resolver nuestros conflictos.

Puede ser debido a que, en la resolución de nuestros aprietos, los sentimientos tienen un papel principal en la toma de decisiones mientras que la lógica brilla en las recomendaciones que les damos a otros.

Me imagino que hay muchas maneras de conseguir que nuestro sentido común sea el guía en todas nuestras acciones. El control de nuestras emociones es, posiblemente, el factor clave. Pero ¿cómo se logra eso? Cuando leo mis reflexiones en este blog, o hablo con amigos o pacientes y les doy mi punto de vista, muchas veces pasa lo mismo: eso es verdad, pero ¿cómo se hace para adquirir esas habilidades? ¿Cómo se supera el miedo?. ¿Cómo puedo ocuparme sin preocuparme? ¿Cómo evito el stress? De qué forma me puedo querer más?.

Hoy voy a contaros como lo he conseguido yo. Todo lo que escribo y escribiré en este blog, no son sólo mis pensamientos. Es así exactamente como vivo (con algunos altibajos de vez en cuando). Ha sido mi manera, que no es la única ni mucho menos, pero es la que conozco mejor. Es muy complicado de describir y quizás, quién no lo haya hecho nunca puede no entender nada.

Lo que voy a relataros algunos lo llaman meditación o Zen o no sé cuantos nombres más. Pero no tengo ni idea de estos conceptos porque nunca he leído de estos temas. Yo les he adjudicado otros nombres y, hasta hace poco, pensaba que todo el mundo lo hacía.

Irme por los cerros de Úbeda

Consiste en dejar que cualquier pensamiento o imagen venga pero sin retenerlos. Tienen que fluir solos y tú ser un mero espectador de la “película” que pasa ante ti. No se debe hacer ningún esfuerzo mental para comprender lo que está aconteciendo en tu cerebro, si lo haces, deja de manar. Tampoco se puede retener, se van y vuelven otros. Tampoco puedes hacer el esfuerzo de que vengan, son ellos los que acuden.

Lo aprendí a hacer en la infancia. La lavadora de mi casa, una antigua que no era automática, abierta por arriba, hacía un ruido monótono, siempre el mismo, compuesto por el funcionamiento del motor y el movimiento del agua, mezclado con el olor del detergente. Me sentaba al lado o, mejor aún abrazaba la boca de la lavadora y metía la cabeza en medio de los brazos contemplando el movimiento de la colada. Mi madre sospechaba, no sin razón, que su hijo estaba un poco majara. Podía estar así la hora larga que tardaba un lavado y podía repetir varios lavados en un mismo día. Al principio fallaba mucho, pero al final fui un experto en irme por los cerros de Úbeda.

Cuando termino de hacerlo, estoy totalmente relajado y con una paz increíble, muy superior a una sesión extra de sauna, spa y masajes juntas…..y gratis….y cuando quieras.

Actualmente soy capaz de conseguirlo cuando quiero y donde quiero, pero en mi sofá o al lado del lavavajillas (que el pobre, desgraciadamente, es muy silencioso) son mis sitios preferidos.

Estado de hipersensibilidad sensorial

Se puede hacer junto con el anterior, de hecho se parece bastante, pero yo lo distingo porque lo suelo hacer en momentos diferentes. Si con el sistema anterior, lo que más abro es el cerebro a pensamientos o imágenes que vuelan sin interceptarlos, aquí abro los cinco sentidos para que mi sensibilidad se amplifique. Abro mi piel para sentir el viento sin fijarme en ninguna parte concreta de mi cuerpo, a la vez que uso el oído para oir todo, absolutamente todo lo que hay a mi alrededor, sin focalizarlo en ningún sonido concreto. Abro las fosas nasales para que penetren todos los olores, pero no los intento reconocer, simplemente los siento. En ningún momento pienso en lo que estoy percibiendo porque, si lo hago, termina la hipersensibilidad. Los ojos, al principio, los cerraba porque, cuando los abría, tomaban el mando de este mundo extrasensorial, pero ya he aprendido a usarlos, aunque me costó mucho trabajo. La clave está en fijarlos en un punto hasta que lo que percibes no signifique para ti nada más que colores y formas y, después, pasearlos por todos los sitios, muy lentamente dejándote llevar por lo que ves SIN MIRAR y sin pensar o dar nombres a lo que ves.

Mi sitio preferido para entrar en este estado es la Naturaleza, ya sean montañas, mares, ríos, bosques o parques. En los primeros tiempos sólo era capaz de hacerlo sentado o tumbado. Ahora lo consigo estando de pie o andando. Nunca lo he hecho en bicicleta o coche porque me podría matar.

El resultado que obtengo es un estado de exaltación casi mística. Otorga una alegría muy especial que no consiste en dar botes ni chillar, sino en un estado de júbilo muy pacífico, que te deja los músculos y las articulaciones muy relajadas. Si estás sufriendo dolor por alguna causa, desaparece mientras estás en este trance y cuando vuelves duele mucho menos.

Dejar la mente en blanco

Se puede hacer a la vez que los dos anteriores, pero yo lo hago para conseguir dormir como un lirón. Lo primero a tener en cuenta es que tienes que tener sueño. Mi técnica en este caso no es abrir el cerebro o los órganos de los sentidos hacia el exterior, sino hacia tu propio cuerpo. Comienzo haciendo consciente mi respiración. Siento como el aire recorre mi tráquea, bronquios y expande los pulmones y como vuelve a salir lentamente hacia mi boca. La respiración se hace más lenta, los latidos también. Sientes los dedos gordos de los pies, luego el resto de los dedos y, conforme centras tu atención en ellos, los vas relajando, sigues subiendo hacia arriba empleando la misma técnica: fijarse y relajarlos. Tarsos, tobillos, piernas, rodillas…..hasta donde llegues porque, normalmente, te duermes antes. No puedes subir de nivel mientras no eres plenamente consciente de esa parte del cuerpo y no la tienes relajada por completo. Ni que decir tiene que como haya algún pensamiento del tipo: “a ver si me duermo que mañana tengo mucho trabajo y necesito descansar”, no vas a conseguirlo ni borracho. El pensamiento SOLO puede estar dirigido a las distintas partes del cuerpo en que fijas la atención, en ninguna otra cosa.

Con esta técnica no sólo se consigue dormir. También se puede emplear simplemente para relajarte. Es la más fácil de adquirir pero los resultados con las otras son mejores.

Transformarte

Es la más complicada de practicar y la más difícil de explicar pero de la que se obtienen los mejores frutos.

Consiste en sentirte otra cosa. Habitualmente lo realizo con árboles, pero se puede hacer con cualquier cosa. Miro al árbol y entro literalmente dentro de él y mi piel se convierte en su tronco, siento cada hoja, cada rama, como me muevo al compás del viento, como el pájaro se posa en mis ramas, la humedad de mis raíces que suben en forma de savia para nutrir hasta el último rincón de mi esqueleto. Llegas a abandonar por completo tu cuerpo hasta el punto que eres capaz de contemplarte a ti mismo allá abajo sentado.

Se necesita un grado de concentración muy alta y un abandono total de todas las sensaciones corporales para sentir otras distintas a las que te suceden en ese momento. Pero consigue un resultado increíble: además de la relajación y la paz, un grado de unión con el entorno difícil de explicar con palabras.

Estas técnicas no se consiguen dominar de un día para otro. Requieren de un entrenamiento paciente y constante, pero todos estamos capacitados para conseguir realizarlas. Muchos se han ido al Tibet para aprender. No creo que sea necesario. Tu solo eres capaz pero, si tienes a alguien que te enseñe, supongo que se conseguirá de forma más fácil y eficaz.

Tengo entendido que practicando determinadas técnicas como el Chikun o Taichi entre otras CON VERDADEROS MAESTROS y no con gente que sólo sabe hacer los movimientos, ayuda mucho.

Llegareis a un estado de equilibrio y armonía interior y con el entorno que os ayudará en todas las facetas de vuestra vida. El sentido común se hará dueño, no sólo de vuestros pensamientos, sino también de vuestras acciones.

Palabrita del niño Jesús que no estoy loco.

21 comentarios:

Io dijo...

Qué información más valiosa!!!

He practicado algunas de estas técnicas en mayor o menor medida.

Tengo mucha facilidad para abstraerme. Incluso en movimiento. De hecho, mucha gente se enfada conmigo porque no les saludo por la calle, pero es que ni les veo.

Para la relajación, imagino mi cuerpo lleno de diminutos enanitos que me golpean con diminutos martillos, y los voy echando fuera poco a poco, de los pies a la cabeza. (Esto lo leí o escuché en alguna parte. Da muy buen resultado) Al mismo tiempo me repito, suelta, suelta, suelta, mientras voy "soltando" los músculos.

Pero lo que me ha parecido fascinante es la transformación. Nunca lo había oído, y la idea me ha seducido de inmediato.

En cuanto pasen estos días de boda y nervios, me pongo a ello.

¡Qué bien, Juan, yo tampoco estoy loca!

Gracias por pasar información privilegiada.

Un millón de besos.

Juan dijo...

Jajajajaja, io, que me ha gustado lo de los enanitos y sus martillos. Genial.

Más que información privilegiada me da la impresión de que he contado lo que muchos viven pero no se atreven a decirlo en público. O bien que se experimenta, pero se deecha y no se profundiza.

Me he reido mucho con tus enanitos, jajajajaja, sólo por este rato de buen humor ha merecido la pena el esfuerzo. Muchas gracias.

Un abrazo

Rose dijo...

¿¡Locos!?
A mí no me parecéis locos en absoluto. Me han encantado vuestras técnicas. Supongo que cada uno tenemos las nuestras. A mí siempre me ha relajado enormemente el tic-tac de los relojes. De hecho, siempre dormí con uno de aquellos despertadores de cuerda, tic-tac tic-tac tic-tac tic-tac... que al sonar por las mañanas hacía Ttrrrrrrrrrrrrrr. Era el mejor. Desgraciadamente, Ro. no los soporta. Afortunadamente, no tengo problemas para dormir, pero a veces echo de menos el acompañamiento del tic-tac. Mi despertador de cuerda azul, nos sigue acompañando, mudo, desde un estante en la cocina.
Buen día.

Celadus dijo...

Juan, estás como una auténtica regadera!:P jajajajajaja. Una exposición magnífica, muchas gracias por los detalles. Lo más sorprendente es que hayas lñlegado a desarrollar esas técnicas por ti mismo, sin leer u oir a otros sobre el tema. Ya te dije que eres un maestro, la principal prueba de ello es que lo niegas ;).
Un abrazo de árbol.

Juan dijo...

Pues sí, Rose, cada uno me imagino que tendrá sus propias técnicas. Los relojes antiguos de pie con el péndulo oscilando siempre me han fascinado y me quedaría horas escuchando.

Celadus, cuando la necesidad apremia se consiguen cosas que parecen imposible. Como sabes, todo esto lo desarrollé ante una inmensa soledad y falta de autoestima. Era escapar del mundo de las personas para refugiarme en el mundo de la naturaleza, que no me podía hacer daño.

Para aprender sólo hace falta probar. La técnica de lo intento, fallo, lo vuelvo a intentar y vuelvo a fallar hasta que una vez lo consigues y lo potencias.

Cuando sólo ves vacío a tu alrededor, tienes todo el tiempo del mundo para:

a) castigarte o
b) experimentar cosas nuevas.

Afortunadamente, me decidí por la segunda opción y me ha servido para el resto de mi vida.

No he aprendido de otras formas porque la mía se adecuaba más a mí mismo, pero sin duda deben ser muy eficaces y nunca es tarde para aprenderlas y aplicarlas. Además, conforme las aplicas, la vas perfeccionando.

Un abrazo.

Celadus dijo...

Siempre he dicho y sentido que si existe algo a lo que podamos llamar Dios se encuentra y se percibe en lña naturaleza. Al menos esa es mi experiencia.

Juan dijo...

Joder Celadus, a mí me pasa igual. Como sabes soy ateíllo, pero es en la Naturaleza cuando siento un éxtasis similar a lo que describen los místicos, cuando parece que existe algo más. No me pasa lo mismo en contacto con las personas.

Un abrazo

Io dijo...

Ja,ja,ja,ja,ja

Celebro que te hayan gustado mis enanitos...

Kaken dijo...

Os podeis reir si quereis, jejee, yo de peque me abrazaba a los árboles¡¡

Es una pena que el entorno no acompañe y ciegue muchas veces prácticas "raras" cuando somos niños.

Un bes

Juan dijo...

Yo siempre lo he ocultado Kaken. Hasta hace pocas semanas, tú eras la única persona que conocía esta faceta.

Un besito

Lenka dijo...

Es curiosísimo. Por algo siempre he dicho que ser ateo no tiene nada que ver con carecer de espiritualidad. Yo no soy una persona religiosa, pero me considero muy espiritual. Y, como decís, no hay nada que eleve más a uno que la comunión con la naturaleza. Nada se puede comparar a acariciar el agua de un río, o un árbol, o una piedra.

Juan, me sorprende sobre manera reconocer muchas de tus técnicas. Desde muy niña he tenido la capacidad de abstraerme por completo y, o bien dejar pasar imágenes por mi cerebro (no os riáis, yo lo llamaba "el cine loco") o al contrario, poniéndolo en blanco totalmente, aunque reconozco que esto último siempre me resultó más difícil. También me dejaba llevar muchas veces por eso de pasear la mirada sin ton ni son. Y era (y soy) una auténtica experta en "borrar las cosas". Fijaba la vista en un punto hasta desdibujarlo. Luego podía mirar las cosas viendo sólo borrones, colores, líneas. A lo mejor me ayudaba el ser tan miope, pero incluso podía hacerlo con las lentillas y también ahora que estoy operada.

Me encanta sentarme en un acantilado y sentir el viento, el mar, los olores, los sonidos. Puedo estar horas así. Los bosques también son maravillosos para abstraerse. Me encanta tumbarme en la cama, cerrar los ojos y no hacer nada, sólo respirar y relajar mi cuerpo. Me gusta imaginar que floto. Y hacer pequeñas magias, o visualizaciones. Cuando de niña me enteré de la enfermedad de mi abuelo, le pregunté a mi madre dónde estaba su órgano enfermo, lo que le dolía. Jugaba a imaginar a mi abuelo por dentro mientras unos bichitos lo limpiaban de los bichos malos (como en aquella serie del cuerpo humano) y también me imaginaba a mí misma enviándole luz a mi abuelo. Es algo que sigo haciendo siempre que alguien cercano está enfermo o triste por algo.

Me gusta imaginar a las personas que sufren dentro de pirámides de luz. La pirámide siempre me ha parecido un símbolo muy poderoso, protector quizá. Y una de mis visualizaciones favoritas es imaginar la oscuridad total, luego una semilla, de ahí una planta y luego una vorágine total de bosques, selvas, árboles, animales, agua, estrellas, todo.

Son cosas que me ayudan a relajarme y a imaginar que envío buenas vibraciones. Me gusta hacer todo eso en silencio total, o escuchando música clásica, según el momento.

Para dormir suelo hacer esas cosas también. Pero, curiosamente, nunca he vuelto a sentirme tan relajada y agusto como cuando oía a mi abuela rezando el rosario cuando yo era niña. Aquel bsbsbsbssssbsbsbsbsbs me acariciaba los oídos de un modo único.

Nunca he leído sobre técnicas de relajación, ni sobre meditación. Pero creo firmemente que cada cual puede encontrar las suyas y que no es necesaria una disciplina concreta. En ciertos campos no creo en los dogmas, no siempre lo válido para unos funciona para otros. Por eso creo que cada cual debe encontrar sus maneras de abstraerse, de desconectar con el mundo, de aliviar el estrés, o el dolor, de equilibrarse.

Muy buena entrada, Juan.

Sra de Zafón dijo...

Ahora ya sé que notaba en tu manera de escribir sobre sentimientos y naturaleza...

Una entrada preciosa, pero gracias a ti y a tus visitantes he descubierto que no soy nada original ingeniándomelas para estar conmigo. :-)

Es lo mismo, pero con diferentes estilos, yo por ejemplo fabrico jardines y bosques dentro de mí desde niña, los lleno de maravillosas plantas, flores y enredaderas, de increíbles mariposas y hermosísimos pájaros. Todo muy, muy exuberante y tropical, muy de Salgari y Verne. Cuando de pequeña estaba triste llegué a aprender a llorar sobre ellos sin que nadie se enterara y sentía como llorando hacia dentro mis flores se hacían más bellas. Por aquella época me sirvió de mucho para no dejarme aplastar por la fealdad que reconocía en el comportamiento de quien tenía que educarme.
Iba por el mundo sintiendo que dentro llevaba un jardín precioso, y cuando el mundo no me apetecía me volvía pequeñita y entraba a él, incluso tenía visitas...¡Que ilusión recordarlo!
Cuando llegué a Galicia sentí que la piel se me desplegaba, que el olfato y el oído se amplificaban hasta cotas insospechadas, que la caricia salada de la brisa era mi amiga. Ahora además de mi jardín tropical tengo uno atlántico, lleno de musgos, enredaderas, helechos, y espuma de mar.
Lo soñaba desde pequeña pero hasta los 23 años no me ateví a intentar hacerlo realidad.
Ahora mismo me daría mucha pena vivir en una ciudad, pero si no me quedase más remedio me haría unas cuantas podas y arreglos florales :-)


¡Qué bonito es tu blog!

Un abrazo.

Rogorn dijo...

Nah, pensar está sobrevalorado. Pensad menos y seréis más felices.

¡Y escribe menos, que no hay quien te siga, jeje!

Ina dijo...

Jajaja, me han encantado vuestras técnicas. Las probaré todas, prometido.

Yo para abstraerme suelo "deconstruir" palabras. "Tómese una palabra de tres o más sílabas y repítase mentalmente hasta que pierda todo su significado." (Viene siendo como un centrifugado literario). La atención se vuelve sobre esa pérdida de significado, y es lo más parecido a dejar la mente en blanco que puedo conseguir. Mis favoritas son Aspirina y Locomotora.


Y sí, yo si estoy un poco pirada, pero nadita comparado con lo que anda por aquí :P

Pero lo que más me ha gustado de la entrada, Juan, es lo que dices de lo buenos que somos aconsejando a los amigos, de cómo sabemos sacarle el brillo a todas sus cualidades, y cuando se trata de uno mismo... al menos yo me encuentro en un pantanal :(

Kaken dijo...

Esto da para muchísimo, y no son horas para mí para profundizar, así que dejo una acotación:
estoy con Don R¡¡ porrr Diosss, este niño que cuando no está escribiendo está pensando y nosenteradenaita¡¡ :-)
A ver cuando se da vacaciones blogueras¡¡

Me tengo que tomar muuucho tiempo para digerir todo, es muy interesante, pero una nota para Ina, que me quedo con tu copla, para Lenka, que el "cine de los locos" me aterroriza aún hoy y lo reprimo...
Tenemos para conversar en este largo invierno,no?
Pues eso, genial
Un bes a todos, incluso a los que no se mojan (cachissss)

Juan dijo...

Me resulta curiosísimo comprobar como la mayoría de vosotros haceis cosas muy similares pero con técnicas muy distintas.

Supongo que cada uno lo habrá conseguido según las capacidades y los sentimientos que tenga y por eso difieren tanto.

Lenka, siempre he dicho que yo era un ateo muy espiritual, jajajajaja. Lo de fijar la vista y borrar lo que veía, exactamente así fue como yo lo comencé. Después ya no me hacía falta.

Chusa: creo que con la Naturaleza es cuando mejor nos podemos abstraer y más nos podemos sentir nosotros mismos. Tienes una forma muy bella de "perderte". Salgari y Verne fueron mis acompañantes habituales en la infancia y tenía ensoñaciones muy similares.

Ro, no puedo más que darte la razón, jejejejeje. Pensar está muy sobrevalorado. Pero desgraciadamente, poner el pensamiento a nuestro favor sigue siendo excepcional. La cuestión no es pensar mucho, sino pensar adecuadamente para hacernos vivir mejor, más libres y más felices y no pensar para hundirnos en la miseria.

Ro, supongo que cada vez iré escribiendo menos, jejejeje, pero es que estoy en una fase expansiva que no he vivido nunca. Poder exponer mi filosofía de vida y encontrar tantas personas que lo enriquecen, no me había sucedido nunca. Era como un pájaro con ideas pero sin apenas interlocutores de los que aprender y seguir creciendo. Me está resultando liberador. Me encantaría poder contar contigo mucho más. Pero eres de un cerrado tremendo. Cerrado en lo emocional, porque en cualquier otro tema, pocas veces he encontrado a alguien que se dé más a los demás como tú.

Ina, jajajajaja, ¿que no estás tan pirada como los demás?, jajajajaja. A mí me parace una locura maravillosa y tú participas ampliamente de ella. As-pi-ri-na, jajajaja, muy bueno.

Kaken, ya sabes que todo pasa. Como he explicado antes a Ro, para mí esta etapa es única. Ni siquiera con amigos se puede hablar con esta profundidad.

Muchas gracias a todos, sois encantadores.

Sra de Zafón dijo...

Aquí me quedo con una nota tuya que me resulta un poco curiosa y te hago una pregunta que si quieres dejas en el aire y si no pues me la contestas ¿con tus amigos no puedes hablar así?
Un abrazo

Juan dijo...

No sé si puedo Chusa, porque nunca lo he intentado. Siempre me ha parecido algo "raro" y me lo he guardado. Sólo lo sabía mi mujer.

En una ocasión, charlando con Celadus, me abrí y desde entonces me siento mejor

Juan dijo...

No sé si puedo Chusa, porque nunca lo he intentado. Siempre me ha parecido algo "raro" y me lo he guardado. Sólo lo sabía mi mujer.

En una ocasión, charlando con Celadus, me abrí y desde entonces me siento mejor

Portorosa dijo...

(Sin leer los comentarios anteriores)

Muy interesante, Juan. Oye, que conste que cuando escribí mi último post no había visto éste, ¿eh? Lo digo por lo del sentido común... Qué casualidad.

(Ya he ido a la sauna dos veces: muy bien.)

Juan dijo...

Ok Portorosa. De todas formas en esta entrada no pongo nada de lo que entiendo por sentido común, sino más bien, una de las formas que a mí me han ayudado para intentar aplicarlo a mi propia vida.

Un abrazo