lunes, 17 de noviembre de 2008

De amor. ¿De qué otra cosa si no?

En el amor que es más importante: ¿Dar o recibir?. Aunque quizás sea mejor la interrogante: ¿saber dar o saber recibir?. Conozco demasiadas quejas de personas que estiman que dan (o creen dar) más de lo que reciben de sus parejas, amigos, hijos, hermanos.....

Creo que es mucho más fácil dar que saber recibir y mucho más importante esto último.

Siempre se da lo que se tiene y/o lo que se quiere. Tenemos muy en cuenta aquello que regalamos y lo valoramos en exceso. A menudo damos, sobre todo a las personas más queridas, sin que nos lo hayan pedido. También, con demasiada frecuencia, creemos que obramos con total generosidad, sin esperar nada a cambio pero el tiempo se encarga de desmentir tan loable propósito: tarde o temprano pasamos factura de lo que hemos dado, repito que muchas veces sin ser solicitado. ¿Cuántos padres recuerdan a sus hijos lo mucho que se ha hecho por ellos?. Esto no es generosidad sino inversión y, en el peor de los casos, manipulación. Te lo doy todo para que seas como yo quiero que seas y obres como yo quiero que obres y, si finalmente, no haces lo que yo quiero, o espero de tí, ya me encargaré de recordarte todo lo que he hecho por tí y te hago sentir culpable de no haberme pagado como había previsto al “dártelo todo”.

Me gusta dar lo que doy, GRATIS. Cada vez que a las doce de la noche, después de un duro día de trabajo, tengo que volver a salir a la calle a recoger a mi hija, lo hago feliz porque sé que ella ha sido feliz saliendo con sus amigos....esa es la única compensación, que es mucha. Ver su sonrisa, saber que está creciendo feliz me llena y me compensa.

Entre padres e hijos se da un fenómeno muy curioso y, desgraciadamente, muy frecuente. Muchos padres quieren a sus hijos, hasta dar la vida por ellos si fuera necesario, pero no les gustan. Querer a una persona que no te gusta como es. No tengo muy claro el porqué de esta situación pero intuyo que parte de unas expectativas de los padres sobre sus hijos, que no se cumplen. No ha habido respeto por el hijo, no se ha esperado simplemente a que se desarrolle tal y como es, hemos preferido manipularlo (algunos lo llamarían “educarlo”) para que sea como nosotros queremos que sea....siempre con la mejor de la voluntades, pero con una manifiesta falta de respeto hacia nuestro hijo.

Cuando surge esta circunstancia, no me queda más remedio que pensar que ha habido a lo largo de toda la relación, una persona que ha intentado, consciente o inconscientemente, manipular a la otra: doy todo lo que quiero dar (ojo, todo lo que quiero dar, no todo lo que el otro quiere que yo le dé).....para recibir todo lo que quiero recibir. Se establece de esta forma una relación desigual, porque al otro se le obliga, no a dar lo que quiera dar, sino a que me dé lo que yo quiero recibir. Doy lo que yo quiero (puntuación máxima en mi hoja de ingresos y gastos) y sólo puntúa como ingresos, no lo que el otro da, sino lo que da que yo quiero recibir. Menudo trabalenguas.

Una relación así está abocada al fracaso, la insatisfacción, el dolor, la queja contínua. Esta, para mí, no es una verdadera relación de amor porque falla algo esencial: el respeto por el ser supuestamente amado. Durante muchos años, conocemos a cientos de personas y escogemos cuidadosamente a aquella que es la candidata ideal para unirnos para siempre. Después nos pasamos el resto de nuestra vida intentando cambiar a esa persona perfecta.

Mi concepto del amor se fundamenta en saber recibir. O lo que es lo mismo, saber aceptar al otro. Es así como realmente respetamos a ese ser maravilloso al que nos unimos para siempre. Si es tan maravilloso, voy a disfrutarlo como es, sin esperar nada, sin hacerme ilusiones, sin tener unas expectativas que posiblemente no tengan nada que ver con lo que el otro es capaz de darnos. Es un ser extraordinario y voy a disfrutar cada minuto con su compañía, con su forma de besar, con su manera de expresar el cariño.....en suma, lo amo y voy a disfrutar de cada cosa que me dé. Lo/la quiero tal y como es y no necesita cambiar, quiero y deseo que sea él o ella misma.

Esto no es óbice para cambiar algunas conductas tendentes a conseguir una mejor convivencia, una adaptación entre dos seres que vienen de familias y circunstancias diferentes. Pero eso es lo único que hay que cambiar, no la esencia de la otra persona.

Hace algún tiempo escribí en el Foro del Capitán Alatriste lo siguiente:

Creo que el egoísmo es una virtud con muy mala prensa, pero el egoísmo bien entendido, el que nos hace ser más nosotros mismos, con el que hacemos las cosas porque las queremos hacer de verdad y no para recibir nada a cambio, puede ser el mejor aliado para el amor.

Mi egoismo en el amor me hace decir cosas como:
Te amo porque eres tú, sin esperar nada de tí. No sé ni porqué te amo ni me importa. ¡¡¡Ni tú eres mi media naranja ni yo quiero ser tu media naranja. Yo soy una naranja entera y busco otra naranja entera para compartir nuestros zumos.¡¡¡ No quiero a una persona que me haga feliz....para eso ya me basto a mí mismo. Tampoco quiero a una persona a la que tenga que hacer feliz....no soy un payaso de circo. No te doy lo que tú quieres que te dé....sólo te doy lo que te quiero dar y sólo quiero recibir lo que tú me quieras dar. No quiero cambiarte ni que me cambies....sólo quiero que me respetes y respetarte. Quiero ser libre....para amarte en libertad y para que sepas que hasta lo último que te doy...te lo doy porque quiero, porque te quiero y no porque tú no lo necesites o lo esperes de mí. No quiero desearte, porque sólo se desea lo que no se tiene....sólo quiero disfrutarte, aquí y ahora, disfrutarte en cuerpo y alma con todo lo que tú me quieres dar, porque sólo así sabré que lo que me das es lo que sientes. HOY te amo, con locura, TE AMO. Mañana no sé, ni me importa. No eres mía ni soy tuyo, sólo sé que quiero perderme en tus labios, aquí y ahora.

18 comentarios:

Portorosa dijo...

¡Joder!

¡¡Olé!!

El patio de mi casa dijo...

¡Hola!
¡Qué tema complicado, el amor! ¡Qué complicados, los sentimientos en general!
Bueno, en principio, me reafirmo en algo que creo que comenté ayer. El primer paso para establecer buenas relaciones (amorosas, amistosas, y hasta laborales) es quererse a uno mismo. Una persona que no se quiera y se respete a sí misma, proyectará en otras personas sus carencias, sus anhelos, su deseo de ser querido de tal manera, que probablemente esté dando el primer paso hacia el precipio del desastre... A veces, también este tipo de relaciones funcionan, pero no suelen ser una relación de igual a igual, no suelen ser relaciones sanas, suele existir el miedo, la dependencia, los celos....
Hablas de respeto. Y hablas de amor por los hijos.... El amor por los hijos es algo brutal, devastador, posesivo, irracional... no conozco un amor igual. Pero respeto... no, no hay respeto por los hijos. En general, no hay respeto por la infancia (tengo pendiente una entrada sobre el tema). Digamos que es una falta de respeto soterrada, sutil, pero falta de respeto, al fin y al cabo. A veces se hace con los hijos lo que no se hace jamás con otras personas: ignorarles cuando hablan, interrumpirles, hacerles esperar, despreciar sus ideas por considerarlas equivocadas.... uffff.... el tema daría para mucho. En los inicios de mi blog escribí una entrada, un poco equívoca, que puede dar una idea de como ciertas conductas no se consideran igual en relación con un niño, o en relación con un adulto. A ver si la encuentro...

El patio de mi casa dijo...

Aquí está:

http://www.lacoctelera.com/elpatiodemicasa/post/2007/04/26/silvia

Y tanto que en los inicios... como que fué la cuarta entrada... En fin, no sé si aporta algo de luz sobre el tema...
Me he limitado sólamente a los hijos, supongo que porque últimamente mis hormonas me llevan a ello... pero tu idea sobre el amor de pareja, sobre el dar y recibir, sobre el debe y el haber, me parece muy acertada.
Chapeau.... ¿se dice así?
Un beso

El patio de mi casa dijo...

Ains... qué torpe, que he puesto mal la dirección. Ahí va... a ver si ahora...

http://www.lacoctelera.com/elpatiodemicasa/post/2007/04/26/silvia

El patio de mi casa dijo...

¡Ayyyyyy! Lo siento, estoy copando los comentarios... no sé qué pasa que no sale la dirección entera. Bueno, si tienes un rato y te apetece, entrando en mi blog, en los archivos, es el cuarto empezando por abajo. Se titula "Silvia"...

Juan dijo...

Muchas gracias portorosa. Ya he dado la vuelta al ruedo.

El patio: mi mujer siempre dice que hay que tratar a los hijos tan bien y con el mismo respeto con el que tratamos a los amigos e incluso a los desconocidos. Parece un contrasentido, pero no lo es en absoluto. A los que más queremos es a la vez a los que peor tratamos. Hay para una entrada ....y para muchas. De hecho, yo también tengo en el coco alguna entrada al respecto, pero no sobre ninguna, sino todo lo contrario.

Muchas gracias.

Un abrazo

El patio de mi casa dijo...

Por cierto, ahora que recuerdo, yo también escribí algo sobre mis particulares amores, a los que recuerdo con mucho cariño y a veces hasta un puntito de nostalgia.

http://www.lacoctelera.com/elpatiodemicasa/post/2007/05/09/los-hombres-mi-vida

Por si me sucede lo de antes, es la novena entrada desde abajo "Los hombres de mi vida".

Lenka dijo...

Costillo, esto se está volviendo preocupante. Sobre amores, padres e hijos, dedicado en su día a alguien que sufría.

http://esperandoalosbuhos.blogspot.com/2007/06/la-edad-de-la-inocencia.html

Seguramente no es exactamente lo mismo, pero por ahí iba la cosa.
;)

Celadus dijo...

¡Cuánta razón contiene esta entrada! No puedo estar más de acuerdo, al menos con la teoría, jajaja. La práctica ya es más complicado, aunque por lo que me toca estoy poniendo empeño.
Respecto a lo que comentas del diferente trato a los hijos y alos adultos. no se donde leí al respecto que cuando un adulto (amigo, familiar, invitado) derrama una taza de café sobre la alfombra no se nos ocurre decirle: "¡Mira cómo lo has puesto todo!¡A ver si tienes más cuidado!" etc, etc.; sino que solemos decir algo como "No te preocupes, enseguida lo recojo. No pasa nada".
Coincido con EPDMC en algo que ya dije en su día en el foro, quien no se ama a sí mismo no puede amar a otros.

Kaken dijo...

"quien no se ama a sí mismo no puede amar a otros"

El mundo está lleno de seres bastante infelices que no saben amarse y sufren mucho por ello.
Y también sufren cuando oyen o leen frases como esta, porque ellos sienten que aman, que aman mucho. Y esa frase les descorazona, literalmente.

Es por eso que yo prefiero decir que quien no se ama a sí mismo "no sabe aun como puede amar mejor a otro"

Un bes.

Celadus dijo...

Bueno, quizá la frase suena un poco drástica, es cierto, porque habla en términos absolutos. Y nadie se ama absolutamente o se rechaza absolutamente, en todos sus aspectos. Está mejor expresado así: cada uno solo es capaz de amar a los demás en la medida en que se ama a si mismo.
Otro bes para ti.

Juan dijo...

Para Lenka y EPDMC os he dejado comentarios en vuestros blogs. Me ha emocionado vuestra sensibilidad.

Muchas gracias Celadus.

Yo pienso como Kaken. Quién no se ama a sí mismo, puede amar a otro hasta morir, pero también puede sufrir muchísimo.

Un abrazo.

Lenka dijo...

Gracias, Costillo y EPDMC por dejarme vuestos comentarios. Os lo agradezco por aquí, porque, como mi entrada es ya de las antiguas, así es más fácil.

Besotes!

Kaken dijo...

Cel, cité tu frase sin atribuírtela a tí porque hablaba en general, es algo que se dice muy a menudo, también aquí lo han mencionado otros. De todos modos, gracias por tu aclaración.

"cada uno solo es capaz de amar a los demás en la medida en que se ama a si mismo" (Celadus)

Esto ya es otra cosa,la cuadratura del círculo. Con este pensamiento estoy plenamente de acuerdo.
Es evidente que no se puede abarcar también en ella el hecho que antes mencionábamos, pero si que recoge una realidad emocional muy amplia, y una directriz muy positiva.
Sabes? llevo días dándole vueltas a al tema de "lo absoluto" (aunque el tema no se ha percatado, por lo tanto, ideas=0, jejej)

Lenka, no te dejé comentario porque me pareció más práctico decirte aquí que lo leí y me encantó.

Bes a todos¡

Sra de Zafón dijo...

Cuanta sabiduría en tan poco espacio! me refiero a ti Juan, pero también a todos tus comentaristas.
Yo opino que no hay nadie en este mundo que no se ame en mayor o menos cantidad así mismo, también que a veces se confunde amar, sobre todo en el caso de las parejas, con necesitar que le amen a uno, y esto me lleva a la siguiente pregunta ¿ hay alguien en algún lugar que se sienta feliz y sea capaz de amar y seguir alimentando ese amor si sabe que su pareja no le ama?
Dejando a un lado los autoengaños, los masoquismos melancólico poéticos,etc ¿Creeis que es posible conseguir ser feliz alimentado un amor no correspondido?
Esta pregunta la hago porque creo que en el amor que se da entre las parejas hay una diferencia enorme con el que se da entre, padres, amigos, hermanos, etc.

¡Qué gusto da leerte, Juan!ordenas con tus palabras un montón de mis pensamientos.

Mañana seguiré leyéndote.
Un abrazo.

Juan dijo...

Sra de Zafón. Hay una entrada en el blog de Ina (humo de ratones) que me parece muy acertada al respecto.

No sé si se puede ser feliz, porque cada persona es un mundo. Yo no alimentaría un amor no correspondido por simple higiene mental. Estaría perdiendo otras posibilidades de desarrollo y crecimiento. Me gusta vivir el presente y, alimentar un amor imposible, sería estar anclado al pasado.

Tienes razón. Los comentarios enrqieucen muchísimo el blog. Incluídos los tuyos.

Un abrazo.

Sra de Zafón dijo...

Vengo del blog de Ina (esto es como andar de casa en casa y sin avisar, mola!:-)Allí dejé un comentario en la entrada del que pego parte aquí.

"Yo creo que en el amor de pareja se da unas condiciones que no se dan en ninguna otra manifestación del amor.
Yo echo de menos a mis amigos, a mis hermanos, pero nunca siento urgencia, con mi chico sin embargo...
También ocurre otra cosa muy curiosa y es que el amor que siento por él no es algo que esté en mí con la certeza del que siento por mi hijo, o por mis amigos. El amor que siento por mi pareja tiene mucho que ver con el que él siente por mi...y eso que soy de las que conscientemente creo que el amor es dar y saber recibir... sin embargo tengo muy claro (por experiencia propia) que en pareja, cuando no me siento amada yo también dejo de amar.Supongo que es la higiene mental que menciona Juan en su blog."

¡Qué viva la higiene mental! :-)
un abrazo

Juan dijo...

Sí, el amor de pareja es distinto por completo a los demás. Se alimenta y lo alimentas, pero también puede morir por inanición.

El de los hijos no, con los hijos se autoalimenta. Ese nunca muere.

En el amor de pareja también hay como más exigencia. Esperas enriquecer y enriquecerte. Se establece un compromiso mutuo que, si se rompe, se termina primero la propia pareja y con el tiempo el amor.

Muchas gracias Sra de Zafón.

Un abrazo