jueves, 13 de noviembre de 2008

La casa de la pradera


Siempre me ha gustado esta serie. Si, ya sé: ñoña, cursi, mala calidad. Pues es verdad. Y, a pesar de todo, me gusta. He llorado a moco tendido con ella, me ha despertado ternura, he disfrutado con las travesuras de Laura, me he alegrado con las desventuras de Nelly, me he sentido identificado con Charles, he disfrutado del atractivo de la Sra Ingalls (aunque os parezca increíble, a mí me gusta). Pero, sobre todo, representa el tipo de existencia con el que siempre he soñado.

Un ritmo de vida hecho por humanos y para humanos, sin prisas. Cada cosa requiere su tiempo y una va detrás de la otra. Ver crecer las cosechas, cuidar de los animales que nos cuidan, hacer la cuna para el nuevo bebé, construir con tus manos la casa en la que vas a habitar, edificar con tus sentimientos el hogar que va a dar calor a la familia, estrechar la relación con el resto de la comunidad, estar en comunión con la Naturaleza. Cubrir las necesidades gracias a un duro trabajo pero enriquecedor, no precisar de lujos ni consumos desaforados. La competitividad sustituida por la colaboración.

La educación que dieron a sus hijas se basaba en el respeto. No pretendían cambiarlas sino prepararlas para el futuro. La disciplina era la norma y el amor la regla.

Lo más curioso del caso, es que la serie está basada en la verdadera historia de Laura Ingalls Wilder. Describió en siete maravillosos e inolvidables libros, su infancia y su adolescencia. Aunque no os gustase la serie, os aseguro que los cuentos os dejarán asombrados y boquiabiertos. Destilan cariño y dureza por los cuatro costados. Me dejaron la piel bañada en sensibilidad.




9 comentarios:

Kaken dijo...

Solo puedo decir que te entiendo a la perfección.
Lo demás, en casita ;-)

El patio de mi casa dijo...

Desconocía que estuviese basada en un libro. No sé si actualmente me gustaría, pero recuerdo que de niña me encantaba. Y debía ser muy niña, porque de hecho una de mis hermanas se llama Laura porque yo me empeñé en que así fuese, gracias a "La casa de la pradera", y sólo nos llevamos cuatro años y medio. Je,je... menos mal que no empeñé en que se llamase Heidi o Maya....
Buen fin de semana.

Io dijo...

Ja,ja,ja. Una sobrina mía también se llama Laura, y fue por la serie.

Me enamoré de esta serie, y llegué a leerme el primer libro, hace muchos años. Pero lo que más me enamora es la filosofía de vida, cuando todo tenía sentido, cuando todo se hacía con pasión, cuando importaba hasta el último detalle.

Supongo que a nadie le gustaría tener que renunciar ahora al microondas. Pero hay una parcela en mi memoria en la que debe habitar la "memoria colectiva" que recuerda con envidia culturas como la fenicia, comerciantes, artesanos, navegantes, dispuestos a luchar y morir si hacía falta.

Una concepción de la vida que estaba estrechamente ligada a la naturaleza y a nuestro humilde papel en ella, sin la arrogancia y la prepotencia con que nos erigimos ahora como señores del planeta.

Volver a los orígenes. Ya lo expresó el genio de Manolo García en su canción "Rosa de Alejandría":

"Ser trigo en las eras,
nunca polvo en las aceras"

Un beso y un abrazo

JR dijo...

yo siempre fuí más de Autopista hacia el Cielo.
:)

Io dijo...

También me encantaba. Sobre todo el amigo de las barbas, era genial. ¡Y qué historias!

Kaken dijo...

Ya no me acordaba de las panzadas de llorar que me daba con esa serie, jajaj, Jr, ¡que tiempos¡
Que raro y divertido me resulta pensar que ¡somos frikis de LCDLP y de AHEC¡¡ jejjeje.
Bes

Ina dijo...

Pues yo tengo un recuerdo vaguísimo de ambas. Lo que más recuerdo es que me llamaba la atención la forma de vida, por lo rústica, no por motivos filosóficos. Pero no creo haber sido una gran fan. Me parece que yo era más de Banner y Flappy :P

Juan dijo...

El patio, menos mal que no te gustaba Mazinger Z, porque lo de Laura está bien, pero tu hermana llamándose Mazinger no le hubiera gustado.:). Pues sí está en 7 cuentos maravillosos. Sólo los podrías encontrar en Internet. POr cierto, los cuentos no tienen nada que ver con la serie. Es una historia totalmente distinta.

Io, volver a los orígenes, aunque un microondas cerca tampoco estaría demasiado mal. La verdad es que yo siempre he querido vivir una vida similar, pero no me puedo uejar con la que tengo.

JR la de autopista hacia el cielo la ví poco. Era muy Landon, pero no me enganchó. Aún hoy me sigue gustando la casa de la Pradera.

Ina, pues en la serie vivían como maharajas en comparación con la realidad. En los cuentos, que son la autobiografía de Laura, no están nunca en el mismo sitio, van recorriendo de Este a oeste todos los EEUU.

Por cierto, la fotografía es de la verdadera Laura Ingalls.

Un abrazo a todos y muchas gracias.

Lenka dijo...

Pues nada, esto me consuela un poco del susto que me han dado los críos de mi barrio al gritarme: "señoraaaaa, nos pasa la pelota???" (SE-ÑO-RA???)
;-)

Ya tengo asumido que soy mayorísima, pero me entra un poco de alegría malsana por no tener el menor recuerdo de esta serie. Lo único que sé de ella es lo que me contaba mi madre, a ella le chiflaba.