jueves, 6 de noviembre de 2008

No al sexismo

Cuando existe un grupo oprimido frente a otro opresor, la inmensa mayoría de los tiranizados están unidos frente al tirano (salvo el hijoputa vendido, que siempre lo hay). Sin embargo, siempre me ha llamado la atención que, en el mal llamado machismo, un porcentaje muy alto de las supuestas tiranizadas sean a la vez las opresoras y perpetuadoras de su opresión. Esto no me cuadra. No es lo “normal”, o lo que debería ser. Por eso creo que el machismo existe, pero a muy pequeña escala y, contra ese machismo verdadero sí están unidas casi todas las mujeres. En realidad, y es lo que voy a intentar exponer, lo que está muy extendido no es machismo sino sexismo y esa es la razón por la que tanto hombres como mujeres actúan de opresores y a la vez oprimidos.

La primera dificultad que se nos presenta es la definición de machismo. Según la RAE, machismo es la actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres. Este es el auténtico concepto de machismo contra el que toda mujer se opone. Pero si añadimos que el machismo es la creencia de la superioridad del hombre sobre la mujer, esto es falso. El o la machista cree que el hombre es mejor en ciertos aspectos y otorga a la hembra la supremacía en otros.

La clave de la cuestión no radica en la superioridad sino en la creación de un rol masculino y otro femenino. No se trata tanto de sojuzgar a la mujer (que lo consigue) sino de repartir papeles que cada uno de los sexos debe de cumplir. El macho tiene que salir a buscar las lentejas, no dejarse llevar por los sentimientos, ser firme, no llorar y, en última instancia, ser el héroe que defiende físicamente a los más desvalidos, osea, niños, mujeres y ancianos. La mujer es la dueña de la casa, la que cuida a los demás, el descanso y la madre de los hijos del guerrero (y sólo del guerrero).

En este reparto de tareas es donde radica la gran injusticia……para ambos sexos. Toda imposición desde arriba, o desde la costumbre, es un atentado contra la libertad del individuo. Se imponen prejuicios tanto a hombres como a mujeres. Si eres chico, tienes que comportarte y ser de esta manera y si eres chica de esta otra. Por consiguiente, yo prefiero hablar de sexismo. Si hablamos sólo de machismo, se puede suponer que los hombres tenemos las ventajas y las mujeres las desventajas, por lo que para conseguir la igualdad, deberían ser las mujeres las que lucharan principalmente para equipararse. Si hablamos de sexismo, debemos luchar todos para terminar con los papeles prejuiciosos asignados a cada grupo. No se trata pues de la liberación de la mujer…..se trata de la liberación de hombres y mujeres de un yugo que nos esclaviza a todos.

Esto no es óbice para reconocer que, en el reparto de tareas, el hombre ha salido ganando. O mejor dicho, le ha tocado un papel menos malo.

Yo quiero ser un hombre que disfruta a tope con sus hijos, que llora cuando tiene necesidad sin ocultarse ni avergonzarse, que no es ni quiere ser un héroe ante su mujer e hijos, que si la mujer a la que amo está conmigo, que sea por amor y no por dependencia económica ni emocional, que cada pareja decida libremente como va a repartir las responsabilidades, sin imposiciones de ningún tipo. Si los dos trabajan fuera, los dos trabajan en casa. Que uno prefiere libremente dedicarse sólo a la casa (sea hombre o mujer) que lo haga pero que sea apoyado por el otro. Los hijos, sea cual sea el reparto de tareas, son de ambos y los dos tienen que ir a por todas, pero no como una obligación, SINO COMO UN DERECHO. Cuantos hombres a lo largo de la historia se han perdido el maravilloso mundo de la educación y crianza de los niños. Cambiar pañales, bañarlos, vestirlos, darles masajes con aceite, levantarse por las noches para darles el biberón, acurrucarlos, besarlos y abrazarlos cada noche…y cada tarde…y cada mañana…y cada instante.

Yo lo he vivido todo esto y os aseguro que lo he disfrutado (vale, alguna vez lo he sufrido, lo reconozco). Sólo con esa cercanía tan íntima, en lo bueno y en lo malo, se descubre el verdadero significado de la palabra paternidad. Tenemos que reivindicar esta extraordinaria palabra, PATERNIDAD.

No quiero que, por haber nacido con un pito colgando, se me asignen las labores “propias” de los que tienen pito colgando. Quiero y reivindico ser libre para tomar mis propias decisiones basadas sólo en mi razonamiento y mis emociones, no en los prejuicios de los que me han precedido. Y lo que quiero para mí, lo quiero para todos, hombres y mujeres.

NO AL SEXISMO.

11 comentarios:

Lenka dijo...

Ovación y vuelta al ruedo. Años llevo diciendo que esto de los roles impuestos nos estaba jodiendo a todos. Recuerdo cuando mi hermano y yo, ya adolescentes, veíamos los anuncios de juguetes en la tele. Un día él dijo: "madre mía, qué brasa. Siguen empeñados en que seais mamás, y amas de casa y princesas. Seguís encorsetadas!" Le respondí: "vosotros también. Sois príncipes y superhéroes y no podéis perder, ni dudar, ni llorar, vamos, no os consentís la menor debilidad". Montamos todo un debate que aún recordamos muchas veces. Eso de los roles nos ha hecho perdernos muchas cosas a ambos sexos. Lástima. Lo bueno es darse cuenta y ponerle remedio.

M;e ha encantado, Costillo.

Juan dijo...

Muchas gracias Lenka. También leí algo sobre feminismo en tu blog fantástico.

Seguiré tocando este tema en sucesivas entradas porque todavía me queda tela por cortar.

Un abrazo.

Eli dijo...

A ver: 5000 años de Historia avalan a los que tratan de mantener los roles masculinos y femeninos en "status quo" y tan sólo en los últimos 100 años se están cuestionando a nivel global (no me refiero a que hubiera aisladas comunidades con los roles cambiados, sino a un movimiento que afecta a todo el Planeta).

Las cosas están cambiando- gracias al cielo por los pequeños favores- aunque no tan rápido como las afectadas desearíamos.
Es indudable que en la actualidad vivimos la situación en mitad del proceso, y hasta que no vaya desapareciendo el número de personas que consideran esos roles como los ideales no vamos a notar la diferencia.
Yo creo que el cambio avanza a grandes pasos, y que el sexismo heredado es cada vez más insignificante; los jóvenes de ahora no se conforman con creer a pies juntillas lo que sus padres les han inculcado acerca de la política, la religión, las drogas, la música, la forma de vestir...¿Porqué iba a ser diferente con lo sociológico?
Creo que tenemos que ser optimistas y dar tiempo al Tiempo que, a la larga, es el gran promotor de los cambios.

Juan dijo...

Totalmente de acuerdo eli. Se están produciendo cambios a ritmo vertiginoso (para lo que es la historia de la humanidad). Con esos cambios no sólo se benefician las mujeres. Es que nos beneficiamos todos.

Un abrazo

El patio de mi casa dijo...

Exactamente, no al sexismo. Yo también pienso que el problema actualmente es la adjudicación de roles, esa que sigue existiendo desde la más tierna infancia. No hay más que observar cualquier catálogo de juguetes, o leer ciertos cuentos… Hace poco estaba yo en una librería comprando unos cuentos para mis sobrinas, de ocho y diez años. Había decidido llevarme “Nur y el gnomo irlandés”, de Toti Martínez de Lezea, y “El principito”, y le comentaba a la dependienta que así, este año, ya tenía los regalos de navidad solucionados. “Uy, pues para navidad nos van a llegar cosas preciosas para niñas, van a venir unos cuentos con desplegables de castillos de princesas chulísimos”. Para niñas. ¡Cuentos para niñas!. Y lo peor es que a la mayor parte de los padres, por muy progresistas que parezcan, les sigue pareciendo tan normal. De los juguetes qué decir. A las niñas se les siguen regalando muñecas, cocinitas, juegos de maquillaje, y a los niños coches, pistolas, espadas…
En cuanto a lo de las labores consideradas propias de cada sexo, y aunque se habla mucho de igualdad, hay ciertas cosas que siguen “asignadas” casi en exclusiva a las mujeres. No hay más que ver quiénes son las que se piden reducciones de jornada o excedencias. Basta con observar la sala de espera de la consulta del pediatra, o asistir a una reunión de la escuela. En los parques no, en los parques hoy en día se observa a una gran cantidad de hombres. Para muchos (no digo que para todos), mal que nos pese a algunos y a algunas, el tema de la paternidad se queda ahí. Efectivamente, pasan más tiempo con los hijos, tiempo lúdico, quizá les bañan y les dan de cenar, les leen cuentos, pero no caen en que existen otras responsabilidades (preocupación por una alimentación variada, necesidad de ropa y calzado, revisiones pediátricas y vacunas,…) Esto es algo a solucionar por parte de ambos sexos, pero la solución, para uno de los sexos, suele suponer la lucha, y para otro, simplemente la aceptación de las que también son sus responsabilidades.
Otro tema es que se suele hablar del feminismo como contraposición al machismo, y no es así. El machismo es una forma de discriminación. El feminismo es un movimiento social, y necesario, que ha luchado y lucha porque los derechos de las mujeres no sean inferiores a los del hombre. Y digo necesario, porque si hoy en día las mujeres podemos votar, viajar sin permiso de nuestro padre o nuestro marido, tener una cuenta corriente propia, controlar la natalidad, no tener el acceso a ciertos lugares vetado…. es gracias al feminismo. El feminismo, excepto en casos extremos como el manifiesto SCUM, no busca la supremacía de un sexo sobre otro, sino la igualdad en derechos.
Un saludo.

Juan dijo...

El problema con el concepto de feminismo es que los hay de muchos tipos.

Estoy contigo en que el feminismo con el que me identifico es el que lucha por la igualdad de derechos, deberes y oportunidades.

Muchas gracias por tus comentarios.

El patio de mi casa dijo...

Exacto, exacto, en realidad, se debería hablar de feminismos, y no de feminismo... pero eso merecería entrada aparte ¿no?.
Saludos de nuevo...

Lenka dijo...

Desgraciadamente queda tan poco de feminismo en el feminismo... o en la cantidad de feminismos que intentan hacernos tragar... Desde el hembrismo más salvaje y revanchista al que siempre llamo feminismo-cosmo, que es el peor panfleto machista, sexista, rolista y encorsetador que se pueda echar uno a la cara, y, lo que es más penoso, pensado por mujeres y para mujeres. Pero bueno, siempre nos quedará el feminismo primigenio, el auténtico, al que tanto debemos. Y no sigo con esto, que sabéis que me pongo cansina. Y me repito mucho.
;-)

Juan dijo...

El patio de mi casa, aquí te dejo un enlace muy interesante sobre los diversos tipos de feminismo.

Creo que a Lenka le va a sonar

http://esperandoalosbuhos.blogspot.com/2007/03/el-feminismo-contado-para-campanilla.html

Lenka dijo...

Jajajaja, hala, hala, haciéndonos propaganda unos a otros!!! Acabaremos siendo un lobby bloguero!! ;)

Juan dijo...

jajaja, no es propaganda. Es la pura verdad. Lo bordaste y lo encuentro muy recomendable.

Un abrazo.