viernes, 12 de diciembre de 2008

Nadie me comprende

Según el DRAE, comprender es la facultad, capacidad o perspicacia para entender y penetrar en las cosas. Actitud tolerante.

Según el DJ (diccionario de Juan, jeje), además de lo anterior, añade: ponerse en el lugar del otro. Empatía.

¿Es necesario que los demás comprendan mis motivos, mis acciones, mis circunstancias?. ¿Puede llevar implícita una forma de justificación?. ¿Se puede emplear, consciente o inconscientemente, para manipular?. ¿Porqué el mundo nos tiene que entender, qué sentido tiene?. ¿Es positivo esperar que nos comprendan?. Y si no me comprenden ¿qué hago?.


En ocasiones, la falta de comprensión se debe a una expresión incorrecta de nuestras ideas, lo que puede ser relativamente fácil de subsanar. Otras veces se debe a una inteligencia fuera de lo común, como la que se produce en determinados genios que se adelantan a su tiempo. Por último, la intolerancia de una sociedad dogmática y opresiva deja fuera de ella a los que piensan por su cuenta.

Fuera de estos contextos, ser consciente de la incomprensión de los demás, hace y nos hace daño.

No voy a negar que sentirse comprendido por alguien sea muy agradable e incluso importante, pero la búsqueda activa de la comprensión por parte de los demás puede acarrear consecuencias negativas.

Una primera acción tendente a conseguir este objetivo es practicar el borreguismo. Hago y pienso lo que los demás esperan de mí. No me salgo de la norma. De esta forma no desarrollo mis capacidades, no sigo un sendero personal sino que circulo por la autopista general, con la consiguiente insatisfacción que se genera.

Otra posibilidad consiste en hacer lo que quiero, aún quebrantando las reglas para, posteriormente, buscar todo tipo de excusas que justifiquen nuestro proceder. El resultado habitual será la incomprensión de los demás, por muy buenos pretextos que hayamos encontrado y, tras ella, el victimismo propio.

Otros hilan más fino: hago lo que deseo pero, le doy la vuelta a la tortilla de tal forma que intento hacer ver a los demás que, en realidad, he actuado en beneficio de otro/s. “Lo hago por el bien de”, “todo lo he hecho por ti”. Esta “generosidad” no me conmueve, es más, me asusta. Aunque en el momento de proceder, de verdad crea que lo hace de forma gratuita, más tarde o temprano salta la liebre del reproche: “con todo lo que he hecho por ti y así me lo pagas”. De nuevo salta la incomprensión. En realidad no se trata de generosidad sino de inversión. La verdadera generosidad se expresa así: “te doy esto porque disfruto obsequiándote”. Osea, no lo hago por ti SINO POR MI. Aquí no hay nada que comprender ni se espera ser comprendido.

También existe el error de concepto. Algunos confunden la disparidad de criterios o ideas con la incomprensión. “Es que mis padres o pareja no me comprenden” cuando en realidad debería decirse “es que mis padres o pareja no están de acuerdo conmigo”.

Otros utilizan la incomprensión como arma para castigar y manipular “al que no le entiende”.

Cuando hay discrepancias entre la imagen que uno tiene de sí mismo y la que tienen los demás, puede ser muy duro de asumir y una frecuente fuente de sentimiento de incomprensión y frustración. Se debe a un problema de comunicación:
• Ya sea por parte del “yo” emisor, que puede no tener las ideas claras o no ser realista de su propia valía (ya sea por exceso o por defecto).
• O porque el mensaje sea defectuoso: no se ha empleado el lenguaje, verbal o gestual, para transmitir lo que queremos.
• O bien el receptor del mensaje lo ha interpretado de forma incorrecta por sus propios prejuicios o por simple torpeza.

En cualquiera de los casos se puede producir un auténtico terremoto porque, cuando no vemos reflejada nuestra imagen en la que tienen los demás de nosotros, el daño puede ser importante. Sólo se puede salir actuando sobre las dos primeras premisas. La que depende del otro, sólo la podemos aceptar, o tolerar o, directamente rechazar si no nos vemos respetados.

Debemos exigir respeto a nuestra persona o ideas (siempre que no sean excesivas, claro), podemos pedir tolerancia hacia nuestra diferencia (que al fin y al cabo es una forma de comprensión), pero sólo podemos desear que nos comprendan, que se pongan en nuestro pellejo, porque este tipo de comprensión supone capacidad empática por parte del otro y no siempre es posible.

Sólo podemos y debemos ser nosotros, aceptarnos, respetarnos y comprendernos. Ser consecuentes y mostrarnos como somos. No conseguiremos que todos nos comprendan, incluso, si somos demasiado diferentes, puede que nadie nos entienda. Pero si buscamos activamente la comprensión, podemos dejar alguna parte de nuestra esencia por el camino.

41 comentarios:

Kaken dijo...

Y porqué necesitamos ser comprendidos?
Un bes

Eli dijo...

¡Nadie me comprende!....
Y yo me pregunto a veces ¿es que acaso te lo mereces?

Imagino que todos hemos conocido personas así: egocéntricas, soberbias, dedicadas sólo a sí mismas, pero que se sienten terriblemente desdichadas cuando el resto de los indignos mortales no adivinamos y complacemos sus deseos.
Entonces es cuando claman al cielo, oh, sí. Y son los que más alto gritan.


Para comprender no sólo deberíamos ponernos en lugar de los demás; deberíamos dejar de ser nosotros un momento y convertirnos realmente en los demás.
Sólo así seríamos fieles a sus anhelos, expectativas o necesidades.

Juan dijo...

Kaken, te respondo con otra pregunta: ¿tiene algún sentido buscar la comprensión de los demás?.

El que tiene necesidad de que le comprendan, ¿no habrá algo en su interior que no le gusta y no se esfuerza o no sabe cambiarlo?. ¿No podría ser que sí le comprenden, pero no le gusta la imagen que los demás tienen de sí mismo y por consiguiente no la acepta porque en realidad no se acepta?.

Eli, es cierto que muchas veces el que exige comprensión, en realidad lo que intenta es manipular para que los demás hagan su santa voluntad.

En la comprensión hay dos facetas:

1) Yo comprendo: es la activa, la que nosotros podemos trabajar, la que es nuestra responsabilidad.

2) A mí me comprenden: es más pasiva (hasta cierto punto), ya que no lo podemos o debemos buscar, sólo lo podemos encontrar. Y lo encontraremos de forma más fácil trabajándonos a nosotros mismos. Dándonos de verdad. Partiendo de nuestra imagen, construida de la forma más realista posible (siempre puede estar algo distorsionada), y siendo consecuentes con nuestras ideas/pensamientos en nuestra actividad. Probablemente sea lo más complicado. Reflexionar es difícil, pero vivir de acuerdo con lo que pensamos, es aún más complicado, pero si lo conseguimos, las posibilidades que nos entiendan aumentan de forma considerable.

Un abrazo a ambas

Celadus dijo...

Yo daría una vuelta de tuerca más: ¿comprendemos a quien no nos comprende? ¿Somos capaces de entender por qué no nos comprende y aceptar que sea así, de comprender los motivos del otro para no poder o no querer entendernos? Generalmente no lo hacemos, nos falta empatía porque nos sentimos atacados por el otro y nuestra actitud primaria es ponernos a la defensiva, porque hacemos un juicio de valor sobre las intenciones o motivoas del otro. Y desde esa posición es imposible ponerse en el lugar del otro y, por tanto, comprenderlo.

Sra de Zafón dijo...

Buenos días, Juan
Cómo siempre me tengo que quitar el sombrero ante tu claridad de pensamientos y tu capacidad para exponerlos.
Leyéndote me apetece preguntarte si has oído hablar del análisis transacional.
A mí me gusta coger de aquí y allá para poder acercarme a las personas tan diferentes a las que mi trabajo (tan indefinido y variado) me lleva cada día, y, entre otras muchas lecturas, cayó en mis manos, hace un montón de años, un libro sobre análisis transacional que me ayudó a profundizar, a la vez que a simplificar muchas cosas y que ha impreso en mí otra mirada hacia las estrategias personales a la hora de relacionarnos.
Hoy leyéndote a ti vinieron a mi mente "los sentimientos parásitos" o emociones sustitutivas y “las estrategias infantiles" a la vez que un caso concreto de una persona, que aún siendo excepcionalmente inteligente a la hora de adquirir conocimientos, emocionalmente es un zafio, algo mucho más común de lo que pensaba.(En este caso algo terrible porque además es psicólogo)
Creo que la mayoría de las personas que exigen ser comprendidas y que piden a gritos la tan de moda empatía son personas muy manipuladoras. Cómo bien las define Eli, suelen ser personas muy egocéntricas, con una capacidad de tolerar la frustración mínima, y por tanto con una tendencia terrible a culpabilizar a los demás de todo lo que no les sale como desean y necesitan para su tranquilidad. Estas personas dejan que en su vida rijan las estrategias infantiles, sin apenas control.
Suelen confundir las emociones y las creencias sobre ellos mismos:
la tristeza con la rabia que las posee, su pretendida baja atuoestima con la incapacidad para la generosidad, y su incapacidad para corregir su egoísmo la justifican con lo adquirido por vía paterna, etc.
Suelen darle muchísima importancia a los detalles que les agasajen (felicitaciones, regalos, fiestas etc) y a todo aquello que haga que las personas que les quieren vivan casi exclusivamente para atender sus necesidades(ese es su mayor deseo).
Todo esto sólo son estrategias infantiles adquiridas por educación y mantenidas por egoísmo.
En realidad se relacionan desde este sentimiento:
-Yo estoy mal, tú estás bien, (y eso me j… cantidad, es un injusticia, pobrecito yo, etc.)
Estos sujetos suelen tener deseos de cambiar, porque son conscientes de su sufrimiento y del que provocan en los demás, pero…cambiar esto necesita de unas dosis de honradez y generosidad muy difíciles de alcanzar por los adultos, en los niños se alcanza cada día de modo natural, según crecen y maduran. Madurar, esa es la solución para vivir la comprensión en su justa medida.


Jobar, menuda gimnasia cerebral hacemos contigo, y perdona la entrada tan larguísima pero es que me haces pensar mucho y querértelo contar.

Un abrazo.

Rose dijo...

Casi (y a veces sin casi) no nos comprendemos a nosotros mismos, como para pretender que nos comprendan los demás...
Hoy paso de puntillitas, os leo e intento aprender y comprender un poco mejor.
Sra. de Zafón, ya me ha picado usted la curiosidad con lo del análisis transacional. ¿Recuerdas el título del libro?

Juan dijo...

¡¡¡Qué jugoso¡¡¡. Sois increíbles, de verdad, como enriqueceis cada cosa que escribo.

Celadus dice:
"¿comprendemos a quien no nos comprende? ¿Somos capaces de entender por qué no nos comprende y aceptar que sea así, de comprender los motivos del otro para no poder o no querer entendernos?".

Dos palabras básicas para responderte: generosidad y miedo. Sí somos capaces de entender al que no nos comprende, para ello nos hace falta generosidad y estar acostumbrado a la acción y habernos despojado de la reacción.

El miedo es el que nos hace reaccionar, ante una rotura de nuestra identidad si no nos comprenden. Podemos atacar al otro (reacción) o podemos intentar comprender los motivos, que pueden estar en nosotros mismos, en una incapacidad del otro o en una postura prejuiciosa. Pero hay que analizarlo desde una perspectiva honesta.

Ser generoso y no tener miedo. Para ello debemos ser conscientes que nuestra imagen depende fundamentalmente de nosotros mismos y no del otro, por lo que el otro no puede dañar nuestra identidad, sólo no sabe o no quiere comprenderla, pero no puede perjudicarla.

Desgraciadamente, esto no es frecuente. Falta sensatez y madurez.

Un abrazo Celadus

Juan dijo...

Chusa, me uno a la petición de Rose. Me interesa mucho lo del análisis transacional así que, si encuentras el libro, pásalo por fa. No había leído nada al respecto.

Sí he leído cosas sobre las estrategias infantiles y me ha encantado como lo has resumido tan bien en tan pocas líneas.

La madurez es un antídoto para muchos de nuestros sufrimientos. Para mí la madurez radica en el control de las emociones (ojo, control, no supresión).

Para controlarlos, el primer paso es identificar correctamente esas emociones.

El siguiente paso es admitir el origen de ese sentimiento, un paso muy complicado, porque hay que ser honrado consigo mismo, aunque tengamos que destruir algunas de nuestras "comodidades" y "reflejos aprendidos".

Por último viene cambiar, y en este punto nos encontramos con el miedo a ser diferentes. La inestabilidad que provoca la rotura de la propia imagen para construir una nueva desde una perspectiva realista y sin distorsiones es muy laboriosa, pero enriquecedora al máximo.

¿Cómo formamos nuestra propia imagen?. Pienso que hay una interacción curiosísima entre lo que damos y la respuesta que recibimos sobre lo que hemos dado. Cuanta más generosidad y madurez pongamos en lo que damos, más se parecerá la imagen que tenemos de nosotros con la que percibimos que tienen los demás de nosotros y, por ende, nos sentimos más comprendidos, lo que nos lleva a dar cada vez más y mejor, a superarnos, en un desarrollo personal positivo con una retroalimentación positiva en la relación con nuestro entorno:

CUANTO MÁS Y MEJOR DAMOS, MEJOR NOS RECIBEN, MEJOR NOS SENTIMOS COMPRENDIDOS Y MÁS NOS COMPROMETEMOS Y DAMOS.

Bueno Chusa, tu comentario ha sido largo, pero no me he quedado atrás. No te prives, porque son siempre deliciosos. Como ayer te comentaba Kaken, tienes una intuición poderosísima, y es un honor poderlo disfrutar y un acto de generosidad por tu parte.

Un abrazo

Sra de Zafón dijo...

Bueno chicos, este es el primero que leí, me lo regaló una amiga que no cree en nada, ni sabe nada, según ella :-) pero que lee de todo y me filtra lo que más le interesa, una psicopedagoga alucinante.

Harris, T.H. Yo estoy bien - Tu estas bien: Guía practica de Análisis Conciliatorio. Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1973.

Luego leí al padre de este invento :
Berne, E. Análisis Transaccional en psicoterapia. Editorial Psique, Buenos Aires, 1975.
También hay un montón de artículos en revistas.

Durante años se me dio por asistir a algún curso que caía cerca de donde yo vivo. La verdad es que me colaba sólo en las ponencias que me interesaban. (uno de mis pecados inconfesables es la delincuencia formativa, incluído el pirateo y trapicheo de apuntes y libros) y vi la práctica en diferentes áreas: familiar y social, escuelas, empresas.
El método es sencillo y "limpio" siempre y cuando uno sepa ver más allá ( difícil para algunos de sus predicadores no profesionales, y también para algunos que sí lo son)

Un abrazo a todos. Hoy no se que informes me van a salir :-)

y aún me quedo con ganas de postearte algo más sobre el control de las emociones, a ver como se me da el día...

Rose dijo...

Gracias, Chusa, tomo nota. La verdad es que me he quedado pillada con el tema.

Sra de Zafón dijo...

Juan, dado el interés que manifestáis Rose y tú por "lo transacional" os pego aquí este resumen que encontré buscando cosas por la red y un comentario de una ponente de uno de los cursos a los que asistí...a ratos.

Un abrazo.

"Según Berne la personalidad de cada individuo está integrada por tres facetas o estados del yo: un "padre", un "adulto" y u "niño", cada uno de los cuales tiene su propio modo de pensar, sentir y actuar.

El padre es el aspecto vigilante y protector de la personalidad que intenta educar y controlar al individuo y a quienes lo rodean está constituido por todas las actitudes, va lores y opiniones que aprendemos de figuras de autoridad como nuestros padres y los maestros, que influyen en nosotros y a quienes tendemos a imitar en forma inconsciente, sobre todo a temprana edad.

El adulto, en cambio, se ocupa del acontecer "objetivo" de la vida y del mundo interior de la persona; nos permite razonar analizar la información y tomar decisiones sensatas. Este aspecto de la personalidad funciona como una computadora que registra y organiza datos de la realidad y de nosotros mismos.

El niño es una parte compleja de la personalidad integrada por recuerdos y experiencias vividas que aún influyen significativamente en nuestra manera de pensar y en nuestros actos; tiene dos aspectos, el "natural" y el "adaptado": el primero es fuente de la alegría, la creatividad, la intimidad interpersonal y la capacidad de jugar, así como de la necesidad de amar y tener comodidad y seguridad.

El segundo aspecto está formado por las estrategias que desarrollamos de niños para enfrentar a los adultos y que todavía usamos para relacionarnos con los demás.



El niño adaptado nos permite cooperar y participar en grupos pero también se manifiesta en forma de rebeldía o retraimiento.

Tener personalidad sana implica conciliar los tres estados de la manera más constructiva que sea posible durante las intenciones con los demás (a las que Berne denomina "transacciones"). Se considera que al disfrutar de salud y estabilidad psicológica, el estado adulto de la personalidad debe ser preponderante y funcionar en forma apropiada.

Beme considera que muchos problemas racionales se deben a que las personas establecen transacciones repetitivas y decisivas en las que afloran inconscientemente los aspectos negativos del padre y del niño, lo que a su vez tiende a suscitar reacciones negativas.

Esos "juegos'" destructivos, como los denomina Berne, al parecer también determinan que el "esquema vital" de cada persona, es una especie de plan semiconsciente concebido en la infancia acerca de cómo debe ser la vida y que influye en las decisiones que cada quien toma posteriormente."

"Todos sabemos que hay adictos a las terapias, y aún sin serlo, en estas podemos encontrar un buen número de personas que manipulan cualquier tipo de información que se les de, y este enfoque de Berne se presta a ello como pocos, ya que algunos encuentran la justificación que estaban buscando responsabilizando a la infancia de todo lo que les ocurre incluso después de 40, 50 o 80 años. Pero teniendo en cuenta eso...¡pongámonos a educar al niño, a cuestionar al padre y demos armas al adulto para elegir sin miedo!"

otro abrazo.

Io dijo...

Hola Juan!

Mágnifica entrada,como todas.

Coincido plenamente con Eli:
"Para comprender no sólo deberíamos ponernos en lugar de los demás; deberíamos dejar de ser nosotros un momento y convertirnos realmente en los demás.
Sólo así seríamos fieles a sus anhelos, expectativas o necesidades"

Por mucha empatía y buenas intenciones que haya, habría que "ser" el otro para poder comprenderle plenamente, tener un conocimiento certero no sólo de sus circunstancias o su personalidad, sino de su yo más íntimo. Muchas veces creemos conocer a alguien y el tal alguien lo da por bueno, manteniéndonos en el error.

Yo me conformo con comprenderme a mí misma, que no es poco y me ha llevado muchos años. Si alguien más me comprende, pues mejor. Y comprender a los demás, pues lo intento, con mayor o menor fortuna.

Si queréis saber algo más acerca de vosotros mismos os propongo un test muy sencillo:

Teneís que contestar sin pensar, lo primero que os venga a la cabeza, y mejor si lo apuntáis:

Hay que decir tres animales, y de cada uno hay que decir tres adjetivos o características.

La solución... cuando lo hayáis hecho, y no hagáis trampa, que ya os conozco, je,je.

Un abrazo grande.

Lenka dijo...

Es obvio que mientras somos niños vivimos una etapa de enorme egocentrismo (que no egoísmo, ojo), porque, sencillamente, las personas que nos rodean se desviven por nosotros, por satisfacer todas nuestras necesidades (tanto las vitales como las lúdicas y las más, digamos, "caprichosas") Aprendemos, claro. Pedimos, se nos da. La educación es fundamental, lo hemos dicho muchas veces, pero fundamental a larguísimo plazo. A ver si me explico...

Un niño que jamás recibe un "no", va cumpliendo años y sigue en la estapa egocéntrica, sigue siendo el centro del universo. No madura, no aprende a tolerar la frustración, ni a empatizar, ni a relacionarse, no aprende a ser comprensivo, ni asertivo, ni social (así, en general) Tendríamos entonces al niño tirano, y luego al adolescente tirano. Pero a veces parece que se nos olvida que la vida sigue, ergo tendremos a un adulto tirano.

Seguramente será un adulto que no se tire al suelo a patalear si algo le sale mal (por puro pudor), pero pataleará de otras maneras que todos conocemos, seguro. Tendremos, probablemente, a un adulto intransigente, egocéntrico, egoísta (esta vez sí, porque ya tiene capacidad para ello), victimisma, inseguro, quizá soberbio y prepotente, manipulador, o mentiroso, o chantajista, colérico... son rasgos que se identifican muy bien porque se manifiestan en todo lo social, en las relaciones, en las amistades, en el trabajo... quién no conoce a alguien así?

El problema es gordo, en mi opinión. Una persona incapaz de empatizar generalmente tampoco empatiza consigo misma. Parece una incongruencia, pero no lo es. Una persona, por ejemplo, puede deprimirse o cabrearse porque cree que lo merece todo (intolerancia al fracaso), pero sabría explicar por qué lo merece todo? Sabría explicar si quiera por qué merecía, por decir algo, el amor de una persona que en cambio eligió a otra? No, no puede. No sabe explicarlo. Se limita al berrinche infantil, a la ira por no tener. Naturalmente no es capaz de empatizar, de pensar: "bueno, no me quiere, quiere a otra persona, no lo hace por fastidiarme, es lo que siente y es normal que quiera vivirlo", ni tampoco "claro que esa otra persona merece ser amada, porque tiene muchas buenas cualidades". No, se enfada y punto. Y ojo, es normal enfadarse cuando algo "nos sale mal". Lo triste es que una persona así no es capaz de superar esa fase, ni analizar la situación, ni empatizar, ni comprender algo tan básico como: "me salió mal, estoy depre, se me pasará, son cosas que pasan".

Creo que estas personas lo tienen muy difícil. Ya no es sólo lo tremendas que resultan para los que les rodean, también para sí mismas. No aprenden de lo malo porque no han aprendido a aprender. No maduran porque llevan muchos años de retraso, es como anclarse en la infancia. No han llevado un proceso lógico ni sano. Ejemplo tonto: si no has superado que no te compraran la bici, cómo superas que te deje el novio????

Me resulta a la vez muy simple y muy complejo. Es como un libro al que le falta el índice, o los primeros capítulos. Son un montón de "malas lecciones" y el aprendizaje se queda estancado, no avanza. Son personas muy desequilibradas, les faltan herramientas para vivir, para ser felices, para superar lo malo, aprender, disfrutar, relacionarse. Es como si todo hiciera aguas.

Por eso decía lo de la educación. Ya no es sólo: "buf, es insufrible a los tres años, cómo será a los quince!" Y a los veinticuatro? Y a los cuarenta??? Creo que es muy irresponsable no esforzarse en dar esas herramientas que tanta falta nos harán a todos en la vida.

Creéis que estoy exagerando mucho????
Zafo, el libro ese de "Yo estoy bien, tú estás bien", fue el de cabecera de mi madre durante mucho tiempo y hace mucho tiempo. Concretamente cuando se separó. Yo nunca lo he leído, pero ella habla maravillas, dice que le abrió los ojos sobre muchas cosas y le dio que pensar.

Saludos a todos!

Se me olvidaba el juego de Io!!!

Gato: misterioso
Caballo: noble
Halcón: libre

Solucioneeeeeesssss yaaaaaaa!!!
;)

Juan dijo...

Que interesante lo que piensa Berne, Chusa. Mañana buscaré en la librería Beta, jejejejejeje. Es muy limpio el planteamiento: padre, hijo y adulto. Condicionador, condicionado/creativo y equilibrio/reflexión. ¡¡¡¡Es que se parece enormemente a lo que siempre he pensado¡¡¡¡.

Pásate, si quieres, por el blog de portorosa: http://unhombresentadoenunasilla.blogspot.com/2008/12/otra-vida.html, creo que esto viene ahora como anillo al dedo, jejejejeje.

Bucear en la infancia para encontrar respuestas es necesario, pero si sólo lo hacemos para encontrar justificaciones, siempre seremos un niño con cuerpo de adulto.

Muchas gracias Chusa.

Io, el primer paso es comprendernos, por supuesto, pero sin el conocimiento sobre los demás nos quedaremos cojos. Cuanto más nos comprendemos, mejor entendemos al otro y, cuanto mejor lo comprendemos al otro más conocimiento tenemos de nosotros, en una rueda sin fin.

Bueno, vamos allá:
Aguila: libre, independiente y soñadora.

Guepardo: rápido, flexible y grácil.

Caballo: robusto, confiable y sereno.

Un abrazo y muchas gracias.

Juan dijo...

Pero Lenka, ¡¡¡que son tres adjetivos para cada bisho¡¡¡

Estoy de acuerdo con tu análisis: acertado, brillante y sintético. Que bien analizas desde lo sintético.

Hablas sobre la disciplina, la gran olvidada de la educación actual. Se ha huido de ella por un mal entendimiento de lo que significa. Venimos de una época franquista, que yo viví durante mis primeros 16 años. Lo que entonces se mal llamaba disciplina, era simple y llanamente una dictadura. Como tantas veces sucede, el péndulo de la vida se va de un extremo al otro. De la disciplina dictatorial a la no disciplina, que incluso puede ser aún peor.

Para resumir, disciplina para mí significa: te amo sin condiciones pero lo que quieras conseguir te lo tienes que ganar. Te puedo echar una mano, pero quien se lo tiene que trabajar eres tú, porque tu vida es tuya.

Un abrazo Lenka. Acuerdate de los bishos.

Sra de Zafón dijo...

Esto es divertidísimo!!! jajajajajaja. Ya había entrado al blog de portorosa ya vés :-)

Tengo un montón de gente a cenar así que no puedo andar por aquí, pero me tenéis enganchádísima :-)

Buenas noches a todos. Mañana pongo a los bichos.

Lenka: ¡menuda madre que tienes criatura! Ya lo sabíamos pero no deja de sorprenderme.

Rose dijo...

Gorrión: Libre, frágil, alegre
Perro: Fiel, sabio, tranquilo
Ballena: Impresionante, feliz, oronda

Me muero de ganas por saber la solución.
Chusa, ya me has enganchado del todo.... así que he mirado en la web de la biblioteca, y tienen el libro de Harris. El de Berne no, pero he visto que tiene otros títulos realmente interesantes.... Ufff, tengo demasiadas cosas en lista de espera.

Lenka dijo...

Gracias, chicos.

Tres por bishooooo??? Ayns, tanto hablar de la comprensión y yo no comprendo ni lo que leo, juas.

Gato: Misterioso, independiente, temperamental.
Caballo: noble, fuerte, fiel.
Halcón: Libre, ágil, veloz.

Io dijo...

Hola de nuevo:

Os doy el resultado del test:

El primer animal, junto con los adjetivos que les hayáis atribuído, representa "Cómo te ves", cómo nos venmos a nosotros mismos, la imagen que tenemos de nosotros.

El segundo animal, "Cómo te ven", cuál es la imagen que los demás captan de tí.

El tercer animal, evidentemente, "Cómo eres", tu verdadera personalidad, sin los filtros de la propia autoestima ni de la imagen que damos al mundo.

Lenka, enhorabuena! Eres libre! Yo también dije gato como primer animal.

Juan, ja,ja,ja, mi tercera respuesta también fue un caballo. Cuando llegue la feria de Abril podemos hacer un "enganche" en un charrette engalanado. Ya me extrañaba a mi que coincidiésemos tanto.

Somos mansos, amigables y tranquilos, pero cuidado con la coz ocasional, je,je

Besos para repartir.

Io dijo...

Rose, has publicado mientras escribía.

Es genial! No sé si serás oronda pero eres feliz. No se puede ser nada mejor!!!

Un beso ballenero.

Kaken dijo...

Io, apunté lo los bichos del test hace horas, y me da un poco de pudor ponerlo, jejejeje, pero ahí va tal como lo escribí:
Delfín: bello, inteligente y amistoso.
Pantera: bella, misteriosa y rápida.
Aguila: bella, libre y eficaz.

Mucho me temo que me va a tocar hacer una entrada sobre la belleza, jajajja.
Un, bes Io, bes a todos.

Io dijo...

Kaken, cuando lo hice yo, una de las cualidades que le atribuí al caballo fue la belleza.

Creo que tú y yo nos lo tenemos un poco subido, ja,ja,ja.

Y sí, te ha tocado. Tienes que hacer esa entrada.

P.D. Juan, aquí estamos de cháchara en tu casa, mientras tú estás fuera. Luego te dejaremos todo en orden y enjuagaremos las tazas en el fregadero, je,je.

Es que aquí se está muy bien...

Juan dijo...

Muy bien Io, pero conste que estáis todos en vuestra casa.

La verdad es que no creo demasiado en estas cosas, pero en lo que respecta a mí, ha estado bastante acertado, jejejejeje.

Pero Rose, ¿ballena?, jejejejeje.

¿Habrá alguién que escoja puerco espín, mofeta y cerdo?, jajajajajaja.

Un abrazo

Portorosa dijo...

Hola.

Yo había escrito
Perro fiel, alegre y bueno.
Gato misterioso, elegante y curioso.
Caballo noble, veloz y furioso.

Puedo "aceptar" la interpretación de los dos primeros, ¡¿pero veloz y furioso?!

Conocía lo del padre/adulto/hijo, y me parece una buena explicación.

Una pregunta: ¿no creéis que habláis, en alguna ocasión, de generosidad con demasiada...alegría? Quiero decir, ¿no estáis dando por supuesto, casi, que uno no es generoso porque no le da la gana?

Quiero decir que "recomendar", para comprender, generosidad, me parece poco realista. No es que como si le recomiendas a alguien, para jugar al baloncesto, que sea alto, pero un poquitoooo... Habrá que tratar esa generosidad (si es que la queremos llamar así, y no respeto, o interés por los demás) como un objetivo, a su vez, y no como un simple medio, ¿no creéis?

En general, creo que uno puede cambiar, y que la voluntad juega un papel decisivo en nuestra personalidad. Pero ni mucho menos soy voluntarista, ni creo que esos cambios sean posibles sin los conocimientos (propios o externos), las circunstancias favorables y el esfuerzo necesarios; y creo que en muchos casos falta algún ingrediente, o todos.

Gracias por la cita, Juan, y por vuestras visitas.

Buen sábado a todos. Un saludo.

Juan dijo...

Portorosa, creo que cada uno tiene una medida para la generosidad. De hecho, si se pregunta a la mayoría de la gente, la respuesta mayoritaria será que sí se creen generosos. Un vistazo a nuestro alrededor es suficiente para descubrir que esta percepción es demasiado optimista.

"¿no estáis dando por supuesto, casi, que uno no es generoso porque no le da la gana?"

Para ser generoso de verdad, no basta con querer o no querer. Lo más importante es saber serlo. No es una cuestión de voluntad sino de aprendizaje. Por eso, muchas personas que se creen generosas y en realidad no lo son, desean serlo pero no saben como.

No he recomendado generosidad para comprender, es un ingrediente más, sí, pero hay muchos más. A lo que me refería en la entrada es a la falsa generosidad de muchos que terminan pasando factura. A los que dan y, secretamente esperan recibir y no reciben lo que quieren. "Con todo lo que he hecho por tí y así me lo pagas" es una forma de decir que no me has comprendido/valorado/hecho lo que yo espero de tí a cambios de is favores.

La generosidad no debe ser un medio. En el mismo instante que se convierte en un medio....para obtener algo....y, si esperas algo, ya no hay generosidad sino inversión.

Tampoco la concibo como un objetivo, sino como una forma de vida. Una manera de enfrentarte al mundo. De alguna manera, consiste en hacerte responsable de tus acciones y de tu persona....y sólo de tus acciones y de tu persona (dejo al margen a los hijos en sus primeros años). Hacer las cosas porque las quieres hacer, porque las decides tú y saber encontrar en ello el premio, si has favorecido a tu entorno, o asumir la autocrítica, si has metido la pata.

No me gusta hacer algo por el bien de alguien. Esto no es generosidad. Prefiero hacer algo porque disfruto ayudándote en lo que tú quieres que te ayude. Mi premio está en el sentimiento placentero mientras lo hago. No espero el agradecimiento, que si se produce, por supuesto es bien recibido. Si esperas el agradecimiento por lo que has hecho, ya no lo estás haciendo por tí si no por el otro y es muy fácil de esta forma caer en lo que llamo "invertir". Uff, me ha salido un poco lioso.

Estoy de acuerdo contigo: se puede cambiar, pero no es fácil. Se tienen que dar circunstancias para conseguirlo. Las dos principales que yo veo son:

1) necesidad de cambiar, cuando te das cuenta de los efectos que se producirían de no hacerlo.

2) contar con las herramientas intelectuales y de conocimiento adecuadas.

Un abrazo Portorosa.

Sra de Zafón dijo...

Yo diría algo más, Portorosa: la generosidad, tal y como yo la entiendo, es un aprendizaje costoso pero necesario para ser justo, honrado, y delicado en el trato con uno mismo y con los demás.
La generosidad no es innata, se cultiva con esfuerzo y voluntad,y como el amor hay que regarla cada día.
Ser generoso supone mucha renuncia , mucha, es más fácil exigir a los demás que te hagan feliz ( para no tener que lidiar con la frustración de lo que uno "necesita" y no recibe) que procurar que tú mismo y la gente que te rodee esté agusto a tu lado, por ejemplo.
No ser generoso y quejarse de no haberlo aprendido, (insisto en que esta es mi creencia y no intento hacer cátedra de ella)es como el que se queja de estar fláccido y no mueve un músculo...(yo misma, jejejeje) pero a mí estar más o menos flácida no me impide gustarme a mí misma, en cambio si reconozco en mí la falta de generosidad en cualquier acto me repatea, y esto no sifnifica para nada que haga todo lo que a los demás les haría feliz, ni de coña, vamos!
No soy ni creyente, ni cristiana, ni romana, ni tibetana, la generosiad para mí no es una virtud impuesta por ninguna creencia, y su carencia no es ningún pecado, para mí, simple y llanamente, es un camino elegido para gustarme y por tanto una fuente de placer...egoísta, pero que considero muy necesaria para la convivencia justa y pacífica.

He de confesar que el último café que me tomé ayer me dejó un poquillo pallá ( el café... después de un vino peleón que juraban que no colocaba nada, nada...) y me noto más espesa escribiendo y pensando, pero tenía me pueden las ganas.

Un abrazo para todos los inquilinos de la casa de Juan, y para Juan en especial por ser tan generoso y recibirnos tan bien.

Portorosa dijo...

Gracias a ambos.
Al hablar de medio me refería a que es una cualidad que, además de positiva en sí misma, permite conseguir ciertos logros (por ejemplo, y junto con otros ingredientes, esa comprensión de la que se hablaba); no a una táctica para obtener réditos materiales, ni nada parecido.

De todos modos, era un comentario al margen del tema del post.

Otro:
No sé de psicología, pero a mí me parece, cada vez más claramente, que a la hora de buscar o pedir determinadas cualidades hay que hacerlo no en términos de voluntad, sino, como decís, de conocimiento, en un sentido estrechamente ligado a posibilidad, a capacidad. Es decir, que entre la herencia genética y el modo en que hemos ido creciendo y aprendiendo, y nuestras circunstancias materiales, afectivas, etc., etc., nos dejan un margen de maniobra (en algunos casos muy estrecho, en otros más "generoso") dentro del que tenemos que trabajar.
O sea, que a cada uno se le debe pedir (es un decir) en función de lo que puede dar, no en función de lo que debería. Y el esfuerzo externo deberá centrarse, antes de nada, en ensanchar ese margen.

¿Sí? Es que me estoy durmiendo...

Buena tarde a todos.

Juan dijo...

No sé si lo he captado bien Portorosa.

Nuestros genes determinan nuestras capacidades, las cuales las podemos mejorar (en un cierto margen) o no desarrollar en toda su amplitud, dependiendo de nuestra voluntad y nuestras circunstancias personales y sociales.

La interacción con el medio también determina nuestras posibilidades de desarrollo. Por poner un ejemplo: no se le puede pedir lo mismo, ni va a desarrollar de la misma manera sus potencialidades, el queha nacido en Ruanda o en Suiza.

La duda que me surge es la siguiente: ¿cuánto margen de maniobra tenemos, en realidad?. El conocimiento nos puede dar una respuesta aproximada, pero la voluntad puede conseguir mucho más de lo que creemos. Ese margen será más o menos estrecho en relación directa a nuestro grado de comodidad. Pedir imposibles es absurdo. No alcanzar posibles supone restarnos posibilidades.

No sé si he contestado.

Un abrazo

Kaken dijo...

Para mí la comprensión es iluminación. Es sentir que algo se ha encendido en mi mente y que lo he conocido.
No concibo el conocimiento completo sin la comprensión.

Aplicada a las personas, la comprensión es muy útil para el que la ejerce: le acerca a las personas a las que ama y puede retirar el rencor sobre las que odia o no le gustan.
Por eso pienso que cualquiera merece ser comprendido, intentarlo aunque no se logre o, si se consigue, no se pueda estar de acuerdo.
Yo no me considero juez de los demás, por eso intento comprender a todo bicho viviente, incluídos los manipuladores y egocéntricos.

Celadus, ejercito la comprensión sobre los que no me comprenden a mí como una técnica para evitar justificaciones y victimismo, también resulta muy útil.

Porto, pareces sorprendido por lo de "veloz y furioso" Y sin embargo, a mí siempre me has dado la sensación de rapidez mental.
En cuanto a la furia, la ira y la tristeza van de la mano, no sé si será tu caso.

Por otra parte, Porto, has descrito mi concepto básico de justicia: "a cada uno se le debe pedir (es un decir) en función de lo que puede dar, no en función de lo que debería" La equidad es básica para mí.
Y sí, pienso que ampliar el conocimiento aumenta a su vez nuestras capacidades para desenvolvernos con más éxito (entiendase éxito por ser más felices)
Un bes.

Portorosa dijo...

Hola de nuevo.

Muy curiosa tu interpretación de mí como veloz y furioso, Kaken, muy curiosa. Pensaré en ella...

Siguiendo con lo otro, y por añadir algo más, o explicarlo de otro modo, lo que pretendo decir es que el mero "querer" ser/hacer/conseguir cualquier cosa es ya algo que no se le puede pedir a todo el mundo. Es decir, que no sólo querer no es poder, o no siempre, sino que ni siquiera es posible querer, dadas unas circunstancias, dada una vida, dada una personalidad. El primer paso es conseguir que alguien vea algo más allá de lo que ve, que desee otra cosa.
(En realidad el primer paso es que uno se conozca y sepa lo que quiere; y eso es dificilísimo, y por lo general lleva toda la vida.)

Buenos días.

Juan dijo...

Habría mucho que hablar sobre querer (una palabra que demasiadas veces me produce grima). Querer, desear (no me refiero a los términos afectivos) lleva de forma casi consustancial al término futuro.

Prefiero la palabra necesitar, con la fuerza del presente, crecer, conocer/conocerse.

Demasiadas veces, el que quiere o desea, tiene poco en cuenta su presente, con toda la riqueza (y las miserias) que posee para ir detrás de una quimera o de otra realidad sin respeto por el pasado y por su actual yo.

Necesitar y crecer, para mí, tienen otras connotaciones. Tienen presente nuestro "presente", con todas sus circunstancias, buenas y malas, conoce de nuestro pasado y se apresta al futuro viviendo y cambiando activamente lo actual.

Han habido épocas de mi vida en que he querido cambiar y este concepto me ha paralizado: "querría ser así", "desearía conseguir esto".

Sólo pude cambiar mis circunstancias cuando "necesité" hacerlo. Cuando me dí cuenta de lo que podría pasar sino no cambiaba. La fuerza del "necesito" es inmensa, aunque no todopoderosa. La fuerza del quiero es pequeña.

Hay circunstancias de la vida que no dependen de nosotros, que nos encontramos atados (incluyendo las propias ataduras de nuestros miedos). En estos casos el "querer" es aún más negativo.

Sin embargo, aunque las circunstancias no se puedan cambiar, nuestra percepción sí lo puede hacer. ¡¡Tantas cosas externas escapan fuera de nuestro control¡¡. Pero, a pesar de ello, no deberíamos sentarnos en el camino para lamentarnos, sino para reflexionar y estudiar de qué forma podemos actuar en nosotros para contemplar lo de fuera con un prisma que no nos haga daño.

Nunca nos conocemos, afortunadamente añadiría yo, porque no somos siempre la misma persona. El río fluye, no es estático, aunque pueda ir casi siempre por el mismo cauce. Así concibo mi yo....fluyendo, siempre soy el mismo siendo diferente.

Siempre he huido de tener una determinada imagen, porque la imagen es estática y yo soy dinámico. La imagen nos puede hacer mucho daño, porque la podemos ver muy a menudo atacada y nos puede mantener en contínua alerta para tenerla inmaculada.

He mezclado muchos conceptos, no sé si me he explicado.

Un abrazo

Kaken dijo...

Juan, tas espeso hoy eh? ;-)
Vaaaaale, te reelo cuando pueda.
Un bes.

Porto, el único motor que poseemos es la voluntad. Mientras no consideremos que realmente nuestra voluntad se dirige en una dirección concreta, no nos moveremos hacia un cambio.
Es como el fumador que no deja su cigarro, a pesar de que dice que le gustaría dejarlo: realmente no quiere hacerlo, falta la voluntad para hacer real solo un deseo.

Puede que sea lo mismo que decís con otras palabras...
Un bes voluntario ;-)

Juan dijo...

Y un buen día el fumador se asfixia, tose como un cosaco y se da cuenta de lo que puede pasar en su vida si no cambia. Osea, ya no sólo desea querer dejar de fumar sino que lo necesita. jejejeje, gracias Kaken, es verdad que estoy espesillo.

Un abrazo.

Portorosa dijo...

Creo que no me he explicado bien.

No hablo de circunstancias que nos limitan desde un punto de vista material, y de cómo hacerles frente, cómo aceptarlas o afrontarlas para "gestionarlas" bien. Hablo (desde mi ignorancia) de psicología, hablo de que esa voluntad es, en ciertos casos, para un individuo concreto con una situación concreta, una quimera; que es mucho pedir, porque no PUEDE tenerla.

Es decir, que esto que dice Juan:

Demasiadas veces, el que quiere o desea, tiene poco en cuenta su presente, con toda la riqueza (y las miserias) que posee para ir detrás de una quimera o de otra realidad sin respeto por el pasado y por su actual yo.

Necesitar y crecer, para mí, tienen otras connotaciones. Tienen presente nuestro "presente", con todas sus circunstancias, buenas y malas, conoce de nuestro pasado y se apresta al futuro viviendo y cambiando activamente lo actual.


Es, en mi opinión, una entelequia para ciertas vidas. Que el primer paso sería abrirles (porque creo que es desde fuera desde donde se puede hacer) la ventana por la que entre algo de luz, y así ellos puedan verlo también.
¿Por qué? Porque a esas cabezas, a esos corazones, a esas mentalidades, a esas vidas, no les puedes pedir más allá de lo que alcanzan.
Y a nosotros, igual. Cada uno a su nivel.

Es muy probable que en el fondo estemos todos más o menos de acuerdo, pero yo quiero hacer hincapié en el componente "dado" que tiene la situación (vital, mental) de alguien; componente que lo limita muchísimo, a veces de un modo definitivo contra el que sus propios medios poco valen. Y hablo de límites psicológicos, no materiales.

Es curioso, pero el libro de Berger que ha dado pie a mis dos últimos posts habla, ahora, de eso. Y habla (resumiendo) de hasta qué punto es justo introducir en la vida de alguien aspiraciones, objetivos, que sabemos con relativa certeza que no va a poder alcanzar nunca; o, dicho de otro modo, hasta qué punto es justo hacerle ver la pobreza de su situación, desde la nuestra privilegiada, si no van (y esto da para mucho) a poder salir de ella de verdad.

En fin, esto había que hablarlo delante de un albariño y un pulpo, por ejemplo en Santiago, o tomando un fino con tortilla de camarones en Santa Cruz, y seguro que en cinco minutos veíamos que no había discusión posible.
Un abrazo.

Juan dijo...

Me apunto a ambos, al albariño con pulpo y al fino con camarones.

También me apunto a esos cinco minutos.....o los vengan, que serían muchos más a buen seguro.

En todo momento me refiero a cuestiones psicológicas no a materiales.

Precisamente, aunque seguramente no me he expresado con la claridad que desearía, me refiero exactamente a eso. "Aspiraciones", "objetivos", son otra forma de "querer" o "desear". Para algunos puede ser un motor, pero para otros muchos supone hundirlos aún más en su situación. Prefiero el "crezco día a día".

Hace un año comentaba con Kaken que me hacían falta retos, metas.....deseaba, quería....No los encontré, afortunadamente. Me enfrenté con mi día a día, con mis limitaciones, con el hoy y seguí un camino sin metas prefijadas.

A otros les puede pasar algo similar. Una especie de no quiero esto que tengo/soy y deseo aquello que no tengo/no soy. Este deseo hace que, lo que tienes, el presente, sea aún más pobre en contraposición a lo que deseas, posiblemente distorsionado por el ideal.

¿Aspirar?. ¿Desear?. ¿Querer?......estas palabrejas pueden nublar el ser y el estar, aquí y ahora.

Pero con el albariño y el fino me explicaría mucho mejor.

Un abrazo

Kaken dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Kaken dijo...

No te he comprendido bien, Porto.

¿Te refieres a que para algunas personas su capacidad para cambiar su realidad es más limitada?
En cuanto a lo de la ventana ¿quién debe abrirla?

O yo no entiendo nada a Berger (es lo más probable), o me parece bastante pesimista y manipulador(su pensamiento, no él, jejej)

Un bes

Juan dijo...

Uy Kaken, lo que yo no entiendo es lo de pensamiento manipulador. Hay personas manipuladoras y personas que se dejan manipular, pensamientos acertados o desacertados según el punto de vista de cada cual pero, ¿un pensamiento manipulador?. No lo termino de ver claro.

En lo de Berger, tampoco lo termino de ver claro, pero sólo por los fragmentos que ha puesto Portorosa es muy difícil pronunciarse. Habría que buscarlo en la librería Beta.

Un abrazo

Kaken dijo...

Por supuesto, Juan, que mi comentario es arriesgado y puede ser erróneo.
En este momento, conozco sólo dos fragmentos de pensamiento de Berger.
Pero esos dos trocitos, me sugieren lo que puse.

Me refería a "manipulador" en el sentido de que es muy inteligente y más que aclarar las cosas, las complica al darles un significado nuevo y muy distinto de su uso común, que también puede ser una estupenda forma de acercarse al conocimiento.
Pero detecto cierto retorcimiento negativo, como una base para generar excusas que paralicen, justificaciones para no-hacer.

Es sólo una impresión, cuando quieras vamos a por el libro.

Un bes

Juan dijo...

Es que complicar las cosas, o dar un significado nuevo, o un punto de vista diferente a lo conocido no es manipulador, es enriquecedor, tanto si el lector está de acuerdo como si no lo está.

Manipular, lo entiendo como imponer a otro lo que quieres que haga, o piense. Lo que hace Berger no es imponer sino exponer.

Un besazo.

Kaken dijo...

Hummm, no se yo, Juanito....

Manipular es el arte de hacerte creer que piensas por ti mismo lo que quiere otro...pero algo o alguien te está dirigiendo, no se te impone directamente, si no con una sutilidad tal que no te das cuenta de que te están dirigiendo hacia la meta del manipulador.
Si es que caes, claro.

Y síiii, me leeré a Berger y si noto que me he equivocado no te quepa duda de que lo diré.

Un bes.